Carlos Szwarcer– Escritor judío-argentino/Argentine-Jewish Writer — “El Café Izmir”/”The Izmir Café”

Carlos Szwarcer es historiador, periodista y cuentista judío-argentino. Es especialista en la historia de los sefardíes en la Argentina y ha coleccionado muchos testimonios orales de la gente vieja sefardí de los barrios de Buenos Aires.

____________________________________

Carlos Szwarcer is a Jewish-Argentine historian, journalist and short-story writer. He is a specialist in the history of Sephardic Jews of Argentina, and he has collected many oral testimonies from older people in Sephardic neighborhoods of Buenos Aires.

Scan 2018-1-17 12.58.07

_________________________________________

Scan 2018-1-17 13.03.56.jpg

 

_______________________________________

AMBIENTE Y MANJARES DEL IZMIR

Los testimonios muestran que la generalidad de los sefaradíes sentían orgullo por ese café tan pintoresco y sitio de recreación de gente mayoritariamente humilde. De los pocos que tenían “un buen pasar” cuatro o cinco solían pedir “una vuelta” de café o rakí (anís) para veinte o treinta parroquianos, visto esto como gesto de gentileza, camaradería o jadra (alarde, exhibición).

En verdad muchos se demoraban allí por las charlas, el rakí, la música oriental, los naipes, el table (backgamon), etc., pero, a pesar de ello, la inmensa mayoría lo recuerda como un lugar ameno y respetado, tal como lo podemos recrear a partir del siguiente collage testimonial surgido de antiguos vecinos y habitúes: “…el café lzmir en su momento era tradición… era importante.. .era una reliquia de Buenos Aires, de Villa Crespo. Ahí se sentaba gente grande de nuestra colectividad, iban camino al templo…a tomar un café. también la colectividad armenia, la griega, la musulmana…no había odios…en paz… en aquel tiempo eran todos respetados, amables…era un lugar donde gente de Montevideo venia y el lugar para ver a los ‘yidios’ era el lzmir, como punto de reunión…como punto de referencia.” 

De las tantas actividades que ofrecía el café, el esparcimiento obviamente era el Ieit motiv Sin embargo no podemos dejar de re­conocerle, especialmente en las décadas del 30’ y el ‘40, una de tipo social y hasta educativa: “…se jun­taban en una mesa a la mañana y empezaban a hablar, a leer el diario… Habla uno que leía el diario al revés, no me acuerdo el nombre; lo leía todo, todo, se ponía a leer así… (con la hoja al revés), se ponía en el lzmir, en la ventanita… Se reunía la gente, como muchos no sabían leer’, él agarraba y leía al revés, pero leía como si fuera al derecho, no se equivocaba nunca. Lo ví yo…”  afirma Jacobo .C

THE CAFÉ IZMIR’S AMBIENCE AND DELICACIES

Their testimonies show that the majority of the Sephardic Jews were proud of that café, so picturesque and a place for recreation for people, most of them of modest means. Of the few who had “un buen pasar” (were well-off,) four or five tended to ask for “una vuelta”  (another round} of coffee or raki (anise) for twenty or thirty regular customers, which was seen as an act of generosity, camaraderie or jadra (a show, exhibition.)

Surely, many hung around there for the conversation, the raki, the oriental music, the card playing, the table (backgammon) etc., but in spite of that, the immense majority remembered it as a pleasant and respectable place, to the extent that we can recreate it from the following nominal collage of statements form former neighbors and habitués: the café Izmir at its time was a tradition   . . .it was important. . .it was a relic of Buenos Aires, of Villa Crespo. There sat the older members of our community, they were on the way to temple. . .to have a cup of coffee, also, the Armenian, Greek and Muslim communities. . .there weren’t any hatreds. . .all received respect, well-mannered. . .it was the place where people from Montevideo came and the place to see the “yidios” de Izmir, as a meeting place   . . .as a reference point.

Of the many activities, the café offered, relaxation was the Ieit motiv. Nevertheless, especially in the decades of the 30s and 40s, there was another one that was social and even educational “they met at a table in the morning and they began to speak, to read the paper. . .There was one of theme who read the newspaper backwards, I don’t remember his name: he read everything, everything, he sat down to read in this manner. . . (with the page backwards,) he sat down in the Izmir, near the window. . .The people came together, as many didn’t know how to read, he grabbed it and read it backwards, but he read it as if it were face up, He never made a mistake, I saw him…Jacob C. affirmed.

___________________________________________________

Scan 2018-1-17 12.16.01-1 (dragged).jpg

SONIDOS Y DANZAS DE ORIENTE

En la plenitud del Café Izmir, Alboger poseía una importante co­lección de discos de pasta de mú­sica oriental, especialmente turca y griega, con la que se solazaban los parroquianos. El chiftetelli invadía el local y su ritmo llegaba distorsio­nado a la vereda, al tiempo que en las mesas se jugaba a las barajas o se deleitaban con un buen mezé (especie de picadita de platitos tí­picos: queso blanco, aceitunas, rabanitos, pepinos, huevo duro, etc.), que ayudaba a incorporar más dignamente en el organismo los “vapores etílicos’ diversos.

El humo permanente del salón se espesaba cuando en la peque­ña parrilla de la cocina se asaban trozos de carne, a veces picada para su justa cocción, que hacían girar lentamente en unos pinches metálicos. Colocaban un par de esas albóndigas, acompañadas por un menjunje parecido a una ensa­lada dentro de un pan árabe (pita) cortado al medio. El shishe como llamaban a ese delicioso sandwich, era saboreado con un invariable ritual de malabares para no man­charse la ropa con el jugo que se escapaba por los costados del pan.

Pero en horas de la noche, esos hombres con sombrero e infaltable corbata o pañuelo al cuello, llegaban al paroxismo cuando el sonido provenía de la orquesta oriental: mandolín, laúd, kanún (instrumento de cuerda ejecutado con plectros), pandereta, dumblek (tambor pe­queño), violín, etc. y a su ritmo bailaban hombres y mujeres, solos o en pareja, y como verdadera atracción las odaliscas con sus pe­chos semidescubiertos, sombreros cónicos y velos endemoniados.

Madame Jeannette, Flora, Madame Flash, Milí, las Livías, y tantas otras fueron las bailarinas que ale­graron el ambiente según pasaron los años. Pero los hombres no le fueron a la saga en cuanto al baile, fue famoso Abraham Sadrinas, quien con rítmicos movimientos mantenía una botella en su cabeza mientras también hacía sonar dos cucharas a modo de castañuelas. Otro, Elías Bajar, era llamado por las orquestas que iban al café por su calidad de gran bailarín.

El Izmir ofrecía un ámbito para la magia, el ensueño y la sensualidad a un público casi exclusivamente machista. Aquellos varones que lo frecuentaban para acortar la dis­tancia entre la Reina del Plata y sus lejanos pueblos de mar se casa­ban. La ceremonia religiosa, con ritual sefaradí, se iniciaba general­mente a la vuelta, en el Gran Tem­plo de Camargo 875 y algunos mozos del lzmir se convertían en “mozos de boda”. Y cuando al tem­plo le faltaban hombres para llegar al número mínimo necesario para los rezos (minyám) al primer lugar al que acudían era al café, el cual con acierto fue descrito como “…Ins­titución y… Secretaría informal de la comunidad”. 

___________________________________________

SOUNDS AND DANCES OF THE ORIENT 

At the height of the Café Izmir’s popularity, Alboger, the owner, possessed an important collection of eastern music, especially Turkish and Greek, that the regular customers enjoyed. The chiftetelli invaded the place, and its distorted rhythm was heard on the sidewalk, while at the tables, they played cards or were delighted by a good mezé (little plates of typical hors d’œrves: white cheese, olives, small radishes, peppers, that helped incorporate into the locale, in a more dignified fashion, the diverse “alcoholic vapors.”

The permanent smoke of the salon got heavier when a small grill in the kitchen broiled pieces of meat, sometimes chopped for proper boiling, which that they turned slowly with some metal tongs. They placed a pair of these meatball, accompanied by a concoction similar to a salad inside of Arabic bread (pita) cut in half. The shishe as they called this delicious sandwich, was savored with an invariable ritual of juggling so as not to stain one’s clothing with the juice that was escaping from the sides of the bread.

However, at night, these men, wearing hats or the indispensable tie or kerchief at the neck, reached a fever pitch, when the sound of coming from an oriental orchestra: mandolin, laud, kanun (a string instrument played with picks,) tambourine, dumblek (a small drum,) violin, etc., to whose rhythm men and women danced, alone or in couples, and as a true attraction, the “harem girls” with their half-exposed breasts, comic hats and devilish veils.

Madame Jeannette, Flora, Madame Flash, Milí, las Livías and so many others were the dancers who cheered the atmosphere with the passing of the years. But, the men weren’t surpassed in dancing. Abraham Sadrinas, who, with rhythmical movements, kept a bottle on his head while he also made two spoons sound like castanets. Another, Elias Bajar, because of his great dancing skills, was called to the stage by orchestras who were playing at the café.

The Izmir offered an atmosphere for magic, dreaming and sensuality an almost exclusively chauvinist audience. Those men who frequented it to shorten the distance between the Kingdom of the Plata and their faraway seaside towns, married there. The religious ceremony, with Sephardic ritual, generally began around the corner at the Great Temple at 875 Camargo Street, and some waiters from the Izmir became “groomsmen.” And when at the temple, there weren’t enough men to form the number necessary for prayer (minyan,) the first place they went to look for others was the café, which was accurately described as the “Informal Institution and Secretariat of the community.”

Translations by Stephen Sadow

 

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.