Ari Rosenthal — Fotógrafo/Photographer “Obras judaicas/Judaic Works”

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Ari Rosenthal

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Ari David Rosenthal Art Website

Fototografia de bodas/Wedding Photography

ari@arirosenthalphotography.com

001-414-967-0540

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Liliana, la madre de Ari Rosenthal es chilena; Ari se nació in Milwaukee, WI. Tiene un BA de la Universidad de Wisconsin-Madison y un MBA de la Universidad de Minnesota. Durante los 1980s y 1990s, un músico de gran talento, tocaba el saxófono, la flauta y EWI  en varias bandas dentro y alrededor de Milwaukee, Madison y Minneapolis. In 2013 volvió de Los Angeles y fundó OzMoses” una compañía de diseño, video, música y marketing. En 2005, OzMoses cambió fuertemente hacia la fotografía y video-grafía, y en 2008, se convirtió en Ari Rosenthal Photography.

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Ari Rosenthal’s mother Liliana, is Chilean; he was born in Milwaukee, WI. He holds a BA from the University of Wisconsin-Madison and an MBA from the University of Minnesota. During the 1980’s and 90’s, Rosenthal, a talented musician, played sax, flute, and EWI in various bands within the Milwaukee, Madison, and Minneapolis areas. In 2003, Rosenthal returned home from Los Angeles, and created OzMoses – a design, video, music, and marketing company. In 2004, OzMoses shifted heavily towards photography and videography and in 2008 became Ari Rosenthal Photography.

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Técnicas

Usando fotografía de elementos fuertes de la arquitectura (orgánica y artificiales, Ari David Rosenthal crea re-imaginaciones” de su arte visual tradicional que alcanza mucho más allá de la captura de imagen original. Creando un síntesis y aplicación de dimensión, saturación y textura, las piezas de Rosenthal explotan con fluidez dinámica.

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Techniques

Using photography composed of strong architectural elements (organic and man-made), Ari David Rosenthal creates “re-imaginings” of his traditional fine art photography that reach far beyond the original image capture. Creating a synthesis and application of dimension, saturation and texture, Rosenthal’s newest pieces pop with dynamic fluidity.

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“Fotos Judaicos/” “Judaic Photos”

 

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Samuel Rovinski (1934-2013) — Escritor, dramaturgo judío-costarricense/Costa Rican-Jewish Writer, Playwright — “Las naranjas de la pascua”/”The Oranges of Passover”

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Samuel Rovinski

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Samuel Rovinski Gruszco es autor judío-costarricense de numerosas obras

de teatro, novelas, cuentos y ensayos. De sus 16 obras de teatro, las de mayor éxito

han sido: Las fisgonas de Paso Ancho, Un modelo para Rosaura (Premio Editorial

Costa Rica, 1974, y Premio Nacional Aquileo Echeverría 1975), El martirio del

pastor (Finalista del premio Casa de las Américas, 1982), Gulliver dormido, La

víspera del sábado y Gobierno de alcoba,

Su narrativa también ha obtenido econocimientos importantes, como el Premio

Nacional Aquileo Echeverría de cuento para La hora de los vencidos, en 1963 y de  novela

para Ceremonia de casta, en 1976.

Fungió por varios años como director general del Teatro Nacional de Costa

Rica y miembro de la Academia Costarricense de la Lengua.

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          Samuel Rovinski Gruszco is a Jewish Costa Rican author of many plays, novels,

short-stories and essays. Of his 16 works for the theater, the most successful have

been: Las fisgonas de Paso Ancho, Un modelo para Rosaura (Editorial Costa Rica

Prize,1974, and the Aquileo Echeverría National Prize,1975), El martirio del pastor

(Finalist for the  Casa de las Américas Prize, 1982), Gulliver dormido, La víspera del

sábado and Gobierno de alcoba.

His fiction has also received important recognition, such as the, Premio Nacional

Aquileo Echeverría National Prize for Short-Stories for La hora de los vencidos, in 1963

for the Novel for Ceremonia de casta, in 1976.

For several years, he served as the Director General of the National Theater of Costa

Rica and member of the Costa Rican Academy of the Spanish Language.

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LAS NARANJAS DE LA PASCUA

Por

Samuel Rovinski

 

” Con medio vaso de jugo es más que suficiente, Janche. Si yo fuera cafetalero,

te digo que no importa llenar el vaso. Pero como no soy cafetalero

ni me ha caído una herencia, te digo que hay que ahorrar. Las fortunas

sanas se hacen mediante el ahorro . Todo lo que sobrepasa media

vaso de j ugo es un desperdicio ” .

” ¿Recuerdas cuánto costaba una naranja en Polonia? No, Janche,

era media zloti; como decir, dos y medio colones. Por ese precio, aquí te

dan un saco de cien naranjas. Ahora me vas a decir que, como son tan

baratas, no importa llenar cien vasos de jugo. Pues no, Janche; es un

cálculo desacertado. Toda cosa tiene su valor y el desperdicio es el desperdicio.

.Si se desperdician las cosas, ¿cómo se puede ahorrar? ”

” Somos cinco en esta casa. Sí, Janche, cinco; porque la sirvienta

también es una persona. ¿Me vas a decir que ella no se toma su juguito?

Pues bien, si con dos naranjas se llena un vaso, con una naranja se

tiene medio . Entonces, Janche, diariamente podemos aho rrar cinco

naranj as que en veinte días se convierten en un saco completo; o sea, un

ahorro de dos y medio colones en menos de un mes . Bueno, no voy a

negar que parece una insignificancia. Pero en zlotis, ¿cuánto nos da? :

una pequeña fortuna en un año . Además, si te fijas : dos y medio colones

en las naranjas, otro poco por ahí, en la mantequilla y el pan, un diez

menos en el tranvía, un diecito aquí, un colón ahí, Janche: ¡verás que es

un buen ahorro! ”

“No hay que aparentar lo que no se tiene, Janche. Comportarse

como ricos, debiéndole a todo el mundo, es un pecado . Y si se tiene un

dinerito, ¿qué? , ¿tiene uno que sacarle los ojos a la gente? El dinero es

para guardarlo; para cuando uno llega a viejo o cuando lo persiguen.

¿Cómo se salva la vida? Con dinero, Janche . . . Pero no nos pongamos

tristes . ¿Quién nos persigue? , ¿quién es viejo ? Todavía somos jóvenes,

Janche, y estamos en una bendita tierra de gente buena”.

” ¿Y los bananos? ¿Qué me dices de los bananos, Janche ? En

Polonia, solamente los aristócratas comen bananos. Los pobres, como

nosotros, los veíamos pintados en las paredes . En esta bendita tierra te

puedes empachar comiendo bananos frescos, de la propia rama. Pero no

te vayas a hacer malas ideas; los bananos también tienen su precio ” .

“Hay gente que no sabe apreciar lo que tiene. Yo he visto con mis

propios ojos, mi linda Janche, como los campesinos dejan podrirse las

frutas en el suelo: naranjas, papayas, duraznos, guayabas y tantas otras;

mátame, Janche, si me acuerdo de todos los nombres. Y, en la Navidad,

se gastan todo el dinero en manzanas, peras, uvas y frutas secas de

Estados Unidos. Esta gente no ahorra, Janche, no ahorra. Sólo los ricos

serán ricos en este país. A ellos no les hace falta ahorrar. Nacieron ricos,

Janche . Pero nosotros, ¿qué haríamos si fuéramos pobres?”

“Cuando era pequeño, yo también quería comer bananos y naranjas.

¿Sabes lo que me decía mi abuelo, que Dios lo guarde a su diestra? Los

judíos no deben comer bananos, Meier; así está escrito en la Torá. Y yo

tenía que creérselo porque aún no había aprendido a leer la Torá”.

“A los hijos hay que enseñarles el valor del trabajo. Y del dinero,

también. La persona que no trabaja es vaga, inútil, se llena de malos

pensamientos, y codicia el dinero ahorrado por los que sí trabajan.

Nuestros hijos deben aprender que un cinco es un cinco y que el dinero

no nace en los árboles; así es, Janche. Tú y yo no nos vamos a matar trabajando

para que nuestros hijos después tiren el dinero a la calle.

Cuando terminan sus tareas escolares deben ayudarte en la casa. y,

cuando pongamos una tienda, tendrán que ayudarnos a vender. No

protestes, Janche; ¿crees que soy un mal padre? Trabajarán solamente

en las vacaciones y en los ratos libres, como te dije. Yo estoy de acuerdo

con que deben educarse . ¿Qué es una persona sin educación? Rubén

será doctor, Janche; el mejor doctor del mundo . Pero, ahora, él y

Reizele tendrán que aprender la importancia del trabajo y del ahorro, y

la inconveniencia del desperdicio”.

“Pensemos en Reizele, mi dulce Janche. Dentro de diez años será

una señorita de dieciocho, lista para casarse. Si no hemos ahorrado,

como Dios manda, ¿de dónde sacaremos para darle una dote decente?

¿Quieres que pasemos vergüenzas, Janche, y que la pobre Reizele se

quede sin marido?

“¿Te he dicho alguna vez que estoy cansado de trabajar? A mí me

gusta el trabajo y me gusta el ahorro, también. Sabes bien que los demás

se contentan con vender en San José. Yo no. Yo cojo mi valija y me voy

directamente donde los campesinos, allá por Aserrí y Vuelta de Jorco y

Dota, donde pagan las cobijas al contado. Y me invitan a comer con ellos,

Janche . ¿A dónde viste eso? ¿En Polonia, donde los campesinos

son ignorantes y antisemitas? Entonces, ¿por qué me voy a quejar ? Ahí

en el campo, Janche, con ese lindo sol durante todo el año, y las montañas

siempre a la vista y el aire puro, ahí, ves crecer de todo; porque,

Janche, en esta bendita tierra todo lo que se siembra da su fruto . Es

como un paraíso, Janche; puedes creerme. No es como Polonia. Allá

teníamos que cambiar nuestra ropa de verano por la de invierno, ¿no es

cierto? Dos tipos de ropa. En cambio, aquí, puedes ir con el mismo

pantalón y la misma camisa todos los días del año. Aquí no necesitamos

abrigos de pieles ni el fogón encendido todo el día para protegernos del

tremendo invierno, como en Polonia. Aquí no tenemos que cortar leña

ni palear la nieve para llegar a la casa. En este país tenemos sol durante

todo el año. Y lluvia, claro está. Lluvia durante ocho meses. Pero, ¿a

quién ha matado la lluvia, Janche? Un poco de reumatismo por aquí, un

resfriado o una bronquitis. Pero de eso nadie muere, Janche”.

“Claro que era muy bonito nuestro pueblo en Polonia. ¿Puedo yo

negarlo? El bosque, el río, los trigales. Todo muy lindo, si no fuera por

los patanes antisemitas. Y no hay peor antisemita que el polaco, Janche;

puedes creerlo. Ahora que los alemanes están allí, me imagino con qué

gusto están colaborando los polacos para matar judíos. ¡No te pongas a

llorar, Janche! Todos tenemos familia en Polonia. Pero la guerra no va

a durar toda la vida y ya verás que se salvarán, Janche. Muchos se salvarán,

Janche; puedes creerme. Pero yo ya sabes que yo tengo razón.

El judío está obligado a guardar dinero. Los goim lo quieren así. Uno

nunca sabe lo que puede pasar por la cabeza de la mejor persona del

mundo. Siempre cree que el judío es rico, que tiene todo el oro de la tierra,

y se tira sobre él para quitarle los ahorros, cuando le da la gana. Pero

se contenta con lo robado y lo deja a uno vivir. Así fue en España. Así fue

en Rusia. Así fue en Polonia y así es en Alemania. ¡Que aquí, en esta

bendita tierra, nunca sucederá un pogrom, dices, Janche? Yo también lo

creo. Pero mejor no confiarse y ahorrar seriamente. Los judíos somos los

chivos expiatorios de todos los sinvergüenzas de la tierra”.

“También hay que mantener un buen nombre. Si se pierde el crédito,

se pierde el nombre. Lo primero que hay que hacer con las ganancias

es abonar a la cuenta del almacén. ¿Hay alguien más puntual que yo

para pagarle a don Salomón? ¿Soy yo como el shvitzer Shmuel R. que

se atrasa en los pagos para irse con curves y presumir de rico con su

Ford sin techo y sus vacaciones en Puntarenas? No, señor. Yo prefiero

un nombre limpio, aunque me digan lo que me digan, a pasar por rico y

no dormir en las noches pensando en la ruina. Así es, Janche. Por eso,

don Salomón me da crédito a ojos cerrados. ¿Por qué? Porque soy un

hombre de palabra, Janche”.

“Yo no daré nunca un mal ejemplo a mis hijos, Janche. ¿Acaso me

has visto jugar al póker o al romy? Con todo lo que me gustaría

jugarme un par de manos, yo me aguanto. No pensarás que me voy a

jugar en los naipes lo que tanto me cuesta ganar. Pero no puedo negar

que el juego es fascinante. Toma el póker, por ejemplo. Tienes un trío de

ases en la mano y apuestas todo a él, y ya estás disfrutando de sólo pensar

en las ganancias. Entonces, al contrario te saca cuatro dieces y te

arrebata la pila de dinero.”

“Emocionante, ¿no es cierto, Janche?”

“Ya sé que no entiendes el póker, pero puedes imaginártelo. Bueno, pues yo me

siento detrás de los jugadores con mi tacita de té con buen limón, y un

pedazo de kuguel -como solamente doña Gucha lo sabe hacer -, y los

miro jugar. Nada más que los miro; pero me emociono igualmente, como si

estuviera jugando. Yo sé quién tiene una buena mano y quién hace bluf,

quién es un buen jugador y quién un shvitzer. Si uno pierde, y sé que es

un buen jugador, yo le presto dinero sin intereses; fíjate bien, Janche,

sin intereses. Así puede seguir jugando y yo disfrutando. Y nunca dejan

de pagarme. ¿Cuándo has visto un judío que no pague sus deudas?”

“Este país es el paraíso, Janche. Nuestros hijos deben tenerlo siempre presente.

Así no nos van a exigir cosas que en Polonia nosotros

nunca tuvimos. Y sabrán apreciar lo que Dios les ha dado: la suerte de

nacer en un país donde nadie cierra las puertas de su casa, porque no

existen los ladrones. Y todos se saludan en la calle con uno y no lo tiran

a un lado, como si fuera un perro; así como lo hacen los alemanes y los

polacos. Esta gente te escucha con paciencia porque sabe que estás

aprendiendo su idioma; y el Presidente de la República, ¡óyeme bien,

querida J anche!, si se cruza en la calle con un hombre modesto como

yo, contesta a su saludo quitándose el sombrero. ¿En dónde, Janche, en

dónde has visto cosa semejante?”

“Hay que dar gracias a Dios todos los días, Janche, y pedirle que no

cambien para mal las cosas en Costa Rica: y que nuestros hijos no pidan

manzanas y uvas cuando tienen a mano las naranjas y los bananos, que

sólo los aristócratas europeos pueden comer”.

“Pero sí te prometo, mi dulce Janche, que, para Pésaj, en nuestra

mesa habrá manzanas, peras, uvas, avellanas, ciruelas, pasas, un buen

vino Manischewitz y todas las frutas del trópico. ¿Y sabes por qué,

Janche? Porque en este Pésaj vamos a cumplir diez años de haber llegado

a Costa Rica”.

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“The Oranges of Passover”

by

Samuel Rovinski

“Half a glass of juice is more than enough, Janche, if I were a coffee grower, I tell

you that it wouldn’t matter to fill the glass, But since I’m not a coffee grower, nor

did I receive an inheritance, I tell you that you have to save. Wholesome fortunes

are made through savings. Anything beyond a half a glass of juice is wasteful.”

Do you remember how much an orange cost in Poland? No, Janche, it was half a zloti,

that’s two and a half colóns. Here, for that price, they give you a sack of a hundred

oranges. Now you’re going to tell me, since they are so cheap, why not fill a hundred

glasses of juice, But no, Janche, that would be an incorrect calculation. Everything has its

value, waste is waste. If you waste things, how can you save?”

“Half a glass of juice is more than enough, Janche, if I were a coffee grower,

I tell you that it wouldn’t matter to fill the glass, But since I’m not a coffee grower,

nor did I receive an inheritance, I tell you that you have to save. Wholesome

fortunes are made through savings. Anything beyond a half a glass of juice is

wasteful.”Do you remember how much an orange cost in Poland? No, Janche, it was

half a zloti, that’s two and a half colóns. Here, for that price, they give you a sack of

a hundred oranges. Now you’re going to tell me, since they are so cheap, why not

fill a hundred glasses of juice, But no, Janche, that would be an incorrect

calculation. Everything has its value, waste is waste. If you waste things, how

can you save?”

“We are five in this house. Yes, Janche, five because the servant is also a person. Are

you going to tell me that she doesn’t drink her little juice? Well, Janche, every day

we can save five oranges that in twenty days become a full sack; or, a savings of two

and a half colón in less than a month. Well, I’m not going to deny that it seems

insignificant. But in zlotys, how much would that get us? a small fortune in a year.

Also, if you figure, two and a half colóns for the oranges, a little more there, in

bread and butter, ten less on the trolley, a little ten here, a colón there. Janche, You

can see it’s a good of savings!

“You don’t need to fake what you don’t have. Behaving like rich people, owing

everyone, is a sin. And if you have a little money, what” Do you have to charge

people too much? Money to for saving, so that when get old or when the pursue you.

How do you save your life? With money, Janche . . . But let’s not be unhappy. Who is

after us? Who is old? We’re still young, Janche, and we are in a blessed land made

up of good people.”

“And the bananas? What do you say to me about the bananas? In Poland, only the

aristocrats eat bananas. The poor, like us, see them painted on the walls. In this

blessed country, you can upset your stomach eating fresh bananas, from your own

branch. But I’m not going to lead you astray, the bananas also have their price.”

“There are people who don’t know how to appreciate what they have. I’ve seen it

with my own eyes, my pretty Janche, how the campesinos let fruit rot on the ground,

oranges, papayas, peaches, guayabas and so many others; Damn it, Janche, if I can

remember all of the names, And at Christmas time, they spend all their money on

apples, grapes and dried fruits from the United States. These people don’t save,

Janche, they don’t save. Only the rich will be rich in this country. They don’t have to

save. They were born rich, Janche. But us, what would we do, if we were poor?”

“When they finish their homework, they should help you in the house, and when we

open a store, they will have to help us sell. Don’t protest, Janche; do you think I’m a

bad father? They will only work during their vacations and in their free time, as I

told you. What is a person without education: Rubén will be a doctor, Janche; the

best doctor in the world. But, now, he and Reizele will have to learn the importance

of work and saving, and the disadvantages of waste.”

“You have to teach your children the value of work. And of money too. The person

who doesn’t work is lazy, useless, full of evil thoughts and covets the money saved

by those who do work. Our children should learn that a five is a five, and that

money doesn’t grow on trees; that’s the way it is, Janche, You and I aren’t going to

kill ourselves working so that later our children throw the money away.”

“Let’s think about Reizele, my sweet Janche. In less than ten years she will be an

eighteen-year-old young lady, ready to marry. If we haven’t saved like God wills,

where would we find the money to give her a decent dowry? Do you want us to be

ashamed, Janche, and poor Reizele doesn’t get a husband.”

“Have I ever said that I am tired of working? I like work, and I like saving too. You

know well that the others are content to selling in San José. Not me. I take my

suitcase and I go straight to where the campesinos live, out there through Aserrí y

Vuelta de Jorco y Dota, where they pay for their blankets on credit. And they invite

me to eat with them, Janche. Where have you seen that: In Poland, where the

peasants are ignorant and anti-Semitic? So, why would I complain? They’re in

the country, Janche, where the pretty sun shines the year long. And the mountains,

always in sight and the pure air there. It’s like a paradise, Janche, you can believe

  1. It’s not like Poland. There we had to change our summer clothes for the winter

ones, isn’t hat right? Two types or clothing. Instead, here, you can wear the same

pants and the same shirts every day of the year. Here we don’t need fur

coats or the heater on all day to protect us from the awful winter, like we did in

Poland.  Here we don’t need to chop wood nor shovel snow in order to get home. In

this country, where have sun the whole year. And rain, for sure. Rain for eight

months. But who has ever died from rain, Janche? A bit of rheumatism here, a cold

or a bronchitis. But from that nobody dies.”

“You also have to have a good reputation. If you lose your credibility, you lose your

reputation. The first thing that you have to do with your earnings is pay off your

account at the grocery store. Is there anyone more punctual than me in paying don

Solomón? Am I like that shvitzer, that good-for nothing Shmuel B. who gets behind

in his bill in order to go out with curves, loose women, and pretend to be rich with

his Ford convertible and vacations in Puntarenas? No sir! I prefer to have a clean

reputation, let them say what they say, to pretend to be rich and not sleep at night

thinking about bankruptcy. That’s how it is, Janche. For that reason, don Solomón

give me credit with his eyes closed, Why? Because I am a man of my word.”

“I will never be a bad example to my children, Janche. Have you ever seen me play

poker or gin rummy? As much as I would like to play a pair of hands, I don’t let

myself. Don’t think that think that I am going to play cards for all that it costs me to

win. But I can’t deny that the game is fascinating. Take poker for example. You have

three aces in hand and you bet everything on them, and you are already enjoying

thinking about the winnings. Then, on the contrary, you come up with four tens,

and they snatch away the pile of money. Exciting, isn’t that right, Janche? I know

that you don’t understand poker, but you can imagine it. Well, I sit behind the

players with my little cup of tea with lemon, and a piece of kugel pudding–as only doña

Gucha knows how to make–, and I watch them play. Nothing more than watch,

but it excites me as much as if I were playing. I know who has a good hand and who is

bluffing, who is a good player and who a shvitzer. If one of them loses, and I know he is a

good player, I loan him money without interest; pay attention, Janche, without

interest. That way, he can continue playing and I having a good time. And they

always pay  me back. When have you seen a Jew, who doesn’t pay his debts.”

“Of course, our village in Poland was very nice. The woods, the river, the wheat

fields.  Everything was very pretty, if it weren’t for the anti-Semitic thugs. There’s

no worse anti-Semite than the Pole: believe it. Now that the Germans are there, I

can imagine the enthusiasm with which the Poles are collaborating to kill Jews.

Don’t cry, Janche! All of us have family in Poland. But the war won’t last forever,

and you’ll see that they will be saved, Janche. Many will saved, believe me. But you

already know that I’m right.”

“The Jew is obligated to save money. The goyim want it to be that way. You never

know what will go through the mind of the best person in the world. They always

believe that the Jew is rich, that they have all the money in the world, and they

throw themselves on him to take away his money, whenever they feel like it. But

they are content with what they steal, and they let him live. I was like that in Spain.

And like that in Russia. And it was like that in Poland and it is like that in

Germany. But here, in this blessed land, there will never be a pogrom, you say,

Janche? I too believe it. But it’s better not to be reckless and save seriously. We Jews

are the scapegoats of all the bastards on Earth.”

“This country is a paradise, Janche. Our children should always keep that in mind.

And they won’t demand things from us that we never had in Poland. And they will

know how to appreciate what God has given them; the good fortune to have been

born in a country where no one locks the door of the house, because thieves don’t

exist. And everyone greets each other in the street, and doesn’t push you aside, as if

you were a dog, like the Germans and Poles. These people listen to you patiently

because they know you are learning their language; and the President of the

Republic, hear me well. dear Janche; if he crosses in the street a humble man like

me, he answers the greeting, by taking off his hat. Where, Janche, where have you

seen anything like that? You have to thank God every day, Janche, and ask him to

not change things in Costa Rica for the worse, and that our children don’t ask for

apples and grapes when they have at hand oranges and bananas, that only

European aristocrats can eat.”

“But if I promise you, my sweet Janche, that, for Passover, on our table there will

be apples, pears, hazelnuts, cherries, raisins, a good Manischewitz wine and all the

fruits of the tropics. And you know why, Janche? Because at this Passover, we are

going to celebrate ten years of our arrival in Costa Rica.”

Translation by Stephen A. Sadow

“Half a glass of juice is more than enough, Janche, if I were a coffee grower,

I tell you that it wouldn’t matter to fill the glass, But since I’m not a coffee grower,

nor did I receive an inheritance, I tell you that you have to save. Wholesome

fortunes are made through savings. Anything beyond a half a glass of juice is

wasteful.”Do you remember how much an orange cost in Poland? No, Janche, it was

half a zloti, that’s two and a half colóns. Here, for that price, they give you a sack of

a hundred oranges. Now you’re going to tell me, since they are so cheap, why not

fill a hundred glasses of juice, But no, Janche, that would be an incorrect

calculation. Everything has its value, waste is waste. If you waste things, how

can you save?”

“We are five in this house. Yes, Janche, five because the servant is also a person. Are

you going to tell me that she doesn’t drink her little juice? Well, Janche, every day

we can save five oranges that in twenty days become a full sack; or, a savings of two

and a half colón in less than a month. Well, I’m not going to deny that it seems

insignificant. But in zlotys, how much would that get us? a small fortune in a year.

Also, if you figure, two and a half colóns for the oranges, a little more there, in

bread and butter, ten less on the trolley, a little ten here, a colón there. Janche, You

can see it’s a good of savings!

“You don’t need to fake what you don’t have. Behaving like rich people, owing

everyone, is a sin. And if you have a little money, what” Do you have to charge

people too much? Money to for saving, so that when get old or when the pursue you.

How do you save your life? With money, Janche . . . But let’s not be unhappy. Who is

after us? Who is old? We’re still young, Janche, and we are in a blessed land made

up of good people.”

“And the bananas? What do you say to me about the bananas? In Poland, only the

aristocrats eat bananas. The poor, like us, see them painted on the walls. In this

blessed country, you can upset your stomach eating fresh bananas, from your own

branch. But I’m not going to lead you astray, the bananas also have their price.”

“There are people who don’t know how to appreciate what they have. I’ve seen it

with my own eyes, my pretty Janche, how the campesinos let fruit rot on the ground,

oranges, papayas, peaches, guayabas and so many others; Damn it, Janche, if I can

remember all of the names, And at Christmas time, they spend all their money on

apples, grapes and dried fruits from the United States. These people don’t save,

Janche, they don’t save. Only the rich will be rich in this country. They don’t have to

save. They were born rich, Janche. But us, what would we do, if we were poor?”

“When they finish their homework, they should help you in the house, and when we

open a store, they will have to help us sell. Don’t protest, Janche; do you think I’m a

bad father? They will only work during their vacations and in their free time, as I

told you. What is a person without education: Rubén will be a doctor, Janche; the

best doctor in the world. But, now, he and Reizele will have to learn the importance

of work and saving, and the disadvantages of waste.”

“You have to teach your children the value of work. And of money too. The person

who doesn’t work is lazy, useless, full of evil thoughts and covets the money saved

by those who do work. Our children should learn that a five is a five, and that

money doesn’t grow on trees; that’s the way it is, Janche, You and I aren’t going to

kill ourselves working so that later our children throw the money away.”

“Let’s think about Reizele, my sweet Janche. In less than ten years she will be an

eighteen-year-old young lady, ready to marry. If we haven’t saved like God wills,

where would we find the money to give her a decent dowry? Do you want us to be

ashamed, Janche, and poor Reizele doesn’t get a husband.”

“Have I ever said that I am tired of working? I like work, and I like saving too. You

know well that the others are content to selling in San José. Not me. I take my

suitcase and I go straight to where the campesinos live, out there through Aserrí y

Vuelta de Jorco y Dota, where they pay for their blankets on credit. And they invite

me to eat with them, Janche. Where have you seen that: In Poland, where the

peasants are ignorant and anti-Semitic? So, why would I complain? They’re in

the country, Janche, where the pretty sun shines the year long. And the mountains,

always in sight and the pure air there. It’s like a paradise, Janche, you can believe

  1. It’s not like Poland. There we had to change our summer clothes for the winter

ones, isn’t hat right? Two types or clothing. Instead, here, you can wear the same

pants and the same shirts every day of the year. Here we don’t need fur

coats or the heater on all day to protect us from the awful winter, like we did in

Poland.  Here we don’t need to chop wood nor shovel snow in order to get home. In

this country, where have sun the whole year. And rain, for sure. Rain for eight

months. But who has ever died from rain, Janche? A bit of rheumatism here, a cold

or a bronchitis. But from that nobody dies.”

“You also have to have a good reputation. If you lose your credibility, you lose your

reputation. The first thing that you have to do with your earnings is pay off your

account at the grocery store. Is there anyone more punctual than me in paying don

Solomón? Am I like that shvitzer, that good-for nothing Shmuel B. who gets behind

in his bill in order to go out with curves, loose women, and pretend to be rich with

his Ford convertible and vacations in Puntarenas? No sir! I prefer to have a clean

reputation, let them say what they say, to pretend to be rich and not sleep at night

thinking about bankruptcy. That’s how it is, Janche. For that reason, don Solomón

give me credit with his eyes closed, Why? Because I am a man of my word.”

“I will never be a bad example to my children, Janche. Have you ever seen me play

poker or gin rummy? As much as I would like to play a pair of hands, I don’t let

myself. Don’t think that think that I am going to play cards for all that it costs me to

win. But I can’t deny that the game is fascinating. Take poker for example. You have

three aces in hand and you bet everything on them, and you are already enjoying

thinking about the winnings. Then, on the contrary, you come up with four tens,

and they snatch away the pile of money. Exciting, isn’t that right, Janche? I know

that you don’t understand poker, but you can imagine it. Well, I sit behind the

players with my little cup of tea with lemon, and a piece of kugel pudding–as only doña

Gucha knows how to make–, and I watch them play. Nothing more than watch,

but it excites me as much as if I were playing. I know who has a good hand and who is

bluffing, who is a good player and who a shvitzer. If one of them loses, and I know he is a

good player, I loan him money without interest; pay attention, Janche, without

interest. That way, he can continue playing and I having a good time. And they

always pay  me back. When have you seen a Jew, who doesn’t pay his debts.”

“Of course, our village in Poland was very nice. The woods, the river, the wheat

fields.  Everything was very pretty, if it weren’t for the anti-Semitic thugs. There’s

no worse anti-Semite than the Pole: believe it. Now that the Germans are there, I

can imagine the enthusiasm with which the Poles are collaborating to kill Jews.

Don’t cry, Janche! All of us have family in Poland. But the war won’t last forever,

and you’ll see that they will be saved, Janche. Many will saved, believe me. But you

already know that I’m right.”

“The Jew is obligated to save money. The goyim want it to be that way. You never

know what will go through the mind of the best person in the world. They always

believe that the Jew is rich, that they have all the money in the world, and they

throw themselves on him to take away his money, whenever they feel like it. But

they are content with what they steal, and they let him live. I was like that in Spain.

And like that in Russia. And it was like that in Poland and it is like that in

Germany. But here, in this blessed land, there will never be a pogrom, you say,

Janche? I too believe it. But it’s better not to be reckless and save seriously. We Jews

are the scapegoats of all the bastards on Earth.”

“This country is a paradise, Janche. Our children should always keep that in mind.

And they won’t demand things from us that we never had in Poland. And they will

know how to appreciate what God has given them; the good fortune to have been

born in a country where no one locks the door of the house, because thieves don’t

exist. And everyone greets each other in the street, and doesn’t push you aside, as if

you were a dog, like the Germans and Poles. These people listen to you patiently

because they know you are learning their language; and the President of the

Republic, hear me well. dear Janche; if he crosses in the street a humble man like

me, he answers the greeting, by taking off his hat. Where, Janche, where have you

seen anything like that? You have to thank God every day, Janche, and ask him to

not change things in Costa Rica for the worse, and that our children don’t ask for

apples and grapes when they have at hand oranges and bananas, that only

European aristocrats can eat.”

“But if I promise you, my sweet Janche, that, for Passover, on our table there will

be apples, pears, hazelnuts, cherries, raisins, a good Manischewitz wine and all the

fruits of the tropics. And you know why, Janche? Because at this Passover, we are

going to celebrate ten years of our arrival in Costa Rica.”

Translation by Stephen A. Sadow

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Libros por/Books by Samuel Rovinski

 

Becky Rubinstein F. — Poeta judío-mexicana/Mexican-Jewish Poet “Eva”/”Eve”

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Becky Rubinstein F.

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BECKY RUBINSTEIN F.

Poeta, narradora, periodista cultural, maestra, traductora, guionista, escritora y promotora de literatura infantil. Estudió la licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas, y la maestría en Lenguas Españolas en la UNAM. Ha sido profesora de Literatura Española Medieval, de Literatura Israelí y de Literatura Infantil. Ve su curricula abajo.

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Poet, writer of fiction, cultural journalist, teacher, translator, screenwriter, writer and promoter of children’s books, She has a bachelor and masters degree is in Hispanic Languages and literatures. She has been a professor of Spanish Medieval Literature and of Children’s Literature. Her CV can be found below.

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Para comprar libros de/To buy books by Becky Rubinstein F.

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Poemas de/Poems from: Entre piel de una manzana. México, D.F.: Editorial Letras Vivas, 2003, pp. 59-69.

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EN MI EDÉN DIOS CREÓ PRIMERO A LA VARONA . . . Eva

                                             “Seguidamente la costilla tomada al hombre formó                                                             Yahvé Dios a la mujer y lo presentó al hombre . . .”   Gen. 2:22                                             ______________________________________________________________

I

En mi universo,

en mi Edén,

Dios creó primero la varona.

 

De sus ratos de ocio tejía en su mente

el contorno del abrazo,

la silueta de Adán,

 

Nadie aprovechó su sueño

para privarla de una costilla.

 

Nadie le podrá echar en cara

haber vivido a sus costillas.

_______________________________

II

 

Según cierto jardinero

el Árbol debería haberse escondido

tras la primera sombra.

“Yo no la hubiera plantado en el centro

                                                      de la curiosidad.”

 

Según cierto historiador,

la prohibición fue creada por se transgredida.

“Para Dios no era un secreto

quienes eran sus huéspedes”.

 

“Para Adán el Árbol de la vida y de la muerte

fue simplemente una trampa.

 

Para Eva . . .

La semilla del Árbol de la misoginia.

___________________________________

III

Eva inunda de grana su casa y sus vestidos.

La vergüenza le destruye la respiración.

 

Encaja un candado en la puerta del deseo

hasta que el demonio de la carne

                              se purifique en otras aguas.

Y las aguas antiguas retornen a su cauce.

_________________________________________

  IV

Adán traiciona su soledad con la víbora

que arrastra en el polvo sus palabras

                          henchidas de lujuria.

 

Eva retorna más pura,

desmorona el haz de lumbre

                      del rostro de la sierpe.

 

Doblemente vencida,

espera la lluvia de grana

en el rostro,

en el talle de su rival silbante.

 

Adán juega con los dos

mitades de la manzana

y el sonrojo apenas le tiñe las mejillas.

__________________________________

V

Eva arranca al manzano su secreto

                      y lo sirve en un plato.

 

Esa noche la luna no dormía:

celadora de amores en creciente,

se hincaba de placer

                             Manzana llena . . .

 ______________________________________                   

VI

Eva sienta s su hombre en la mesa,

    le sirve el plato de la casa:

 

Manzanas en todas sus formas:

asadas,

            hervidas

                     en gajos

                             en almíbar

                                    en pastel . . .

 

Dicen que la manzana es multifacética,

              fruta de mil caras.

 

Sin embargo, no dio la cara

cuando Dios exilió a los primeros gurmés

                                      malhadados del paraíso.

_____________________________________

VII

Un día Adán grabó en un árbol

su nombre y el de Eva

encerrados en un círculo.

 

A la sierpe le pareció una manzana

y la engulló.

 

Ahora Eva llora la pérdida

de su primer poema.

________________________________________

VIII

Por suerte no fue acusada de astucia.

La gula, al parecer, la perdió.

 

Ahora, siempre a régimen,

el arcángel no le permite la entrada

al paraíso.

 

Para consolarse, se construye un Edén de utilería

–entre cojines mullidos

                                   y un malvón en la ventana—

 

Para sentirse en casa, pone un blues

que le susurra al oído

                    cantos de reptil en pena

______________________________________

IX

Eva tiene un nuevo espejo

y lo lleva a todas partes . . .

                               menos al Edén.

 

Cuando amamanta, sus pechos se vacían, 

                                cisterna que se pliega

seca de argumentos frente al ojo de agua de la ira.

 

Sus arrugas renacen

                     se multiplican

                            hijos de su carne

y multiplican su enojo de trasterrada.

 

Eva tiene un nuevo espejo,

lo rompe cada vez que se le enfrenta

                              lejos de Edén . . .

_____________________________________

X

Eva no entiende

por qué el sol apuñala a diario el cielo.

 

Eva no entiende

por qué al manzano le brotan flores,

y ella, se seca con los ojos de Adán

                                       puestos en cualquier parte.

 

La caída le abrió los ojos,

pero Eva no aprende el abecedario desnudo

que se amotina en su cerebro

                                           de ideas largas

y cabellos cortos recortados

                                  por la navaja del odio.

———————————————————       

XI

Nueve meses brilló el farol de su vientre

para iluminar al mundo,

y nació un varón

y se repitió la siega . . . en otro,

 

¿Y la varona de sangre perpetua?

Llegó más tarde.

 

La primogenitura no es para la loba

que se llena y vacía al parir,

que se llena y vacía al amamantar,

que se llena y se vacía en la entrega.

 

Vacía para agradecer,

llena para agradecer

el milagro de vivir gracias a una costilla prestada.

__________________________________________

XII

Eva mordió la palabra madura,

se entregó a la voz temprana de un ardid.

 

Quemó sus naves

y salió a vagar por el mundo

con su vientre hinchado de viento,

            con el bien y el mal

         entre los pliegues de su ropa.

_________________________________________             

XIII

Eva se sabe la madre cósmica.

Y eso le preocupa.

 

Cargar al mundo sobre su vientre,

es cosa es de un Atlas.

Conducir camiones por el mundo,

Es de San Cristóbal.

 

Acongojada se sienta en un umbral de su morada,

llora la muerte de un hijo,

                     y la perdición del otro.

 

Y llora por todas las muertes,

por todos los sufrimientos

                      de los hijos de sus hijos.

 

Madre cósmica,

Asume su destino y se derrama

en el quicio de todas las edades.

______________________________________________________

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____________________________________________________________

IN MY EDEN, GOD FIRST CREATED THE GIRL-CHILD . . .Eve

  “And the Lord fashioned the rib that he had taken from the man into a woman and brought her to the man. . .”  Gen. 2:22                                                                                                

———————————————————————————————                                                    

I

In my universe,

in my Eden,

God began by creating woman.

 

In her free time, she wove in her mind

the shape of an embrace,

the silhouette of Adam.

No one took advantage of her sleep

to steal one of her ribs.

 

No one will be able to throw in her face

that she lived at his side.

______________________________________

II

According to a certain gardener,

the tree would have been hidden

behind the first shadow.

“I would not have planted it in the center

                                         of curiosity.”

 

According to a certain historian

the prohibition was created to be transgressed.

“For God it was no secret

who his guests were.”

 

“For Adam, the Tree of life and death

was simply a trap.

 

For Eve . . .

The germ of the Tree of misogyny.

_____________________________________________

III

Eve floods her house and her clothing with seed.

Shame obstructs her breathing.

 

She fits into a padlock on the door of desire

until the demon of flesh

                      be cleansed in other waters.

And the ancient waters return to their bed.

__________________________________________

III

Eve floods her house and her clothing with seed.

Shame obstructs her breathing.

 

She fits into a padlock on the door of desire

until the demon of flesh

                      be cleansed in other waters.

And the ancient waters return to their bed.

 

Eve returns more pure,

she diminishes the beam of light

                            in the serpent’s face.

____________________________________________

IV

Adam betrays his solitude with the viper

who drags words filled with carnal passion

                      through the dust.

Twice defeated,

anticipates the seed-rain

in the face,

along the length of her hissing rival.

 

Adam plays with the two

halves of the apple

and a blush barely tinges his cheeks.

__________________________________________

V

Eve plucks its secret from the apple tree

                           and serves it on a plate.

 

That night the moon does not sleep:

guardian of growing loves,

it swells with pleasure.

                             Full apple . . .

_________________________________________________

VI

Eve seats her man at the table,

      serves him the specialty of the house.

 

Apples in all their forms:

roasted,

             boiled

                     sliced

                             in syrup

                                    in a pie . . .

 

It is said that the apple is multifaceted,

                    fruit of a thousand faces.

 

However, it showed no face

when God exiled the  ill-fated first

                       gourmets from paradise.

________________________________________

VII

One day, Adam carved in a tree

his name and Eve’s

enclosed in a circle.

 

It looked like an apple to the serpent,

and he devoured it.

 

Now Eve cries over the loss

of the first poem.

_____________________________________

VIII

Luckily, no one accused her of cleverness.

Gluttony, it seems, betrayed her.

 

Now, although following orders,

the Archangel does not allow her to enter

paradise.

 

To console herself, she builds an Eden with props

— between soft cushions

                                      and a geranium in the window —

 

To feel herself at home, she puts on a blues record

that whispers in her ear

                the songs of a reptile in sorrow.

________________________________________

IX

Eve has a new mirror

and she takes it everywhere . . .

except to Eden.

When she nurses, her breasts empty out,

                             a cistern that collapses,

dry of arguments faced with the eye of the water of wrath.

 

Her wrinkles are reborn

                      they multiply

                             children of her flesh

and greatly increase the anger of her exile.

______________________________________________

VIII

Luckily, no one accused her of cleverness.

Gluttony, it seems, betrayed her.

 

Now, always following orders,

the Archangel does not allow her to enter

paradise.

To console herself, she builds an Eden with props

— between soft cushions

                                      and a geranium in the window —

 

To feel herself at home, she puts on a blues song

that whispers in her ear

                the songs of a reptile in sorrow.

__________________________________________

IX

Eve has a new mirror

and she takes it everywhere . . .

                                       except to Eden

 

When she nurses, her breasts empty out,

                             a cistern that collapses

dry of arguments faced with the eye of the water of wrath.

 

Her wrinkles are reborn

                      they multiply

                             children of her flesh

and greatly increase the anger of her exile

                                                      far from Eden.

 

Eve has a new mirror,

She breaks it each time she looks into it

                            Far from Eden …

_________________________________________

X

Eve does not understand

why the sun stabs the sky every day.

 

Eve does not understand

why the apple tree brings forth flowers,

and she, she dries up when Adam’s eyes

                                                are set anywhere else.

 

The fall opened her eyes,

but Eve does not learn the naked alphabet

that excites her brain

                             with lengthy ideas

and short hairs trimmed

                        by the razor of hate.     

_________________________________________

XI

Nine months the lamp of her abdomen shone

to light the world.

and a manchild was born

and the harvest repeated . . . with another.

 

And the womanchild of perpetual blood?

She arrived later.

 

The birthright is not for the she-wolf

who fills and emptied giving birth,

who fills and emptied by giving suck.

who fills and emptied in delivery.

 

To be thankful for empty,

To be thankful for full,

the miracle of life thanks to one borrowed rib.

_______________________________________________

XII

Eve bit into the ripe word,

she gave herself over to the early voice of a deception.

 

She burnt her ships

and went out wandering through the world

her belly swollen with wind.

                 good and evil

              in the folds of her clothing.

________________________________________________ 

XIII

Eve knew she was the cosmic mother.

And this worried her.

 

To carry the world on her belly,

her responsibility that of an Atlas.

To wander roads through the world,

like Saint Christopher.

 

Saddened, she sits at the threshold of her dwelling,

and weeps for the death of one son

                  and the damnation of the other.

 

And she weeps for all the dead,

for all the sufferings

                 of the children of her children.

 

Cosmic mother, she accepts her fate and spills through

the doorframe of all ages.

 

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Algunos libros infantiles de Becky Rubinstein F./                                     Some Children’s Books by Becky Rubinstein F.

 

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Curriculum de Becky Rubinstein F

Publicaciones

  • Lindis y Maximiliano o El desenlace enlazado, IMC, 1995.
  • La casamentera, Selet, 1983.
  • Hechizos, Amaquemecan, 1985.
  • Mi libro de Navidad (colectivo), SITESA, 1986.
  • Invéntame un cuento, SITESA, 1987; Trillas, 1988.
  • Un árbol gatológico, Amaquemecan, 1988; Porrúa, Gusano de Luz, 2007.
  • La fórmula secreta de la tatarabruja, Trillas, 1990.
  • ¿Dónde está mi mascota?, Trillas, 1992.
  • La bruja bailarina, Trillas, 1992.
  • Un cuento más de las abuelas, Trillas, 1992.
  • El tianguis de Juan Juguetero, Amaquemecan, 1993.
  • Una palabra clave, Del Rey Momo, 1993.
  • Palabras para jugar (colectivo), Del Rey Momo, 1994.
  • El conejo y sus relojes, Corunda/DGP-CONACULTA, El Sueño del Dragón, 1995.
  • De vestir a desvestir, Tava, 1996.
  • Una sonrisa de Aljófar, Del Rey Momo, 1996.
  • Un libro para leer, Santillana, 2000.
  • Un libro para escribir, Santillana, 2000.
  • Un cuento y a enseñar, Santillana, 2000.
  • Un cuento y a jugar, Santillana, 2000.
  • Una tía para Héctor, Alfaguara Infantil, 2001.
  • Leyenda de la provincia mexicana, Selector, 2003.
  • Tradiciones de México, Selector, 2004.
  • El refranero mexicano, Selector, 2004.
  • Una bruja en mi cachucha, Selector, 2005.
  • Brujas hasta en la sopa, Selector, 2006.
  • Crayola negra. Novela de horrores, Junco México, La Pluma Mágica, 2006.
  • Toro Aciago, Tinta Nueva, 2006.
  • Unos ricos libros, Progreso, 2008.
  • Balidos y balidos, Progreso, 2008.
  • Una tía para Héctor, Panamericana, 2011.
  • Un mercadito de cuentos, Instituto Mexiquense de Cultura, 2011.
  • Doña Caldera, Ediciones Colihue, 2011.
  • Hadas y Ensal-hadas, Trillas, 2012.
  • En la aldea de Viceversa, CONACULTA infantil, 2013.
  • Frida para ti, Yo sí leo editores, 2013.
  • La historia real de un principito, Progreso.

Premios

  • Premio Nacional de Cuento Infantil Juan de la Cabada INBA-Estado de Campeche por Un árbol gatológico (1988).
  • Premio al Cuento Brevísimo (1988).
  • Presea Sor Juana, Categoría Ensayo (Venera de Bronce, 3er. Lugar).
  • Mención Honorífica, Narrativa Infantil, Lagos de Moreno, Jalisco, agosto de 1993.
  • Medalla Sor Juana, noviembre, 1993.
  • Certamen de Poesía de 1994 de la Revista Mairena y el Departamento de Actividades Culturales de la Universidad de Puerto Rico.
  • Premio “Misael Valentino”, 1995 por Lindis y Maximiliano o El desenlace enlazado, otorgado por La Casa de la Obra Pía del Museo de la Ciudad y el Grupo Artístico Cultural Infantil “Haydeé y los niños”, Habana, Cuba.
  • Mención de Honor del Premio Mundial de Literatura “José Martí”, otorgado por la Fundación Iberoamericana de Creación para Niños y Jóvenes José Martí, 22 agosto de 1997.
  • Mención. Concurso Hai-Kú: “¿Qué ciudad es ésta?”, Secretaría del Medio Ambiente/Secretaría de Cultura, 2002.
  • Mención Honorífica, Proady, 2002.
  • Premio Instituto Cultural México-Israel 2004 al Periodismo Comunitario, otorgado por el Instituto Cultural México-Israel, A.C. XXV.
  • Premio “Misael Valentino”, otorgado por el grupo cultural Haydeé y los niños, 2004 por Teatro de sombras.
  • Octavo Premio de Poesía Tinta Nueva por Toro Aciago, 2006.
  • Reconocimiento por el grupo cultural Haydeé y los niños, 2007 por Crayola negra. Novela de horrores.
  • Mención Honorífica del Concurso de Cuento de Alebrijes, MAP, 2007.
  • Ganadora de la Convocatoria para publicación de obra 2009 del Consejo Editorial de la Administración Pública Estatal y sede de la Biblioteca Mexiquense del Bicentenario con el libro de adivinanzas “Adivina, quién soy”.
  • Ganadora de la convocatoria para publicación de obra 2010 del Instituto Mexiquense de Cultura con el poemario infantil Marín Marinero.
  • Tercer lugar de cuento de Alebrijes otorgado por el MAP; 2011 por “Zapatitos y zapatones”.
  • Reconocimiento del Taller de Haydeé y los niños, Habana, Cuba, 2011.
  • Ganadora de la Convocatoria para publicación de obra del Instituto Mexiquense de Cultura 2012 por Brujas en mi calcetín.

Títulos en A la Luna remando
Un quesito al despertar (2015). Nivel Infantil.
Palabritas mareadas y otros cuentos (2011). Nivel Dos.
La feria de Juan Juguete (2015). Nivel Dos.
Cuento de brujas y enanos (2011). Nivel Cinco.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carlos Szwarcer — Escritor judío-argentino/Argentine-Jewish Writer — “El reloj de esfera celeste”/”The Watch with the Sky-Blue Dial”

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Carlos Szwarcer

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Carlos Szwarcer es historiador, periodista y cuentista judío-argentino. Es especialista en la historia de los sefardíes en la Argentina y ha coleccionado muchos testimonios orales de la gente vieja sefardí de los barrios de Buenos Aires.

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Carlos Szwarcer is a Jewish-Argentine historian, journalist and short-story writer. He is a specialist in the history of Sephardic Jews of Argentina, and he has collected many oral testimonies from older people in Sephardic neighborhoods of Buenos Aires.

Hechizo Sefaradí

El Café Izmir

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Reloj, Nieto, Abuelo

Derechos reservados de las fotos, Carlos Szwarcer

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El Reloj de esfera celeste

Por Carlos Szwarcer

 

Ese domingo al mediodía la casa estaba de fiesta, se celebraba una importante fecha familiar. Una enorme nube negra, que empalidecía todos los colores, se corrió para dar paso al tibio sol de agosto que desde el ventanal se derramó lentamente por el comedor. Mi abuelo, de traje oscuro, impecable, y mi abuela, que lo miraba con sus intensos ojos negros, azabaches, quedaron por unos instantes iluminados. Sonreían radiantes.

El tenía la mirada profunda y melancólica. Tan firme era su paso y elegante su figura que parecía uno de esos actores maduros norteamericanos, como un personaje salido de la pantalla del cine Rívoli (1). Con el cuello duro -de tanto aguzar la vista- lo observé desde mis lozanos seis años queriendo desentrañar esa marca diluida, especie de medialuna delineada tenue y enigmática en su amplia frente. ¿Un golpe, un accidente, una caída, una pedrada; quizás un estigma o una señal divina? Esa huella del pasado que quería dilucidar y sobre la que jamás me atreví a preguntarle…

Muchas veces escuché los lamentos: “es un esclavo de su trabajo” o “… si queremos estar bien tiene que sacrificarse”. Y él siempre sentenciaba: “cuando me jubile tendré todo el tiempo…” Esta frase la repetía cada vez que intentaba explicar sus llegadas tarde a cenas y festividades religiosas, o su ausencia en algunos cumpleaños.

Pero nada de eso me importaba en aquel momento; allí estaba él, junto a mi abuela. Y acurrucado, desde mi asiento, ese mediodía no le saqué la vista de encima. Su sobriedad era quebrada por un gracioso y melodioso tono de voz articulando dichos ancestrales o el refrán exacto para el momento justo de la conversación. Algo nuevo me llamó la atención: descubrí en su muñeca izquierda un moderno reloj de esfera celeste que enseguida me fascinó. Esforcé la vista, más aún, intentando descubrir qué era ese diminuto elemento que giraba y giraba oficiando de segundero. Tal fue mi concentración que mi abuelo se interesó en saber qué le pasaba a su nieto mudo, patitieso y con cara de bodoque extasiado.

– Te diré algo, pero no le contarás nada de nada a “dinguno” (3) – dijo, con gesto severo.

Asentí con un leve movimiento de cabeza, y aún más nervioso e intrigado con sus próximas palabras.

– ¿Qué miras?, preguntó – Ah… ven aquí… ¿El reloj, no es cierto? – agregó con voz firme, y una sonrisa que irradiaba satisfacción.

 “Me sentó sobre sus rodillas y le revelé lo que había despertado mi curiosidad: “el color, ese celeste azulado raro, abuelo… y el segundero”. Ya de cerca observé que el mecanismo amarillo nacarado que rotaba rítmicamente era una especie de ave con las alas extendidas.

En ese momento previo al almuerzo, en medio de ruidos de platos y copas que se apoyaban sobre la mesa, me contó que el reloj se lo había comprado a un marinero griego que llegó al café “con un bogo de chucherías y cigarrillos importados” y que le gustó por los números grandes que marcaban las horas, porque los veía bien, y sobre todo el segundero. Llegaron los platos humeantes y me dijo: “ve a tu silla”. Y con un guiño de ojo me prometió que después de comer me contaría algo que nadie sabía.

Apenas terminamos de almorzar sembraron la mesa con platos dulces y mermelada de arrope. Completaba el ritual el “café a la turca”, pero mi abuelo corrió la silla, se hizo del pocillo, y tomándome de la mano me llevó al living. Se dejó caer muy lentamente sobre el mullido sillón de pana ocre y fue entornando los ojos. Quedamos en silencio y, cuando dio el primer sorbo al café, una breve ráfaga de viento fresco, que irrumpió inesperadamente desde la puerta entreabierta del patio, le hizo exclamar: “oj oj oj…” (2) Siempre que se encontraba a gusto, feliz, lanzaba esa expresión que, a mí, inevitablemente, me hacía reír, y me devolvió una serena sonrisa mientras me fui sentando en el apoyabrazos del sofá, expectante por lo que me iba a contar.

– Mira el ave que gira y gira aquí y que te hizo “pedrer la kalma” – marcó con su dedo el reloj reluciente- ¿Sabés por qué se lo compré al griego? Porque su color me hizo “akodrar”, bah… me vino a la cabeza, el mar de mi casa, en Izmir. ¿Entendés bojor? Esmirna, mi pueblo. Y estas “estreas” parecen las mismas del aquel cielo. Pero lo que más me “embelekó” fue este lindo “pasharo” que da vueltas y vueltas, igual que “aqueas” aves que veía volar “basho” y después llegar a las nubes. Pero un día – extendió su brazo hacía el techo y abrió su mano separando bien los dedos – el cielo se hizo negro, negro de toda negrura; y los “pasharos” azafranados se fueron todos “shuntos”, “fuyeron” de a cientos. Ruido, “muncho” ruido. Fuego y humo. Mi “kirida”madre me ‘disho en esos días negros: “vate de aquí, lejos, como aqueas aves. Vate de aquí… a otras tierras a otros cielos”. Y me fui… (4)

Mi abuelo, pensativo, continuó: “¿A ti también te gusta el reloj “vedrá”? Mira… lo “guadraré” para ti. Dicen lumbreras que es de sabios “deshar” lo que “mos” gusta a “ken” más queremos. Te lo “desharé para ti, para cuando seas hombre, para cuando celebremos tu Bar Mitzvá” (5)-(6) – me aseguró con cara seria y ceño fruncido, como quien estaba diciendo algo muy delicado e importante.

En esos momentos no entendí del todo la profundidad de sus palabras, sin embargo, me sentí feliz porque me estaba dando su confianza, contándome una historia íntima sobre él, su ciudad, mi bisabuela, y lo más importante es que compartíamos un secreto. Pasaron los años y nunca más hablamos sobre el tema. De tanto en tanto cuando él usaba ese reloj, levantaba la muñeca izquierda, y me guiñaba el ojo. Lamentablemente, unos meses antes de mi Bar Mitzvá, falleció. Y pensar que tanto repitió: “¡Cuando me jubile tendré todo el tiempo!”. Al final no alcanzó a jubilarse. ¿Dónde habrá ido a para su reloj? Nadie supo jamás lo que me había contado.

No recuerdo cómo llegó a mí el reloj despertador a cuerda que hace añares descansa sobre mi cómoda y que – aunque está descompuesto – conservo como una reliquia. ¿Lo compré o me lo regalaron? ¡Ah, esas trampas de la memoria! Tiene una esfera de un celeste intenso, salpicada de estrellas blancas, y un segundero amarillo que en el pasado giraba y giraba acompasadamente. Seguramente que su parecido al reloj pulsera de mi abuelo no es casual. Si bien su vidrio está roto y su mecanismo oxidado, es mágico: ha logrado, de alguna forma, detener el tiempo, su imagen me lleva a otras imágenes, sus horas a otras horas. Como en un juego travieso y sutil mi mente se ubica en otras coordenadas, en otra dimensión se conecta a través de ese reloj con la niñez de mi abuelo, con su origen, y con mi propia niñez. Entonces, aquella charla secreta plena de una hermosa complicidad vuelve a mí y, en algunas ocasiones, cuando miro fijo mi viejo reloj despertador de esfera celeste, milagrosamente su segundero parece girar nuevamente; el pájaro amarillo vuela bajo otra vez por la bella Esmirna del Asia Menor, se eleva hasta las nubes y regresa a mi Buenos Aires, para recordarme uno de los tantos lugares de donde vengo.

Notas:

1) Cine de Villa Crespo. Barrio de Buenos Aires que concentró en el siglo XX gran cantidad de inmigrantes europeos, muchos de ellos judíos: sefaradíes y ashkenazíes.

Las siguientes palabras o párrafos que abajo se aclaran proceden del Djudezmo: habla de los sefaradíes, denominada indistintamente ladino, judeoespañol, castellano antiguo, espanyol, españolit. Idioma de los judeo-españoles del siglo XV y que sus descendientes mantuvieron, con ligeras variantes, según la región, en cada aldea o ciudad en la que se afincaron luego de la expulsión.

2) Expresión que significa satisfacción por un clima agradable o el disfrute de un aire puro y refrescante.

3) Ninguno.

4) “Mira el ave que gira y gira aquí y que te hizo perder la calma – marcó con su dedo el reloj reluciente- ¿Sabes por qué se lo compré al griego? Porque su color me hizo acordar, bah… me vino a la cabeza, el mar de mi casa, en Izmir. ¿Entiendes? Esmirna, mi pueblo. Y estas estrellas parecen las mismas del aquel cielo. Pero lo que más me encantó fue este lindo pájaro que da vueltas y vueltas, igual que aquellas aves que veía volar bajo y después llegar a las nubes. Pero un día – extendió su brazo hacía el techo y abrió su mano separando bien los dedos – el cielo se hizo negro, negro de toda negrura; y los pájaros azafranados se fueron todos juntos, huyeron de a cientos. Ruido, mucho ruido. Fuego y humo. Mi querida madre me dijo en esos días negros: vete de aquí, lejos, como aquellas aves. Vete de aquí… a otras tierras a otros cielos”. Y me fui…”

5) “¿A ti también te gusta el reloj verdad? Mira… lo guardaré para ti. Dicen lumbreras que es de sabios dejar lo que nos gusta a quien más queremos. Te lo dejaré para ti, para cuando seas hombre, para cuando celebremos tu Bar Mitzvá”.

6) Bar Mitzvá. Del hebreo: Ceremonia en la que el joven asume la madurez religiosa, derechos y obligaciones. Fiesta familia.

Carlos Szwarcer. © 2007.

Publicado en “Los Muestros”. N° 70. Marzo de 2008. Bruselas. Bélgica.

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Villa Crespo, Buenos Aires – c.1955

 

 

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Watch, Grandson, Grandfather

Photos, rights reserved by Carlos Szwarcer

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The Watch with the Sky-Blue Dial

By Carlos Szwarcer

 

That Sunday at midday the house was in a party state, an important family date was being celebrated. An enormous black cloud, that made all the colors seem pallid, passed by to give way to the warm August sun, that from the picture window flowed slowly through the dining room. My grandfather, in a dark suit, impeccable, my grandmother, who was watching him with intense black eyes, jet black, illuminated for a few instants. They were smiling radiantly.

He had a deep and melancholy gaze, his step was so firm and so elegant his figure that her resembled one of those experienced American actors, like a character out of a screen a the the Rivoli Movie Theater (1). He wore a stiff collar—to make him look more impressive–. As a vigorous six-year old, I observed him, wishing to figure out that faded mark, a sort of half moon, delineated faintly and enigmatically in his broad forehead. A blow, an accident, a fall, a hit by a stone; perhaps a stigma or divine sign? That trace of the past that I wanted to elucidate and never dared to ask him  . . .

So many times, I heard the laments: “he is a slave to his work” or    “  . . . if you want to do well, you have to sacrifice.” And he always declared, “when I retire I will have all the time in the world. . . He repeated that phrase every time he attempted to explain his late arrivals at dinner parties and religious festivals or his absence from some birthday parties.

But nothing of that was important to me in that moment: there he was, together with my grandmother. And snuggled in my seat that afternoon, I couldn’t take my eyes off him. His sobriety was broken by a graceful and melodious tone of voice enunciating ancestral sayings or the exact refrain for the appropriate of the conversation. Something new captured my attention: I discovered on his left wrist was modern watch with a sky-blue dial that immediately fascinated me. I strained my gaze, even more, trying to discover what was that diminutive element that turned and turned, officiating as second hand. Perhaps it my concentration that made my grandfather want to know what had happened to mute grandson, stiff and with an exited face.

“What are you looking at?” he asked. “Ah . . . come here      . . .the watch, isn’t that right?” He added with a firm voice and a smile that irradiated satisfaction.

I will tell you something, but you won’t tell any of it at all to “dinguno’,” he said with a stern gesture.

I agreed with a slight movement of my head, even more nervous and intrigued by his next words

I sat on his knees, and I told him what had awakened my curiosity: “the color, that sky-blue strange blueness, grandpa”. Now closeup, I observed that the pearl-yellow mechanism that rotated rhythmically was a sort of bird with its wings extended.

At that moment before lunch, in the midst of the noise of plates and cups that were being put on the table, he told me that he had bought in from a Greek sailor who turned up at the café “with deals on novelties and imported cigarettes” and that he liked for its large numbers that marked the hours, so that they could be easily seen, and above all for the second hand. The steaming plates arrived, and he told me: “Go to your seat.” And with a wink he promised me that after we ate, he would tell me something that nobody else knew.

We had hardly finished lunch, they spread over the table pates of sweets and grape marmalade. He finished the ritual of “Turkish coffee.” when my grandfather moved his seat, took his cup, and taking me by the hand, brought me to the living room. He sat himself down on the soft chair with ochre-colored velveteen, and he half-closed his eyes. We were silent, and, when he took his first sip of coffee, a short gust of fresh warm air that unexpectedly came in through the half-open patio door, make him exclaim, “Oj, oj, oj . . . “(2) Whenever he found himself at ease, happy, he’d throw out that expression, that inevitably made me laugh and he replied with a serene smile, expectant for what he was doing to tell me, while I was seated on the arm of the sofa, waiting anxiously for what he was about to tell me.

“Look at the bird that flies round and round here and makes you ‘pedrer la kalma,’ he pointed with his finger at the shining watch. “Do you know why I bought it from the Greek? Because its color made me ‘akodrar’. Bah . . .it came to mind, . . the sea by my house in Izmir Do you understand ‘bojor.’ Smyrna, my home town. And those ‘esteas’ look like those of that sky. Pero lo que me ’emeblekó’ was this pretty ‘pasharo’ that turns around and around, just like ‘ácueas’ birds that I saw fly ‘basho’ and then reach the clouds. But one day—he lifted his arm toward the ceiling and opened his hand, toward the roof, the blackest of all blacks: and then–separating his fingers widely—the sky became black, the blackest of all the blacknes; and the saffron-colored ‘pasharos’ left all ‘shuntos;’ ‘fuyeron’ in hundreds. Noise, ‘muncho’ noise. Fire and smoke. Mi ‘kirida’ madre me ‘disho’ in those black days: ‘go away from here like those birds. Flee from here. . . to other lands and other skies.’” And I left. (4)

You like the watch too, isn’t that right?” So ,. , .I will keep it for you. The geniuses say that it is for wise men to give what we like to whom we love most. I will leave it for you, for when you become a man, for when we celebrate your Bar-Mitzvah,” he assured me with a serious face and furrowed brow, like someone who was sying something very delicate and important.

My grandfather, thoughtful, continued “You like the watch too, ‘vedrá”” So,  .  . I will ‘’guadraré’ it for you. The geniuses ‘deshar’ that it is for wise men to give what we like ‘mos’ to whom we love most. I will ‘desharé’’ it for you, for when you become a man, for when we celebrate your Bar-Mitzvah.” (5)-(6) 

At that time, I didn’t understand at all the profundity of his words, nonetheless, I felt happy because he was giving me his trust, telling me an intimate story about himself, his city, my great-grandmother, and the most importantly, that we shared a secret. The years passed, and we never again spoke about that subject. From time to time, when he wore that watch, lifting his left arm and winking at me. Unfortunately, a few months before my Bar-Mitzvah, he died. And to think that he so often repeated: “When I retire, I’ll have all the time in the world!” At the end, he didn’t reach retirement. Where can his watch be now?  No one ever knew what he had told me.

I don’t remember how my windup alarm clock came to me that for years rests on my chest-of-drawers and that, despite being broken—I keep it as a relic. Did I buy it or was it a present? Ah, the tricks of memory! It has a sky-blue dial of intense sky blue, dotted with white stars, and a yellow second hand that in the past turned and turned measuredly. Surely its resemblance to my grandfather’s wristwatch isn’t random Even if its glass is broken, and its movement is rusted;  it is magical; it has achieved in some way, to stop time, its image carries me to other images, its hours to other hours. As if mischievous and subtle, my mind found itself in other coordinates, in another dimension it connects through that clock with my grandfather’s childhood, with its origin, and with my own childhood. Then, that secret conversation full of a beautiful complicity comes back to me, and, on some occasions, when I look hard at my old alarm clock with the sky-blue dial, miraculously its second hand seems to go around once again: the yellow bird flies downward once again through the beautiful Smyrna of Asia Minor, it rises toward the clouds and returns to my Buenos Aires, to remind me of one of so many places from which I come.

Notes

1) Movie Theater in Villa Crespo, Buenos Aires. A neighborhood in which large number of European immigrants settled, many them Jews, both, Sephardic and Ashkenazi.

The following words paragraphs, that will be explained below, come from Djudezmo: the language of the Sefardic, also called variously ladino, judeoespañol, castellano antiguo, espanyol, españolit. Language of the Jews of Spain of the fifteenth century and whose descendants maintain, with slight variations, depending on the region, in each village or city in which they settled.

2)Expression that shows satisfaction for a pleasant climate or the pleasure of pure a refreshing breeze.

3) None

4) “Look at the bird that flies round and round here and makes you excited,” he pointed with his finger at the shining watch. “Do you know why I bought it from the Greek? Because its color made me remember. Bah . . .the sea of my house in Izmir came into my head Do you understand boy. Smyrna, my home town. And these stars look like those of that sky. But what delighted me most was this pretty bird that turns around and around, just like those birds that I saw fly down and then reach the clouds. But one day—he lifted his arm toward the ceiling and opened his hand, toward the roof, the —the sky became black, the blackest of all of all the blacks, and the “separating his fingers wide, and the saffron-colored birds left all together. The fled in hundreds. Noise, a lot of noise. Fire and smoke. Mi dear mother told me those black days: “flee here like those birds. Flee here. . . to other lands and other skies.” And I left. (4)

5) “You like the watch too, right?” So, I will keep it for you. The geniuses say that it is for wise men to give what we like to whom we love most. I will leave it for you, for when you become a man, for when we celebrate your Bar-Mitzvah.”

6) Bar-Mitzvah. From the Hebrew. Ceremony in which a boy reaches religious maturity, rights and obligations. A family party.

Translation by Stephen A. Sadow

Perla Bajder — Artista visual judío-argentina/Argentine-Jewish Artist “Una panorámica de sus obras”/ “A Panorama of her Works”

 

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Perla Bajder

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Perla Bajder es licenciada en las artes visuales y es especialista en la administración cultural.  Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes y la Universidad de Barcelona. Exhibió su obra y dio clases en Córdoba, Mendoza, Río Negro (Argentina), Barcelona, Biesko Biala, Krackow and Torun (Polonia), Boston, Washington, D.C. (USA), Cappadocia (Turquía), Edinborough, Essex (Reino Unido), Florencia, Urbino (Italia), Kazakhstan México D.F., La Habana, Quito, Santiago,Transilvania (Romania), Y Vilnius (Lituania). Museos en muchos es esos lugares guardan sus obras.

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Perla Badjer earned a degree in visual arts and is a specialist in cultural administration. She studied at the National Schools of Fine Arts and at the University of Barcelona. She exhibited her work and gave classes in Córdoba, Mendoza, Río Negro (Argentina), Barcelona, Biesko Biala, Krackow and Torun (Poland), Boston, Washington, D.C. (USA), Cappadocia (Turkey), Edinborough, Essex (United Kingdom), Florencia, Urbino (Italy), Kazakhstan, México City., Havana, Quito, Santiago (Chile), Transylvania (Rumania), and Vilnius (Lithuania). Museums many of these places show her works.

Juegos y Juguetes Anexo ‘99/Games and Toys The Attic ’99

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Ghetto sobre Ruedas. Instalación. 110 x 40 cm. Mixta s/madera, 1999                                   Ghetto on Wheels, Installation, Mixed techniques/wood, 1999.

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Las bacterias eróticas americanas/American Erotic Bacteria

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No contaba con tu astucia II. 100 x 70 cm. Óleo sobre lienzo. 1997.                                                He didn’t count on your astuteness, Oils on canvas, 1997
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No contaba con tu astucia II. 100 x 70 cm. Óleo sobre lienzo. 1997.

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Oleo sobre tela, 100 cmx 100 cm x70 cm, 2005//Oils on cloth, 100cmx 100 cm, 2005
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Oleo sobre tela, 100 cmx 100 cm x70 cm, 2005//Oils on cloth, 100cmx 100 cm, 2005

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Dibujos/Drawings

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Dibujos para libro: “Los Niños judíos acusan”. Lápiz s/papel. 14 x 21 cm. 2010                                                                                                                             Drawings for the book “The Jewish Children Accuse,” Pencil on paper,  14 x 21 cm,, 2010
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Dibujos para libro: “”Los Niños Judíos acusan”. Lápiz s/papel. 14 x 21 cm. 2010                                                                                                                     Drawings for the book “The Jewish Children Accuse,” Pencil on paper,  14 x 21 cm,, 2010
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“Los niños judío acusan/””The Jewish Children Accuse”
Grabado sobre tela/Print on cloth

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Obra reciente: Imágenes y palabras, una relación singular/Recent Work: Images and Words, a Singular Relationship. 20015-2017

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Rn tinta/In ink

“La Casa de los Lápices”/”The House of the Pencils”

Imágenes y Palabras

               No son los vientos sino las velas las que conducen el viaje.

Imaginé viajábamos en tren con gente sencilla

que disfrutábamos la exuberancia del paisaje

comentábamos la obra de Daumier: “Vagón de tercera clase”

y finalmente llegábamos a la Casa de los Lápices

bautizada así por los vecinos

 

Imaginé a la luna entre los pinos

a los afinados grillos como señal de alegría

yo preparaba la cena

tu buscabas una flor para la mesa

veíamos “El Lado Oscuro del Corazón”

y junto con Benedetti conversábamos hasta el amanecer

de poesía.

 

Nos despertábamos con los pájaros

y el concierto de las cigarras en el tórrido día

el aroma de lavandas

rosas

jazmines

azahares

descubríamos en mares teñidos de verdes terrosos

azulados plateados y rojizos anaranjados

todo el mundo del color

que visible allí estaba.

Entonces decías:

-Oh Dulcinea ya es tiempo que los ojos de tu grandeza miren a éste

tu cautivo caballero-

Te revelaba mi duda:

– Acaso es anhelo, sueño o sólo una ilusión por el reflejo de la luna-?

-¡Que mi amor es de locura!-(esto no lo dice el Quijote pero se intuye)

Y nos abrazábamos entre risas y lágrimas

para volver sobre las huellas de nuestros cuerpos en las sábanas tibias

todavía

y tus caricias encendían mis sentidos

entonces imaginé el olor a tierra húmeda y a las primeras gotas

que amenazaban la llegada de la lluvia.

 

El regreso también lo imaginé

al paisaje infinito en movimiento

vendedores ambulantes que iban y venían

campos secos quemados por el sol

la humareda ensuciando el atardecer

el aire viciado de la ciudad

y a nosotros

sobre todo nosotros

en medio de una muchedumbre ciega

concebíamos en silencio nuestra próxima aventura.

 

No imaginé (lo supe al azar)

que otros amores tenías

y las palabras, las mágicas que misteriosamente

habitaron mi piel

se desmoronaron en cáscaras vacías

hojarasca que sopló el espíritu del viento donde quería

Solo quedaron las otras

las que amor duradero no prometían.

 

Imaginé otro lugar con olor a tierra húmeda

que anunciaba en el aire

la inminencia de la lluvia.

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Libros/Books

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Editado por/Edited by: Stephen A. Sadow, Perla Badjer, Irene Jaiebsky
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El Pajarito remendado?The Mended Bird Ilustrado por Perla Bajder/Illustrated by Perla Bajed
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Un País de las Maravillas/””A Land of Marvels”  Un libro escrito e ilustrado por Perla Bajder/A book written and illustrated by Perla Bajder
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CHE, escrito en punjabi, dialecto de hindi por Dharam Singh Goraya–tapa por Perla Bajder/ CHE, written in the Punjabi dialect of Hindi by Dharam Singh Gorauay–cover art by       Perla Bajder