Aída Bortnik (1938-2013) — Guionista, dramaturga y cuentista judío-argentina/Argentine-Jewish Writer of Screenplays, Plays and Short-stories

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Aída Bortnik

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               Por una vida de esfuerzos, casi todos sus años en silla de ruedas, Aída Bortnik fue guionista de éxitos internacionales, periodista de investigación en tiempos duros, docente y cuentista, Ella fue una figura prestigiosa del país, donde se mantuvo, salvo unos pocos años en que debió escapar de las amenazas para-policiales de 1975 y los arrasamientos de 1976/1979. Estudiante de derecho y filosofía y letras, en 1967 pasó al periodismo. Trabajó en “Primera Plana”, “La Opinión”, “Panorama” y particularmente en “Humor” donde aparecieron sus cuentos. Como guionista había empezado en 1971, con un especial televisivo “Sebastián y su amigo artista”. Para la televisión hizo también “Hombres en pugna”, 1980, t”Gringos”, dirigido por David Stivel, sobre los inmigrantes, “Ruggero”, con Rodolfo Ranni, y tres capítulos de “Vientos de agua”, la miniserie (2006). En cine escribió los guiones de “La tregua”, 1974, “La historia oficial”, 1986, que la convirtió en la primera escritora latinoamericana a ganar un Oscar y hacerse miembro de la Academia de Hollywood, y la trilogía de Marcelo Piñeyro: “Tango feroz”, “Caballos salvajes” y “Cenizas del paraíso”. Pero también escribió, o co-escribió, varios otros guiones, fue asesora de algunos más, incluso estadounidenses, y enseñó, tanto a comienzos de los ’80 como a finales de su carrera, en su departamento de la Avenida Pueyrredón y en el Sundance de Utah. Escribió también algunas obras teatrales. Aida Bortnik falleció en 2013.

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              During a lifetime of intense effort, almost all of that time in a wheelchair, Aída Bortnik was a scriptwriter of international success, a hard-working investigative journalist, teacher and storyteller She was a prestigious figure in the country, where she remained, except for a few years in that he had to escape from the para-police threats of 1975 and the devastation of 1976/1979. A student of Law and Philosophy and Letters, in 1967, Bortnik turned to journalism. She worked for “Primera Plana”, “La Opinión”, “Panorama” and particularly “Hum(r)”, where her short-stories appeared. Bornik became a screenwriter in 1971, with a television special “Sebastián y su amigo artista”. For television, she also made “Hombres en pugna”; 1980, “Gringos”, directed by David Stivel, about immigrants, “Ruggero”, with Rodolfo Ranni, and episodes of the “Vientos de agua”miniseries. In cinema, she wrote the script of “La tregua”, In 1974, “La Historia oficial”/”The Official Story, “1986, made her the first Latin American writer to win an Oscar and become a member of the Hollywood Academy She wrote the scripts for the Marcelo Piñeyro’s trilogy: “Tango feroz”, “Caballos salvajes ” “and” Cenizas del Paraíso “. She was an advisor to many others, including American screenplays. She taught, both in the early 80s and late in her career, in her apartment on Pueyrredón Avenue, Buenos Aires, and in Sundance, Utah. She also wrote plays. Aída Bortnik died in 2013.

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“El corazón de Celeste” fue escrito durante la “Guerra Sucia”/”El Proceso”. la dictadura de 1976-1983 en Argentina. Fue publicado en la revista HUM(R), un periódico de la resistencia presentó sus opiniones metáfora y oblicuidad. A propósito, celeste es uno de los colores de la bandera argentina.

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EL CORAZÓN DE CELESTE

por Aída Bortnik

 

Celeste iba a una escuela que tenía dos patios. En el de adelante se hacían los actos. En el de atrás era donde la Maestra les hacía parar en fila, tomando distancia y sin bajar el brazo, y sin apoyar más que un pie y doblar la otra rodilla, y sin hablar. Toda la hora. Y una vez dos horas seguidas. Bueno, no eran horas. Pero hubo dos recreos y cuatro campanadas, antes de que las dejara volver a clase. Y las de los otros grados, que en el primer recreo se reían y jugaban casi como siempre, en el segundo recreo, no jugaron nadie. Se fueron parando contra las paredes y solamente las miraban. Miraban a la fila derechita, tomando distancia en el medio del patio. Y nadie se reía. Y cuando la Maestra golpeó las manos para indicar que había terminado el castigo, Celeste fue la única que no se estiró, ni se quejó, ni se frotó el brazo, ni marcó el paso hasta el aula. Cuando se sentaron, empezó a mirar fijamente a la Maestra. Como miraba en el pizarrón las palabras nuevas, las que no sabía qué querían decir, ni para qué servían, exactamente.

Esa noche, cuando lo acostaba, su hermanito volvió a preguntar: “Y cuándo voy a ir a la escuela?” Pero esa noche, ella no se río, no lo contestó cualquier cosa. Se sentó y lo abrazó un rato, como hacía siempre se daba cuenta de que era tan chiquito y sabía tan poco todavía. Y apretó más el abrazo porque se lo imaginó, de repente, en medio del patio, con el brazo extendido tomando distancia, con el cuerpo duro, sintiendo frío y rabia y miedo, en una fila en la que todos eran chiquitos como él.

Y la siguiente vez que la Maestra se enojó con el grado, Celeste ya sabía lo que tenía que hacer.

No levantó el brazo.

La Maestra repitió la orden, mirándola con un poquito de sorpresa. Pero Celeste no levantó el brazo. La Maestra se acercó y le preguntó casi preocupada qué le pasaba. Y ella ser lo dijo. Le dijo que el brazo le dolía, después. Y que todas tenían frío y miedo. Y que uno no iba a la escuela para sentir dolor, frío y miedo.

 

          Celeste no se oía a sí misma, pero veía la cara de la Maestra, mientras ella hablaba. Y era una cara muy rara, muy rara. Y las compañeras le dijeron después que hablaba muy alto, no gritando, pero muy alto. Como cuando uno dice un poema de esos de palabras grandes, parada arriba de la tarima, en el patio de adelante. Como cuando todos saben que están en un acto solemne que se habla de cosas importantes, que pasaron hace mucho, pero que se recuerdan, porque el mundo mejoró después de aquel día.

 

Y casi todas empezaron a bajar los brazos. Y después volvieron al aula. Y la Muestra escribió una nota con tinta roja en su cuaderno. Y cuando su padre le preguntó qué había hecho y ella se lo contó, su padre se quedó mirándola durante largo rato, pero como si no la viera a ella sino a otra cosa que estaba adentro o más allá de ella. Y después sonrió y firmó sin decir nada. Y mientras ella ponía el secante sobre la firma, él le pasó la mano por la cabeza, muy suavemente, como si la cabeza de Celeste fuera muy frágil, que una mano pesada podía quebrar.

Esa noche, Celeste casi no se durmió, porque tenía una sensación muy extraña en el cuerpo. Una sensación que había comenzado cuando no levantó el brazo, en medio de la fila: la sensación de que algo crecía adentro del pecho. Ardía un poco, pero no era doloroso. Y pensó que si a uno le crecen las piernas y los brazos y todo eso, lo de adentro también tiene que crecer. Pero las piernas y los brazos crecen sin que uno se dé cuenta, parejo y de a poquito. Y el corazón debía crecer así, a saltos. Y le pareció un pensamiento lógico: el corazón crece cuando uno hace algo que no había hecho nunca, cuando uno aprende algo que no sabía, cuando uno siente algo distinto y mejor, por primera vez. Y la sensación extraña le pareció buena. Y se prometió a sí misma que su corazón seguiría creciendo y creciendo y creciendo.

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“Celeste’s Heart” was written during the “Dirty War”/”El Proceso,’ la dictadura de 1976-1983 en la Argentina. It was published in HUM(R) anti-government periodical that presented its opinions through metaphor and indirection. Celeste,”light-blue” is one of the colors of the Argentine flag.

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CELESTE’S HEART

by Aída Bortnik

 

Celeste went to a school that had two patios. The front one was for ceremonies. In the one in the back, the Teacher made them stand in file, at a distance from one another and without lowering their hands, and standing on one foot only, and bending the other knee and not speaking. The whole hour. And once two hours in a row. Well, they weren’t hours. But there were two recesses and and four bell ringings, before she let them go back to class. And the other grades, during the first recess laughed and played as always, but in the second recess, nobody played. They they stood facing the walls and looked only at them. They watched the very straight line at a distance from one another in the middle of the patio. And nobody was laughing, And when the Teacher clapped her hands to indicate that the punishment was over, Celeste was the only one who didn’t stretch, nor complain, nor rubbed her arm, nor set the pace to the classroom, When they sat down, she began to stare at the Teacher. As when she looked at the new words on the blackboard, those she didn’t know the meaning of, nor what they were good for, exactly.

That night, when she was putting him to bed, he little brother asked once again: “¿And when an I going to go to school?” but that night, she didn’t laugh, she didn’t give any answer at all. She sat down and she embraced him for a while, as always did when she realized that he was so still so small and knew so little as yet. And she squeezed his arm harder, because she suddenly imagined him, in the middle of the patio, with her arm extended, stepping back with her body hard, feeling cold and anger and fear, in a line in which everyone were as small as she was.

And the next time that the Teacher got mad at the class, Celeste already knew what she had to do.

She didn’t raise her arm.

The Teacher repeated the order, looking at her a little surprised. But Celeste didn’t raise her arm. Almost worried, the Teacher approached her and asked her what was going on. And she told her. She told her that her arm hurt her, afterwards. And that everyone was cold and afraid. And that you didn’t go to school to feel pain, cold and fear.

Celeste didn’t hear herself, but she saw the Teacher’s face, while she was speaking. And it was a very strange face, very strange. And her companions told her later that she spoke very loudly, not yelling, but very loud, As when you recite a poem with long words, standing atop the platform, in the front patio. As when everyone knows that they are at a solemn ceremony where important things were spoken, that happened long ago, but are remembered, because the world was better after that day.

And almost all of them began to lower their arms. and then they returned to the classroom. And the teacher wrote a note in red ink in her notebook. And when her father asked her what she had done and she told him, her father continued looking at her for a long time, but as if he didn’t see her or something else that was inside or beyond her. And then he smiled and signed without saying anything. And while she put drying powder on the signature, he stroked his hand over her head, very softly, as if Celeste’s head was so very fragile, that a heavy hand could break it.

That night, Celeste hardly slept, because she had a very strange sensation that had begun when she didn’t raise her arm, in the middle of the line:  the sensation that something was growing inside her chest. It burned a little, but it wasn’t painful. And she thought that if your legs and arms and all that grew, what was inside also had to grow. But the legs and arms grow even though you didn’t notice it, evenly and bit by bit. And the heart should grow this way, in jumps. And this seemed to be a logical thought: the heart grows when you do something that you had never done before, when you learn something you didn’t know, when you feel something different and better for the first time. And the strange sensation seemed good to her. And she promised to herself that her heart would continue growing and growing and growing.

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Frans Krajcberg– (1921-2017) — O artista plástico polonês-brasileiro-judaico/Polish-Brazilian-Jewish Artist — O escultor na defensa da natureza/Sculptor in Defense of Nature

 

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Frans Krajcberg

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Frans Krajcberg (Kozienice, Polônia, 1921 – Rio de Janeiro, 2017). Escultor, pintor, gravador e fotógrafo. Autor de obras que têm como principal característica a exploração de elementos da natureza, destaca-se por seu ativismo ecológico, que associa arte e defesa do meio ambiente. Nascido na Polônia, Krajcberg forma-se em engenharia e artes pela Universidade de Leningrado. Mais tarde, ao mudar-se para a Alemanha, ingressa na Academia de Belas Artes de Stuttgart, onde se torna aluno do pintor alemão Willi Baumeister (1889-1955). Sua carreira artística se inicia no Brasil, para onde migra em 1948, procurando reconstruir sua vida depois de perder toda a família em um campo de concentração durante a Segunda Guerra Mundial. Reside um curto período no Paraná (isolando-se na floresta para pintar). Muda-se para o Rio de Janeiro em 1956 e naturaliza-se brasileiro no ano seguinte. Ele retorna a Paris em 1958, onde permanece até 1964. De volta ao Brasil, em 1964, instala um ateliê em Cata Branca, Minas Gerais. A partir desse momento ocorre em sua obra a explosão no uso da cor e do próprio espaço. Começa a criar as “sombras recortadas”, nas quais associa cipós e raízes a madeiras recortadas. Em 1972, passa a residir em Nova Viçosa, no litoral sul da Bahia. Amplia o trabalho com escultura, iniciado em Minas Gerais. Intervém em troncos e raízes, entendendo-os como desenhos no espaço. Essas esculturas fixam-se firmemente no solo ou buscam libertar-se, direcionando-se para o alto. A partir de 1978, atua como ecologista, luta que assume caráter de denúncia em seus trabalhos: “Com minha obra, exprimo a consciência revoltada do planeta”. Krajcberg viaja constantemente para a Amazônia e Mato Grosso, e registra por meio da fotografia os desmatamentos e queimadas em imagens dramáticas. Dessas viagens, retorna com troncos e raízes calcinados, que utiliza em suas esculturas. Na década de 1980 realiza a série Africana, utilizando raízes, cipós e caules de palmeiras associados a pigmentos minerais.

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Frans Krajcberg (Kozienice, Poland, 1921 – Rio de Janeiro, 2017). Sculptor, painter, engraver and photographer. The main characteristic of his work is the exploration of of nature. He is known for his ecological activism, that associates art and defense of the environment. Born in Poland, Krajcberg graduated in engineering and arts from the University of Leningrad. Later, when moving to Germany, he entered the Academy of Fine Arts in Stuttgart, where he became pupil of the German painter Willi Baumeister (1889-1955). His artistic career began in Brazil, where he moved in 1948, seeking to rebuild his life after losing the entire family in a concentration camp during World War II.  He lived for a short period in Paraná (isolating in the forest to paint). He moved to Rio de Janeiro in 1956 and became a Brazilian citizen the following year. He  returned to Paris in 1958, where he remained until 1964. Back in Brazil, in 1964, he set up an atelier in Cata Branca, Minas Gerais. From that moment on, his work explores the use of color and space itself. He begins to create the “cut up shadows,” in which he associates vines and roots with cut wood. In 1972, he moved to Nova Viçosa, on the southern coast of Bahia. He expands his sculptural work, begun in Minas Gerais, with trunks and roots, understanding them as drawings in space. These sculptures hold firmly to the ground or seek to liberate themselves, heading upwards. From 1978 on, he acts as an ecologist, a struggle that he denounces: “With my work, I express the revolted conscience of the planet.” Krajcberg traveled constantly to the Amazon and Mato Grosso, and recorded  photographically dramatic images of deforestation by burning. From these trips, he returned with trunks and calcined roots, which he used in his sculptures. In the 1980s, he created the Africana series, using roots, lianas and stalks of palm trees associated with mineral pigment.

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Video — Frans Krajcberg

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Escultura/Sculpture

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Ivonne Saed — Novelista judeomexicana, residente en los Estados Unidos — Mexican Novelist, resident of the United States — “Triple crónica de un nombre”/ “Triple Chronicle of a Name”

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Ivonne Saed

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          Diseñadora gráfica, escritora, traductora y fotógrafa, Ivonne Saed ha explorado ampliamente la encrucijada entre lo visual y lo textual, tanto en su trabajo creativo como en la enseñanza. Es autora de la novela Triple crónica de un nombre (2003) y de la no ficción Sobre Paul Auster: Autoría, distopía y textualidad (2009). Es coautora de Literatura: imaginación, identidad y poder, Vampiros transmundanos y tan urbanos, y ¡Madres! Cuentos (y precauciones) de maternidad. Saed ha publicado reseñas de libros, ficción corta y fotos en publicaciones periódicas como Reforma y Crónica (México) y Literal Magazine (EE. UU.). Su documental Naïve se estrenó en 2011 como parte de Object Stories, un proyecto del Museo de Arte de Portland, y produjo Vida Sefaradí: A Century of Sephardic Life en Portland. Saed ha sido docente en Universidad Marylhurst, Universidad Estatal de Oregon y en la Universidad Iberoamericana, Ciudad México, entre otras..

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             Graphic designer, writer, translator, and photographer, Ivonne Saed has extensively explored the crossroads between the visual and the textual, both in her creative work and in teaching. She is the author of the novel Triple crónica de un nombre (2003) and the non-fiction Sobre Paul Auster: Autoría, distopía y textualidad (2009). She co-authored Literatura: imaginación, identidad y poderVampiros transmundanos y tan urbanos, and ¡Madres! Cuentos (y precauciones) de maternidad. Saed has published book reviews, short fiction and photos in periodicals like Reforma and Crónica (Mexico), and Literal Magazine( US). Her documentary Naïve premiered in 2011 as part of Object Stories, a Portland Art Museum project, and she produced Vida Sefaradí: A Century of Sephardic Life in Portland. Saed has taught at Marylhurst University, Oregon State University and Universidad Iberoamericana in Mexico City, among others”.

Ivonne Saed is from a traditional Syrian-Jewish background.

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“Triple crónica de un nombre”

“Fue niña”. Las palabras cayeron pesadamente sobre su cabeza. La tercera mujer. En el fondo a Rebeca le causaba un inmenso placer oír esas palabras, pero el placer se mezclaba con la angustia del enfrentamiento con su suegra. Desde su primer embarazo las discusiones de si tenía que ser hombre o mujer habían sido una constante recurrente, como si la decisión del sexo de los hijos fuera un acto controlable por los padres. Sí, la historia se repetía irremediablemente, pero con algunas variantes: a Rebeca le daba igual tener una niña o un niño, para ella no tenía importancia y el simple hecho del nacimiento de su bebé la colmaba de felicidad. Para Rafael también era razón de alegría, aunque en el fondo también deseaba un heredero. Un varón, el símbolo de la fuerza, de la continuidad. Por su parte, para Regina el asunto era casi una cuestión imperdonable. Repetía lo que sus padres y abuelos habían hecho con ella y que tanto había detestado. Su tiempo entero lo dedicaba a reprochar y manifestar su disgusto con las más crudas maneras. La única forma en que ella estaría contenta o al menos parcialmente conforme ante la nueva decepción sería imponiendo su nuevo capricho, una deuda que ella tenía con su propia madre: la niña se llamaría Ferdose, como su bisabuela. Era su turno. Era la tercera y le tocaba.

Cuando Rebeca escuchó a su suegra pronunciar el impronunciable nombre tuvo exactamente la misma sensación de náusea que Regina había sentido treinta y tantos años antes al dar a luz a su segunda hija. La bilis se revolvía en su estómago perforando sus paredes y el dolor era tan intenso y la ansiedad tan grande que hasta la leche se le cortó. La pequeña, desde el tercer día de vida tuvo que ser alimentada con leche de vaca porque su madre, del enojo, se había secado por completo.

En su angustia Rebeca tenía en claro una sola idea: por ningún motivo permitiría que a su hija la nombraran así. Regina, en su capricho, trataba por todos los medios —desde la seducción hasta los gritos, pasando por el chantaje— de convencer a Rebeca de hacer su voluntad. Argumentó que era el nombre más bello, que significaba la gloria, que era una cuestión de honor, que le traería buena suerte. Rebeca se mostraba implacable por lo que Regina comenzó a recurrir a sus conocidas técnicas de persuasión impositiva: “La niña se va a llamar Ferdose porque así se llamaba mi mamá y yo no pude poner ese nombre a ninguna de mis hijas. Alguien debe perpetuarlo”. Pero no logró nada. Rebeca seguía terca con sus nombres modernos. La quería llamar Lorena. Y si no, Sofía, en su memoria.

“Lorena… Lorena… ¿qué clase de nombre es ése? Ni siquiera se parece un poco al de mi madre; no es un nombre judío. Y Sofía, de ninguna manera. Con una muerta ya tuvimos más que suficiente”, pensaba Regina con frustración, “no se saldrá con la suya”.

“Ferdose podrá significar la gloria y mucho más, pero en este país nadie lo sabe y el nombre es horrendo; si le pongo así, la gloria para ella va a ser el infierno”, pensaba Rebeca a su vez, mientras luchaba consigo misma para contener la ira que se desataba dentro de ella cada vez que su suegra entraba al cuarto. Tenía que concentrarse tan sólo en no ceder a la imposición del nombre.

Este acontecimiento marcó la primera ocasión en que Rebeca decidió, por una vez, jugar todas sus cartas y rebelarse ante la familia de su marido. Antes de que Rafael pudiera opinar o ser convencido por el temor a su madre y apenas habiendo Rebeca despertado de la anestesia, al escuchar el horrible nombre, le dijo a su esposo: “sobre mi cadáver”.

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Gaucho Span

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“Triple Chronicle of a Name”

“It’s a girl.” The words fell heavily on her head. The third female. Deep down Rebeca had an immense pleasure hearing those words, but the pleasure mingled with the anguish of her coming confrontation with her mother-in-law. From her first pregnancy, the discussions of whether it had to be a boy or a girl had been a constant recurrence, as if the decision of the sex of the children was an act that could be controlled by the parents. Yes, the story was repeated irremediably, with some variants: Rebeca wanted equally to have a girl or a boy, for her, it was of no importance and the simple fact of the birth of a baby filled her with happiness. For Rafael, [her husband] it was also a reason for joy, although deep down he also wanted an heir. A male, the symbol of strength, of continuity. For Rebeca, [her mother-in-law], it was an unforgivable question. She repeated what her parents and grandparents had done with her and she had hated it so much. Her entire time was devoted to reproach and expressing her displeasure in the most crude ways. The only way she would be happy or at least partially satisfied with the new disappointment would be to impose her new whim, a debt she had with her mother: the girl would be called Ferdose, like her great-grandmother. It was her turn. She was the third daughter, and it was her turn.

When Rebecca heard her mother-in-law pronounce the unpronounceable name, she had exactly the same nausea that Regina had felt thirty-odd years before giving birth to her second. The bile was stirring in her stomach, piercing its walls, and the pain was so intense and the anxiety so great that even her milk was cut off. The little one, from her third day, had to be fed cow’s milk because her mother, from the anger, had completely dried up.

In her anguish, Rebecca had only one idea: for no reason would she allow her daughter to be named that way. Regina in her whim, tried by all means – from seduction to shouting, going through blackmail – to convince Rebeca to do her will. He argued that it was the most beautiful name, which means the glory, which was a matter of honor, that would bring good luck. Rebeca was implacable because Regina began to resort to her well-known techniques of tax persuasion: “The girl is going to be called Ferdose because that’s the name of my mother, and I could not put her name to any of my daughters. But he did not achieve anything. Rebeca remained stubborn with her modern names. I wanted to call her Lorena. And, yes, no, Sofia, in her memory.

“Lorena … Lorena … what kind of name is that?” It does not even sound like my mother’s name, it’s not a Jewish name, and Sofia, by no means, with one dead woman we already have more than enough,” thought Regina. in frustration, “she will not get away with it.”

“Ferdose may mean glory and much more, but in this country no one knows and it is horrendous, if I give her that name, the glory for her, is going to be hell,” thought Rebeca, in turn, as she fought with herself to contain the anger that broke out every time her mother-in-law entered the room. She had to concentrate only on not giving in to the imposition of the name. This event marked the first time that Rebeca decided, for once, to play all her cards and rebel against her husband’s family. Before Rafael could comment or be convinced by the fear of his mother and barely having Rebeca awakened from the anesthesia, upon hearing the horrible name, she told her husband: “over my dead body.”

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Translated from the Spanish by Stephen A. Sadow

Marcos Silber — Poeta judío-argentino/Argentine-Jewish Poet –“1911″ y otros poemas/”1911” and other poems

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Marcos Silber

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          Marcos Silber publicó dieciocho libros y participó en antologías nacionales y

extranjeras. Colabora con revistas y publicaciones en el país y en el extranjero.

Asistió invitado a los Festivales Internacionales de poesía en Medellín y Bogotá

(Colombia), Cajamarca (Perú) y Caracas (Venezuela). Es Faja de Honor de la Sade

1968. Obtuvo el 1er Premio en Mérida España, 1er y 2do Premio Certamen Nacional

de Poesía de la A.P.D.H., 1er Premio de la Amistad argentino-cubana, 1er Premio

Publicación Editorial La Luna Que, Premio 1999 y 2000 Certamen Prosa Breve de

Contextos (Radio Cultura) y 1er Premio Municipal de Poesía Ciudad de Buenos

Aires, 1998/1999. Es miembro de la Sociedad de los Poetas Vivos. Es Miembro

Honorable de la SADE.

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          Marcos Silber published eighteen books and participated in national and foreign anthologies. He collaborated with magazines and publications in the country and abroad. He was invited to the International Poetry Festivals in Medellín and Bogotá (Colombia), Cajamarca (Peru) and Caracas (Venezuela). He holds the Faja de Honor de la Argentine Writers Society (SADE), 1968. He obtained the 1st Prize in Merida Spain, 1st and 2nd Prize National Poetry Competition of the APDH, 1st Prize of the Argentine-Cuban Friendship, 1st Prize Publishing Publication La Luna Que, Prize 1999 and 2000 Contest Prosa Brief Contexts (Radio Cultura) and 1st Municipal Poetry Prize City of Buenos Aires, 1998/1999. He is a member of the Society of Living Poets. He is an Honorable Member of The Argentine Writers Society (SADE.)

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1911

Lo veo.

Desde la borda del poema lo veo.

Catorce años tiene él que va a ser mi padre.

Viene en “Arlanza”. No me ve.

No tiene rostro la tierra que lo espera.

Avanza la nave que muerde aguas de extraños idiomas.

No lee ni escribe el que va a ser mi padre.

Helado trae el dibujo de la letra.

Oigo el naufragio de sus vapores de adentro

y su silencio me da garrotazos por la cabeza.

Grandotas tinieblas le bailan alrededor.

Duele el frío sobre la cubierta.

El muchachito no me ve pero me dicta:

“congoja”, apunte la palabra “congoja”, hijo,

y apunte “susto”, y no deje de apuntar “soledad”.

Una palabra de lana vuela hasta su cuello,

otra de abrigo desciende sobre sus hombros.

No lee ni escribe el que va a ser mi padre.

Respira un verde aire de consuelo

cuando me sueña escribiendo

en su sueño de más felicidad.

Y se detiene el que será su forzado carro de labor

para dictarme: apunte, hijo,

la palabra “trabajo y “techo” y “cama” apunte

y también “sopa de pollo

con sus flotantes monedas de oro”.

Lo veo. No me ve.

Le oigo: “tome la mano, hijo,

guíela,

escribamos”.

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1911

I see him.

From the railing of the poem I see him.

He’s fourteen, he who will be my father.

He’s coming on the Arlanza. He doesn’t see me.

The land that waits for him has no face.

The ship that bites into waters of strange languages keeps coming on.

He who will be my father can’t read or write.

Stock still, he carries the drawing of the letter.

I hear the shipwreck of his internal steam

and his silence clubs me on the head.

Enormous darkness dances around him.

He is stung by the cold on deck.

The boy doesn’t see me, but he teaches me:

“anguish,” make note of the word “anguish,” son,

make note of “fright,” and don’t miss noting “solitude.”

A woollen word flies toward his neck,

another of protection falls across his shoulders.

He who will be my father can’t read or write.

He breathes a green air of consolation

when, in his happiest dream,

he dreams of me writing.

And he lays down his inescapable burden of labor

to teach me: make note, son,

the word “work” and “roof” and “bed” make note

also “chicken soup

with its floating gold coins.”

I see him. He doesn’t see me.

I hear him: “take my hand, son,

guide it,

let’s write.”

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Destiempos

…de modo que la historia comenzará con los dos,
así, tomados de las manos, flamantes, limpitos de todo.

Te espero en el ayer de antes

para recibirte rosadita, reciente.

Con el corcel del tiempo todo por delante

y conmigo dueño del entero pasado contigo.

El niño, yo, sabe que será tu hombre.

Y sabe que serás su más amor.

Trabajaré de vigía

guardíán de los cristales de tu cuerpo,

adorador de tus luces, de tu palabra creyente,

devoto de tus maneras.

Te espero en el ayer de antes.

Otra será la historia;

compareciendo a un mismo glorioso momento

los dos.

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Mistiming

                                                                                           . . . so that the story will begin with the two of us,                                                                                            in that way, holding hands, splendid, pristine in every way.

I am waiting for you in the yesterday of before

to receive you, little rose, not long ago.

With the steed of time, all ahead

and with me master of the entire past with you.

The child, I, knows that he will be a man.

And he knows that you will be his greatest love,

I will stand sentry

guardian of the crystals of your body,

adorer of your light, of your faithful word,

devotee of your ways.

I am waiting for you in the yesterday of before.

The story will be different;

appearing at a same glorious moment

the two of us.

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Autorretrato

Pregunto cuándo se disparó la bengala del inicio,

pregunto qué proclama anunció la bacanal.

“Prolactinoma”, sentenció el mensajero del mal

y al oído me llegó el eco de un sismo remoto

un estallido en los socavones del cerebro.

Pregunto porqué el desorden éste

en el mobiliario de mis facciones.

Hubo diluvios de aguas salvajes responde,

descargas de ciego de una usina embriagada;

agitación y tumulto y demolición y saqueo

hubo en la constelación hormonal.

Pregunto qué mano enemiga

alteró el sentido de la corriente.

“Acromegalia”, agrega el mensajero del mal;

fuga de la tranquila gracia hubo,

el conocido rostro se alejó, regresa

como fantasma, y avanza el mascarón de proa.

Pregunto qué conjura decidió el asalto,

quién ordenó la inmolación?

Nada más pregunto.

Nada más me responde.

Fotos de antes se contemplan entre sí,

con reposada nostalgia,

con cierta piedad.

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Self-Portrait

I ask when the opening flare was shot off                                          

I ask what proclamation announced the bacchanal.                                  

“Prolactinoma,” declared the messenger of evil                                               

and my ear received the echo of a remote earthquake

an explosion in the hollows of my brain.                                                        

I ask why this disorder in the furniture of my features.                                     

There were floods of wild water, he responds.              

discharges from the caecum of a drunken power station    

There were agitation and tumult and demolition and looting                                     

in the hormonal constellation.                                                                       

I ask which enemy hand                                                                                 

altered the direction of the current.                                                                

“Acromegalia,” adds the messenger of evil,                                                  

there was a flight of tranquil grace,                                                           

the known face went away, returns                                                                

like a ghost, and the mask of a figurehead advances.                                        

I ask what conspiracy decided on the assault,                                             

who ordered the immolation?                                                                         

I never ask again.                                                                                        

I am never answered.                                                                               

Photos of before regard themselves                                                      

with untroubled nostalgia                                                                             

with a certain piety.                                                                                   

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 Complejo Habitacional

I

Es un jadeo como exhalación de gratitud

el aire que toma y devuelve

la que se deja oír en la honda noche.

Un ir y venir de viento abrasador

que visita la boca de ella

en clave de inconfundible goce,

y del habla de las fiestas de su cuerpo

melodía queja susurro de carne celebratoria.

No la adivino no la sospecho;

y nada más, para reconocerla

me basta la noticia de su respiración.

No me adivina no me sospecha, no imagina

cuanta salud cuanta vida me prodiga

esa manera tan suya de entrarle al silencio.

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Housing Complex

                   I

It is a gasp like an exhalation of gratitude

The air she takes and returns

which is permitted to be heard in the deep night.

A coming and going of scorching wind

that visits her mouth

in a key of unmistakable pleasure

and of the language of the fiestas of her body

melody complaint whispering of celebratory flesh.

I don’t second guess her don’t suspect her;                                                                       

and nothing more, the announcement of her breath

is enough for me to appreciate her.

She doesn’t second guess nor suspect nor imagine

so much health so much life she lavishes on me

that manner she has of entering silence.

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Entrevista con Marcos Silber — En Español

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Curriculum de Marcos Silber

Poemarios

  • Volcán y trino (Editor Manuel Gleizer, 1958)
  • Las fronteras de la Luz (Editor Manuel Gleizer, 1962)
  • Libertad (1964) – poema escénico
  • Sumario del miedo (Editorial El Barrilete, 1965)
  • Ella (Ediciones Dead Weight, 1968) – con grabados de Albino – Faja de Honor de la SADE
  • Historias del Oeste
  • Dopoguerra (1974)
  • Preposiciones y buenos modales (1991, Mérida, España) – Premio J.D.Valhondo, 1991
  • Noticias sobre el incendio en la Nave Mayor (Ediciones del Canto Rodado, 1998)
  • Suma poética (Ediciones del Canto Rodado, 1999)
  • Roca viva (Ediciones La Luna Que, 2000) – Primer Premio Concurso de Poesía “La Luna Que”
  • Primera persona (Ediciones del “Mono Armado”, 2004)
  • Boca a boca: cuaderno del resucitado (Ediciones del “Mono Armado”, 2004)
  • Thrillers (Historias en “16”) (Editorial Vinciguerra, 2005) – Finalista del certamen Casa de las Américas, 2004
  • Bajo Continuo (Ediciones El Mono Armado, 2008)
  • Cabeza, tronco y extremidades (Ediciones El Mono Armado, 2010)
  • Desembarcos (Ediciones El Mono Armado, 2015)
  • Levitaciones (Ediciones Ruinas Circulares, 2016)

Antologías poéticas

  • Cono de sombra y casa de pan: poemas 1976-1982(Ediciones Setiembre Literario, 1982)
  • Convocados (Editorial Monte Ávila, 2010, Venezuela)
  • Visita guiada. Selección de textos 1964-2012 (Ediciones Desde la Gente, 2012)

Libros compartidos

  • Doloratas (en colaboración con Carlos Levy) (Ediciones del Canto Rodado, 2001)

Premios

  • Faja de Honor de la SADE, 1968
  • Primer Premio J.D.Valhondo, 1991 – Ciudad de Mérida, España
  • Primer y Segundo Premio Certamen Nacional de Poesía de la A.P.D.H.
  • Primer Premio Casa de la Amistad argentino-cubana
  • Primer Premio Editorial La Luna Que
  • Primer Premio Municipal de Poesía, 1998/1999
  • Primer Certamen Prosa Breve de Contextos, 1999/2000 – Radio Cultura
  • XVIII Premio Internacional de Poesía “San Juan de la Cruz”

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