Aída Bortnik (1938-2013) — Guionista, dramaturga y cuentista judío-argentina/Argentine-Jewish Writer of Screenplays, Plays and Short-stories

images
Aída Bortnik

__________________________

               Por una vida de esfuerzos, casi todos sus años en silla de ruedas, Aída Bortnik fue guionista de éxitos internacionales, periodista de investigación en tiempos duros, docente y cuentista, Ella fue una figura prestigiosa del país, donde se mantuvo, salvo unos pocos años en que debió escapar de las amenazas para-policiales de 1975 y los arrasamientos de 1976/1979. Estudiante de derecho y filosofía y letras, en 1967 pasó al periodismo. Trabajó en “Primera Plana”, “La Opinión”, “Panorama” y particularmente en “Humor” donde aparecieron sus cuentos. Como guionista había empezado en 1971, con un especial televisivo “Sebastián y su amigo artista”. Para la televisión hizo también “Hombres en pugna”, 1980, t”Gringos”, dirigido por David Stivel, sobre los inmigrantes, “Ruggero”, con Rodolfo Ranni, y tres capítulos de “Vientos de agua”, la miniserie (2006). En cine escribió los guiones de “La tregua”, 1974, “La historia oficial”, 1986, que la convirtió en la primera escritora latinoamericana a ganar un Oscar y hacerse miembro de la Academia de Hollywood, y la trilogía de Marcelo Piñeyro: “Tango feroz”, “Caballos salvajes” y “Cenizas del paraíso”. Pero también escribió, o co-escribió, varios otros guiones, fue asesora de algunos más, incluso estadounidenses, y enseñó, tanto a comienzos de los ’80 como a finales de su carrera, en su departamento de la Avenida Pueyrredón y en el Sundance de Utah. Escribió también algunas obras teatrales. Aida Bortnik falleció en 2013.

_____________________________________________________

              During a lifetime of intense effort, almost all of that time in a wheelchair, Aída Bortnik was a scriptwriter of international success, a hard-working investigative journalist, teacher and storyteller She was a prestigious figure in the country, where she remained, except for a few years in that he had to escape from the para-police threats of 1975 and the devastation of 1976/1979. A student of Law and Philosophy and Letters, in 1967, Bortnik turned to journalism. She worked for “Primera Plana”, “La Opinión”, “Panorama” and particularly “Hum(r)”, where her short-stories appeared. Bornik became a screenwriter in 1971, with a television special “Sebastián y su amigo artista”. For television, she also made “Hombres en pugna”; 1980, “Gringos”, directed by David Stivel, about immigrants, “Ruggero”, with Rodolfo Ranni, and episodes of the “Vientos de agua”miniseries. In cinema, she wrote the script of “La tregua”, In 1974, “La Historia oficial”/”The Official Story, “1986, made her the first Latin American writer to win an Oscar and become a member of the Hollywood Academy She wrote the scripts for the Marcelo Piñeyro’s trilogy: “Tango feroz”, “Caballos salvajes ” “and” Cenizas del Paraíso “. She was an advisor to many others, including American screenplays. She taught, both in the early 80s and late in her career, in her apartment on Pueyrredón Avenue, Buenos Aires, and in Sundance, Utah. She also wrote plays. Aída Bortnik died in 2013.

__________________________________________________

“El corazón de Celeste” fue escrito durante la “Guerra Sucia”/”El Proceso”. la dictadura de 1976-1983 en Argentina. Fue publicado en la revista HUM(R), un periódico de la resistencia presentó sus opiniones metáfora y oblicuidad. A propósito, celeste es uno de los colores de la bandera argentina.

_________________________________________________

 

EL CORAZÓN DE CELESTE

por Aída Bortnik

 

Celeste iba a una escuela que tenía dos patios. En el de adelante se hacían los actos. En el de atrás era donde la Maestra les hacía parar en fila, tomando distancia y sin bajar el brazo, y sin apoyar más que un pie y doblar la otra rodilla, y sin hablar. Toda la hora. Y una vez dos horas seguidas. Bueno, no eran horas. Pero hubo dos recreos y cuatro campanadas, antes de que las dejara volver a clase. Y las de los otros grados, que en el primer recreo se reían y jugaban casi como siempre, en el segundo recreo, no jugaron nadie. Se fueron parando contra las paredes y solamente las miraban. Miraban a la fila derechita, tomando distancia en el medio del patio. Y nadie se reía. Y cuando la Maestra golpeó las manos para indicar que había terminado el castigo, Celeste fue la única que no se estiró, ni se quejó, ni se frotó el brazo, ni marcó el paso hasta el aula. Cuando se sentaron, empezó a mirar fijamente a la Maestra. Como miraba en el pizarrón las palabras nuevas, las que no sabía qué querían decir, ni para qué servían, exactamente.

Esa noche, cuando lo acostaba, su hermanito volvió a preguntar: “Y cuándo voy a ir a la escuela?” Pero esa noche, ella no se río, no lo contestó cualquier cosa. Se sentó y lo abrazó un rato, como hacía siempre se daba cuenta de que era tan chiquito y sabía tan poco todavía. Y apretó más el abrazo porque se lo imaginó, de repente, en medio del patio, con el brazo extendido tomando distancia, con el cuerpo duro, sintiendo frío y rabia y miedo, en una fila en la que todos eran chiquitos como él.

Y la siguiente vez que la Maestra se enojó con el grado, Celeste ya sabía lo que tenía que hacer.

No levantó el brazo.

La Maestra repitió la orden, mirándola con un poquito de sorpresa. Pero Celeste no levantó el brazo. La Maestra se acercó y le preguntó casi preocupada qué le pasaba. Y ella ser lo dijo. Le dijo que el brazo le dolía, después. Y que todas tenían frío y miedo. Y que uno no iba a la escuela para sentir dolor, frío y miedo.

 

          Celeste no se oía a sí misma, pero veía la cara de la Maestra, mientras ella hablaba. Y era una cara muy rara, muy rara. Y las compañeras le dijeron después que hablaba muy alto, no gritando, pero muy alto. Como cuando uno dice un poema de esos de palabras grandes, parada arriba de la tarima, en el patio de adelante. Como cuando todos saben que están en un acto solemne que se habla de cosas importantes, que pasaron hace mucho, pero que se recuerdan, porque el mundo mejoró después de aquel día.

 

Y casi todas empezaron a bajar los brazos. Y después volvieron al aula. Y la Muestra escribió una nota con tinta roja en su cuaderno. Y cuando su padre le preguntó qué había hecho y ella se lo contó, su padre se quedó mirándola durante largo rato, pero como si no la viera a ella sino a otra cosa que estaba adentro o más allá de ella. Y después sonrió y firmó sin decir nada. Y mientras ella ponía el secante sobre la firma, él le pasó la mano por la cabeza, muy suavemente, como si la cabeza de Celeste fuera muy frágil, que una mano pesada podía quebrar.

Esa noche, Celeste casi no se durmió, porque tenía una sensación muy extraña en el cuerpo. Una sensación que había comenzado cuando no levantó el brazo, en medio de la fila: la sensación de que algo crecía adentro del pecho. Ardía un poco, pero no era doloroso. Y pensó que si a uno le crecen las piernas y los brazos y todo eso, lo de adentro también tiene que crecer. Pero las piernas y los brazos crecen sin que uno se dé cuenta, parejo y de a poquito. Y el corazón debía crecer así, a saltos. Y le pareció un pensamiento lógico: el corazón crece cuando uno hace algo que no había hecho nunca, cuando uno aprende algo que no sabía, cuando uno siente algo distinto y mejor, por primera vez. Y la sensación extraña le pareció buena. Y se prometió a sí misma que su corazón seguiría creciendo y creciendo y creciendo.

_______________________________________

“Celeste’s Heart” was written during the “Dirty War”/”El Proceso,’ la dictadura de 1976-1983 en la Argentina. It was published in HUM(R) anti-government periodical that presented its opinions through metaphor and indirection. Celeste,”light-blue” is one of the colors of the Argentine flag.

___________________________________________________________

 

CELESTE’S HEART

by Aída Bortnik

 

Celeste went to a school that had two patios. The front one was for ceremonies. In the one in the back, the Teacher made them stand in file, at a distance from one another and without lowering their hands, and standing on one foot only, and bending the other knee and not speaking. The whole hour. And once two hours in a row. Well, they weren’t hours. But there were two recesses and and four bell ringings, before she let them go back to class. And the other grades, during the first recess laughed and played as always, but in the second recess, nobody played. They they stood facing the walls and looked only at them. They watched the very straight line at a distance from one another in the middle of the patio. And nobody was laughing, And when the Teacher clapped her hands to indicate that the punishment was over, Celeste was the only one who didn’t stretch, nor complain, nor rubbed her arm, nor set the pace to the classroom, When they sat down, she began to stare at the Teacher. As when she looked at the new words on the blackboard, those she didn’t know the meaning of, nor what they were good for, exactly.

That night, when she was putting him to bed, he little brother asked once again: “¿And when an I going to go to school?” but that night, she didn’t laugh, she didn’t give any answer at all. She sat down and she embraced him for a while, as always did when she realized that he was so still so small and knew so little as yet. And she squeezed his arm harder, because she suddenly imagined him, in the middle of the patio, with her arm extended, stepping back with her body hard, feeling cold and anger and fear, in a line in which everyone were as small as she was.

And the next time that the Teacher got mad at the class, Celeste already knew what she had to do.

She didn’t raise her arm.

The Teacher repeated the order, looking at her a little surprised. But Celeste didn’t raise her arm. Almost worried, the Teacher approached her and asked her what was going on. And she told her. She told her that her arm hurt her, afterwards. And that everyone was cold and afraid. And that you didn’t go to school to feel pain, cold and fear.

Celeste didn’t hear herself, but she saw the Teacher’s face, while she was speaking. And it was a very strange face, very strange. And her companions told her later that she spoke very loudly, not yelling, but very loud, As when you recite a poem with long words, standing atop the platform, in the front patio. As when everyone knows that they are at a solemn ceremony where important things were spoken, that happened long ago, but are remembered, because the world was better after that day.

And almost all of them began to lower their arms. and then they returned to the classroom. And the teacher wrote a note in red ink in her notebook. And when her father asked her what she had done and she told him, her father continued looking at her for a long time, but as if he didn’t see her or something else that was inside or beyond her. And then he smiled and signed without saying anything. And while she put drying powder on the signature, he stroked his hand over her head, very softly, as if Celeste’s head was so very fragile, that a heavy hand could break it.

That night, Celeste hardly slept, because she had a very strange sensation that had begun when she didn’t raise her arm, in the middle of the line:  the sensation that something was growing inside her chest. It burned a little, but it wasn’t painful. And she thought that if your legs and arms and all that grew, what was inside also had to grow. But the legs and arms grow even though you didn’t notice it, evenly and bit by bit. And the heart should grow this way, in jumps. And this seemed to be a logical thought: the heart grows when you do something that you had never done before, when you learn something you didn’t know, when you feel something different and better for the first time. And the strange sensation seemed good to her. And she promised to herself that her heart would continue growing and growing and growing.

______________________________________________________

 

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.