David Preiss — Poeta y psicólogo judío-chileno/Chilean Jewish Poet and Psychologist — Sabática”, “Jerusalem” y otros poemas/ Sabática,” “Jerusalem”and Other Poems

121EE841-3732-441E-B9F2-9E89BE210135
David Preiss

________________________________________________________________

David Preiss (Santiago, 1973) es autor de los libros de poemas Señor del vértigo, Y demora el alba, Oscuro mediodía y Bocado así como de Retrato en movimiento, antología preparada por el autor de su trabajo literario. Realizó su doctorado en Psicología en Yale University. Es Profesor Titular de la Escuela de Psicología de la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde realiza investigación sobre psicología de la escritura y psicología de la creatividad.

El crītico Roberto Onell indicó: “Preiss integra el conjunto de poetas, jóvenes en los 90, que comenzaron con una poesía vuelta sobre sí misma, con renovado lirismo y reflexión. Así, la tópica dictadura chilena quedó relativamente suspendida ante esta reconcentración del discurrir poético. En un diálogo expectante, este gesto era una indagación en las fuentes, a ver si era posible -significativo- seguir haciendo poesía. Y precisamente esta discontinuidad en la abominación dio señal de la gravedad de las lesiones autoritarias; montar la máquina del contraataque hubiera evidenciado una agilidad aún en pie. Soslayar Señor del vértigo en la reinauguración democrática es esquivar un horizonte donde comprender ya no solo el terror nacionalsocialista, sino todo el humano sufrimiento ocasionado por manos humanas. Señor del vértigo es el luto que nos abisma con nosotros mismos.” (Revista de Libros de El Mercurio, Santiago, 3 de Enero de 2016)

_____________________________________________________

David Preiss (Santiago, 1973) is the author of the book of poems Señor del vértigo, Y demora el alba, Oscuro mediodía y Bocado as well as Retrato en movimiento, an anthology prepared by the author of his literary work. He completed his PhD. in Psychology at Yale University. He is a Full Professor in the School of Psychology of the Pontíficia Universidad Católica de Chile, where he conducts research on the psychology of writing and the psychology of creativity.

According to the critic Roberto Onell, “Preiss is one of the group of poets, young people in the 90s, who began with a poetry turned on itself, with renewed lyricism and reflection.” Thus, the topic of the  Chilean dictatorship was, for the most part, suspended. In the face of this reconcentration of the poetic discourse, in an expectant dialogue, this effort was an inquiry into the sources, to see if it was possible -significant- to continue making poetry, and precisely this discontinuity with the abominations committed by the government signaled the seriousness of the authoritarian injustices; a counterattack would have shown an ongoing poetic flexibility. To ignore Lord of the vertigo as part of the democratic reopening is to avoid a horizon in which to understand not only the National Socialist terror, but all the human suffering caused by human hands Lord of the vertigo is the mourning the abysms within  ourselves (Book Review of El Mercurio, Santiago, January 3, 2016)


 

Poesía de David Preiss/Poetry by David Preiss

___________________________________

SABÁTICA

¿En qué jornada el día se renueva?

¿Qué día cae el día sobre ti?

El tiempo ha de pasar: palabras

que los seres queridos dejan en la mesa:

pan, sal, vino.

El fuego acerca a Dios; aleja al forastero.

El Shabat ocupa las esquinas del altar.

-Tú, ¿por qué no te arrimas a recoger tu bendición?

Inclinan la cabeza.

Caen ante su fantástico dominio.

Aquel que teme a Dios no hace apuestas sobre el tiempo.

Nada le faltará, salvo la memoria.

Ésta es la mesa de los justos, donde nunca falta el alimento.

Las oraciones han caído ante la mesa.

Él toma una solamente.

Masca en el silencio.

__________________________________________

SHABBAT

On which working day does the day renew itself?

Which day does the day fall onto you?

Time has to pass: words

in which the loved ones leave on the table:

Bread, salt, wine.

Fire near God; the stranger moves away.

 

Shabbat occupies the corners of the altar.

“You, why don’t you move nearer to receive your blessing?”

They bow their heads.

They fall before His formidable dominion.

 

That one who fears God doesn’t make wagers on time.

Nothing will be lacking to him, except memory.

This is the table of the just, where food is ever present.

 

The prayers have fallen on the table.

HE takes only one.

HE chews in silence.

________________________________________ 

JERUSALEM

Nunca se desvistió Jerusalem, siempre visité los brazos de sus

calles,

arrugadas,

elementales,

hundidas en la piedra;

siempre estuve en sus santuarios y bebí del sabor profano

de sus vísperas, siempre uní mi licor a sus mujeres,

nunca dejé atrás a sus umbrales, no partieron mis abuelos

ni los abuelos de mis abuelos en el largo clavel de las

generaciones.

He cruzado el mundo sin dejar Jerusalem.

He desperdigado mi alma como una semilla bondadosa.

He amado en tierra extraña.

He besado mis labios con un carbón encendido

y todavía no enmudezco.

Mis pies se quedaron en la piedra y mis pasos rodean el mundo

como a una laguna sin saciar su sed.

Volverán a Jerusalem sin haber salido de sus puertas:

 

no tendrá luto mi corazón: serafines y centinelas celan su alegría

como a un mineral sagrado y escondido.

Sólo el mar implorará por visitar Jerusalem.

Por tocar la fragancia de su piedra.

_________________________________________

JERUSALEM

Jerusalem never unclothed, I always visited the arms of its

streets,

wrinkled,

elemental,

sunken in the rock;

I was always in its sanctuaries and I drank of the profound flavor

of its yesterdays; I always shared my liquor with its women,

I never left behind its thresholds, my grandparents or the

grandparents did not leave the long carnation of the generations.

 

I have crossed the world without leaving Jerusalem behind.

I have scattered my soul as a good-natured seed.

 

I have loved in strange land.

I have kissed my lips on a burning coal

and I am still mute.

My feet stayed on the rock, and my steps circle the world

as at a pond without satiating their thirst.

They will return to Jerusalem without having left its doors:

 

there will be no grief in my heart: angels and sentinels ensure its joy,

like sacred and hidden mineral.

Only the sea will beg to visit Jerusalem.

To touch the fragrance of its stone.

_______________________________________

 Y AL POLVO VOLVERÁS

(Sobre Majdanek)

¿Qué hay, Dios mío, más allá de la chimenea que se estira?

¿Homero al decir de Sócrates?

¿El polvo para darle a mis huesos trocados en ceniza?

 

¿Dios como la bruma?

 

Devuelve mi polvo, oh Señor del polvo,

antes del intacto blanco de mis huesos,

no quiero rasgarme en las ramas de Polonia,

no quiero este vértigo sin tumba, sin rocío

allá sobre la tierra,

 

no quiero desafiar al eco y crecer en su distancia hasta vaciarme,

oh Señor del vértigo,

amenazo con anudarme en una estrella, demorar la llegada de la

tarde

y persistir en plena luz del día tristemente intacto.

¿Quién pudiera recoger el crepúsculo de mis pies?

__________________________________

AND YOU WILL RETURN TO DUST

(About Majdanek)

What’s that, dear God, beyond the chimney that shoots up?

Homer on speaking to Socrates?

The dust to give to it my truncated bones in ash?

 

God as the haze?

 

Return my dust, oh Lord of dust

before the intact whiteness of my bones,

I don’t want to scratch myself on the branches of Poland.

I don’t want this vertigo without a tomb, without dew

on the ground.

 

I don’t want to challenge the echo and to grow in its distance until I am empty

Oh, Lord of vértigo,

I threaten to tie myself to a star,  delay the arrival of the

evening

and persist in the full light of day sadly intact.

Who could collect the twilight of my feet?

                                              de Señor del vértigo

___________________________________

EL HIJO DEL PACTO

Yo no escogí este pacto.

Pero su memoria empieza

el día que mi padre

en convenio con mi madre

se deciden a marcarme

con una herida transparente

en la mitad de la ciudad

sitiada por los tanques:

es el año 1973

y tú serás un judío latino-

americano, un oxímoron

que ama y que respira,

hablarás una lengua

que no es tuya, habitarás

una patria provisoria,

serás un extranjero

entre los tuyos;

te odiarán y te amarán.

 

Mi memoria escapa, vuela

y se detiene

en San Cristóbal, Venezuela;

se establece lentamente

en improvisadas sinagogas

donde un minian de judíos olvidados

celebraba los días temibles

en los Andes tropicales:
el cantor

pedía perdón por las faltas

que cometimos y que no cometimos

en un idioma traído de los ghettos

mientras los niños escapaban

de la muerte y de su voz

explorando los imaginarios áticos

de un futuro inexplorado.

Cual pequeños Ulises,

desafiaban imaginarias sirenas,

muy lejos de su dios.

En vez de ese antiguo hebreo

mi memoria aprende castellano

con el silabario hispano-

americano y lee las postales

que llegaban desde el Maule

o de un Santiago siempre gris:

 

Era la letra de mi abuela

encomendándome al mesías

ya negado por mis padres,

despachando con sus cruces invisibles

las fotos de altas cumbres, mares fríos,

la nieve que mi infancia imaginaba

en el medio de los trópicos, los puertos

o las plazas de provincia con niños

y palomas y chinchineros,

 

imágenes

de un país sin rostro,

donde sucedían cosas

que mi abuela no contaba

y que entraban y salían

de las pesadillas de mi padre

y de mi madre como el viento

entra y sale de una casa abandonada

repentinamente por sus huéspedes.

 

En San Cristóbal, mi memoria se topa

con las chanzas sobre Chile

de los compañeros de colegio

que odio todavía -qué feo ese país

donde las montañas caen sobre el mar:

contra ellos, mi memoria colecciona

figuritas de greda y artesanías de cobre

y bordados tejidos por las mujeres de Chile,

y banderitas, muchas banderitas,

y escucha a mis padres hablar de volver,

cuando volver.

Pero mi memoria se aleja más

de mi patria imaginaria

y cruza el Williamsburg Bridge

en un subway pintado con grafitis

-un tren, siempre el sonido del riel-

junto a judíos, negros y latinos,

rumbo a Brooklyn

entre las voces del húmedo verano

y el incomprensiblemente familiar

sonido del yiddish:

en los departamentos de la City

se encuentra

con las manos de la babe

enterradas en la harina

de jalot de tamaños gigantescos

mientras el tzaide bromea

y canta con mi padre

viejas melodías traídas desde una Europa

 

ya sacrificada

sobre manteles plásticos manchados

con vino Manischewitz y con esperma

de las velas que como las vidas de los mártires

nunca acaban de extinguirse

y no podemos apagar en un suspiro:

es el mismo fuego

con que he marcado y encendido

a la espalda de cada Navidad

ocho veces cada vez

la fiesta de las luces

mientras dejo en mi ventana

contra el verano del sur inhóspito

un viejo candelabro.

Mi memoria sube y baja de modelos

de aviones olvidados, bólidos del cielo

que el siglo veinte ha devorado,

y se queda para siempre,

de regreso en el centro de Santiago,

–Serrano,

esquina de Tarapacá-

en un lugar entre el cielo y el suelo

caminando hacia el altar,

cargando la Torá,

-cómo pesaban sus palabras en mis brazos-

bajo los vitrales encendidos

por la luz primaveral

de la Gran Sinagoga

del Círculo Israelita de Santiago

donde restablece su pacto y su memoria

ante unos cuantos sobrevivientes

que no podían olvidar:

era el uno de noviembre, día

de los muertos -mil novecientos

ochenta y seis- mientras afuera

seguían matando

trece años también.

  A mis padres

Inédito

________________________

SON OF THE PACT

I didn’t choose this pact.

But its memory begins

the day when my father

with my mother

decided to mark me

with a transparent wound

in the middle of the city

besieged by the tanks:

 

it is 1973

and you will be a Latin-

American Jew, an oxymoron

that loves and breaths,

you will speak a language

not yours, you will inhabit

a provisional homeland,

you will be a foreigner

among your own.

they will hate and they will love you.

 

My memory escapes, flies

and stops

in San Cristobal, Venezuela;

it slowly settles

in improvised synagogues

where a minyan of forgotten Jews

celebrated the Holy Days

in the tropical Andes;

 

the chazzan

asked forgiveness for the sins

that we committed and that we didn’t commit

in a language taken from the ghettos

while the children sneak away from dead and his voice

exploring imaginary attics

of an unexplored future.

As little Ulysses.

they challenged imaginary sirens

far away from their God.

 

Instead of that ancient Hebrew

my memory learns Spanish

with the Hispanic-

American ABC and reads the postcards

that arrive from the Maule or an always grim Santiago:

 

it was my grandmother’s handwriting

entrusting the Messiah,

already denied by my parents

to protect me,

and dispatching invisible crosses

the pictures of high peaks, cold seas,

the snow that my childhood imagined

in the middle of the tropics, the ports

and the provincial plazas with children

and doves and chinchinero drummers

images

of a faceless country

where things were happening

that my grandma didn’t tell

and that entered and exited

my father’s and my mother’s

nightmares as the wind

enters and exits a house

suddenly forgotten by its guests.

 

In San Cristobal, my memory runs into

the jokes about Chile

made by the school bullies

who I hate until this day

–-how ugly was my county,

whose mountains fall into the sea:

against them, my memory collects

clay figurines and copper crafts

and embroidery woven by the women of Chile, and little flags, lots of little flags,

and listen to my parents talk about going back, when to return.

 

But my memory moves away

from my imaginary homeland

and crosses the Williamsburg Bridge

in a subway covered with graffiti

–a train, always the sound of the rail–

along with Jews, blacks and Latinos,

heading to Brooklyn

among the humid summer voices

and the incomprehensibly familiar

Yiddish sounds:

 

in the apartments of the City

are found

my bubbe’s hands

buried in the flour

of gigantic Challas

while my tzaide jokes and sings with my father

old melodies

brought from a Europe

already sacrificed

over plastic tablecloths stained

with Manischewitz wine and wax

of the candles that like the the martyr’s lives

have never been extinguished

and which we cannot extinguish with a sigh:

 

it’s the same fire

I have lit and marked

on behind every Christmas

eight times each time

the festival of lights

while I leave in my window.

an old candelabra

against the inhospitable southern summer.

 

My memory goes up and down with

forgotten model planes, sky racers

that the twentieth century has devoured,

and it stays forever,

back in the downtown of Santiago,

-Serrano,

corner of Tarapacá–

in a place between the sky and the ground

walking towards the altar,

carrying the Torah,

–how its heavy words weighed on my arms–

under the stained glass

lit by the spring light

of the Great Synagogue

of the Israelite Circle of Santiago

where he recovers his pact and its memory

before a few survivors

that could not forget:

It was the first of November, day of the dead — nineteen

eighty-six — while outside

they kept killing

for thirteen years.

 To my parents

Unpublished.

___________________________________________________

Translations by Stephen A. Sadow, with the assistance of David Preiss.

 

 

 

2 thoughts on “David Preiss — Poeta y psicólogo judío-chileno/Chilean Jewish Poet and Psychologist — Sabática”, “Jerusalem” y otros poemas/ Sabática,” “Jerusalem”and Other Poems

  1. Hello Steve:

    This is very interesting. I will share it with Liliana.

    Regards,

    Joel Rosenthal, BS, MA, JD
    Attorney at Law
    Winner of Lifetime Achievement Award-Wisconsin Law Journal (2019)
    735 North Wisconsin Avenue-Suite 737
    Milwaukee, Wisconsin 53202
    Email: jhrosenthal@hotmail.com
    Cell: 414-659-8995

    ________________________________

    Like

    1. Hi Joel, Sorry it took me so long to reply. I’m delighted you liked David’s poetry; I hope Liliana did too. David is a wonderful guy.His speciality is the teaching of creativity. Warmly, Steve

      Like

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.