Sandra Beraha — Artista y poeta judío-ecuatoriana — Ecuadoran Jewish Artist and Poet

Sandra Beraja

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Entre los pintores latinoamericanos más exitosos, la forma de Sandra Beraha se compara con impresionistas anteriores, pero su uso de medios creativos, que incluyen tinta, pastel, acrílicos, lana, harina, madera, vidrio y especias la distingue. Sandra, quien comenzó su carrera como artista a los cuatro años, es una poeta publicada y líder en el campo de las artes visuales. Un punto culminante de su carrera, “Maravilloso Ecuador” (Ecuador maravilloso), una colección de más de 700 pinturas, muestra la belleza natural de su hogar durante tiempos de incertidumbre política. Los críticos han señalado: “Desde su regreso a Quito inició uno de los viajes más difíciles, el de elegir entre una de las múltiples fases de su personalidad creativa…” Sus colecciones más recientes combinan su pasión por la pintura con la fotografía digital. Las obras de Sandra se han presentado en América del Norte y del Sur.

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Among the most successful Latin American painters, Sandra Beraha’s form draws comparison to earlier impressionists, but her use of creative media, including ink, pastel, acrylics, wool, flour, wood, glass and spices sets her apart . Sandra, who began her career as an artist at age four, is a published poet and leader in the field of visual arts. A highlight of her career, “Marvilloso Ecuador” (Marvelous Ecuador) a collection of over 700 paintings, showcases the natural beauty of her home during politically uncertain times. Critics have noted, “Since her return to Quito she started one of the most difficult journeys –that of choosing among one of the multiple phases of her creative personality…” Her most recent collections combine her passion for painting with digital photography. Sandra’s works has been featured in both North and South America.

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El arte de Sandra Beraja/ The Art of Sandra Beraja

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Autorretrato

La poesía de Sandra Beraja/ The Poetry of Sandra Beraja

EL OLVIDO
 
Olvidé leer,
Olvido de olvidar,
Aquel olvido, así como nunca estar
Olvidaré.
 
FORGETTING
 
I forgot to read,
I forgot to forget.
That forgetting, thus like never being.
I will forget.

EL PASADO
 
¿Qué decir ya del pasado?
Lo que es.
Parte del tiempo que parte, parte.
 
THE PAST
 
Why still speak of the past?
What is.
A part of time that departs, departs.
 
LA DISCULPA
 
La disculpa es la culpa de ser,
Se mantiene en culpa por la disculpa.
 
THE EXCUSE

The excuse is the fault of being
One affirms guilt by the excuse.
 
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THE BATTLE
 
I have fought battles to reach your heart,
With mine naked to the storms.
 
Defeated I am by your thoughts.
So strong they are,
They buried my heart under the stones
That I placed in your yard.
 
There is where I lay,
Under the leaves that feel,
Under the snow that came.
 
Si tu amor fuera para siempre,
Viviría eternamente
En el aliento que respiras.
 
Es allí donde yo siento
Respirando tu aliento.
 
Es el amor
Donde te encuentro,
Como si sudara a borbotones
Las insensatez de la exageración,
 
 
Una producción al por mayor de ilusiones y desilusión
Correteando el cansancio
Me arrastro hacia la luz de mis errores.
 
Dispuesta a vivir a pesar de mí misma,
Dispuesta a descansar en los brazos del riesgo de ser/ imperfecta,
Me preparo a dormir en mi propia soledad.
 
Una vez más desnuda
Ante la falta de razón
Sudando a borbotones
Las ganas de compresión.
 
Nada tengo ya que decir
Y quisiera saber si lo que he dicho de algo ha servido.
 
¿Será que llegaré a silencio,
O que el silencio ha llegado a mí?
What am I thinking about.
 
Recuerdo más que pienso,
Porque no sé si recordar
Es pensar.
 
Los extremos desbordados
                       deformados
                            exagerados
 
huyen los sensatos
 
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THE BATTLE
 
I have fought battles to reach your heart,
With mine naked to the storms.
 
Defeated I am by your thoughts.
So strong they are,
They buried my heart under the stones
That I placed in your yard.
 
There is where I lay,
Under the leaves that feel,
Under the snow that came.
 
If your love was forever
I would live eternally
In the breath your breath,
 
It is there where I feel
Breathing your breath.
The craziness of exaggeration.
 
It is love
Where I meet you,
As if I was sweating at the boiling point.
 
A wholesale production of illusions and disillusion
Chasing weariness
I drag myself toward the light of my errors.
 
Ready to live in spite of myself,
Ready to rest in the arms of the risk of being imperfect.
I prepare to live in my own solitude.
 
Once more naked
Before the lack of reason
Sweating at a boil
The desire for understanding.
 
And I would like to know if what I have said has had/an effect.
Will it be that I arrive at silence
Or that the silence has arrived to me.
 
I recognized them, didn’t I without knowing who they are
I don’t have anything left to say,
What am I thinking about.
 
I remember more than I think,
Because I don’t know it remembering
Is thinking.
 
I always return home.
I always take off my clothes
 
I have wanted to live with you more
I have wanted to love you.
 
He querido.
 
I rarely go anywhere
And much further.
 
I would like to know what I feel.
Perhaps that may be because I feel nothing that I don’t/ know that I feel.
 
I wish to believe what I tell myself
And I tell myself things not to believe in.
The story continues without knowing what I feel.
 
I have spent so much time with me and with my stories,
That now what do I tell myself?
 
The extremes exceeded
                            deformed
                                 exaggerated
 
flee the sensible.

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Pablo Freinkel — Novelista judío-argentino/Argentine Jewish Novelist — “La casa de Caín”/ “The House of Cain” — fragmento de la novela de misterio/excerpt from the mystery novel

 

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Pablo Freinkel

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Pablo A. Freinkel (Bahía Blanca, Argentina, 1957). Licenciado en Bioquímica. Periodista y escritor. Sus artículos y notas se han dado a conocer en Buenos Aires, New York y Jerusalem; y en medios online nacionales y extranjeros. Es autor de cuatro libros: Diccionario Biográfico Bahiense, el ensayo Metafísica y Holocausto, y las novelas El día que Sigmund Freud asesinó a Moisés y Los destinos sagrados. Escribió el guión del documental Matthias Sindelar: un gol por la vida. Ha dictado conferencias sobre Spinoza, Maimónides y literatura judía argentina actual, en diferentes instituciones del país.  Se encuentra en redacción El lector de Spinoza.

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Pablo A. Freinkel (Bahía Blanca, Argentina,) who has a degree in biochemistry. He is a journalist and writer. His articles and notes have been published in Buenos Aires, New York and Jerusalem, in Argentine and international online media. Freinkel is the author of four books: Diccionario Biográfico Bahiense, Metafísica y Holocausto, and the novel El día que Sigmund Freud asesinó a Moisés and Los destinos sagrados. He wrote the script for Matthias Sindelar: un gol por la vida. He has lectured on Spinoza, Maimonides and on contemporary Argentine-Jewish literature throughout Argentina. His El lector de Spinoza is in press.

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Escrita con un pulso narrativo muy dinámico y hasta casi hipnótico -de esos que dificultan la interrupción de la lectura- Pablo Freinkel nos relata una historia que, si bien se desarrolla cercana a la comunidad judía (son imperdibles y muy interesantes los detalles acerca de las costumbres y tradiciones del pueblo judío) nos atrapa de principio a fin.  —  Pablo Bauchiero, Buenos Aires,  2019.

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Written with a very dynamic and even almost hypnotic narrative pulse – one of those that make it difficult to interrupt reading – Pablo Freinkel tells us a story that, although it takes place close to the Jewish community (the details about the customs and traditions of the Jewish people) grabs us from beginning to end.  —   Pablo Bauchiero, Buenos Aires,  2019.

Para comprar la novela/To buy the novel

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“LA CASA DE CAÍN”

CAPÍTULO 1

— ¡Eso es lo de menos! —Sonia se exasperó por no poder hacerse comprender cómo deseaba— ¡Debe haber algo! ¡Yo sé que hay algo!

Intenté calmar su enojo con una recopilación de los hechos conocidos hasta ese momento.

-Hace muchos años, según te contó un hombre mayor, un grupo de judíos, quizá disidentes o marginales de la comunidad central, se reunía en esta casa para celebrar sus fiestas.

Un paredón cortaba de manera abrupta la callejuela sombría. A escasos metros de allí, frente a nosotros, la fachada del inmueble mostraba las cicatrices de años a la intemperie y la ausencia de mantenimiento. No había diferencia alguna entre este y las construcciones de su entorno, excepto que encima de la puerta de entrada se destacaba una estrella de David inscripta en un círculo. No era un símbolo extraño en sí, ya que la mayoría de los templos hebreos presentaba esa ornamentación. El enigma consistía en saber si alguna vez ese edificio había funcionado como sede de alguna institución comunitaria.

A mi lado, Sonia, anhelante, esperaba una reacción que la convenciera de que no se había equivocado.

-¡Sí! —aplaudió, exaltada—. Creí que no te ibas a acordar.

—También me dijiste entonces que era un buen material para investigar y que te parecía… romántico —casi se desmayó de la emoción. Se pegó a mí y pude sentir el palpitar de su corazón. Todo su cuerpo emanaba un hálito de tierna calidez.

Hacía referencia a una circunstancia ocurrida un par de años atrás, cuando yo me encontraba en la disyuntiva de exponer una investigación periodística acerca de las causas que habían motivado al doctor Sigmund Freud a declarar que el héroe hebreo Moisés no fue más que un simple egipcio sin conexión alguna con el pueblo elegido, la cual creía que iba a constituirse en la base de mi lanzamiento profesional y personal, o huir sin atenuantes para continuar mi existencia carente de sentido. Finalmente, presenté mi labor y no sucedió ninguna de las alternativas consideradas. Ahora, según la apreciación de mi esposa, el misterio de esta casa se presentaba como una segunda oportunidad, en esta ocasión para salvarme de caer en una depresión de límites imprecisos.

—No entiendo —dije eligiendo las palabras para no provocar su frustración—. ¿Qué hay para investigar? Es una casa antigua que no dice nada, y sí, tal vez en algún momento, haya funcionado como templo o club social.

Fue entonces cuando explotó:

—¡Eso es lo de menos! ¡Debe haber algo! ¡Yo sé que hay algo!

Miró el despojo que tenía ante sus ojos casi llorosos por la desilusión, como si le quisiera arrancar alguna palabra, una clave que la condujera a una pista y de allí a la resolución de su secreto. Las mejillas habían enrojecido, un ligero temblor agitaba sus labios y por encima de ellos brillaban unas gotas de transpiración. De pronto, de uno de los bolsillos de su campera extrajo una cámara fotográfica. Tomaba instantáneas casi sin mirar, en sucesión ininterrumpida; se movía de aquí para allá, enfocándose en la estrella inscripta en el círculo. Yo la miraba hacer y creía ver en sus acciones una manera de evitar la rendición, el naufragio definitivo de su esperanza. Poco a poco su humor fue cambiando; el enojo se moderaba, la crispación mudaba en desenfado. De inmediato comenzó a reírse, a expresar una alegría juguetona y despreocupada. Llovieron fotografías sobre mí desde todos los ángulos posibles, incluso los más descarados. Yo me contagié de su cascabeleo. La risa se nos pegaba, uniéndonos en una danza mágica. Hasta que interrumpió el descontrol con una frase concluyente:

It was then that she exploded: “That’s the least of it! There has to be something. I know that there is something!”

She looked at the dilapidation in front of her almost tearful eyes, as if she wanted to pull out a word, a key that would lead her to a trail and from there a resolution of its secret. He cheeks had reddened, a light trembling in her lips and above them shined a few drops of perspiration. Immediately, from one of the pockets or her jacket, she took out a camera. She took snapshots, almost without looking, in uninterrupted succession; she moved from here to there, focusing on the star WRItten in the circle. I watched her do it and believed I saw in her actions a manner to avoid surrender, the definitive ship wreck of her hopes. Little by little, her mood was changing; her anger cooled, the tension became ease. Suddenly, she began to laugh, to express a playful and unworried joy. Photographs rained over me from all angles, including the most shameless. I was infected by her jingling. The laughter stuck us together, uniting us in a magical dance. Until she interrupted the lack of control with a concluding phrase:

— ¡Me muero de hambre!

La miré, seguramente con la estúpida expresión de un hombre enamorado. El arrebol de sus mejillas se había intensificado; brillaban sus ojos, los labios entreabiertos invitaban al encuentro, el deseo vibraba en cada fibra de nuestro ser. Ella puso fin a ese momento con un gesto indolente, un mohín que la hizo más bella si esto era posible. Guardó la cámara y empezó a caminar hacia la calle que marcaba el límite de la cortada. En eso se detuvo mirando a su alrededor.

— ¿Qué pasa? —quise saber hablándole desde unos pasos atrás.

—Ni siquiera sabemos cómo se llama este recoveco —miró a uno y otro lado buscando en vano un cartel de señalización—. No podemos irnos sin saberlo. ¡Es importante!

Sin pensarlo, encaró hacia una de las casas y tocó el timbre. El ladrido de uno o varios perros respondió a la chicharra y poco después se asomó una mujer mayor, menuda, cuya cabeza estaba cubierta por pequeños ruleros colocados apretadamente uno junto al otro, con una redecilla invisible sosteniendo el conjunto. Nos miró con precaución dando un paso atrás, hacia el interior. Usaba un vestido viejo y encima un abrigo de lana deformado por los varios de años de servicio.

— ¿Qué se les ofrece? —graznó una voz pastosa.

—Discúlpenos, buena señora —Sonia utilizaba sus mejores modales, pero estos a veces se confundían con un tono sarcástico—, ¿sería tan amable de decirnos el nombre de esta calle?

La mujer nos volvió a mirar, sus ojos relampaguearon y con una sonrisa en sus labios finos y resecos, respondió antes de desaparecer tras la puerta:

—La calle de Caín.

La actitud y las palabras de la vieja habían impresionado a mi esposa, que se mantuvo en silencio por varias cuadras rumbo a nuestro departamento. Me sorprendía su falta de reacción, la ausencia de comentarios, el andar cabizbajo. Verdaderamente, ese encuentro había hecho un fuerte impacto en Sonia. Permanecía callada ante mis insistentes requisitorias, se molestaba cuando yo la distraía del ensimismamiento en que se había sumido. A poco de llegar a destino, se paró en seco y me miró como si fuera la primera vez que me tenía frente a ella. Entonces dijo con una gravedad que apenas le conocía:

— ¿Cómo hizo esa mujer para ponerse los ruleros uno tan cerca del otro  sin que se le escapara una sola mecha de pelo?

La observé incrédulo, pasmado, sin poder salir de mi asombro. Había andado casi un kilómetro sin hablar, creyendo que estaba sumergida en vaya uno a saber qué pensamientos profundos, y lo único que había ocupado su mente era la destreza de la anciana para colocarse esos ridículos adminículos en la cabeza.

— ¿Eso es todo? —le pregunté atorado por la rabia.

— ¿Qué?

—Lo único que te llamó la atención de esa mujer.

—Es una tontería, ya sé. Pero hay que reconocerle habilidad y pericia para lograr esa perfección.

Me di vuelta y seguí mi camino, dejándola varios metros atrás. Ella corrió para ponerse a la par y empezó a embromarme, a burlarse de mí hasta que no toleré más y, atrayéndola hacia mí, le estampé un beso apasionado que la dejó sin aire.

— ¡Caballero! ¿Cómo se atreve?

Una vez en casa, retiró una pizza del freezer y la colocó en el horno de microondas. A pesar de que reconocía su utilidad en momentos complicados, yo detestaba esas comidas rápidas y para no ocasionar una discusión inútil dejé pasar la cuestión. En tanto la electricidad hacía su trabajo, ella fue a la computadora. Conectó la cámara digital al CPU y la primera toma apareció en la pantalla. Era una imagen panorámica de la casa: la puerta, las dos ventanas, el estado general de deterioro. Una a una, desfilaban las fotografías sin aportar ningún detalle que nos pusiera en la huella. La alarma del horno nos sacó de clima justo cuando empezaban a verse las fotos que me ubicaban en la escena en cuestión.

Fuimos a almorzar sin expectativas de hallar nada. La primera ronda de imágenes había sido decepcionante, circunstancia que se tradujo en la falta de ímpetu siquiera para comentar la reciente aventura. Mientras comíamos, Sonia tenía la vista fija en la bandeja de la pizza como si la interrogara en procura de respuestas. Me molestaban esos silencios, así que para licuar la tensión traté de ver las cosas con optimismo:

—Es inútil hacerse problemas por algo que no sabemos si existe. Vamos a echarle una mirada a esas fotografías y si no obtenemos resultados concretos, nos despedimos de todo el asunto.

—No —replicó sin atenuantes—. Puedo sentir que allí efectivamente tenemos una punta de lo que buscamos.

—¿Y qué buscamos? —pregunté interesado en su respuesta.

—Te lo diré cuando lo encontremos.

Los argumentos de esa naturaleza no se pueden discutir: A es B porque B es A, carecen en absoluto de lógica. Puse un punto final y elogié el excelente sabor de la pizza.

Después de hacer orden en la cocina, regresamos a la computadora. Otra vez desfilaron las imágenes. Esta vez, utilizamos el zoom para observar detalles que a simple vista se nos pudiesen haber escapado. Miramos una por una hasta que en la pantalla brilló nuevamente la primera de la serie dedicada a mí. Sonia esbozó una sonrisa; acercaba y alejaba la imagen a gusto mientras uno de mis ojos ocupaba todo el espacio o mi nariz se reducía hasta la insignificancia. Ahora ella jugaba, se divertía. Repetía la misma operación con cada una de las tomas estallando en carcajadas. En realidad, yo ya me estaba aburriendo y le prestaba poca atención.

—Miren la orejita de Marquitos —escuché que decía en tono dicharachero. Desvié la mirada hacia la pantalla y en efecto allí estaba mi oreja en primer plano. Iba a decirle que ya era suficiente cuando noté un detalle repentino, apenas una sombra.

—Esperá, esperá —le dije con un grito cuando se aprestaba a avanzar. Sonia se sobresaltó y quedó estática—. Buscá el centro de la estrella… Andá paso a paso… no te apures.

La imagen quedó fija en el hexágono delimitado por la intersección de los dos triángulos que conformaban la estrella. Allí, en el centro, en medio de la figura de seis lados, destacaba lo que podía ser apenas un cambio de textura, una sombra o una de las tantas irregularidades en el revoque por obra del paso del tiempo. Tal vez, la necesidad de ver algo para compensar las horas perdidas en esa tarea. Tenía el aspecto de una letra “r” de imprenta al revés o, quizá, podía ser también una coma o un bastón. A pesar de la falta de precisión, era similar a algo conocido que todavía no podía precisar.

— ¿Ves esto? —pregunté acompañando una y otra vez el contorno que aparecía en la pantalla con mi dedo índice derecho extendido.

—Está muy borroso, quizá sea una imperfección.

— ¡Pero lo ves! —reiteré para borrar la duda que tenía.

—Sí, acá está —me quitó la mano y empezó a copiar mi movimiento—. No es tu imaginación. Creo.

La miré como haciéndole notar que su última observación estaba de más.

—Está bien, está bien —dijo cubriéndose la cabeza, previendo un posible ataque que naturalmente nunca llegó—. Bueno, querido, preparate. Mañana tenemos una nueva excursión hasta la casa del misterio. Pero en esta ocasión, llevaremos una escalera.

Una vez más, Sonia me sorprendió con su iniciativa. Las dudas que yo podía albergar, para ella eran certezas incontrastables. Allí había algo y teníamos la obligación de descubrirlo. Con total espontaneidad había titulado el asunto como “la casa del misterio”. Habrían de pasar varios días para que ella misma lo redefiniera como “la casa de Caín”.

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“THE HOUSE OF CAIN”

CHAPTER 1

“That’s the least of it!” Sonia was exasperated for not being able to be understood as she wished. There must be something! I know that there is something!

She tried to calm her anger with a review of the facts known up to that moment.

“Years ago, according to what an old man tole you, a group of Jews, perhaps dissidents or separated from the central community, met in that house to celebrate their parties.

A wall cut abruptly into the cheerless alley. A few meters ahead, in front of us, the façade of the building showed the scars of years of weather and the absence of maintenance. There was no difference at all between this one and the buildings of the area, except that above the entrance door stood out a Star of David within circle. In itself, it wasn’t a strange symbol, since the majority of Jewish temples carry this ornamentation. The enigma consisted in knowing if at one time that building had functioned as the headquarters for a community organization.

At my side, Sonia, eager, hoped for a reaction that would convince her that she hadn’t been mistaken.

“Yes!, she approved, very excited, “I thought you weren’t going to remember.”

“You also told me that then that it was a good subject to investigate and that it seemed to you ‘romantic.’ You almost fainted from the emotion. She stuck tight to me and I could hear the beating of her heart. Her entire body emanated a breath of tender warmth.

She was making reference to a circumstance that had occurred a couple of years earlier, when I entered in the quandary whether to expound a journalistic investigation about the causes that had motivated Dr. Sigmund Freud to declare that the Jewish hero Moses wasn’t not more than a simple Egyptian without any connection whatsoever with the chosen people, that he believed was going to constitute the my launch personally and professionally, or flee, without extenuating circumstances to continue my meaningless existence. Finally, I presented my work and neither of the considered alternatives took place. Now, according to my wife’s view, the mystery of this house presented itself as a second opportunity, in this occasion to save me from a depression of imprecise limits.

“You also told me that then that it was a good subject to investigate and that it seemed to you ‘romantic.’ You almost fainted from the emotion. She stuck tight to me and I could hear the beating of her heart. Her entire body emanated a breath of tender warmth.

She was making reference to a circumstance that had occurred a couple of years earlier, when I entered in the quandary whether to expound a journalistic investigation about the causes that had motivated Dr. Sigmund Freud to declare that the Jewish hero Moses wasn’t not more than a simple Egyptian without any connection whatsoever with the chosen people, that he believed was going to constitute the my launch personally and professionally, or flee, without extenuating circumstances to continue my meaningless existence. Finally, I presented my work and neither of the considered alternatives took place. Now, according to my wife’s view, the mystery of this house presented itself as a second opportunity, in this occasion to save me from a depression of imprecise limits.

“You also told me that then that it was a good subject to investigate and that it seemed to you ‘romantic.’ You almost fainted from the emotion. She stuck tight to me and I could hear the beating of her heart. Her entire body emanated a breath of tender warmth.

She was making reference to a circumstance that had occurred a couple of years earlier, when I entered in the quandary whether to expound a journalistic investigation about the causes that had motivated Dr. Sigmund Freud to declare that the Jewish hero Moses wasn’t not more than a simple Egyptian without any connection whatsoever with the chosen people, that he believed was going to constitute the my launch personally and professionally, or flee, without extenuating circumstances to continue my meaningless existence. Finally, I presented my work and neither of the considered alternatives took place. Now, according to my wife’s view, the mystery of this house presented itself as a second opportunity, in this occasion to save me from a depression of imprecise limits.

The attitude and words of the old lady had impressed my wife, who maintained silence for several blocks on the way to our apartment. Her lack of a reaction surprised me, the absence of comments, the walking head down. Truly, that meeting had had a strong impact on Sonia. She remained quiet against my insistent requests; she was bothered when I distracted her from the self-absorption into which she had sunk. A bit before arriving at her destination, she stopped cold and looked at me as if it were the first time she had me in front of her, Then, she said with a gravity that I hardly knew she had:

“How did that women put her rollers so close together without a single a single bit of hair escaping?

I observed her, incredulous, confounded, without being able to get over my surprise. She had walked almost a kilometer without speaking,  I, believing that she was immersed in who knows what profound thoughts, and the only thing that had occupied her mind was the old lady’s skill in placing those ridiculous gadgets on her head

“That’s all?” tongue-tied with anger, I asked her.

“What?

“The only thing that caught your attention about that woman.”

“It’s nonsense, I know. But you have to recognize her skill and expertise in achieving that perfection. I turned around and continued on my way, leaving her several meters behind. She ran to catch me, and she began to tease me, to make fun of me until I couldn’t take it anymore, and bringing her close to me, I hurled a kiss at her that left her without air.

“Sir, how dare you?”

Once at home, she took a pizza from the freezer and placed in the microwave oven. Although I recognize their utility in complicated times, I detest these quick dinners and in order to avoid a useless discussion, I let the issue pass. As soon as the electricity did its work, she went to the computer. She connected the digital camara to the CPU and the first shot appeared on the screen. It was a panoramic image of the house: the door, the two windows, the general state of deterioration. One after one, the photographs filed past without adding any detail that might put us on the trail. The oven alarm took us out of the fixation just when photos that placed me in the scene in question,

We went to have lunch without the expectation of finding anything. The first round of images had been disappointing, a circumstance the translated into a lack of impetus to even comment on the recent adventure. While we ate, Sonia had her eyes fixed on the pizza tray as if she were interrogating it to search of answers. I detest these silences. These silences bother me, so to melt the tension, I tried to see things with optimism:

“It’s useless to create problems about something that we don’t know if it exists. We’ll take a look at these photos, and if we don’t get concrete results, we’ll say goodbye to the matter.”

“No” she replied without any hesitation. “I can feel that here we have, in effect, a starting point for what we’re looking for.”

“And what are we looking for?” I asked, interested in her answer.

“I will tell you when we find it.”

Arguments of this nature can’t be discussed: A is B because B is A, absolutely is illogical. I put a final point to it, and I praised the excellent taste of the pizza.

After straightening up the kitchen, we returned to the computer. Once again, the images filed by. This time, we used the zoom to observe details that at a quick look could have escaped us. We looked at one after another until on the screen shined again the first series dedicated to me. Sonia gave a hint of a smile and moved away from the image as she pleased, while one my eyes occupied all of the space or my nose was reduced to insignificance. Now she was playing, enjoying herself. She repeated the same operation with each of the shots, breaking out in loud laughter. Truthfully, I was getting bored and I didn’t pay much attention to her.

“Look at Marquitos’ ear” I heard in a chatty tome. I diverted my gaze to the screen and in effect there was my ear in the closeup. I was going to tell her to stop, when I noticed a sudden detail, hardly a shadow.

“Wait, wait”  I told her with a shout when she was about to advance. Sonia was startled and stopped ecstatic. “Look in the center of the star. . . Go bit by bit. . .  Don’t hurry. It had the aspect of the letter “r” printed backwards, or , perhaps it could also be a comma or a walking stick. Despite the lack of precision, it was similar

The image remained fixed in the hexagon delineated by the intersection of the two triangles that made-up the star. There in the center, in the midlle of the six-sided figure, stood out what could be a slight change in texture, a shadow or one of those many irregularities in plaster in the caused by the passage of time. Perhaps, the necessity to see something to compensate for the hours lost in the task. It had the aspect of the letter “r” printed backwards, or perhaps it could be a comma or a walking stick. In spite of the lack or precision, it was similar to something known that I could not yet determine.

“Do you see this?” I asked once and again with the outline that appeared on the screen with my right index finger.

“It’s very blurred. Perhaps, it’s an imperfection.?

“But you see it!” I reiterated to put away the doubts she had.

“Yes, here it is!” She took away my hand and began to copy my movement. “It’s not your imagination. I think.”

I watched her making a note that her last observation was a bit too strong.

“It’s okay! It’s okay! I said, covering my face anticipating  an attack that naturally never happened/arrived.

“Good, my dear! Prepare yourself. Tomorrow we will have a new excursion to the mystery house. But this time, we’ll bring a ladder.

Once more, Sonia surprised me with her initiative. The doubts that I could harbor were for her  unshakeable certainties. There was something there, and we had the obligation to find it. With total spontaneity, she had entitled the matter: “the house of mystery.” Several days would have to pass before she would redefine it as “The House of Cain.”

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Libros de Pablo Freinkel/Books by Pablo Freinkel

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Adina Worcman — Escultora e artista brasileira-judaica/Escultora y artista judío-brasileña/Brazilian Jewish Sculptor and Artist — “Familia”/”Family”

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Adina Worcman

O site da  internet/Website

Arte Expo

Adina Worcman, naturalizada brasileira, nasceu em Rosenheim (Alemanha), em 1948. Formou- se em Pedagogia, Língua Hebraica e Arte Educação, e desde 1975 está envolvida com as artes plásticas. Lecionou Educação Artística, Língua Hebraica e Artes Plásticas em vários ateliês-escola durante 25 anos. Sua formação inclui cursos e workshops no Liceu de Artes e Ofícios, nas Oficinas Oswald de Andrade, Mube, Pinacoteca do Estado de SP e na Escola Panamericana de Artes. Cursou escultura com os professores Antonio Santos Lopes e Carlos Garcia Aires, e pintura com Renato Pinto. Premiada no Brasil e exterior, cria troféus para várias empresas, e em 2006 recebeu o 9º lugar em escultura na 6ª Bienal de Roma. Além das Artes, Adina se dedica à escrita e faz parte de Antologias Literárias no Brasil e exterior.

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Adina Worcman, brasileña naturalizada, nació en Rosenheim (Alemania), en 1948. Se licenció en Pedagogía, Lengua Hebrea y Educación Artística, y desde 1975 se dedica a las artes plásticas. Enseñó Educación Artística, Lengua Hebrea y Artes Plásticas en varios talleres escolares durante 25 años. Su formación incluye cursos y talleres en el Liceo de Artes y Oficios, en Oswald de Andrade, Mube, Pinacoteca do Estado do SP y en la Escuela Panamericana de Artes. Estudió escultura con los profesores Antonio Santos Lopes y Carlos García Aires, y pintura con Renato Pinto. Premiada en Brasil y en el exterior, crea trofeos para varias empresas, y en 2006 obtuvo el noveno lugar en escultura en la VI Bienal de Roma. Además de las artes, Adina se dedica a la escritura y es parte de Antologías literarias en Brasil y en el exterior.

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Adina Worcman, naturalized Brazilian, was born in Rosenheim (Germany), in 1948. She graduated in Pedagogy, Hebrew Language and Art Education, and since 1975 she has been involved with the plastic arts. He taught Artistic Education, Hebrew Language and Plastic Arts in several school workshops for 25 years. His training includes courses and workshops at the Lyceum of Arts and Crafts, at the Oswald de Andrade, Mube, Pinacoteca do Estado do SP and at the Panamerican School of Arts. He studied sculpture with professors Antonio Santos Lopes and Carlos Garcia Aires, and painting with Renato Pinto. Awarded in Brazil and abroad, she creates trophies for several companies, and in 2006 she received the 9th place in sculpture at the 6th Bienal de Roma. In addition to the Arts, Adina is dedicated to writing and is part of Literary Anthologies in Brazil and abroad.

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Mezuza

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Violinista (Maestro Isaac Karabichesky)

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Intérprete de Shofar

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Familia

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Oh Calcutta

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Can Can

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 Liberdade de ser

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Dançarinas

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Maternidad

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Familia

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Familia

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Rostro

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Escultura en bronce con base de granito

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David Viñas (1927-2011) — Crítico social y novelista judío-argentino/Argentine Social Critic and Novelist — “Los dueños de la tierra”/”The Owners of the Earth” — fragmento/excerpt

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David Viñas

 

Viñas, David

David Viñas nació en Buenos Aires en 1929. Estudió en el Liceo militar a causa de los problemas económicos familiares. Estudió Filosofía y Letras, allí conoció a algunos intelectuales. Fue uno de los fundadores, en 1953, de la revista Contorno. Al poco tiempo publicó su primera novela Cayó sobre su rostro. Recibió en 1962 el Premio Nacional de Literatura. En 1967 fue galardonado con el Premio Casa de las Américas, de La Habana (. También ha sido capital su aportación al ensayo con libros como Literatura argentina y realidad política: de Sarmiento a Cortázar o Rebeliones populares argentinas: De los montoneros a los anarquistas. La dictadura le robó a sus dos hijos, ambos acaban de ser padres cuando los detuvieron, y fueron desaparecidos por los militares, y lo obligó a exiliarse en México y España. En México fundó la editorial Tierra del Fuego junto a Pedro Orgambide, Jorge Boccanera, Alberto Ádelach y Humberto Costantini, en 1981. En 1984 pudo regresar a Argentina tras el fin de la dictadura. Fue nombrado titular de la Cátedra de Literatura Argentina de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. En los años siguientes se sucedieron los estrenos teatrales. En 1991 recibió la la Beca Guggenheim pero la rechazó como homenaje a sus hijos.

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David Viñas was born in Buenos Aires in 1929. He studied at the Military Lyceum because of family financial problems. He studied Philosophy and Letters, there he met some intellectuals. He was one of the founders, in 1953, of the magazine Contorno. Soon after, he published his first novel. It fell on his face. He received in 1962 the National Prize for Literature. In 1967 he was awarded the Casa de las Américas Prize. His contribution to the essay has also been capital with books such as Argentine literature and political reality: from Sarmiento to Cortázar or Argentine popular rebellions: From the montoneros to the anarchists. The dictatorship stole his two sons, both of whom had just become parents when they were detained, and who were disappeared by the military, and forced him into exile in Mexico and Spain. In Mexico he founded the Tierra del Fuego publishing house together with Pedro Orgambide, Jorge Boccanera , Alberto Ádelach and Humberto Costantini, in 1981. In 1984 he was able to return to Argentina after the end of the dictatorship.He was appointed holder of the Chair of Argentine Literature at the Faculty of Philosophy and Letters of the University of Buenos Aires. Theatrical premieres followed, in 1991 he received the Guggenheim Scholarship but rejected it as a tribute to his children.

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De la novela “Los Dueños de la tierra”, 1958

 

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“Esos de la Guardia Blanca”

Claro que estaban ésos de la guardia blanca. Vicente ya los conocía; en Buenos Aires, desde su departamento de la calle Ayacucho los había visto golpear a la gente del barrio en la semana de enero en 19.[i] Y rompían vidrieras y ensuciaban las sinagogas. Había sido un lunes y por las calles de la ciudad deambulaban algunos hombres solitarios y sudorosos, con las corbatas flojas y el saco en la mano. Los que acababa de ver en el puerto y los que tiraban bombas de alquitrán contra las sinagogas de Buenos Aires se parecían, desde la manera de golpear y reírse al mismo tiempo, hasta la insolencia se confeccionaban para insultar y pararse en medio de la calle con las piernas abiertas. Eran tipos que gritaban”—Judío sucio” con la misma calma que se instalaban a la salida de un jardín israelita para obligarles a cantar el Himno, “Oíd mortales el grito sagrado!” Sí, pensaba. Y desde su balcón de la calle Ayacucho había visto a esos chiquilines que cantaban destempladamente, espiando a sus maestras y esperando que les ordenasen que se callaran de una vez porque el Himno no se canta así, o que se largaran a correr hacia sus casas. Pero en 1910, cuando el Centenario.él, él mismo, Vicente había hecho algo parecido. Era más joven claro. Pero las balas de su revólver corrían por debajo del paño verde de los billares en esos cafés oscuros y bajos de la calle Libertad. Dos, tres, seis tiros sobre esas mesas mientras los parroquianos se apoyaban en sus tacos con inquietud hieráticos, extranjeros, pero con esa silenciosa y acusadora dignidad de las víctimas. Había olor a pólvora en aquella sala de billar. Un judío de rancho, insignificante, había seguido frotando la tiza sobre su taco. Vicente vació su revólver sobre una de las mesas de billar. Las balas se deslizaban por debajo del paño como unos extraños gusanos veloces y aturdidos. Eso había sido para divertirse, por cierto. Como él iba a pasar sus horas muertas en uno de los prostíbulos enfrente a los tribunales, le quedaba cerca. Era una diversión cercana. “Un trabajo a un paso de la farra”, comentaban en el Gimnasia y Esgrima. Los tribunales de un lado, y a la vuelta, el prostíbulo y los billares judíos de la calle Libertad. Todo ahí no más. ”Un verdadero centro de diversiones” proclamaba entonces. Pero es que todos los prostíbulos estaban atestados de judíos y muchos judíos andaban en ese negocio.[iii] “Las polacas”, les decían los amigos en el club. “Y una polaca le da vuelta y media a cinco francesas”.  Y todos se divertían con las judías que al fin de cuentas, eran lo mismo. Él, sus compañeros de la facultad en el año del Centenario y la guardia blanca en la semana de enero del 19. Pero con la diferencia que él lo había hecho para pasar el rato, total, no eran más que los paños de los billares. Además, unos días después había ido a pagarlos. Pasar el rato, de eso se trataba, porque él no tenía nada contra los judíos, que eran gente trabajadora y no se metían con nadie. Aunque un poco… un poco… ¿Cómo diría?, calculaba Vicente. Poco elegantes. Ahí estaba. No eran lindos los judíos y qué se la iba a hacer. Se nacío fiero o se nacía con pinta de macho. Una vez le habían comentado en la mesa de Ingenieros: “Usted es el precursor de las guardias blancas. Verá—“ Y Vicente no había sabido si se lo decían en serio o en divertirse. Él no tenía prejuicios. Y no pensaba eso para darse una explicación que lo tranquilizarse.

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[i] La Semana Trágica es el nombre con el que se conoce la represión y masacre sufrida por el movimiento obrero argentino, en la que fueron asesinadas cientos de personas en Buenos Aires, en la segunda semana de enero de 1919, La misma incluyó el único pogromo (matanza de judíos) del que se tiene registro en América. Dentro de la Semana Trágica se produjo el único pogromo (matanza de judíos) del que hay registro en el continente americano. El pogromo tuvo su epicentro en el barrio judío de Once. El pogromo se desató cuando promediaba la Semana Trágica y se sumaron a la represión los civiles de clase alta, Fue llevado a cabo por la Liga Patriótica Argentina, “la guardia blanca”; incendiaron sinagogas. Hubo centenares de muertos

[ii] La prostitución en Argentina fue dominada por judíos por muchos años. Fue terminado por protesta vehementes de la comunidad judía y legislación del gobiernos.

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From the novel: “The Rulers of the Earth, 1958”

 

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“Those of the White Guard”

 

Of course, those of the White Guard were there. Vicente knew them already; in Buenos Aires, from his apartment on Ayacucho Street, he had seen them strike the people of the neighborhood in the January week of 1919. And they broke store windows and the befouled the synagogues. It had been a Monday and solitary and sweaty men wandered the streets, with their ties loose and their jackets in their hands. Those that he had just seen in the port and those who threw tar bombs at the synagogues of Buenos Aires seemed, from their manner to punch and laugh at the same time, to the insolence they had for insulting and stopping in the middle of the street with their legs apart. They were guys who shouted “Dirty Jew” with the same calmness who stood in the exit of a Jewish kindergarten to force them to sing the National Anthem, “Hear, O Mortals, the sacred shout!” Ye, he thought. And from his balcony on Ayacucho Street he had seen those little ones who were singing off-key, spying at their teachers and hoping that they would order them to be quiet at once because the Anthem was not song in that way, or that they leave to run home. But in 1910, which was the Centenary, he, he himself, Vicente had done something similar. Surely, he was younger. But the bullets from his revolver shot below the green cloth of the billiard tables in those dark and humble cafes on Libertad Street. Two, three, six shots over those tables while the neighbors were leaning on their cues. A Jew from the farms, insignificant, had continued rubbing the chalk on his cue. Vicente opened his revolver on a billiard table. The bullets slid under the billiard cloth like some strange and confused worms. This was for fun, of course. Just like he was going to spend his free time in one of the brothels near the courts. It was a nearby diversion. Work just a step from the party, they commented at Gym and Fencing . The gym on one side and, around the corner the Jewish brothel and billiard parlors on Liberty Street. Everything there. That’s it. A true center of entertainment, they proclaimed in those days. But it was that all the brothels were filled with Jews and many Jews were in that business.The Polish girls”, his friends in the club called them.  “And a Polish girl gives you more than five French girls and they all had a good time with the Jewish girls who, in the end were the same ones. He, his buddies from the college, in the year of the Centenary and the White Guards in the January week of 1919. But the difference was that he had done it to pass the time, they weren’t more that cloths on billiard tables, that’s all. Moreover, a few days later, he went over to pay for them. To pass the time, that’s what it was about. Because he didn’t have anything against the Jews, who were hard working people and don’t bother anyone. Although a little… a little. How would you say it?, Vicente  reckoned. Not elegant. That was it. The Jews weren’t attractive and what are you going to do. You are born fierce or you were born with a macho look. He had once heard commented at the Engineer’s table. “You are precursor of the White Guards. You’ll see.” And Vicente didn’t know whether if it was said to him seriously or in jest. He didn’t have prejudices. And he wasn’t thinking that to give himself an explanation that would calm him down.

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“Those of the White Guard”

 

Of course, those of the White Guard were there. Vicente knew them already; in Buenos Aires, from his apartment on Ayacucho Street, he had seen them strike the people of the neighborhood in the January week of 1919. [i]And they broke store windows and the befouled the synagogues. It had been a Monday and solitary and sweaty men wandered the streets, with their ties loose and their jackets in their hands. Those that he had just seen in the port and those who threw tar bombs at the synagogues of Buenos Aires seemed, from their manner to punch and laugh at the same time, to the insolence they had for insulting and stopping in the middle of the street with their legs apart. They were guys who shouted “Dirty Jew” with the same calmness who stood in the exit of a Jewish kindergarten to force them to sing the National Anthem, “Hear, O Mortals, the sacred shout!” Ye, he thought. And from his balcony on Ayacucho Street he had seen those little ones who were singing off-key, spying at their teachers and hoping that they would order them to be quiet at once because the Anthem was not song in that way, or that they leave to run home. But in 1910, which was the Centenary, he, he himself, Vicente had done something similar. Surely, he was younger. But the bullets from his revolver shot below the green cloth of the billiard tables in those dark and humble cafes on Libertad Street. Two, three, six shots over those tables while the neighbors were leaning on their cues. A Jew from the farms, insignificant, had continued rubbing the chalk on his cue. Vicente opened his revolver on a billiard table. The bullets slid under the billiard cloth like some strange and confused worms. This was for fun, of course. Just like he was going to spend his free time in one of the brothels near the courts. It was a nearby diversion. Work just a step from the party, they commented at Gym and Fencing . The gym on one side and, around the corner the Jewish brothel and billiard parlors on Liberty Street. Everything there. That’s it. A true center of entertainment, they proclaimed in those days. But it was that all the brothels were filled with Jews and many Jews were in that business. [ii]The Polish girls”, his friends in the club called them.  “And a Polish girl gives you more than five French girls and they all had a good time with the Jewish girls who, in the end were the same ones. He, his buddies from the college, in the year of the Centenary and the White Guards in the January week of 1919. But the difference was that he had done it to pass the time, they weren’t more that cloths on billiard tables, that’s all. Moreover, a few days later, he went over to pay for them. To pass the time, that’s what it was about. Because he didn’t have anything against the Jews, who were hard working people and don’t bother anyone. Although a little… a little. How would you say it?, Vicente  reckoned. Not elegant. That was it. The Jews weren’t attractive and what are you going to do. You are born fierce or you were born with a macho look. He had once heard commented at the Engineer’s table. “You are precursor of the White Guards. You’ll see.” And Vicente didn’t know whether if it was said to him seriously or in jest. He didn’t have prejudices. And he wasn’t thinking that to give himself an explanation that would calm him down.

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[i] Tragic Week is the name by which the repression and massacre suffered by the Argentine labor movement is known, in which hundreds of people were murdered in Buenos Aires, in the second week of January 1919, it included the only pogrom (massacre of Jews) that is recorded in America. Within the Tragic Week there was the only pogrom (massacre of Jews) of which there is record in the American continent. The pogrom had its epicenter in the Jewish quarter of Once. The pogrom was unleashed when Tragic Week was averaging and the upper-class civilians joined the repression. It was carried out by the Argentine Patriotic League, “the white guard”; synagogues burned. There were hundreds of deaths.

[ii] While prostitution in Argentina was dominated by Jews for many years., it was terminated by vehement protest from the Jewish community and government legislation.

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Bibliografía de David Viñas/David Viñas’ Bibliography

NOVELA/NOVEL

Cayó sobre su rostro (1955)

Los años despiadados (1956)

Un Dios cotidiano (1957)

Los dueños de la tierra (1958)

Dar la cara (1962)

En la semana trágica (1966)

Hombres de a caballo (1967)

Cosas concretas (1969)

Jauría (1971)

Cuerpo a cuerpo (1979)

Prontuario (1993)

Tartabul (2006)

La hermosa yegua

TEATRO/THEATER

Sarah Goldmann

Maniobras

Dorrego

Lisandro (1971)

Tupac-Amaru

Walsh y Gardel

ENSAYO/ESSAYS:

Literatura argentina y realidad política: de Sarmiento a Cortázar (1970)

De los montoneros a los anarquistas (1971)

Momentos de la novela en América Latina (1973)

Indios, ejército y fronteras (1982)

Los anarquistas en América Latina (1983)

Literatura argentina y política – De los jacobinos porteños a la bohemia anarquista (1995)

PREMIOS

Premio Guillermo Kraft (1957)

Premio Gerchunoff (1957)

Premio Nacional de Literatura (1962) y (1971)

Premio Casa de las Américas (1967)

Premio Nacional de Teatro (1972)

Premio Nacional de la Crítica

 

 

 

Bernardo Verbitsky (1907-1979) — Novelista judío- argentino/Argentine Jewish Novelist — “Es difícil empezar a vivir”/”It is Difficult to Learn to Live” — fragmento de la novela/excerpt from the novel

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Bernardo Verbitsky

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Con sus novelas Es difícil empezar a vivir y Etiquetas a los hombres, se considera a Bernardo Verbitsky como uno de los fundadores de la literatura judío-argentina moderna.

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With his novels It is Difficult to Learn to Live and Labels on Men, Bernardo Verbitsky is considered one of the founders of modern Argentine Jewish literature.

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Bernardo Verbitsky abandonó los estudios universitarios para dedicarse al periodismo en diversos medios, en particular noticias gráficas, donde escribió durante muchos años una columna titulada “Los libros por dentro”. Se convirtió en un retratista de las glorias y miserias de la ciudad de Buenos Aires, muy ligado al tango y al alma de la ciudad. Con su primera novela, Es difícil aprender a vivir (1941), obtuvo el premio Ricardo Güiraldes. Tanto ésta como las siguientes fueron componiendo un amplio fresco de la baja clase media urbana.Fue también guionista y miembro de la Academia Porteña del Lunfardo. Como escritor, dirigió la serie “Letras Argentinas” de Editorial Paidós9. Su novela Calles de Tango fue llevada al cine con el título Una Cita con la Vida.

Bernardo Verbitsky abandoned his university studies to devote himself to journalism in various media, in particular, graphic news, where he wrote for many years a column entitled “The Books Inside”. He became a portraitist of the glories and miseries of the city of Buenos Aires, closely linked to tango and the soul of the city. His first novel, It is Difficult to Learn to Live (1941), received the Ricardo Güiraldes prize. Both this and the following ones composed a large fresco of the lower urban middle class. He was also a scriptwriter and member of the Academia Porteña del Lunfardo. As a writer, he directed the series “Letras Argentinas” of Editorial Paidós9.  His novel Calles de Tango made into a movie with the title An Appointment with Life.

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Es difícil empezar a vivir

Por Leo se enteraba de las fiestas judías. Le sorprendió la llegada del año nuevo y fue entonces que conoció como una deseable aventura ayunar en Iom-Kipur. La perspectiva de pasar un día entero sin comer ni beber, figurábasele como internarse a través de un tenebroso lugar en que las amenazas acechaban en retorcidas callejuelas que debía recorrer extrayendo ánimo de su propio temor. Imaginábase que sólo podría arriesgarse en ese viaje de exploración apenas unas horas y luego debería regresar, como desiste. Al planear este ayuno de Iom-Kipur concedía sus mecánicas comidas un valor que en realidad no alcanzaba a tener para él el transcurrir de todos los días. Lo que siempre era un cumplido sin conciencia adquiría ahora un nuevo relieve. Imponiéndose una exagerada y deformada apreciación, el temor infantil de tener hambre, un temor de un solo bloque, irracional. Un día de hambre. Entonces dejaba de ser un vericueto de tortuosas calles. Una jornada de ayuno se extendía como desierto blanquecino sobre el que reverberaba una liviana neblina. Se entretenía en su visión, que de pronto entroncó con el recuerdo de muchos días del perdón que había pasado en el campo. Pensó entonces que de ese recuerdo nacía lo imaginado y que en ese momento estaba haciendo consciente un rastro de su memoria. Esa neblina blanca recordaba la sinagoga llena de hombres en una tarde calurosa de un día de perdón, faltaba pocas horas para el término del ayuno y allí seguían todos desde el comienzo de la mañana, con sus “tales” colgados desde los hombros. Ya era una escena marchita. Débiles, cansados, proseguían animosamente. Rostros amarillos transparentes de debilidad. Olor a aglomeración, olor humano en la tarde calurosa. Zumbaban monótonos los rezos y adquirían un periódico crescendo que, al disminuir, dejaba una sensación de aburrimiento. Creía ver un rayo amarillento de sol atravesando oblicuo la sinagoga, iluminando la sumida palidez de los rostros y el crema claro de los mantos. Por sobre los reunidos flotaba un vaho pesado y agrio. De nuevo el ayuno era un espacio de turbio peligro que no se animaba a atravesar. Parecíale que al final del día de ayuno se hallaría convertido a un exhausto espectro al que agregaba blancas vestiduras que hacían juego con tanto desmayo y flojedad. Estar tantas horas a pie en la sinagoga murmurando rezos era convertirse en un cirio que iba ardiendo alimentando lentamente por su propia sustancia. Arder en un místico fuego frío, descamarse paulatino y casi insensible, hasta quedar en huesos amarillos, en pellejo marfilino.

No le animó tampoco la idea de que millones de judíos realizaban todos los años el sacrificio que le acobardaba. En casa no se ayunaba, pensó, y a esto se debía su manera temerosa de enfrentar su plan. Los millones de judíos que ayunan anualmente, ¿eran unos héroes? Reconsideró entonces con un nuevo espíritu la posibilidad de hacer lo mismo. Si era penoso, mayor el aliciente; ahora descubría y saboreaba el verdadero móvil del sacrificio proyectado en honor de lo que le importaba: someterse a un penoso ejercicio, una mortificación. Se exaltaba pensando que se castigaría, por todo. Así vagamente, por todo. Lo imaginaba con fervor, gozando la perspectiva de pedir un mudo perdón por todo lo que hacía, por todo lo que dejaba de hacer, complaciéndose en la oculta penitencia a cumplir. Porque no diría nada a nadie, seguro que de llegarse a saber, todo perdería valor y intento volveríase estúpido. Además, más fácil era callarlo que comunicárselo a alguien. Y sentía, ya casi la alegría de ser perdonado.

Alguien lo había dicho alguna vez delante suyo y lo recordaba muy bien. Había sido escrito. Si un judío entra en una sinagoga y no sabe rezar como lo demás, lo ha de lamentar, le ha de defender su ignorancia. Ahora podía comprobarlo en sí mismo. Podía causarle gracia el asunto, que la tenía, pero era así. El hubiera querido leer como todos en su libro. Ese leer era orar, hablarle a Dios. No era necesario arrodillarse, no había más sacerdote que el cantor, y todo se limitaba a decir con palabras con la cabeza alta. Y ya entraba a fantasear sobre un tema, que por interesarle, no dominaba en realidad. Con la cabeza alta y el sombrero puesto permanecían los judíos en la sinagoga. Conversaba con Dios de igual con igual. Ese sombrero que se conservaban puesto los judíos fue una pequeña preocupación de los años infantiles, y ahora interpretaba que los judíos, ni al hablar con Dios se descubrían. Era un poco en broma. Pero tal vez tenía una raíz más seria. Para los judíos Dios estaba en el hombre, en cada hombre hay algo de Dios, algo divino. Ignoraba si había tal contenido en el judaísmo, pero al suponerlo creía intuir la verdad o una parte de ella. A través de las edades se había intentado de la realidad. La religión podría ser eso, un teoría de vida, una guía para desenvolverse en el mundo. Con los datos aportados por la vieja ciencia, se formó la base de muchas religiones. Ninguna tan humana como el judaísmo que es más que una religión ya que es un sistema de vida, una posición ante la existencia, un concepción que tendía a elevar al hombre, singular entre todas que las  que ofrece la antigüedad. El socialismo no sería sino una interpretación, adaptada a una ciencia moderna. Eso era casi coincidir casi con los hitleristas, se dijo. Luego se sumergió en un estado de ánimo especial en el que se mezclaban reproches a su padre por no haberle instruido acerca de esas cosas, y un especie de vocación furiosa por enterarse de todo cuanto concernía al judaísmo que ignoraba. Un poco más y hubiese querido ser un viejo rabino sabio, hebraísta ducha y capaz en desempeñarse hábilmente en medio de los libros y las consultas. En fin. Algún día lo tomaría más en serio. Mientras se formulaba esa promesa de estudio a cumplir en plazo incierto, volvió a escuchar el “jazán” que seguía su canto plañidero. Le observó con atención. Lo conocía muy bien. Era el propio padre de Leo, el honrado y siempre laborioso peletero Porter. Era el mismo, pero era otro. Con su amplio “tales” blanco de pura seda, con su mitra de terciopelo negro, parecía un obispo de la iglesia ortodoxa. Quedaba bien la palabra archidiácono. Pero era más que un archidiácono y más que un obispo. Era un rey bíblico, como Saúl como David o Salomón. Mientras cantaba infatigable no pensaba seguramente en esas cosas, pero para Pablo era eso: Moisés Porter era un rey. Y tal vez todos los judíos allí reunidos eran tantos otros reyes. Todos no, en realidad. Tan sólo creyentes. Y Moisés Porter cuando cantaba era un creyente sincero de alma clara. Y él, él también cuando escuchaba su voz suave y modelada a la manera de todos los cantores, se hacía la ilusión consoladora de que creía en algo. ¿Creía en Dios? Tal vez nada más en la música, y eso es creer algo. eso de lo de creer no le importaba en este momento tanto. Sólo quería entender las palabras del libro hebreo que distinguía perdidas en el canto. Adoinoi, Malkeini, Acoileinu, de una sonoridad magnífica, con muchas vocales, palabras abiertas y hondas, de resonancia musical. Pablo miró a Leo. Este contemplaba satisfecho a su padre, orgullosamente rodeado de sus hijos que formaban el coro. En esa oportunidad los hermanos se vinculaban en el canto más estrechamente que en cualquier otro día del año, apoyando la voz del padre, que plañía con un profundo sabor judío en las inflexiones. Pero el coro de los muchachos se escuchaba inseguro, completando un poco tristemente la parte del solista. Pablo y Leo se miraron, poniéndose de acuerdo sobre el efecto nada brillante.

–Canta—dijo Pablo.

Leo este año había interrumpido una antigua costumbre de cantar acompañando a su padre; separándose de Pablo se alejó en busca de un manto y se colocó entre sus hermanos. De pronto se oyó su voz fortaleciendo el languideciente grupo. El canto se enderezó, se hizo más denso. Pablo distinguía muy bien la bella voz de su amigo en la que hallaba ahora un nuevo tono cálido, Al resonar en el alto local se expandía libremente, matizándose de un timbre familiar pero que no le conocía tan acentuado como surgía en esa plena voz. Se la individualizaba en el conjunto, pero al mismo tiempo se diluía en él y le comunicaba con rara firmeza, le infundía una clásica sonoridad. Se percibía en el ambiente, la impresión que producía en el transfigurado coro. Este calló y Leo dijo, solo, su parte. La voz, limpia, se moduló un minuto por sobre los reunidos y luego al cesar, el zumbido de las oraciones murmuradas se extendió como un blando colchón para recibir las notas, que al dejar de cobrar altura iban a caer desde lo alto. Le emocionó su amigo con su “schemensre”. Al terminar el kolnidre comenzó a dispersar la gente. Muchos felicitaron a Leo por su canto.

–¿Qué vas a hacer esta noche? –preguntó Pablo.

Este se sorprendió la pregunta.

–Y, nada, lo que quieras. Caminamos si querés, iremos a dar al café.

–Bueno, vamos –dijo el otro después de una vacilación.

Caminaron juntos. Pablo espontáneamente comunicativo trató de explicarle cómo pudo, lo mucho que le había gustado su canto, la impresión recibida y el efecto de la voz sobre el coro. Estaba como conmovido de amistad y sin deseo de reprimir el sentimiento. Y en contra de lo que había propuesto, decidió informarle su plan de ayuno, para cumplirlo juntos.

Pidió café, pero Leo se negó a tomar nada. Después de un rato de silencio, le dijo con una sonrisa un poco forzada.

–No quiero nada. Te voy a decir por qué. Decidí ayunar este año. Se me ocurrió y lo estoy haciendo.

— ¿Estás ayunando?—Y luego casi sin querer, agregó Pablo–. Yo también pensaba. Te lo iba a proponer ahora. Pensaba que comenzaríamos esta noche, después de cenar.

–¿Desde esta noche? –Leo se rió —Pero eso no ayunar. Nosotros cenamos en mi casa a las seis. Es antes de ir al kolnidre y no se come hasta el día siguiente.

Pablo lo sabía. Pero lo había olvidado.

–¿No ves – siguió Leo—que algunos se quedan ya en la sinagoga para rezar toda la noche? Se ayuna en el día, pero son veinticuatro horas seguidas las que debe suplicarse el perdón.

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It’s Difficult to Learn to Live

From Leo, he learned about the Jewish holidays. The arrival of the New Year surprised him and it was then that he decided that fasting on Yom Kippur would be an interesting adventure. The idea of spending an entire day without eating or drinking seemed to him like getting himself into a dark place in which the threats were lying in wait in the twisted little streets that he had to pass through, finding energy in his own fear. He imagined that he could only risk a few hours on this voyage of exploration and then return, giving up. On planning this Yom Kippur fast he conceded to his routine meals a value that in reality they didn’t have for him in his daily life. Something that was an unconscious act would acquire a new importance, imposing an exaggerated and deformed appreciation, the infantile fear of being hungry, a fear of a single block, irrational. A day of hunger. Then it ceased being a rough track of tortuous streets. A day without eating extended like a whitish desert above which reverberated a light mist. His vision entertained him, that suddenly connected to the memory of many days of pardon he had experienced in the countryside. He then thought that from that memory was born the what he had imagined and that in that moment a trail of memories was becoming conscious. That white mist reminded him of the synagogue full of men in a hot afternoon of a day of pardon, few hours were left before the end of the fast and there all had continued since early morning, with their tallit hanging from their shoulders. It was already a withered scene. Weak, tired, they went spiritedly. Yellow faces transparent from weakness. Odor of agglomeration, human odor in the hot afternoon. The prayers buzzed on monotonously and they came to a periodical crescendo the, when it diminished, left behind a sensation of boredom. He believed he saw a yellowing ray of sun obliquely crossing the synagogue, illuminating the sunken paleness of the faces and the light cream color of the prayer shawls. On the group was floating a heavy and bitter vapor. Once again the fasting was a turbid danger that he didn’t want to take on. It seemed to him that the end of the fast day, you would be converted into an exhausted specter to which were added white clothing that matched so much dismay and weakness. To spend so many hours standing in the synagogue, murmuring prayers was to convert oneself in a candle that kept on burning, slowly feeding itself on its own substance, To burn in a cold mystical fire, flaking off little by little and almost numb, until leaving yellow bones in ivory-white skin.

Neither did the idea inspire him that millions of Jews carried out every year the sacrifice that frightened. At home, we didn’t fast, he thought; this caused his fearful manner of carrying out/facing his plan. The millions of Jews who fast annually, were they heroes? He then reconsidered with a new spirit the possibility of doing the same thing.  If it were awful, greater the inspiration;; now he discovered and savored the true meaning of the sacrifice, done in honor of what was important: to submit himself to a painful exercise, a mortification. He became exalted thinking that he would punish himself, for all. And so, vaguely for all. He imagined it with fervor, enjoying the perspective of asking a mute pardon for everything he was doing, for everything he no longer did, pleasing himself in the hidden penance to be completed. Because he wouldn’t say anything to anybody, sure that if it became known, everything would lose value and intention and become stupid. Moreover, it was easier to keep it quiet than communicate it to anyone. And he felt, already, almost the joy of being pardoned.

Someone had once said in front of him and he remembered it very well. It had been written. If a Jew entered a synagogue and didn’t know how to pray like the others, it was a shame. He had to defend his ignorance. Now he could test this in himself. This could cause him embarrassment, that he didn’t know, but so it was. He would have liked to read in his book like everyone. That reading was praying, speaking to God. It wasn’t necessary to kneel down, there was no other priest than the cantor, and everything was limited to saying words with head held high. An already he began to fantasize about a theme, that though interesting to him, wasn’t based on reality. With head held hid and hat on head, the Jews stayed in the synagogue. They conversed with God as equals. This hat that the Jews kept wearing was based on a minor preoccupation from their childhood years, and now he interpreted that the Jews, speaking with God, discovered themselves. This was in part in jest. But perhaps it had a more serious basis. For the Jews, God was in man, in each man, there is something of God, something divine. He didn’t know if such ideas were part of Judaism, but on thinking so, he believed he intuited the truth or part of it. So. Some day he would take this more seriously. While he was formulating that promise to study at an unspecified time in the future, he listened again to the “Hazan,” the cantor, who continued on with his mournful song. He observed him attentively. He knew him well. He was Leo’s own father, the honored and always hard-working furrier Porter. He was the same, but he was at the same time different. With his ample white tallit of pure silk, with his miter of black velvet, he seemed like a bishop of the Orthodox Church. The title archdeacon suited him well. But he was more than an archdeacon and more than a bishop. He was a biblical king like Saul or David or Solomon. While he tirelessly sang, he surely didn’t think of those things, but for Pablo, that’s what he was: Moisés Porter was a king. And perhaps all the Jews there together were more kings. Not all, in reality. Only the believers. And Moisés Porter, when he sang, was a sincere believer with a clear soul. And he, he also, when he heard the smooth a voice, formed in the way of all the cantors, Pablo had the consoling illusion that he believed in something. Did he believe in God? Perhaps it was nothing more than the music, but that was to believe in something. At that moment, what to believe in wasn’t so important. He only wanted to understand the words of the Hebrew book that he noticed lost in the singing: Adonei, Malkenui, Acolenu, of a magnificent sonority, with many vowels, open and deep words, with musical resonance. Pablo looked at Leo. With satisfaction, he was contemplating his father, who was proudly surrounded by his sons who formed the choir. In that moment, the brothers were tied to the song more tightly than on any other day of the year, supporting their father’s voice, who grieved with profound Jewish flavor in the inflexions. But the chorus of boys sounded unsure, completing a bit sadly the voice of the soloist. Pablo and Leo looked at each other, agreeing that the effect was nothing brilliant.

“Sing,” Pablo said.

This year, Leo had interrupted an old custom of singing in accompaniment of his father; separating himself from Pablo, he went in search of his prayer shawl, and placed himself among his brothers. Immediately, his voice was heard, strengthening the languishing group. The singing strengthened; it became denser. Pablo distinguished very well the beautiful voice of his friend in in which was now a new warm tone. Resonating in the higher tones, it expanded freely, blending a familiar timbre, that Leo didn’t recognize, so extenuated as it surged in that full voice. He showed his individuality in the group, but at the same time it became part of him and he communicated with rare firmness as surged in that full voice. He infused a classical sonority. The impression that he produced in the transfigured choir was noticed throughout the synagogue. The choir became quiet. And, solo, Leo sang his part. His clean voice modulated for a moment over the congregants, and then, on stopping, the buzz of the murmured prayers extended like a white cushion to receive the notes, that after reaching the heights fell from there. His friend was moved by the “scjemensre.” At the end of Kol Nidre, the people began to disperse. Many congratulated Leo for his singing.

“What are you going to do tonight?” Pablo asked.

The question surprised Leo.

‘Well. Nothing. Whatever you like. We can walk if you want; we can go get a coffee.

“Okay, let’s go” said the other, without vacillation.

They walked together. .Spontaneously communicative, Pablo tried to explain to the extent that he could how much he had enjoyed singing, the reception it received and the effect of his voice on the choir. It was as if he was moved by friendship and without desire to repress his feeling. And in spite of what he had proposed, he decided to tell him about his plan to fast, so that they could do so together.

He ordered coffee, but Leo refused to have anything. After a period of silence, he said to him with a smile that was a bit forced:

“I don’t want anything. I will tell you why. This year I decided to fast. It occurred to me and I’m doing it.”

“You are fasting?” And then without wanting to, Pablo added. “I also thought about it. I’m going to propose it to you now. I thought that we would begin tonight, after supper.”

“Starting tonight?” Leo laughed. “But that’s not fasting. We had supper at home a six o’clock. It’s before Kol Nidre, and you don’t eat until the next day.”

Pablo knew, but he had forgotten.

“Didn’t you see?” Leo continued, “ that some of them stayed in the synagogue to pray all night? You fast during the day, but there are twenty-four hours straight in which you ought to be for asking pardon.

Translation by Stephen A. Sadow

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Algunas de las novelas de Bernardo Verbitsky/                                                    Some of the novels by Bernardo Verbitsky

Linda Kohen — Artista judía-uruguaya/Uruguayan Jewish Artist — “La cama abierta” y otras pinturas/”The Undone Bed” and Other Paintings

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Linda Kohen

Nacida en 1924 en Milán, Italia, Linda Kohen vive en Montevideo, Uruguay. Huyendo del antisemitismo en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, Linda Kohen emigró con su familia a Montevideo a través de Buenos Aires en 1939. Desde entonces, la artista de origen italiano ha vivido y trabajado en la región del Río de la Plata, con un interludio en Brasil (1979-1985). Desde 1949 hasta la desaparición del estudio en 1962, Kohen fue miembro del Taller Torres-García, donde estudió, creó y exhibió su arte. Después de su trabajo en el Taller, llegó a su propio estilo único y personal, creando pinturas íntimas que ofrecen un vistazo a sus momentos, sentimientos y experiencias privadas. Kohen continúa desarrollando su práctica artística desde su casa y estudio en Montevideo.

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Born in 1924 in Milan, Italy, Linda Kohen lives in Montevideo, Uruguay. Fleeing from anti-Semitism on the eve of World War II, Linda Kohen immigrated with her family to Montevideo by way of Buenos Aires in 1939.  Since then, the Italian-born artist has lived and worked in the Río de la Plata region, with an interlude in Brazil (1979-1985). From 1949 until the studio’s demise in 1962, Kohen was a member of the Taller Torres-García, where she studied, created, and exhibited her art.  After her work at the Taller, she arrived at her own uniquely personal style, creating intimate paintings that offer a glimpse into her private moments, feelings, and experiences.  Kohen continues to develop her artistic practice from her home and studio in Montevideo.

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El arte de Linda Kohen/The Art of Linda Kohen

 

 

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Linda Kohen 

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Linda Kohen

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Mamma

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LINDA KOHEND’apres Hilda Lopez (After Hilda Lopez), 1981
Oil on canvas
21⅝ x 18⅛ in. 55 x 46 cm.

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Viajero

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Multitud

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El momento de la escultura

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El momento de la escultura II

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La cama abierta (The bed undone), 2003
Oil and mixed media on canvas
39⅜ x 39⅜ in. 100 x 100 cm.

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El sillón (The armchair), 1999
Oil on canvas
36¼ x 25½ in. 93 x 65 cm.

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Tiempos

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La presencia I

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El Gran Biombo (The Large Screen), 2005
Oil on wood panels
12 panels, each 72¼ x 24⅜ in. 185 x 63 cm.

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La maleta

 

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Bodegón
Óleo sobre cartón   33 x 52 cm.
Circa 1950
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A Leopardi, 1990
Oil on canvas
31½ x 23⅝ in. 80 x 60 cm.

Interview with Linda Kohen.  In English.

CV de Linda Kohen

Collecciones

Museum of Latin American Art, Long Beach, California Samuel Harn Museum of Art, Gainesville Florida USA Museo Nacional de Artes Visuales, Montevideo, Uruguay Museo Gurvich, Montevideo, Uruguay Museo de Arte Americano de Maldonado, Uruguay Museo de Arte Contemporáneo “El País”, Montevideo, Uruguay Museo de Arte Moderno, Buenos Aires, Argentina Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires, Argentina Centro Cultural Borges, Buenos Aires, Argentina Museo de Bellas Artes Castagnino, Rosario, Argentina Museo de Arte de São Paulo, Brazil Fundación Ortiz Gurdian, Managua, Nicaragua

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Exhibicions individuales

2017 Vivir, Fundación Pablo Atchugarry, Maldonado, Uruguay Caminos, Museo Mazzoni, Maldonado, Uruguay Natura y el hombre, Fundación Pablo Atchugarry Maldonado, Uruguay 2016 Mamma, Istituto Italiano di Cultura, Montevideo, Uruguay 2015 Uomo, Vicenzo Lovato Gallery, Vicenza Italia Amanti, Galleria Ghelfi, Venice, Italy 2014 Private Life: my house, my table, my bed, myself, Cecilia de Torres, Ltd., New York 2013 Self-Shadows, The Americas Collection, Coral Gables, Florida Pueblo Garzón Gallery, Maldonado, Uruguay 2012 ALONE, Museo Nacional de Artes Visuales, Montevideo, Uruguay I Have Always Liked to Draw, Centro Cultural Borges, Buenos Aires, Argentina TIMES, Pablo Atchugarry Foundation, Maldonado, Uruguay 2011 Ghelfi Gallery, Vicenza, Italy MVD Gallery, World Trade Center, Montevideo, Uruguay Dan Gallery, São Paulo, Brazil The Americas Collection, Coral Gables, Florida Hoy en el Arte Gallery, Buenos Aires, Argentina Las Vertientes Farm Cultural Center, Punta del Este, Uruguay 2010 Centro Cultural Borges, Buenos Aires, Argentina 2009 El Peñasco, Maldonado, Uruguay 2008 Museo Artiguista, Maldonado, Uruguay Palais de Glace, Buenos Aires, Argentina 2007 Meridiano Gallery, Montevideo, Uruguay Centro Cultural Borges, Buenos Aires, Argentina 2005 Cultural Center of Spain, Montevideo, Uruguay 2004 Puerta de San Juan Gallery, Montevideo, Uruguay 2003 Alianza Cultural Uruguay Estados Unidos, Montevideo, Uruguay Centro Cultural Borges, Buenos Aires, Argentina 1999 Museo de Arte Contemporáneo “El País”, Montevideo, Uruguay 1998 Mazzoni Museum, Maldonado, Uruguay Museo Regional de San Carlos, Uruguay Museo de Arte Americano, Maldonado, Uruguay Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires, Argentina 1997 Museo de Arte Americano, Maldonado, Uruguay New Israeli Congregation, Montevideo, Uruguay 1995 OEA Exhibition Hall, Buenos Aires, Argentina Museo de Arte Americano, Maldonado, Uruguay 1994 Moretti Gallery, Montevideo, Uruguay Museo de Arte Moderno, Buenos Aires, Argentina Museo de Arte Americano, Maldonado, Uruguay 1991 Álvaro Castagnino Gallery, Buenos Aires, Argentina Moretti Gallery, Montevideo, Uruguay Museo de Arte Americano, Uruguay 1988 Museo de Arte de São Paulo, Brazil Wizo Federation of Uruguay 1987 Cultural House of Alicia Goyena, Montevideo, Uruguay B’Nai B’rith Oriental, Montevideo, Uruguay Museo de Arte Americano de Maldonado, Maldonado, Uruguay 1985 Art Museum of The Organization of American States, Washington D.C. Instituto Cultural Italiano, Montevideo, Uruguay Museo Artiguista, Maldonado, Uruguay 1984 Bonino Gallery, Rio de Janeiro, Brazil Museo de Arte Americano, Maldonado, Uruguay Museum of Fine Arts Castagnino, Rosario, Argentina 1982 Dan Gallery, São Paulo, Brazil 1981 Gallery Meeting Point, Miami, Florida Museo de Arte de São Paulo, Brazil 1978 Ática Gallery, Buenos Aires, Argentina 1977 Arte Múltiple Gallery, Buenos Aires, Argentina 1976 Contemporary Gallery, Montevideo, Uruguay 1975 Trilce Gallery, Montevideo, Uruguay 1971 Moretti Gallery, Montevideo, Uruguay

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Tamara Tenenbaum –Filósofa judía-argentina/Argentine Jewish Philosopher — “El fin de amor: querer y coger”/”The Death of Love: Loving and Fucking” — fragmento/excerpt

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Tamara Tenenbaum

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Tamara Tenenbaum nació en Buenos Aires en 1989. Tiene una licenciatura en filosofía y trabaja como periodista para La Nación, La Agenda, Infobae y otros medios. Es profesora en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad Nacional de las Artes. En 2017, publicó Reconocimiento de terreno (Pánico el pánico), una colección de poesía autobiográfica. En ese mismo año, ella cocreó (con amigos y colegas Marina Yuszczuk y Emilia Erbetta) Rosa Iceberg, una editorial dedicada a libros de mujeres. En abril de 2019, publicó El fin del amor (Ariel), una colección de ensayos sobre el amor y la sexualidad en el siglo XXI. Su primer libro de cuentos, Nadie vive tan cerca de nadie, recibió el Concurso Ficciones y será publicado por Emecé.

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Tamara Tenenbaum was born in Buenos Aires in 1989. She has a BA in philosophy and works as a journalist for La Nación, La Agenda, Infobae, and other media. She teaches at the Universidad de Buenos Aires and the Universidad Nacional de las Artes. In 2017, she published Reconocimiento de terreno (Pánico el pánico), an autobiographical poetry collection. In that same year, she co-created (with friends and colleagues Marina Yuszczuk and Emilia Erbetta) Rosa Iceberg, a publishing house devoted to books by women. In April 2019, she published El fin del amor (Ariel), a collection of essays on love and sexuality in the twenty-first century. Her first book of short stories, Nadie vive tan cerca de nadie, was awarded the Concurso Ficciones and will be published by Emecé.

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Kindle

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De:  El fin de amor: Querer y coger, 2019.

Mi mamá, mis hermanas y yo nos criamos en una comunidad judía ortodoxa, lo que se conoce como ortodoxia moderna. En Buenos Aires se puede ver por la calle mucha gente de nuestro tipo: chicas que tienen la cabeza cubierta pero usan polleras de jean, varones que no usan sombrero grande ni tienen “rulitos” a los costados pero sí barba y kipá. Nací en 1989 en el Once y viví allí hasta los 23 años, cuando me mudé con una amiga. En términos metafísicos, por suerte que me fui antes, aunque en otro sentido, una no se va nunca. Los jasídicos de Nueva York con sus mujeres cubriéndoles la retaguardia me sorprenden, pero no tanto. Mi mamá, que es médica y sigue trabajando en el barrio, tiene pacientes así, más o menos así. Casi todas mis compañeras de la primaria están casadas y van por el segundo, tercero o cuarto hijo. Las compañeras de mis hermanas menores también.

En un documental que se llama One of Us dos hombres y una mujer de mi edad cuentan lo difícil que les resultó la comunidad jasídica a la que pertenecían, esa misma que vi en Nueva York. Yo la saqué bastante barata, pero mirando el documental en Netflix me sentí identificada, particularmente con dos motivos que se repetían en los relatos que, en realidad, son un poco lo mismo. El primero es la ignorancia más absoluta de lo que pasa en “el mundo real”. A veces cuesta explicar que, aunque una viva ahí, en una ciudad enorme en el medio de todos, en medio de cualquiera, incluso aunque tenga tele e Internet (yo tenía: los chicos del documental no), es como si viviera en otro planeta. Hasta las 12 años no solamente no había probado jamón; ni siquiera sabía cómo se veía, si parecía un chancho o un bife (nunca llegué a sospechar que era un fiambre: los judíos casi no tenemos, solo pastrón, así que es un concepto que no está muy a mano de nosotros), ni con qué se comía normalmente. A las empleadas domésticas se les dice shikse; es un término despectivo pero no quiere decir ni “negra” ni “esclava”; significa “no judía” (para un judío ortodoxo, esas son las únicas chicas no judías que se conoce). Tanto es así que una noche mi mamá se dio cuanta de que yo me moría de transgredir el shabat y jugar a ser normal le pidió a la chica que trabajaba en mi casa que me sumara a una salida al cine que ella ha armado con dos amigas (veo que al menos no fue tan racista ni tan clasista mi infancia, ahora que pienso en esta historia). Creo que vimos una película de Adam Sandler y de lo que estoy segurísimo es de que comimos pochoclo, porque nunca antes había probado pochoclo en el cine. Estaba fascinada con la intrepidez de Juana y sus amigas, la manera en que se movían entre las cosas, comían y charlaban y se subían a un colectivo y hablaban de un hombre o de otro.

Aunque la película me haya interesado menos que todo lo demás , el segundo motivo del documental que se repite también en mi vida es la importancia de la cultura en su sentido más amplia que se puede imaginar, desde las novelas de Cris Morena, un libro de Vargas Llosa que encontraba en la biblioteca del living o las entradas de sexualidad de la Enciclopedia británica, todo que te habla del mundo más allá de tu casa y de tu barrio te lo devorás con pasión; lo que habla de sexo, ante todo, sí, pero también de amistades, de plata, de trabajo, de casas, de ropa, de comida. Uno de los pibes cuenta en el documental que descubrir Wikipedia fue unos de los mejores momentos de su vida. Yo ya era un poco más grande que el chico del documental cuando Wikipedia se hizo conocida en Argentina, pero entendí perfectamente el vértigo de, de pronto, sentir que se te abría una secreta a todo eso de lo que hablan los demás, una ventana, una ventana en la que podés espiar lo que no entendiste de una conversación sin que nadie te mire, así no se dan cuenta de que no sabés qué es una morcilla o una tanga.

Decía que la saqué barata: en primer lugar, porque mi comunidad no era tan cerrada como la de los chicos de One of Us. En la escuela teníamos enseñanza oficial (aunque no educación sexual) y a casi todos mis amigos y a mí nos dejaban ver televisión e ir al cine. En mi casa además, la educación y la cultura eran muy importantes, una tradición askenazi, supongo: aunque mi mamá no era “muy del palo de arte”, le importaba llevarnos a museos y fomentarnos el hábito de la lectura, y no controlaba demasiado lo que leíamos. En algún sentido era un arma de doble filo. Algunos chicos tenían muy en claro que eso que veíamos en la ficción era un exotismo en relación a nuestra propia vida. “No es para nosotros”, decía una amiga de mi hermana sobre la vida que hacían las chicas de novelitas de Cris Morena, con mucha naturalidad y sin explicar por qué. Algunas nos veíamos seducidas por ese otro universo, que sucedía en barrios por los que pasábamos, frente a los shoppings que conocíamos, a la vez imposiblemente lejos. Por esos azares de la vida, terminé llegando ahí. Mi papá falleció cuando yo, que soy la mayor, tenía 5 años y, a medida que con mis hermanos fuimos creciendo, mi mamá nos empezó a permitir relajar las normas, puertas adentro de casa al menos, aunque manteniendo ciertas apariencias en el Once. Con los años abandonamos también eso. Supongo que no era sostener tantas reglas haciendo malabares con tres nenas tan chicas: no sé como nos hubieran entretenido sin encender la televisión en shabat cuando mi mamá hacia guardia todos los sábados.

Tampoco nadie tenía ganas de prohibirnos más cosas que era estrictamente necesario negarnos; yo no me daba cuenta pero los primeros años de viudez de mi mamá fueron emocional y económicamente. Para cuando empecé a entender algo ya estábamos mejor, en ambos sentidos, y con un pie entero afuera de la religión.

Aunque veníamos saliendo de a poco, yo fui pionera en la familia cuando le dije a mi mamá que quería ir a “un buen colegio”, de esos que te preparan bien para ir a la universidad, y ella accedió. En eso también tuve suerte; no necesité pelearme a muerte con nadie ni fugarme de mi casa para hacer una vida nueva y convertirme en otra persona. Fui la primera que probó el jamón, que tuvo amigos no judíos y que se compró una musculosa para usar en la calle, sin saquito ni nada. Tampoco fue todo risas: mi mamá se puso a llorar una vez que le dije que quería ir a un baile de egresados de Guadalupe, donde una compañera mía terminaba la primaria. “Yo entiendo que vayas a un colegio laico, pero ¿a bailar cumbia con los chicos de la parroquia?”, decía como en una parodia de ídishe mame, pero con tono melodramático de película italiana. A ese baile no fui, per terminó siendo mendos grave de lo que me pareció en ese momento.

Cuando llegué al nuevo colegio, entonces, me encontré con un abismo: era evidente que yo no conocía las reglas de nada. Había acumulado un cierto bagaje de conocimiento, creía yo, pero estaba basado enteramente en las ficciones que lograba consumir, y ahora empezaba a dudar de qué tanto me podría servir para manejarme en el mundo real: ¿desde qué edad había que decir que te dabas besos en la boca? ¿Qué tipo de interacción hay que sostener con los varones en la vida diaria? ¿A los varones se los saluda siempre con beso o sólo si los conocés? ¿El uso de minifaldas debe administrarse con cuidado o puedo usarlas todos los días? ¿Perder la virginidad antes del matrimonio es tan común como en las películas? Estas son preguntas que yo me hacía constantemente, de forma explícita, cada vez que me tocaba participar en una conversación o ir a una fiesta de cumpleaños de mis nuevas amigas o, sencillamente, cuando estaba sola en casas y tenía un rato para pensar y organizar mis ideas sobre el tema. Aclaro, por si no es obvio, que el mundo del que yo venía (del que yo vengo) todas estas cuestiones tenían una respuesta única. Los judíos ortodoxos tenemos reglas claras para todo: la comida, la ropa, el modo de conducirse con el sexo opuesto, incluso acerca de cómo administrar la menstruación. La mayoría están escritas en alguna parte de la Torá o del Talmud y, si existe alguna duda, se consulta con el rabino, que seguro tiene algún precedente como respuesta. En el mundo que yo empezaba a habitar, la clase media urbana del siglo XXI, no había libros sagrados; y, empecé a pensar, tal vez tampoco hubiera demasiadas reglas.

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From: The End of Love: To Love and to Fuck. 2019.

My mother, my sisters and I grew up in an orthodox Jewish community, in what is known as modern orthodoxy. In Buenos Aires, it is possible to see many people like us; girls who keep their heads covered but wear skirts made of jeans, men who don’t wear a large hat nor have “little rolls of hair” on the side of their head but a beard and a kipah, yes. I was born in Once in 1989, and I lived there until I was 23, when I moved in with a friend. In metaphysical terms, I fortunately left early, but in another sense, nobody ever leaves. The Chassidic people in New York with their women covering the rear guard for them, surprise me, but not that much. My mama, who is a doctor and continues to practice in the neighborhood, has patients like that, more or less like that. Almost all my girlfriends from primary school are married and are on their second, third or fourth child. The girlfriends of my younger sisters, too.

In a documentary called One of Us two men and a woman my age relate how difficult the Hassidic community to which they belonged, the same one I saw in New York. made it for them to leave,  I got out relatively easily, but watching the documentary on Netflix, I identified with what they were saying, particularly with two themes told in the stories that were sort of the same thing. The first is the absolute ignorance of what was happening in the “real world.” At times, it is difficult to explain how, although they live there, in an enormous city, in the midst of everyone, in the midst of whatever, even when they have a television or Internet (I did, the folks in the documentary didn’t), it is as if they lived on another planet. Until I was 12, not only had I never tasted ham; I didn’t even know what it looked like, if it resembled pork or a steak (I never realized that it was a type of cold cuts. We Jews hardly had them, only pastrami, so it isn’t a concept very familiar to us), or what you normally ate with it. The domestic employees were called shikses; it’s a disparaging term, but it doesn’t mean “Slav” or “Black”: it means “non-Jew” (for an orthodox Jew, they are the only non-Jewish girls that they know.) So much so, that one evening my mama realized that I was dying to break the shabbat and play at being normal, she asked the girl who worked in my house to add me on to a trip to the movies that she had arranged with two friends (I can see that at least my childhood wasn’t so racist or classist, now that I think about this story.) I believe that we saw a movie by Adam Sandler and what I am absolutely certain of is that we ate popcorn, because I had never before tasted popcorn at the movies. I was fascinated with the intrepidness of Juana and her friends, the manner in which they moved among things, ate and chatted and went up on the bus and spoke about one man or another.

Although the movie interested me less than everything else, the second theme of the documentary that was repeated in my life was the importance of culture in the broadest sense imaginable, from the novels of Chris Morena, a book by Vargas Llosa that I found in the living room library or the entries about sexuality in the Encyclopedia Britannica, everything that tells you about the world beyond home and your neighborhood, you devour passionately, that about sex, more than anything else, yes, but also of friendships, money and work, housing, clothing, food. One of the kids in the documentary tells how discovering Wikipedia was one of the best moments of his life. I was a little bit older than the boy in the documentary when Wikipedia became known in Argentina, but I understood perfectly the vertigo of, suddenly, feeling that a secret was made clear for you about what all the others were talking about, a window, a window through which you could spy on what you didn’t understand in a conversation without anyone seeing you, in that way, they didn’t realize that you didn’t know what a blood sausage or a thong is.

I said that I got out without much trouble: in the first case, because my community was not as closed as that of the kids in One of Us. In school, we followed the official curriculum (though not sex education), and almost all my friends and I were permitted to watch television and go to the movies. In my home, moreover, education and culture were very important, an Ashkenazi tradition, I suppose: although my mother wasn’t “a great fan of art,” it was important to her to take us to museums and foment in us the habit of reading, and she didn’t regulate too much what we read. In some way, it was a double-edged sword. Some kids understood very clearly that what we saw in fiction was an exotic oddity in relation to our own lives. “It’s not for us,” said  a friend of my sister about the life that girls had of the little novels by Cris Morena, very naturally and without explaining why. Some of us were seduced by this other universe, what was happening in the neighborhoods that we went through, in front of the shopping malls that we knew, though, at the same time impossibly distant. By one of those fateful events in life, I ended up getting there. My papa died when I, the oldest was 5,  and, while my sisters and I were growing up, my mama began to allow us to ease the rules, behind closed doors at home, at least, maintaining certain appearances in Once. As the years passed, we abandoned that too. I suppose that it wasn’t possible to sustain so many rules, juggling three little girls: I don’t how they could have understood not turning on the television on shabbat when my mama was on duty every Saturday. Neither did she wish to prohibit us more things than those that were strictly necessary to deny us; I didn’t understand that the first years of widowhood were emotionally and economically difficult for my mama. When I began to understand a bit, we were already better off, in both ways, and a big step away from the religion.

Although we continued leaving little by little, I was the pioneer in the family when I said to my mama that I wanted to go to a “good high school”, one of those that prepare you to go to the university, and she agreed. In this too I was lucky. I didn’t have to fight hammer and tongs with anyone or flee my home to make a new live and become a convert myself into another person. I was the first to taste ham, to have friends who weren’t Jewish and who bought a sleeveless shirt to wear in the street without a small jacket or anything else on top of it. It wasn’t all smiles; my mama began to cry when I told her that I wanted to go to a dance for the graduates of Guadalupe, where a friend of mine was completing elementary school. “I can understand that you go to a secular high school, but to dance the cumbia with kids from the parish”, she said in a parody of a Yiddishe mame, but with a melancholic tone of an Italian movie. I didn’t go to that dance, which turned out to be less serious that it appeared at that moment.

When I arrived at the new high school, then, I found myself with an abysm of knowledge: it was evident that I didn’t know the rules for anything. I had accumulated a certain baggage of knowledge, I believed, but it was entirely based on the fiction that I had succeeded in consuming, and now I began to doubt that all of that would serve me so well in managing in the real world: at what age was it necessary to say that you would kiss on the mouth? What type of interaction did you have to maintain with the boys on a daily basis? Do you greet all the boys with a kiss or only those that you know? Should you be careful about wearing your miniskirts or can you use them every day? Is it as common o lose your virginity before you are married as in the movies? These are questions that I asked myself constantly, explicitly, every time that it was my turn to participate in a conversation or a birthday party of my new girlfriends, or simply, when I was alone at home and had time to think and organize my thoughts on the subject. Let me clarify, if it is not already obvious, that in the world from which I came (from that which I come) all these questions had one and only answer. We orthodox Jews have clear rules for everything: food, clothing, how to behave with the opposite sex, even how to take care of menstruation. The majority of these rules are written in some part of the Torah or the Talmud, and if any doubt exists, you consult with the rabbi, who certainly has some precedent for his answer. In the world that I was beginning to inhabit, the urban middle class of the XXI century, there were no secret books, I began to think, perhaps there also weren’t too many rules either.

Translation by Stephen A. Sadow

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Otros libros de Tamara Tanenbaum/Other books by Tamara Tanenbaum

Memo Ánjel — Escritor judío-colombiano/ Colombian Jewish Writer — “Mesa de Judíos”/”Jewish Table” — fragmentos de la novela/excerpts from the novel

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Memo Ánjel

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“Dos maletas”/”Two Suitcases”

Memo Ánjel (José Guillermo Ángel) nació en Medellín, Colombia, como hijo de inmigrantes argelinos en 1954. Además de su oeuvre literario, Ánjel ha trabajado por 16 years como professor of de Comunicación Social en la Universidad Pontificia Bolivariana en Medellín.

Algunos de sus libros: La luna verde de Atocha (novela); La casa de las cebollas (novela), Todos los sitios son Berlín (novela), Libreta de apuntes de Yehuda Malaji, relojero sefardí (Ejercicios de imaginación sobre la conformación de los pecados), Zurich es una letra alef (novela), Tanta gente (novela), El tercer huevo de la gallina (novela) y Calor intenso (cuentos).

Considera la escritura como una actividad existencial, algo que le ayuda a analizarse a sí mismo y a reconocer la naturaleza de los demás. Profundamente en el sentido de la tolerancia y la vida misma. Según Anjel, solo el conocimiento necesario de lo que nos rodea nos permite sobrevivir y dar a nuestra existencia la suficiente transparencia.

Ánjel es uno de un grupo de autores colombianos modernos que ya no piensan y escriben de una manera específicamente colombiana, sino universal. “En todo el mundo, las personas tienen experiencias similares, ya sea que vivan en Colombia o en Alemania: tienen familia, trabajan, sufren y experimentan las mismas tragedias, la guerra y la emigración”.

Ánjel ha realizado un intenso estudio de los clásicos judíos, y en muchas de sus obras examina su propia historia sefardí y la cuestión de lo que significa ser un judío sefardí en la cultura de asimilación actual. Ha escrito varios ensayos sobre la contribución de la cultura árabe al desarrollo de la civilización occidental y el papel de la cultura y la historia judías en las ideas literarias y filosóficas contemporáneas.

Adaptado de Berliner Künstlerprogramm des Daad

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Memo Anjel (José Guillermo Ángel) was born in Medellín, Columbia, as the child of Algerian immigrants in 1954. Besides his literary oeuvre, Anjel has worked for 16 years as a professor of social communication at the Universidad Pontificia Bolivariana in Medellín.

Some of his books: La luna verde de Atocha (novel) La casa de cebollas (novel), Todos los sitios son Berlín (novel), Libreta de apuntes de Yehuda Malaji, relojero sefardí (Ejercicios de imaginación sobre la conformación de los pecados), Zurich es una letra alef (novel), Tanta gente (novel), El tercer huevo de la gallina (novel) and Calor intenso (stories).

He regards writing as an existential activity, something that helps him to analyse himself and to recognise the nature of others, in order to look deeply at the meaning of tolerance and life itself. According to Anjel, only the necessary knowledge of what surrounds us enables us to survive at all and to give our existence sufficient transparency.

Ánjel is one of a group of modern Colombian authors who no longer think and write in a specifically Columbian, but rather universal way. “All over the world, people have similar experiences ? whether they live in Columbia or Germany: they have a family, work, suffer, and experience the same tragedies, war and emigration.”

Anjel has made an intense study of Jewish classics, and in many of his works he examines his own Sephardic history and the question of what it means to be a Sephardic Jew in today’s culture of assimilation. He has written several essays on the contribution of Arabic culture to the development of occidental civilisation and the role of Jewish culture and history in contemporary literary and philosophical ideas.

Adapted from Berliner Künstlerprogramm des Daad

Para comprar/To buy: “Cuentos judíos”

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MESA DE JUDÍOS

fragmento de novela

1.

Ese año tampoco pudimos ir a Jerusalén, no hubo con qué. Sin embargo, mi padre, un hombre dedicado a la mecánica, se hizo a la idea de que para el año próximo tendríamos el dinero suficiente para salir, pues había tenido un sueño con Eliahu ha navi[1] y el profeta le había guiñado un ojo. Y presidiendo la mesa del comedor, acto que lo emocionaba porque le evidencia su papel de hombre con familia, comenzó a explicarnos cómo haría para obtener las monedas y los billetes, hablándonos de una máquina maravillosa que estaba inventando con base en la segunda ley de Newton. Una máquina para hacer pan. Todos lo miramos con ojos de brillantes y nos vimos atravesando el Mar Rojo al lado del invento, menos mi madre que, en lugar de aportar palabras al sueño, se levantó de la mesa y comenzó a recoger los platos. Le colaboró a la idea de mi padre con una sonrisa y, encogida de hombros, le dijo a mi hermana Marta que la ayudara con los vasos y los pocillos. Ese día, cuando mi padre nos explicaba con detalles cómo funcionaria la máquina que nos haría famosos, la noche fue tibia.

Por los días de Pésaj,[2] a mi padre le entraba un especie de fiebre de primavera y por su cabeza pasaban todo tipo invenciones que él llevaba cuidadosamente al papel y luego nos mostraba dibujos con lápices de color. Creo que Elías[3] (para quien siempre hubo un puesto en nuestra mesa) se asomó para ver los proyectos dibujados, esas máquinas inmensas que nos haría ricos en 360 días y que nos permitirían cumplir con la ilusión que habíamos ido conformando año tras año, con palabras y objetos. Porque pasaba que si no podíamos ir a Jerusalén, como nos habíamos prometido y planeado, Jerusalén llegaba hasta nosotros en forma de vasijas y postales, trocitos de piedras antiguas y manos de metal con un ojo abierto en la palma. Ojos que miraban todo, Como D-s (claro que D-s no mira sino siente), eso decían los libros. Objetos que nos enviaban los amigos, algún familiar o que mi madre, escurriendo sus ahorros, compraba en los almacenes de importados para regalárselos a papá. Incluso llegó a bordar varias telas con detalles de la tierra prometida, que mi padre miró y lloró. Era un emocional mi padre y sabíamos que él, en soledad, se traía todos eso objetos a su taller y allí hablaba con ellos en un hebreo macarrónico que acreditaba hasta palabras en catalán, imaginando caminos en el desierto, oasis verdes y azules, piedras que cubrían tumbas de líderes y profetas, casa inmensas y blancas con jardines de flores rojas. Mirando cada detalle de los objetos que había puesto a su alrededor, llegó a beber té con samaritanos y café con los árabes de Cisjordania. Y a conversar con Iosef Caro[4] sobre las leyes de Shulján Arjuj, alajot, que apenas sí se cumplían en casa. Para muchos vecinos éramos unos herejes.

4.[5]

Pasó en el Kol Nidre de ese año, rito al que mi padre no faltaba. Era lo único que respetaba íntegro, el resto de las fiestas las cumplía a medias (excepto Pésaj, donde hacíamos los votos de ir a Jerusalén) o se olvidaba de ellas por estar en sus diseños mecánicos. Mi madre era escéptica y asistía a la sinagoga si mi padre iba. Lo mismo nosotros, que dependíamos de ellos o del señor Súdit, que como creyente se preocupaba de que supiéramos qué sucedía en cada fiesta, llevándonos muchas veces con él. Había que ver ese desfile, los seis niños mejores siguiéndolo detrás y él dándonos órdenes en esa lengua múltiple que apenas si entendíamos. Ya en la sinagoga, Súdit nos alineaba frente a él, se ponía el talit y comenzaba a rezar, moviéndose de atrás hacia delante, dándonos un coscorrón en la cabeza si hablábamos más fuerte de lo prometido o si nos daba por pelear o movernos como locos. Y el rabino, mirándonos por encima de los anteojos, las cejas enormes (como dos salchichas quemadas) que les daban un aire de cuervo a sus ojos negros y profundos. Nos miraba con dureza, callándonos con la mirada. Y los viejos judíos que estaban cerca, haciendo lo mismo y preguntándonos en susurros dónde estaban nuestros padres. Súdit y los hijos del hereje, así nos conocían en la sinagoga.

En el Kol Nidré de ese año, donde mi padre entraba en contacto con la divinidad para que lo inscribiera en el libro de la vida, Barcas se arrimó a él y le mostró unas cartas. Sonreía el hombre. –Vienen de Francia y se interesan en la máquina, debemos enviarle los planes–. Ese “debemos” le parecía simpático a mi padre y le sonó que Barcas ya se hubiera hecho socio suyo. Pero levantó una mano y le indicó que luego vería las cartas, que en ese momento sellando el pacto con D-s y nada era más importante, ni siquiera los franceses o los ingleses. Barcas se encogió como un pepino en almíbar. Mi padre infundía respeto cuando estaba en Kol Nidré, oración que leía lento y colocando en ese silencio muy bien cada palabra, labrándola en el corazón: era un rey en esta oración y ni siquiera el rabino, al verlo, se atrevía a pensar que era un hereje o un arrepentido. No, era un judío pactando con el Señor del universo para que le diera vida durante ese año para su familia y sus inventos. Y, como resultante, ya vendría la partida a Jerusalén, que tenía prevista para los días iniciales de la primavera, después de las primeras lluvias. Siempre creyó mi padre que D-s daba las herramientas y uno hacía el milagro, por eso se burló de los que intentaban sobornar a la divinidad con velas encendidas a o rezos largos. D-s estaba en nosotros y sabia que estaba pasando. Además Él sólo daba vida, el resto corría por nuestra cuenta. Eso lo decía, y el señor Súdit levantaba una ceja pero no soltaba palabra. ¿Qué palabra podía soltarle a un hombre que funcionaba con base en mecanismos, que miraba el cielo y lo veía funcionando como un enorme engranaje por donde se podía caminar si se contaba con las tuercas y tornillos precisos, con la herramienta adecuada, y una idea clara? Mi padre se enriquecía en D-s es Kol Nidré, por esto fulminó con los ojos a Barcas y a sus cartas, por eso, los franceses y los ingleses se volvieron puré, que en este momento lo importante era la vida  y lo que en ella se daría. Cuando mi padre rezaba en Kol Nidré, iba por el error a la verdad y entonces flotaba en sus fallas y las lavaba para ver qué había pasado y donde había estado la ceguera. Y las letras del libro de rezos se le convertían en números y palabras distintas, en un juego de inteligencia que lo hacía sentir en paz con ese mecanismo inmenso que era el universo y que se podía leer si había paciencia para que llegara el entendimiento. Un hijo de Maimónides y de Spinoza mi padre, eso lo entendía el rabino y dejaba de mirarlo. También Súdit, que se metía en lo suyo, pedía por él. Al día siguiente, ya en pleno Yom Kipur, mi padre se vería por ninguna parte. Sabíamos que caminaba por la ciudad, que miraba el vuelo de los pájaros y las hojas de los árboles, mientras rediseñaba calles y edificios, puentes y caras y que al final se sentaba en un parque y leía un libro de matemáticas o alguna novela corta. Y lejos de todos, para evitar el escándalo.

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[1] En hebreo, el profeta Elías.

[2] Pascua hebrea, debido a la cuenta que se hace con base en el calendario lunar, cae por marzo o abril.

[3] Dice la tradición que el profeta Elías llegará en Pésaj. Por esto siempre hay un lugar para él en cada casa judía.

[4] Iosef Caro, judío sefardí, escribió Shulján Aruj (la mesa servida), serie de leyes sobre la vida judía,

[5] Kol Nidré, todos los votos, oración y ritual de la víspera de Yom Kipur (día  del Perdón).

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JEWISH TABLE

FRAGMENTS OF A NOVEL

1.

This year too we won’t we won’t be able to go to Jerusalem; the funds aren’t there. Nevertheless, mi father, a man dedicated to mechanical things, came up with the idea that for next year, we would have the sufficient money to go, since he had had a dream about Eliahu HaNavi,[1] and the prophet had winked at him. And presiding over the dining room table, an act that thrilled him because it proved to him his role as man of the family, he began to explain to us how he would obtain the coins and the paper money, speaking to us about a marvelous machine that he invented by following Newton’s Second Law. A machine to make bread. We all looked at him with sparkling eyes, and we envisioned ourselves crossing the Red Sea beside the machine, except my mother who, instead of speaking in support of the dream, got up from the table and began clearing the plates. She reacted to my father’s idea with a smile, a shrug of her shoulders, she told my sister Marta to help her with the glasses and the bowls. That day, when my father explained to us how the machine that would make us famous would function, the night was a warm.

During the days of Passover[2] , a spring fever entered my father and through his head passed all sorts of inventions that he put carefully on paper and then show them to us drawn with colored pencils. I believe that Elijah[3] himself (for whom there was always a place setting at our table) appeared to see the project drawings; those immense machines that would make us rich in 360 days and would permit us fulfil that dream that we had been forming year after year, with words and objects/things. Because it happened that if we couldn’t do to Jerusalem, as we had promised and planned, Jerusalem came to us in the form of pots, dishes and postcards, bits of ancient rocks and hands made of metal with an open eye in the palm. Objects that saw everything, as G-d does (of course G-d doesn’t see, but feels,) that is what the books said. Objects that our friends, some family member sent us, or that my mother squeezed out of her saving, bought in the import stores to give them to my father. She even went as far as embroidering several clothes with details from the promised land, that my father took a look at and cried. My father was an emotional person, and we knew that he, when alone, brought all these objects to his workshop and there he spoke to them in a macaronic Hebrew that even admitted words in Catalan, imagining roads through the desert, green and blue oasis, stones that covered the tombs of leaders and prophets, immense white houses with gardens of red flowers. Observing every detail of the objects that he had set around him, he came to drink tea with the Samaritans and coffee with the Arabs of Cisjordania.  And to confer with Joseph Caro about the laws of the Shulchan Aruch[4], and “alaot,” practices that occasionally took place in the house. For many of our neighbors, we were heretics.

4.[5]

It happened during Kol Nidre of that year, ritual that my father never missed. It was the only one that he respected completely, the rest of the holidays, he followed in part (except Passover, when we made our vow to go to Jerusalem) or he forgot about them when he was working on his mechanical designs. My mother was a sceptic and she attended the synagogue if my father went. We did too, relying on them or on Mr. Sudit, who, as a believer, worried about what we knew about what happened at every holiday, many times bringing us along with him. You had to see that parade, the six older children following behind him, and he, giving us orders in that multiple language that we hardly understood. Once in the synagogue, Sudit lined us up in front of him, put on his tallit and began to pray, moving from back to front, giving us a smack on the head if we spoke louder than permitted or if we started to quarrel or move around like crazy people. And the rabbi, looking at us from above his eyeglasses, his enormous eyebrows (like two burnt sausages,) that gave his black and deep eyes the look of a crow. He looked at us harshly, quieting us down with his glance. And the old Jews who were nearby, doing the same thing and asking us in whispers where our parents were. Sudit and his children of the heretic, so we were known in the synagogue. During that year’s Kol Nidre, where my father entered into contact with the divinity so that he be inscribed in the book of life, Barcas moved closer to him and showed him some letters. The man was smiling. “They come from France and they are interested in the machine; we should send them the plans.” This “we should” seemed agreeable to my father, and it sounded  to him that Barcas had already become his partner. But he raised his hand, and he indicated that he would see the letters later, that in this moment he was sealing a pact with G-d

[1] Hebrew name of Elijah, the prophet.

[2] Because of the Jewish lunar calendar, Passover falls in March or April.

[3] Tradition says that the prophet Elijah will arrive during Passover. For that reason, there is always a place for him in every Jewish home.

[4] Joseph Caro, a Sephardic Jew, wrote the Shulhan Aruch (The Served Table) a series of laws about Jewish life.

[5] Kol Nidre, all the vows, prayer and ritual of Yom Kippur eve (Day of Pardon.)

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Translated by Stephen A, Sadow

 

 

Museos judíos de América Latina/ Museus judaicos de America Latina/ Jewish museums of Latin America

Visite online a los museos judíos de América:

Visite online os museus judaicos de America Latina:

Visit online the Jewish Museums of Latin America:

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Museo Judío de Buenos Aires

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En 2010, Con la artista visual Perla Bajder, la curadura Irene Jaievsky y Steve Sadow hicimos una exhibición de libros de artista, compuestos de poesía, arte de poetas y artistas judío-latinoamericanos en el Museo Judío de Buenos Aires. Los libros de artist incluyen biografías de todos los participantes y traducciones de los poemas al inglés por Stephen A. Sadow y J. Kates. Para ver los libros de artista

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In 2010, the artist Perla Bajder, la curadura Irene Jaievsky y Steve Sadow put on an exhibition of artist books, composed of poetry and art by Latin American Jewish poets, artists at the Jewish Museum of Buenos Aires.  The show included biographies of all the participants and the poems translated into English by Stephen A. Sadow and J. Kates.     To see the Artist’s Books

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Museo del Holocausto de Buenos Aires/Holocaust Museum of Buenos Aires

Museo del Holocausto

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Museu judaico de São Paulo/Jewish Museum of São Paulo

São Paulo

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Museu Judaico Do Rio de Janeiro/Jewish Museum of Rio de Janeiro

Rio de Janeiro

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Museo Judío Tuve Maizel de la Ciudad de México — Museo Histórico Judío y del Holocausto/Tuve Maizel Jewish Museum of Mexico City — Museum of Jewish History and of the Holocaust

Céxico

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Museo Interactivo de Chile

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Museo judío del Perú/Jewish Museum of Peru

Perú

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Museo de la Shoá del Uruguay/                                Holocaust Museum of Uruguay

Uruguay

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Museo judío del Paraguay/Jewish Museum of Paraguay

Paraguay

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Museo de la Comunidad Judío de Costa Rica/Museum of the Jewish Community of Costa Rica

Costa Rica

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2-2

Museo Sefardí de Caracas “Morris E. Curiel”/”Morris E. Curiel” Sephardic Museum of Venezuela

Museo Sefardí – Caracas, Venezuela

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Marcos Silber — Poeta judío-argentino/Argentine-Jewish Poet –“1911″ y otros poemas/”1911” and other poems

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Marcos Silber

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          Marcos Silber publicó dieciocho libros y participó en antologías nacionales y

extranjeras. Colabora con revistas y publicaciones en el país y en el extranjero.

Asistió invitado a los Festivales Internacionales de poesía en Medellín y Bogotá

(Colombia), Cajamarca (Perú) y Caracas (Venezuela). Es Faja de Honor de la Sade

1968. Obtuvo el 1er Premio en Mérida España, 1er y 2do Premio Certamen Nacional

de Poesía de la A.P.D.H., 1er Premio de la Amistad argentino-cubana, 1er Premio

Publicación Editorial La Luna Que, Premio 1999 y 2000 Certamen Prosa Breve de

Contextos (Radio Cultura) y 1er Premio Municipal de Poesía Ciudad de Buenos

Aires, 1998/1999. Es miembro de la Sociedad de los Poetas Vivos. Es Miembro

Honorable de la SADE.

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          Marcos Silber published eighteen books and participated in national and foreign anthologies. He collaborated with magazines and publications in the country and abroad. He was invited to the International Poetry Festivals in Medellín and Bogotá (Colombia), Cajamarca (Peru) and Caracas (Venezuela). He holds the Faja de Honor de la Argentine Writers Society (SADE), 1968. He obtained the 1st Prize in Merida Spain, 1st and 2nd Prize National Poetry Competition of the APDH, 1st Prize of the Argentine-Cuban Friendship, 1st Prize Publishing Publication La Luna Que, Prize 1999 and 2000 Contest Prosa Brief Contexts (Radio Cultura) and 1st Municipal Poetry Prize City of Buenos Aires, 1998/1999. He is a member of the Society of Living Poets. He is an Honorable Member of The Argentine Writers Society (SADE.)

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1911

Lo veo.

Desde la borda del poema lo veo.

Catorce años tiene él que va a ser mi padre.

Viene en “Arlanza”. No me ve.

No tiene rostro la tierra que lo espera.

Avanza la nave que muerde aguas de extraños idiomas.

No lee ni escribe el que va a ser mi padre.

Helado trae el dibujo de la letra.

Oigo el naufragio de sus vapores de adentro

y su silencio me da garrotazos por la cabeza.

Grandotas tinieblas le bailan alrededor.

Duele el frío sobre la cubierta.

El muchachito no me ve pero me dicta:

“congoja”, apunte la palabra “congoja”, hijo,

y apunte “susto”, y no deje de apuntar “soledad”.

Una palabra de lana vuela hasta su cuello,

otra de abrigo desciende sobre sus hombros.

No lee ni escribe el que va a ser mi padre.

Respira un verde aire de consuelo

cuando me sueña escribiendo

en su sueño de más felicidad.

Y se detiene el que será su forzado carro de labor

para dictarme: apunte, hijo,

la palabra “trabajo y “techo” y “cama” apunte

y también “sopa de pollo

con sus flotantes monedas de oro”.

Lo veo. No me ve.

Le oigo: “tome la mano, hijo,

guíela,

escribamos”.

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1911

I see him.

From the railing of the poem I see him.

He’s fourteen, he who will be my father.

He’s coming on the Arlanza. He doesn’t see me.

The land that waits for him has no face.

The ship that bites into waters of strange languages keeps coming on.

He who will be my father can’t read or write.

Stock still, he carries the drawing of the letter.

I hear the shipwreck of his internal steam

and his silence clubs me on the head.

Enormous darkness dances around him.

He is stung by the cold on deck.

The boy doesn’t see me, but he teaches me:

“anguish,” make note of the word “anguish,” son,

make note of “fright,” and don’t miss noting “solitude.”

A woollen word flies toward his neck,

another of protection falls across his shoulders.

He who will be my father can’t read or write.

He breathes a green air of consolation

when, in his happiest dream,

he dreams of me writing.

And he lays down his inescapable burden of labor

to teach me: make note, son,

the word “work” and “roof” and “bed” make note

also “chicken soup

with its floating gold coins.”

I see him. He doesn’t see me.

I hear him: “take my hand, son,

guide it,

let’s write.”

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Destiempos

…de modo que la historia comenzará con los dos,
así, tomados de las manos, flamantes, limpitos de todo.

Te espero en el ayer de antes

para recibirte rosadita, reciente.

Con el corcel del tiempo todo por delante

y conmigo dueño del entero pasado contigo.

El niño, yo, sabe que será tu hombre.

Y sabe que serás su más amor.

Trabajaré de vigía

guardíán de los cristales de tu cuerpo,

adorador de tus luces, de tu palabra creyente,

devoto de tus maneras.

Te espero en el ayer de antes.

Otra será la historia;

compareciendo a un mismo glorioso momento

los dos.

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Mistiming

                                                                                           . . . so that the story will begin with the two of us,                                                                                            in that way, holding hands, splendid, pristine in every way.

I am waiting for you in the yesterday of before

to receive you, little rose, not long ago.

With the steed of time, all ahead

and with me master of the entire past with you.

The child, I, knows that he will be a man.

And he knows that you will be his greatest love,

I will stand sentry

guardian of the crystals of your body,

adorer of your light, of your faithful word,

devotee of your ways.

I am waiting for you in the yesterday of before.

The story will be different;

appearing at a same glorious moment

the two of us.

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Autorretrato

Pregunto cuándo se disparó la bengala del inicio,

pregunto qué proclama anunció la bacanal.

“Prolactinoma”, sentenció el mensajero del mal

y al oído me llegó el eco de un sismo remoto

un estallido en los socavones del cerebro.

Pregunto porqué el desorden éste

en el mobiliario de mis facciones.

Hubo diluvios de aguas salvajes responde,

descargas de ciego de una usina embriagada;

agitación y tumulto y demolición y saqueo

hubo en la constelación hormonal.

Pregunto qué mano enemiga

alteró el sentido de la corriente.

“Acromegalia”, agrega el mensajero del mal;

fuga de la tranquila gracia hubo,

el conocido rostro se alejó, regresa

como fantasma, y avanza el mascarón de proa.

Pregunto qué conjura decidió el asalto,

quién ordenó la inmolación?

Nada más pregunto.

Nada más me responde.

Fotos de antes se contemplan entre sí,

con reposada nostalgia,

con cierta piedad.

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Self-Portrait

I ask when the opening flare was shot off                                          

I ask what proclamation announced the bacchanal.                                  

“Prolactinoma,” declared the messenger of evil                                               

and my ear received the echo of a remote earthquake

an explosion in the hollows of my brain.                                                        

I ask why this disorder in the furniture of my features.                                     

There were floods of wild water, he responds.              

discharges from the caecum of a drunken power station    

There were agitation and tumult and demolition and looting                                     

in the hormonal constellation.                                                                       

I ask which enemy hand                                                                                 

altered the direction of the current.                                                                

“Acromegalia,” adds the messenger of evil,                                                  

there was a flight of tranquil grace,                                                           

the known face went away, returns                                                                

like a ghost, and the mask of a figurehead advances.                                        

I ask what conspiracy decided on the assault,                                             

who ordered the immolation?                                                                         

I never ask again.                                                                                        

I am never answered.                                                                               

Photos of before regard themselves                                                      

with untroubled nostalgia                                                                             

with a certain piety.                                                                                   

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 Complejo Habitacional

I

Es un jadeo como exhalación de gratitud

el aire que toma y devuelve

la que se deja oír en la honda noche.

Un ir y venir de viento abrasador

que visita la boca de ella

en clave de inconfundible goce,

y del habla de las fiestas de su cuerpo

melodía queja susurro de carne celebratoria.

No la adivino no la sospecho;

y nada más, para reconocerla

me basta la noticia de su respiración.

No me adivina no me sospecha, no imagina

cuanta salud cuanta vida me prodiga

esa manera tan suya de entrarle al silencio.

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Housing Complex

                   I

It is a gasp like an exhalation of gratitude

The air she takes and returns

which is permitted to be heard in the deep night.

A coming and going of scorching wind

that visits her mouth

in a key of unmistakable pleasure

and of the language of the fiestas of her body

melody complaint whispering of celebratory flesh.

I don’t second guess her don’t suspect her;                                                                       

and nothing more, the announcement of her breath

is enough for me to appreciate her.

She doesn’t second guess nor suspect nor imagine

so much health so much life she lavishes on me

that manner she has of entering silence.

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Entrevista con Marcos Silber — En Español

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Curriculum de Marcos Silber

Poemarios

  • Volcán y trino (Editor Manuel Gleizer, 1958)
  • Las fronteras de la Luz (Editor Manuel Gleizer, 1962)
  • Libertad (1964) – poema escénico
  • Sumario del miedo (Editorial El Barrilete, 1965)
  • Ella (Ediciones Dead Weight, 1968) – con grabados de Albino – Faja de Honor de la SADE
  • Historias del Oeste
  • Dopoguerra (1974)
  • Preposiciones y buenos modales (1991, Mérida, España) – Premio J.D.Valhondo, 1991
  • Noticias sobre el incendio en la Nave Mayor (Ediciones del Canto Rodado, 1998)
  • Suma poética (Ediciones del Canto Rodado, 1999)
  • Roca viva (Ediciones La Luna Que, 2000) – Primer Premio Concurso de Poesía “La Luna Que”
  • Primera persona (Ediciones del “Mono Armado”, 2004)
  • Boca a boca: cuaderno del resucitado (Ediciones del “Mono Armado”, 2004)
  • Thrillers (Historias en “16”) (Editorial Vinciguerra, 2005) – Finalista del certamen Casa de las Américas, 2004
  • Bajo Continuo (Ediciones El Mono Armado, 2008)
  • Cabeza, tronco y extremidades (Ediciones El Mono Armado, 2010)
  • Desembarcos (Ediciones El Mono Armado, 2015)
  • Levitaciones (Ediciones Ruinas Circulares, 2016)

Antologías poéticas

  • Cono de sombra y casa de pan: poemas 1976-1982(Ediciones Setiembre Literario, 1982)
  • Convocados (Editorial Monte Ávila, 2010, Venezuela)
  • Visita guiada. Selección de textos 1964-2012 (Ediciones Desde la Gente, 2012)

Libros compartidos

  • Doloratas (en colaboración con Carlos Levy) (Ediciones del Canto Rodado, 2001)

Premios

  • Faja de Honor de la SADE, 1968
  • Primer Premio J.D.Valhondo, 1991 – Ciudad de Mérida, España
  • Primer y Segundo Premio Certamen Nacional de Poesía de la A.P.D.H.
  • Primer Premio Casa de la Amistad argentino-cubana
  • Primer Premio Editorial La Luna Que
  • Primer Premio Municipal de Poesía, 1998/1999
  • Primer Certamen Prosa Breve de Contextos, 1999/2000 – Radio Cultura
  • XVIII Premio Internacional de Poesía “San Juan de la Cruz”

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Luis Filcer (1927-2018) Artista visual expresionista judío-mexicano/Mexican-Jewish Expressionist Artist — Un homenaje — An Homage

 

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Luis Filcer

 

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Luis Filcer

Luis Filcer, nacido en Ucrania en 1927, es artista radicó en México a los tres años, iniciando sus estudios de pintura en la Academia de San Carlos en el año 1043.

Una beca para estudiar en París, le permitió conocer Europa, donde se comprometió con la “estética de lo humano”, a través de la observación a los obreros y campesinos a quienes no dejó de retratar desde entonces, influido por artistas como el propio Van Gogh, Goya, así como el mexicano José Clemente Orozco.

Poseedor de un trazo vigoroso que trasciende lo figurativo para alcanzar la emotividad a plenitud, las obras del Maestro Filcer ahondan en las regiones más recónditas del ser, allá donde el pincel, testigo permanente de la comedia humana que el artista recoge en sus viajes interiores, es el vinculo que conecta el giratorio devenir de la vida, con los paisajes del alma humana donde lo irracional cobra fuerza insospechada al amparo de un color que denuncia la brutalidad, y da cuenta de lo sublime; paradójicamente.

El Maestro Luis Filcer, cuenta con exposiciones individuales en Grand Palais. Paris, Francia, Galería Marnix Neerman. Brujas, Bélgica, Palacio de Bellas Artes. México, D.F., Buckingham Gallery. Londres, Inglaterra, Museo de Arte Moderno. México, D.F., solo por citar algunas, así como en los museos Mexican Cultural Institute, San Antonio, Texas, USA, Mexican Cultural Institute, Washington, USA, así como el Museo de Arte Moderno, de la Ciudad de México.

Forma parte del Salón de la Plástica Mexicana, y Ha sido reconocido con las medallas José Clemente Orozco, y la del Círculo de Bellas Artes de la Ciudad de México, respectivamente.

Luis Filcer se falleció en 2018.

                                                   Adaptado de La Tribuna de los Cabos, Mexico.

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Luis Filcer

Luis Filcer, born in Ukraine in 1927 was brought to México when he was three years old, in 1943, he began studying painting in the Academia de San Carlos.

A scholarship to study in Paris permitted him to know Europe, where he committed himself to the “esthetic of the human,” after observation of workers and peasants whom he never ceased painting. He was influenced by artists like Van Gogh, Goya, as well as the Mexican José Clemente Orozco.

Possessor of a vigorous stroke that transcends the figurative to reach a full emotive style, the Filcer’s works go deep in the most hidden regions of being, where the paint brush, permanent witness of the human comedy that the  artists derives from his interior voyages, is the link that connects the revolving transformation of life where the landscapes of the human soul where the irrational takes on a unsuspected force, a refuge of a color that denounces brutality, and paradoxically, accounts for the sublime.

Luis Filcer had solo exhibitions in Grand Palais. Paris,, Galería Marnix Neerman. Brussels. Palacio de Bellas Artes. México, D.F., Buckingham Gallery. London, Museo de Arte Moderno. México, D.F. and in other museums such Mexican Cultural Institute, San Antonio,, Mexican Cultural Institute, Washington, D. C. and the Museo de Arte Moderno, México City.

He was a member of Salón de la Plástica Mexicana. He was awarded the José Clemente Orozco Medal and that of  Círculo de Bellas Artes de la Ciudad de México.

Luis Filcer died in 2018.

Adapted from  La Tribuna de los Cabos, Mexico

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17 Luis Filcer - La modelo
La Modelo/The Model
Acrílico sobre tela/Acryllics on canvas
 100 X 80 cms.

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Flamenco / Acrílico sobre tela / Acrylics on cloth,72.5 x 132 cm / 2015

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Espejo, el metro en Nueva York/Mirror in the New York subway
acrílico sobre tela/acrylic on canvas
150 x 130 cm. (59.1 x 51.2 in.), 1989

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Los asombros de un testigo/Amazements of a Witness

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Pintor y su Modelo/Painter and his Model
Acrílico sobre tela/ Acryilic on Canvas, 1999

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El actor/The Actor   Mixto cobre tela. 120 cm x 120 cm

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Campesinas/Country Women     Acrílico sobre papel / Acrylic on paper
55 cm x 75 cm.

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El mago/The Magician

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Más obras de Luis Filcer/More works by Luis Filcer

 

Hugo Goldgel — Artista visual judío-argentino/Argentine-Jewish Artist — “Un cazador atento a su presa”/”A Hunter Attentive to His Prey”

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Hugo Goldgel

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HUGO GOLDGEL

Nací en Buenos Aires en 1950. Dibujo, pinto, hago grabados  y objetos.

Estudié en atelieres dibujo y pintura desde niño y más tarde en la escuela nocturna nocturna. Paralelamente me recibí de maestro de educación elemental  e ingresé a la Universidad de Buenos Aires para estudiar Medicina y Psiquiatría en la Universidad de Buenos Aires. Me especialicé en Psicoanálisis. Incursioné en la fotografía y a partir de 1988 retomé el oficio de pintor lejos de lo “académico”  en los talleres de Silvia Brewda , Carlos Gorriarena,  Jorge Meijide y Roberto Páez a lo largo de doce años.  Gorriarena como pintor y Páez como dibujante con sus enseñanzas y críticas me impulsaron a un cambio de paradigma. Paralelamente aprendí  grabado con Mirta Kupferminc  y Andrea Juan. Participé en los seminarios de crítica de Luis Felipe Noé  entre 2004 y 2009.

He tenido exhibiciones en galerías y museos en Buenos Aires, Chicago, San Francisco, Montreal, Cusco, Montevideo, Paris, Luxembourg, Puerto Rico, and México D.F.  Coleccionistas de arte de Argentina, Estados Unidos, Canadá, Francia, Italia y Luxemburgo.  _

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Hugo Goldgel was born in Buenos Aires, Argentina, in 1950. He showed an early interest in drawing and painting, spending  time in artists’ studios up until his adolescence. After a break devoted to the study and practice of psychiatry and psychoanalysis at the University of Buenos Aires, and in which he also developed a passion for photography, in the late 1980s he returned to painting. Distancing himself from academic approaches, he solidified his skills in drawing and painting with Silvia Brewda and Jorge Meijide. He studied engraving with Mirta Kupferminc, continuing his studies with Andrea Juan. He credits Carlos Gorriarena and Roberto Páez for contributing to the dramatic weight he had been seeking for his work. In this way, he became committed to art as a philosophy and life practice. Through his critical workshops, Luis Felipe Noé helped him to consolidate his accomplishments.

He has had exhibitions  in art galleries and museums in Buenos Aires, Chicago, San Francisco, Montreal, Cusco, Montevideo, Paris, Luxembourg, Puerto Rico, and México DF. Art collectors from Argentina, the United States, Canadá, France, Italy and Luxembourg  own his works.

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TODOS MIS CAMINOS CONDUCEN A ROMA

Las imágenes me rondan y si puedo las capturo . Soy un cazador atento a su presa, ladrón de imágenes tanto internas como de las provenientes del  mundo exterior. Esa captura incluye gestos como el de quedarme con jirones de un cartel callejero, recortar un fragmento interesante con el objetivo de mi cámara o simplemente guardarlas en mi memoria aprovechando luego la distorsión inexorable del recuerdo.  Así es como afronto el proceso creativo dando pasos sucesivos que abren los imprevistos caminos, no excentos de accidentes, que dan lugar una metamorfosis con la intervención de las técnicas que hagan falta, digitales y manuales : lápiz, carbonilla, acrílico , óleo, pastel. Sentimiento y razón en busca de un equilibrio justo antes de caer en el exceso o el abismo.

Opto por alejarme del ideal de perfección que conduce a lo siniestro. Apelo a la expresión desenfadada para zafar de la opresión cotidiana. Apuesto a la sinergia del encuentro, a la multiplicación de imaginarios junto al expectador….

Hugo Goldgel

ALL MY ROADS LEAD TO ROME

The images pursue me, and if I can, I capture them. I am a hunter attentive to his prey, thief of images as much internal as those coming from the external world. That capturing includes bits of a street poster that stay with me, catching an interesting fragment with the objectivity of my camera or simply keeping them in my head, then taking advantage of the inexorable distortion of memory. That is how I confront the creative process, taking successive steps that open unexpected paths, not exempt from accidents that give room for a metamorphosis, with the intervention of the techniques that are needed, be they digital or manualL pencil, charcoal, acrylics, oils, pastels. Feeling and reason in search of a just equilibrium before falling into excess or the abysm.

I opt to distance myself from from the ideal of perfection that leads to disaster. I appeal to the Uninhibited expression to  escape from everyday life. I bet on the synergy of the meeting, the multiplication of imaginaries together with the viewer.

Hugo Goldgel

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Transparencia (1)Unlimited RedQuijotescoFuriaDesgarradoAplastado (2)Pescado EstelarPaseo del atardecerRupestreFantasmalRomanticoSorpresa Roja

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Curriculum Vitae de Hugo Goldgel

Solo Exhibitions

1998  “El cielo alambradoCasa de la Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires  and  St. Marys Hospital, Chicago, USA.

 2004 “Industria  Argentina” Galería Karina Paradiso, Buenos  Aires.

              “Made in Argentine” Art People Gallery ,  San Francisco, USA including  images of the American way of life.

2007  “Identidad–Identity” exhibition ,  Jewish Museum of Buenos Aires, drawings, paintings an engravings.

2009 “L’Un et l’Autre” in  Gallerie Canal Pictures & Art, Paris France. With the active approval and encouragement of the Argentine Ministry of Culture and Foreign Office.

2012 “Macrópolis”  Espacio de Arte Mussetta, Buenos  Aire

Collective Exhibitions

1989  Pérez Quesada Gallery

2001 Centro Cultural Recoleta , Buenos Aires

2003 Universidad de Belgrano, Alianza Francesa, Espacio 10 Art Gallery, Buenos Aires

2005 Centro Cultural Borges y Casal de Catalunya, Buenos Aires

          Engraving  Exhibition , Canadá , Montreal, Galeria D’Art Diagonale, Centre des  Arts et des Fibres du Quebec. 2007

           Galería Forma de Buenos Aires

           Museo de Arte Contemporáneo, Cuzco, Perú.

2008  Exhibition “Terre A Tierra: Estampes/Grabado” through  Espacio de Arte 17 Argentina ,  Bruxelles, Montreal,  México DF.

2010 As a a representative of the  Museo Nacional del Grabado  of Argentine:  Feria del Libro, Buenos Aires, Sala Borges and Galería Original Múltiple.  Then in Europe by the support of the Argentine Government, Foreign Office,  Metz Market of Art, France and RED 03 Art Gallery of Barcelona . 

2011 Golf Chateaux de Preisch, Francia

          Galería Rubbers Internacional Buenos Aires.

2012  Bienal de Montevideo,  Galería Zona 598

          Expo Luxembourg Gallerie BeimEngel del Ministry of Culture of Luxembourg.

# 2014 “Bruxelles-Buenos Aires-Louxembourg, LÁutorrute du Sud” , 5 artistes argentines dans l´année de Cortázar. Louxembourg.

#2015 “Amor a la Patria Grande”, Salón Libertador Palacio San Martín, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Argentina, Buenos Aires.

#2016 Museo de la Mujer: Exhibition and presentation of the book with the drawings “Gabriela Laperriere de Coni, de Burdeos a Buenos Aires.

            “Speed and other works”, Galerìa La Argentina, Buenos Aires

2010 “Identity and Diversity Artist’s Book”: “Mothers”, Teodoro Ducach poet- Hugo Goldgel painter.  The book has been exhibited since 2011 at The Jewish Museum of  Buenos Aires and at universities in the United StatesMéxico D.F. and at the Argentine Consulate in New York. It is now part of the collection of the University of Texas-Austin.

2013 Twenty original works for the book “Los Infernautas” by Gustavo Abrevaya. Works  of Hugo Goldgel exhibited at Centro Cultural Haroldo Conti, Ministry of Human Rights, Buenos Aires

2014 “Angeles y demonios en el Abasto”  Teatro La Carpintería de Buenos Aires.

2015 “Diálogo” Sala  Teatro La Carpintería de Buenos Aires.

2017 “Pasen y Vean”, Cultura Municipio de La Paz, Córdoba, Argentina

             “Jirones del Abasto”- “Shreds of Memory”, Centro Cultural de la Cooperación, Sala Vigo. Buenos Aires.

 

 

 

Raúl Hecht (1931-2012) Poeta judío-uruguayo/Uruguayan-Jewish Poet — “Los míos en Uruguay e Israel”/ “My Family in Uruguay and Israel”

Raúl Hecht nació en 1931 en Artigas, una ciudad pequeña en el norte del Uruguay. Allí fue cofundador de la revista Prometeo. Estudió Derecho (Diplomacia) en Montevideo y también fue coordinador del Recital de la Nueva Poesía en el Teatro del Pueblo. Integró un grupo de investigación sobre la historia de la diplomacia Uruguay. Realizó labor docente en Historia de los Tratados Internacionales. En 1955, Hecht publicó Amor constante, su primer poemario.En 1966, Hecht retornó a Artigas donde realizaba labores agropecuarias; era directivo de la Asociación Agropecuaria. Durante muchos años, viajaba a Israel para visitar a su hija radicada allí y su nieto y yerno

Raúl Hecht era conocido en su ciudad como “El Poeta de Artigas”. Escribió poemas y cuentos, Se falleció en 2012.

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Plaza  Artiga y Plaza Battle, Artigas, Uruguay

Raúl Hecht was born in 1931 en Artigas, a small city in the north of Uruguay. There, he was co-founder of the magazine Prometeo. He studied Law and Diplomacy in Montevideo and was also the coordination of the Recital of New Poetry in the Teatro del Pueblo. He joined a group that researched the history of Uruguayan diplomacy. He taught courses in The History of International Treaties. In 1955, Hecht published Amor constante, his first poetry collection. In 1966, Hecht returned to Artigas, where he engaged in crop and livestock agriculture; he served as the director of the Agriculture Association. Over the years, Hecht traveled to Israel to visit his daughter, who had emigrated there, and grandchild and son-in-law.

Raúl Hecht was known in his city as “The Poet of Artigas.” He wrote poems and short stories. He died in 2012.

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José Gurvich, Uruguay

Julia Galimare, Uruguay

Raquel Orzuj, Uruguay

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Seleciones de:/Selections from: Raúl Hecht. Exodos y arraigos: Obra poética. [Exoduses and Roots: Poetic Works] Montevideo: INDICE, 2001.

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Aniversario

Cuando la mañana

me llevó hasta tus ojos,

cuando viajé sentado

en un boleto de tranvía,

las manos ya se perdían

en tu cintura,

las manos ya adivinaban

la peligrosa curva

de tu vientre.

 

Tus veinte años

que estrenabas ayer

me buscaban el corazón,

cuando me busca tu boca

cuando viajamos juntos

por la rosa,

cuando ocupamos el único asiento

que nos ha dado la vida.

 

Los techos nada le decían

al cielo

que hay algo más

que los anuncios luminosos,

que hay algo más

que la repetida agonía

de los hombres,

acechando detrás de una esquina,

que hay tus veinte años

que me buscan el corazón,

que hay siglos

y edades

compañera

en este amor

viajando sin estaciones,

en este tranvía

que me lleva hasta tus ojos,

cuando mis manos

ya adivinan

la peligrosa curva de tu vientre.

24 de julio de 1955

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Anniversary

When the morning

carries me to your eyes,

when I traveled seated

on a streetcar ticket,

my hands were already lost

in your waist,

my hands were already guessing

the dangerous curve of your belly.

 

Your twenty years

that you debuted yesterday

searched for my heart

when your mouth seeks me

when we travel together

by the rose

when we occupy the only seat

that life has given us.

 

The roofs don’t tell anything

to the sky

that there is something more than

the luminous announcements,

that there is something more

than the repeated anguish

of men,

lying in wait behind the corners,

that there are your twenty years

that seek my heart

that there are centuries

and ages

compañera

in this love

traveling without station stops

in this street car

that carries me to your eyes

while my hands

already guess

the dangerous curve

of your belly.

 

July 24, 1955

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Y fuimos. . .

El otoño tiene una guitarra

Mujercita

Para su pena de viento

Serenata que se lleva el río,

Como se lleva tu amor el mío.

 Amor,

miramos la estrella

y quisimos adorarla juntos

tú con tu dulce

lago castaño,

yo con mariposas negras,

y fuimos en la estrella

y en el abrazo,

y bebimos sin saciarnos

bocas sin fondo,

sed de tiempo.

Una lluvia de besos.

Porque tenía que ser

mujercita,

quisimos el alma

y adoramos el cuerpo;

pagano en los ojos

dulce en la mirada,

sumergí mis gaviotas

sin vuelo

en tus senos de luna;

navegante en tu océano

detuve tu nave

en una isla de miedo,

cuántos otoños, cuántos,

he de esperar para

continuar mi viaje?

 

Tuve miedo,

tuvimos miedo de los secretos,

pero hay todavía

un jardín y una estrella,

pero todavía

hay una rosa esperando siempre

la aurora;

partimos un día lo sé,

mujercita,

un día en que beberemos

toda la sangre

en cada herida,

guiaremos nuestra nave,

juntos,

agua que se llevará el agua,

como se lleva tu amor el mío.

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And we were…

My love

we looked at the star

and we wanted to adore it together

with your sweet

long chestnut,

I with black butterflies,

and we were in the star

and in the hugs,

and we drank without being filled

depthless mouths,

thirst for time.

a deluge of kisses

and words.

Because it had to be

dear woman

we wanted the soul

and we adored the body;

pagan in our eyes

sweet in our expressions    gaze

I submerged my flightless

seagulls

in your moon breasts;

navigator in your ocean

I stopped your vessel

on an island of fear,

how many Autumns, how many,

have I to wait

to continue my voyage?

 

I was afraid,

we were afraid of the secrets,

but there still are

a garden and a star,

but still

there is a rose always awaiting

the dawn;

we will depart someday, I know,

dear woman,

a day in which we will drink

all of the blood

in each wound,

we will guide our ship,

together,

water that will bring water,

like your love brings mine.

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Para Dinorah en Israel

 Cuando abras tu ventana

cada mañana,

piensa hija

que te abres al sol

para recibir el día,

el dulce aroma

de los frutales,

la canción de los pinos

y el viento;

 

cuando abras tu ventana

cada mañana,

y sientas hija

que tus ojos se llenan

de colinas ancestrales,

en la tierra

que has elegido

para el retorno:

 

cuando mires el mirar

de tu amado,

como se mira al cielo

antes de la siembra

o cuando nace el fruto,

sonríe hija mía,

alegra tu alma,

pues como el Shabat

eres la novia

de los días.

 

Cuando abras tu ventana

alguna vez,

entre tantas,

y haya nubes en el cielo

y nostalgia en tus hombros,

junta hija tus manos

y deja un hueco en ellas:

tocarás entonces,

palparás

un tibio pájaro

latiendo,

viviendo como un recuerdo

acariciando

en el tiempo;

 

tocarás hija,

palparás nuestro corazón

latiendo,

viviendo como un recuerdo

acariciado

en el tiempo:

 

tocarás hija,

palparás nuestro corazón

latiendo,

pájaro tibio

que ha seguido tu vuelo,

cada día

en todos los días

de tu vida

cantando tu sonrisa

abriendo sus alas

para cubrir el nido,

tomando vuelo

para dejarte volar,

como el sol,

como el aire

de cada mañana;

entonces sonreirás

y te alegrarás,

pues como el Shabat

eres la novia

de los días;

 

y bendita serás

siempre,

hija mía,

en todos los días de tu vida.

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Kibbutz Ga’aton, Israel

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For Dinorah in Israel

When you open the window

every morning,

think, daughter

that you open yourself to the sun

to receive the day,

the sweet aroma

of the fruit trees,

the song of the pines

and the wind;

 

When you open the window

every morning,

feel, daughter

that your eyes fill

with the ancestral hills,

in the land you have chosen

for the return,

 

When you look at the gaze

of your beloved,

how he looks at the sky

before the harvest

or when the fruit is born,

smile, my daughter,

make your soul feel joy,

since, like Shabbat

you are the bride

of the days.

 

When you open your window,

once,

among so many,

and there are clouds in the sky

and nostalgia on your shoulders,

join your hands, daughter

and leave a space in them;

you will then touch

you will feel

a warm bird

beating,

living like a memory

caressing

in time;

 

you will touch, daughter,

you will feel our heart

beating

living like a memory

caressed in time;

 

you will touch, daughter

you will feel our heart

beating

warm bird

that has followed its flight,

every day

in all the days of your life

singing your smile

opening your wings

to cover the nest,

taking fright

to let yourself fly,

like the sun.

like the air

of every morning;

then you will smile,

and you will be happy,

since like Shabbat

you are the bride of the days;

 

and you will be blessed

always,

my daughter

in all the days of your life.

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Para Noar

mi nieto en Israel

 

Duerme mi niño

sabra

duerme

mientras papá vela

los frutales maduros

de sus desvelos.

 

Duerme mi niño

sabra

duerme;

qué lástima que caigan

bombas

detrás de las colinas.

 

Duerme mi cielo

mi luna

mi fruto sabra

duerme mi niño

que no podrán caer bombas

en tu sueño,

si cayeran en mi vela,

quemarían la esperanza,

si cayeran

matarían el árbol y el fruto

que papá vela

en sus desvelos;

si cayeran

apagarían la luna

de tus sueños

y la guitarra ondulante

de este cielo

y de otros cielos

cielito

cielo

 

Duerme mi niño

sabra

duerme

soñando con la luna

luna llena

asomada a tu ventana

Ga’aton, Israel, 1981

 

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For Noar

my grandson in Israel

Sleep my child

Sabra

sleep

dreaming of the moon

full moon

appearing at your window

 

Sleep my child

Sabra

sleep

what a shame that bombs

fall

behind the hills.

 

Sleep my sky

my moon

my Sabra fruit

sleep my child

So that bombs will not be able

to fall in your dreams.

if they fall on my vigil

they will burn hope,

If they fall

they will kill the tree and the fruit

that papa watches over

anxiously

if they fall

they will extinguish the moon

of your dreams

and the rising and falling guitar

of this sky

and of other skies

little sky

sky

 

Sleep my child

Sabra

sleep

while papa watches over

the mature fruit trees.

Gaaton, Israel, 1981

Translation by Steve Sadow

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Poemarios de Raúl Hecht/Poetry Collections by Raúl Hecht

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Arquitetura das Sinagogas em Brasil/ Brazilian Synagogue Architecture

Hé mais de 110 sinagogas no Brasil, praticamente metade delas em São Paulo, cidade com maior concentração de população judaica do país.

No cenário brasileiro, uma tradição histórica: não existe um estilo arquitetônico único para as sinagogas. Elas refletem o momento vivido por uma determinada comunidade, como as características geográficas e culturais do meio onde ela se insere combinadas com tradições carregadas por aquela coletividade na Diáspora. Por exemplo, no Rio de Janeiro, sinagogas combinam a necessidade de conviver com o calor típico da cidade com tradições provenientes da longínqua Europa oriental. Do alto da sua experiência fotografando mais de uma centena de sinagogas, opina Niels Andreas: “Nenhuma sinagoga é igual à outra, embora elas sejam compostas sempre pelos mesmos elementos, como rolos da Torá, menorot, entre outros”     Adaptado da revista MORASHÁ, São Paulo.

________________________________There are more than 110 synagogues in Brazil, almost half of them in São Paulo, the city with the highest concentration of Jewish population in the country.

In Brazil, there is no single architectural style for synagogues. They reflect the moment lived by a particular community, such as the geographic and cultural characteristics of the environment in which it is inserted combined with traditions carried by that community in the Diaspora. For example, in Rio de Janeiro, synagogues combine the need to live with the typical heat of the city with traditions from far eastern Europe. From the height of his experience photographing more than a hundred synagogues, Niels Andreas opines: “No synagogue is the same as the other, although they are always composed of the same elements, such as Torah scrolls, menorot, among others”    Adapted from the magazine MORASHÁ, São Paulo.

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Alguns exemplos da arquitetura das sinagogas de Brasil/Some Examples of Brazilian Synagogue Architecture

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Sinagoga Beth El, São Paulo

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Sinagoga Ohel Yaakov, São Paulo

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Sinagoga Israelita Brasileira, São Paulo

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Grande Templo Israelita, Rio de Janeiro

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Sinagoga Israelita de Petrópolis, Rio de Janeiro

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Sinagoga Francisco Frischmann, Curitiba

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Sinagoga Shear Hashamiam, Belém

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Sinagoga Kahal Zur Israel, Recife

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Sinagoga União Israelita, Porto Alegre

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Beit Yaacov Synagogue Rebi Meyr (interior), Manaus, Amazonas

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Miryam Gover de Nasatsky — Novelista, historiadora judío-argentina/Argentine- Jewish Novelist, Historian — “Hacia la libertad”/”Toward Freedom” — Un novela de la Resistencia Francesa/A novel of the French Resistance

 

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Miryam Gover De Nasatsky se graduó como profesora enLetras en la Universidad Nacional del Litoral, Argentina. Docente e investigadora. Con una beca del Fondo Nacional de las Artes editó La Bibliografía de Alberto Gerchunoff. Conjuntamente con la Lic. Ana Weinstein dio a conocer los dos tomos del libro Escritores judeoargentinos: bibliografía 1900-1987. Además, con Ana Weinstein y Roberto Nasatsky, relevaron las distintas facetas de la actividad musical en Trayectorias musicales judeo-argentinas. Dado que las artes plásticas constituyen otra vertiente importante de la creatividad judío-latinoamericana, con Steve Sadow construyeron el sitio web Jewish Latin American Art (http://www.jewishlatinart.com) que centraliza la obra de más de cien artistas para favorecer su estudio y difusión. Ha presentado ponencias en congresos internacionales y colabora en varias revistas literarias argentinas. Entre sus obras están dos poemarios Persistentes vibraciones (1999) y Resonancias de Auschwitz (2011); y tres novelas históricas, La pasión de un visionario—Theodor Herzl (2004) y Desde la cima: Reminiscencias de David Ben-Gurión (2008) y Hacia la libertad (2015)

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Miryam Gover de Nasatsky graduated with a degree in education from the National University of the Littoral, Argentina. She is a teacher and researcher. With a fellowship from the National Fund for the Arts, she edited the Bibliografía de Alberto Gerchunoff. With Ana Weinstein, she published the two volumes of Escritores judeo-argentinos: bibliografía 1900-1987. Also, with Ana Weinstein and Roberto Nasatsky, she described the diversity of musical activity in Trayectorias musicales judeo-argentinas. Since the arts constitute another aspect of Jewish Latin American creativity, Miryam Gover de Nasatsky and Steve Sadow developed the website “Jewish Latin American Art” (http://www.jewishlatinart.com/) that brings together the work of more than one hundred artists, so that this art can be disseminated and studied. Miryam Gover de Nasatsky has presented papers at international conferences. She is a contributor to various Argentinean literary magazines. Gover de Nasatsky is the author of two books of poems, Persistentes vibraciones (1999) and Resonancias de Auschwitz (2011); and two historical novels, La pasión de un visionario—Theodor Herzl (2004) and Desde la cima: Reminiscencias de David Ben-Gurión (2008) and Hacia la libertad (2015.)

Poemas de/Poems of Miryam Gover de Nasatsky

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Hacia la libertad: Una Novela

por

Miryam E. Gover de Nasatsky

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“Un ejército silencioso”

(capítulo abreviado)

 Nos sentamos en el piso formando una ronda. ………… Al recobrarme, volví a sentirme una persona con ganas de vivir y de luchar contra tanta opresión.

-Los que quieran, podrán ayudar a salvar a los más jóvenes, trasladándolos a través de las montañas hacia Suiza o España. A la madrugada, saldrán varios grupos, cada uno con un guía llamado pasador. Conoce perfectamente el camino. Le pagamos para que les indique cómo cruzar las altas cumbres eludiendo los controles y cuáles son los refugios con menos riesgos –anunció con expresión cansada pero afable, Reine, una de las mujeres.

Todos, abstraídos en sus palabras, no nos animábamos a preguntar nada.

Una misión nada sencilla. Además de las dificultades propias de la elevada altura, ya que existen picos de 3.000 metros, el frío es muy intenso y, a veces, cae nieve. Es más acentuada la pendiente de nuestro lado que la española. Por lo tanto, el descenso será más fácil. Cuando lleguen, uno de los contactos los va a esperar. Ahora, el guía les dará algunos consejos útiles para la travesía. Escúchenlo con atención.

Se acercó al grupo un muchacho de, aproximadamente, treinta y cinco años, con muy buen estado atlético y una actitud simpática, que inspiraba confianza. Se dirigió a nosotros en perfecto francés.

-Mi nombre es Charlie. Es una suerte que estén con nosotros. Me alegra que me acompañen en esta maravillosa aventura hacia la libertad. Según Reine, no es una empresa fácil. Tampoco, imposible. Se necesita perseverancia y prudencia. Un mal paso, puede frustrar la travesía. Cuando avancen, deben concentrarse en todo lo que los rodea. Hay hendiduras imperceptibles y despeñaderos. Mantengan lo que lleven bien atado y caminen todos al mismo ritmo. Con un silbato les anunciaré dónde nos detendremos para descansar y cuál será el sitio más conveniente para dormir unas horas.

-¿Hay animales peligrosos?

-Los peores son los jabalíes y las víboras.       

¿Qué hacemos si aparecen? – la voz de Roger reflejaba cierto nerviosismo y temor.

 – Es importante mantener la calma y no agredirlos para que no nos molesten – lo tranquilizó Charlie.

 …………………   Pensé que las amenazas de la naturaleza eran menos nocivas que las del nazismo con su afán de exterminio y de poder ilimitado……………

Mientras recibía los consejos de Charlie, observaba con curiosidad a un hombre de unos cuarenta años, alto, delgado, con cabello morocho y encrespado, de mirada penetrante, quien se había sentado atrás, algo distante y tomaba nota de todo lo que se decía.

Al sentirse descubierto y ver nuestra expresión de asombro y desconfianza, nos tranquilizó:

Mi nombre real es Joseph Kessel pero ahora me llamo Felipe Gerbier para cambiar mi identidad. Como soy escritor y periodista, intento dejar un testimonio de este aspecto de Francia, sumamente valioso donde la rebelión individual es la única ley. Los que resisten integran un ejército secreto y noble con estaciones de radio clandestinas, periódicos libres y armas enterradas. Si bien están lejos de la familia, encuentran amigos y cómplices entre quienes persiguen el mismo objetivo. Gracias a ellos no podrán someternos. Lo mejor de nosotros se oculta en esta gesta valiente y subterránea. 

Su intención me pareció muy loable e importante. No era una tarea menor escribir sobre el valor de tantos civiles dispuestos a perder sus identidades, que responden a jefes desconocidos y viven lejos de los suyos, con el riesgo de ser apresados………

Para saber más sobre Felipe Gerbier, cuando terminó la reunión con Charlie, me acerqué a él junto con Nadine. Como ella había vivido en Londres, conocía de cerca la realidad de los grupos de lucha antinazi liderados por De Gaulle.

Apoyamos tu propósito de contar a las nuevas generaciones cómo funciona la resistencia. Nos gustaría conocer algo más sobre tu vida y cómo llegaste hasta aquí- se interesó.

Mis padres son rusos, pero yo nací circunstancialmente en Entre Ríos, provincia de Argentina. Después vinimos a París, donde estudié en el Liceo Louis-le Grand. Durante la Primera Guerra fui teniente de aviación. Participé en la Guerra Civil Española como corresponsal. Ahora, quiero relatar las acciones por escrito para que se conozcan en el futuro. Con mi sobrino y escritor Maurice Druon redactamos el ‘Canto de los partisanos’, con música de la cantante y guitarrista Anna Marly, nombre artístico de Anna Betoulinsky. Justamente ella fue a Londres a unirse a la Francia Libre de Charles De Gaulle.

-¡Muy curioso!- exclamamos ambas a coro.

La he escuchado varias veces por la BBC………… Recuerdo que dice: ‘Nadie, ninguna fuerza / nos someterá…/ Y destruiremos / las redes enemigas…’ –agregué entonándola.

Tratamos de alentar a los que resisten en el anonimato- respondió Joseph, admirado de que yo la conociera.

Cuando mencionó Argentina recordé que mi abuelo Pierre lo había nombrado como el mejor país para radicarse, por sus bellezas naturales y por la posibilidad de desarrollar allí una existencia normal, sin tantos sobresaltos.

Una vez que cruces los Pirineos no vuelvas. Deberías embarcarte para América e instalarte en alguno de los países. Después, yo también iría- prometió Nadine, como si hubiera leído mis pensamientos.

Si fuera posible, elegiría la República Argentina- lo deseé, ilusionándome con un futuro mejor.

Es una buena elección. Vive allí tu tío abuelo Frédéric que estará feliz de recibirte. Guardá algunas joyas que conservo de mi madre para comprar el pasaje y también la voluntad de algún funcionario no muy predispuesto. Las vas a necesitar- me advirtió, dándome un pequeño paquete que disimulé rápidamente entre mi ropa.

La voz de Reine me trajo a la realidad. A su lado se acercó un hombre aproximadamente de treinta y ocho o cuarenta años, delgado y alto.

Quiero presentarles al pastor André Trocmé, teólogo y partidario de la no violencia. Me gustaría que les cuente su tarea –propuso con voz pausada y grave.

   -Los protestantes hemos conocido la persecución porque, en Francia, constituimos una minoría religiosa en un país católico. Por tal motivo, nos identificamos con todos los judíos perseguidos. Son seres humanos iguales a los demás. Junto con mi esposa Magda Grilli hemos creado la Casa de Refugiados en Le Chambon-sur-Lignon, en el Alto Loira. Allí, gracias a la solidaridad de todo el pueblo, amparamos a los que llegan y les facilitamos la huida a través de las montañas, principalmente a Suiza…… .

Sus palabras y la actitud tan calma inspiraban tranquilidad. Hubiera preferido que siguiera hablando. Me alentaban quienes, con coraje y humildad, asumían el deber de socorrer al prójimo en situación desesperada, aunque expusieran la propia vida y la de su familia. Integrábamos un gran ejército silencioso que luchaba pacíficamente contra el poder diabólico. Quizás, todavía no estaba todo perdido.

…………….  Casi sin voz se dirigió al grupo que demostraba interés:

Me gustaría que, quienes lo deseen, nos relaten sus experiencias con la resistencia. Así, nos iremos conociendo antes de emprender el cruce de las montañas.

 -Todo lo que digan resultará muy provechoso. Permitirá mejorar lo que hace la Cruz Roja y ampliar el radio de acción aumentando los enlaces con otros países- sugirió Reine en un tono convincente y esperanzado.

 Un joven aparentemente de 26 años, con marcada musculatura a pesar de su delgadez, comenzó a hablar:

Fui campeón de natación 1932 en África del Norte. Nací en Argelia, colonia francesa. Soy Alfred Nakache. Me persiguieron aunque sólo conservo pocas tradiciones de mi credo. Nunca participé en política pero, desde que los nazis apresaron y mataron a uno de mis hermanos, decidí integrar la lucha activa junto con Paule Elbaz, mi mujer. Los dos dimos clases de Educación Física en París. Podemos guiar a los jóvenes, entrenándolos para defenderse y comprometiéndolos con los movimientos opositores. Mi ilusión es que en un futuro se cumpla el ideal sionista de crear el Estado de Israel. Parece una utopía pero es la única solución posible.

 ……… -Otra amenaza son los espías que trabajan para el enemigo y que fácilmente pueden infiltrarse. Por eso es interesante la historia de cada uno de ustedes para crear un ambiente fiable. Espero que, si los pescan, resistan las torturas y no delaten a los demás. Sé que es difícil pero muchos lo han logrado. Sean cautelosos. Después de escucharlos, merecen mi confianza- terminó diciendo Reine, con cierto alivio.

 El intenso ruido de los motores de aviones sobrevolando a baja altura nos conmocionó. Aunque el temor se había adueñado de nosotros, sentí junto a mí, gracias a la esperanza de la gente que me rodeaba, todos combatientes sin armas, una complicidad amigable, protectora y valiente.

 -Vamos a quedarnos a oscuras y en silencio hasta que pase el peligro- planteó Reine, con bastante presencia de ánimo.

Dos hombres de unos cincuenta años, callados hasta entonces, se presentaron y opinaron sobre lo que ocurría.

Somos pilotos de aviación pertenecientes a las FALF o Fuerzas Aéreas Libres Francesas, comandadas provisionalmente por Émile Muselier. Estamos en contra del gobierno títere. Caímos con paracaídas cerca de aquí cuando nos atacaron en pleno vuelo mientras hacíamos una patrulla aérea para interceptar naves enemigas.

 -Por el fuerte sonido, están probando los nuevos aviones de combate, llamados de caza a reacción, más pequeños y veloces- explicó su compañero. -La aviación es determinante de la estrategia moderna y decisiva en esta guerra por el uso de radares para detectar aeronaves adversarias. Confío en los últimos adelantos técnicos………..

-Vayamos a la sala del subsuelo rápidamente y en forma ordenada – indicó Reine con cierto nerviosismo, algo temerosa. –Está más protegida de un posible bombardeo. Allí trataremos de sintonizar la radio para saber qué sucede antes de que salgan los grupos que cruzarán los Pirineos.

………… La voz del locutor de la BBC decía, con alguna interferencia:

-SE  VA  A  REALIZAR  UNA REUNIÓN  EN  WANNSEE, SITUADA EN UN ELEGANTE BARRIO BERLINÉS, A ORILLAS  DEL  LAGO  DEL  MISMO  NOMBRE, CONVOCADA  POR  REINHARD  HEYDRICH, JEFE  DE  SEGURIDAD  DEL  REICH…….., PARA  ACORDAR  LAS  MEDIDAS  A TOMAR  CON RESPECTO  A  LOS  JUDÍOS  Y  EL  PLAN  DE  SU  DEPORTACIÓN  HACIA  EL  ESTE.

DE  ESTA  MANERA,  LA  LLAMADA  SOLUCIÓN  FINAL  SE EXPANDE  HASTA  ALCANZAR  EL  OBJETIVO  PROPUESTO.

La noticia nos sacudió porque, evidentemente, coordinaban el asesinato en masa de los nuestros………. Nos miramos atónitos y horrorizados.

Si bien no podemos detenerlos, sería interesante obstaculizar el diabólico  plan y demorarlo. Pronto llegarán los aliados- deseó uno de los pilotos consternado.

Es de esperar que ahora las grandes potencias actúen y que eviten la catástrofe final- susurró Nadine.

Los países saben lo que ocurre porque los medios lo difunden y, aunque parezca mentira, no hacen nada para frenarlo- agregó Reine, sin disimular su enojo.

………………… Con Nadine estábamos azoradas sin poder creer que existiera en el mundo tanta insensibilidad frente al crimen organizado. El pastor André Trocmé, quien había permanecido en silencio, habló:   –No todos sienten apatía ante los hechos tan graves. Conozco un caso ejemplar. Se trata de Sempo Sugihara, cónsul japonés en Kovno, capital de Lituania. Desobedeciendo las órdenes de su gobierno, dio visas para ir a Japón a los judíos desesperados porque el resto de los países les cerraban las puertas. Así, salvó a varios miles aunque, debido a que el gesto humanitario fue considerado una transgresión por sus superiores, perdió su cargo.

El alentador relato del pastor me tranquilizó lo suficiente como para imaginar acciones similares de hipotéticos cónsules en todo el mundo ……………. Con este pensamiento, vencida por el cansancio, me fui adormeciendo, sentada en el piso y recostada sobre mi madre como cuando era pequeña. Fue un breve intervalo feliz antes de nuestra despedida.

      La voz de Reine  me trajo a la realidad: –Los aviones se han  calmado, pero pueden volver en cualquier momento. Debemos organizar la partida de los grupos cuanto antes. Sólo esperaremos los nuevos documentos.

Te deseo lo mejor- me abrazó Nadine. –¡Cuidáte mucho! Nos encontraremos en Argentina. Lo prometo. Le voy a mandar una carta a tu tío abuelo Frédéric quien está allí, contándole nuestros planes. Nos va a ayudar.  Escribíme a este refugio………..      -Por supuesto lo haré………… Por la emoción, un nudo en la garganta me impedía seguir hablando.

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Toward Freedom: A  Novel

by

Miryam E. Gover de Nasatsky

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“A Silent Army”

(an abbreviated chapter)

We sat on the floor, forming a circle…………Recovering, I felt once again a person with the will to live and to fight against so much oppression.

“Those who want to, will be able help save the youngest ones, transferring them across the mountains to Switzerland or Spain. In the early morning, several groups will set out with a guide called a “pasador’ He knows the route perfectly.

We pay him to point out how to cross the high peaks, dodging the control posts, and which are the least risky shelters,” , Reine, one of the women, announced with a tired but affable expression.

All of us, engrossed in her words, didn’t bring ourselves to ask anything.

“There is nothing simple about this mission. Besides the difficulties caused by the high altitude, as there are peaks, 3,000 meters tall, the cold is very intense, and at times, snow falls. The slope on our side is more pronounced than on the Spanish side. So, the descent will be easier. When you arrive, one of the contacts will be waiting for you. Now, the guide will give you some useful advice about the crossing. Listen attentively.”

A fellow, approximately, thirty-five years old, in very good athletic condition and a likeable attitude, and who inspired confidence, approached the group. He addressed the group  in perfect French.

 “My name is Charlie. It’s good fortune that you are with us. It makes me happy that you will accompany me on this marvelous adventure towards freedom. As Reine said, this is not an easy task. But, not impossible. Perseverance and prudence are necessary. A wrong step, can hinder the crossing. As you go advance, you should concentrate on everything around you. There are almost imperceptible cracks and cliffs. Keep everything you have well-tied, and all walk at the same pace. With a whistle, I’ll tell you where we will stop to rest, and which will be most convenient place to sleep a few hours.”

 “Are there dangerous animals?”

 “The worst are the wild boars and the snakes.

“What do we do if they come close?” Roger’s voice reflected a certain nervousness and fear.

“It’s important to keep calm and to not attack them, so that they don’t bother us,” Charlie reassured him.

……………It occurred to me that the threats posed by nature were less dangerous those of Nazism, with its ambition for extermination and unlimited power…………….

While I was taking in Charlie’s advice, I observed with curiosity a man of about forty years old, tall, thin with brown and frizzy hair, and a penetrating gaze, who had sat down behind us, a bit distant, and who took note of everything being said.

Feeling himself discovered and seeing our expressions of surprise and lack of confidence, he calm us down.

“My real name is Joseph Kessel, but now I go by Felipe Gerber to change my identity. As I am a writer and a journalist, I intend to leave a testimony of this aspect of France, extremely gallant, where the individual rebellion is the only law. Those who resist make up a secret and noble army, with clandestine radio stations, free press and buried armaments. If they are quite far from their families, they find friends and accomplices among those who pursue the same objective. Thanks to them, they will not make us submit. The best of us hide in this valiant and subterranean epic achievement.

His intention was very praiseworthy and important. It wasn’t a small task to write about the valor of so many civilians ready to give up their identities, to answer to unknown leaders and live far from their own, with the risk of being arrested……….

To know more about Felipe Gerbier, when the meeting with Charlie was over, together with Nadine, I came over to him. As she had lived in London, she knew up-close the reality of the anti-Nazi groups led by De Gaulle.

“We support your plan to tell the coming generations how the Resistance functions. We would like to know something more about your life and how you got here.

My parents are Russians, but I was born incidentally in Entre Ríos Province in Argentina. Later, we came to Paris, where I studied in the Lycée Louis-le Grand. During the First World War, I was a lieutenant aviator. I participated in the Spanish Civil War as a correspondent. Now I want to tell in print the actions of the Resistance, so that they be known in the future. My nephew, the writer Maurice Druon and I wrote the ‘Song of the Partisans,’ with music by the singer and guitarist Anna Marly, stage-name of Anna Betoulinsly. Exactly for that, she went to London to join the Free France, led by Charles De Gaulle.”

“How surprising!” both of us exclaimed in chorus.

 “I have heard it several times on the BBC….…. I remember that it says“No one, no force/ will defeat us/And we will destroy the networks….,” I added, singing it.

    We try to raise the spirits of those who resist anonymously,” Joseph responded, impressed that I knew it.

When he mentioned Argentina, I remembered that my grandfather Pierre had called it the best country to settle in, for its natural beauty and for the possibility of developing a normal existence there, without so many scary moments.

“Once you have crossed the Pyrenees, don’t return. You should embark for America and settle in one of the countries there. Later on, I too would go,” Nadine promised, as if she had read our thoughts.

“If it were possible, I would choose the Argentine Republic,” I looked forward to it, getting my hopes up for a better future.

“That’s a good choice. Your great uncle Frédéric lives there. He’d be happy to welcome you,  Hide some jewels that I have from my mother to buy your passage and also the will of some functionary not so predisposed to help you. You are going to need them, she warned me, giving me a small package that I rapidly concealed in my clothing.

Reine’s voice brought me back to reality. At her side, a man, approximately thirty-eight to forty years old, thin and tall, came forward.

“I want to introduce you to Pastor André Trocmé, the theologian and proponent of non-violence. I would like him to tell you about his work,” she proposed with a deliberate and grave voice.

 “We Protestants have known persecution, because in France we constitute a religious minority in a Catholic country. For that reason, we identify with al persecuted Jews. They are human beings just like the rest. Together, my wife Magda Grilli and I have created the Refugee House in Le Chambon-sur-Lignon, in the Upper Loire. There, thanks to the solidarity of the people, we shelter those who arrive and facilitate their escape across the mountains, principally to Switzerland……….”

His words and serene attitude inspired calm . I would have preferred that he kept talking. Those who, with courage and humility, assumed the debt of helping their neighbor in desperate circumstances, even chancing their own lives and that of their families, encouraged me. We made up a great silent army that fought pacifically against diabolic power. Perhaps, not everything was lost yet.

With a very low voice, he spoke to the group that showed interest:

“I would like those who wish, to tell us about their experiences with the resistance. That way, we will get to know each other before we take on the crossing of the mountains.”

“Everything you say will be very beneficial. It will help the Red Cross improve what it is doing and expand its sphere of action, augmenting the links with other countries         .” Reine suggested with a convincing and hopeful tone.

A young man, twenty-six years old, with marked musculature despite his thinness, began to speak:

” I was a swimming champion in North Africa. I was born in Algeria, a French colony. I am Alfred Nakache. They persecuted me, although I only keep a few traditions of my faith. I never participated in politics, but, because the Nazis arrested and murdered one of my brothers, I decided to join the active  fight with Paule Elbaz, my wife. We both give classes in Physical Education in Paris. We guide the young people, training them to defend themselves and to getting them involved with opposition movements. My dream is that in a future time, the Zionist ideal of creating the State of Israel happens. It seems like a utopia, but it is the only possible solution.”

……Another threat is the spies who work for the enemy and who can easily infiltrate. For that reason, the each of your stories is interesting in order to create an environment of trust, I hope that, if you are caught, you will resist the tortures and not inform on the others. I know that it is difficult, but many have achieved it. Be careful. After hearing you, you deserve my trust,” Reine finished saying, with clear relief.

The intense noise of airplane motors, flying over at low altitude shook us profoundly. Although fear had taken hold of us, I felt that together. thanks to the hopes of the people who surrounded me, all combatants without arms, a friendly complicity, protective and valiant,

“We will stay in the dark and silent until the danger passes,” suggested Reine, with enough presence of mind.

Two men of about fifty years old, quiet until that moment, introduced themselves and commented on about what had happened.

“We are pilot who belong to the FFAF, the Free French Air Force, commanded provisionally by Émile Muselier. We are against the puppet government. We landed here by parachute, when they attacked us in flight, while we were on patrol to intercept enemy planes.”

 “By the loud noise, they are testing new combat planes, called jet planes,” his comrade explained. “Air power is the determinate of modern strategy and is decisive in this war by the use of radar to detect enemy planes, I trust in the latest techniques……….

The intense noise of airplane motors, flying over at low altitude moved us. Although fear had taken hold of us, I felt that around me, thanks to the hopes of the people who surrounded me, all combatants without arms, a friendly complicity, protective and valiant.

“We will stay in the dark and silent until the danger passes,” suggested Reine, with enough presence of mind.

Two men of about fifty years old, quiet until that moment, introduced themselves and commented on about what had happened.

“We are pilot who belong to the FFAF, the Free French Air Force, commanded provisionally by Émile Muselier. We are against the puppet government. We landed here by parachute, when they attacked us in flight, while we were on patrol to intercept enemy planes.”

Given the loud noise, they are testing new combat planes, called jet planes,” his comrade explained. “Air power is the determinate of modern strategy and is made decisive in this war by the use of radar to detect enemy planes, I trust in the latest techniques………”

“Let’s go to the basement rapidly and in an organized way,” Reine indicated, with some nervousness, a bit fearful. “”It’s  more protected in case of a bombardment. There, we will try to synchronize the radio to know what’s happening, before the groups crossing the Pyrenees leave.”

    ———-The voice of a BBC announcer was saying, with some interference.

THERE WILL A MEEITING IN WANNSEE, SITUATED IN AN ELEGANT BERLIN NEIGHBOROOD, ON THE BANKS OF THE LAKE OF THE SAME NAME, ORGANIZED BY REINHARD HEYDRICH, CHIEF OF SECURITY OF THE REICH…….. TO DECIDE ON THE METHODS TO TAKE WITH RESPECT TO THE JEWS AND THE PLAN FOR THE DEPORTATION TO THE EAST.

IN THIS WAY, THE SO-CALLED FINAL SOLUTION IS EXPANDING TO REACH ITS PROPOSED OBJECTIVE.

The notice stunned us, because, evidently, they were coordinating the mass murder of our people…………We looked at each other, shaken and horrified.

 “If we can’t stop them, it would be interesting to put obstacles in the way of the diabolical plan and slow it down. The Allies will arrive soon,” one of the dismayed pilots wished.

 “We can only hope that now the great powers will act to avoid the final catastrophe,” Nadine whispered.

“The countries know what is happening because the media spreads the news, and it’s unbelievable, the don’t do anything to stop it,” added Reine, without hiding her anger.

Nadine and I are stunned, unable to believe that there existed in the world such insensitivity toward the organized crime.

Pastor André Trocmé, who had been silent, spoke: “Not everyone is apathetic about such grave acts. I know an exemplary case. It has to do with Sempo Sugihara, the Japanese consul in Kovno, the capital de Lithuania. Disobeying the orders of his government,, he gave visas to Jews, desperate because all other countries had closed their doors to them. And so, he saved several thousand, although his humanitarian gesture was considered a transgression by his superiors, he lost his position.

The pastor’s inspiring story calmed me down sufficiently so that I could imagine similar actions of the hypothetical consuls around the world ……….With this thought, very tired, I was falling asleep, sitting on the floor and feeling like I was resting against my mother, as if I were a little girl. It was a brief happy interlude before our farewell.

Reine’s voices brought me back to reality: “The airplanes have calmed down, but they could remain at any moment. We should organize the departure of the groups as soon as possible. We will only waiting for the new documents.”

”I wish you the best,” Nadine hugged me. “Take very good care of yourself! We will meet in Argentina. I promise. I’m going to send a letter to your grandfather Frédéric, who is there, telling him of our plans We will stay. Write me at this shelter…….”Of course, I will”……..With all the emotion, a knot in my throat kept me for continuing to talk.

Translation by Stephen A. Sadow

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Libros de/Books by Miryam Gover de Nasatsky

 

Dina Dolinsky (1929-2015) — Poeta, Escritora, Psiquiatra judía-argentina-cubana/Poet, Argentine-Cuban-Jewish Writer, Psychiatrist — “Rincones”/”Corners”

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Dina Dolinsky

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Dina Dolinsky nació en Santa Fe, Argentina. Médica diplomada en la Universidad del Litoral, se especializó en psiquiatría. Residió en Chile, México, Brasil, Francia y Argelia. Desde la década del ’60 tiene su hogar permanente en Cuba. Pasó largos momentos de su infancia en Moisés Ville (la primera colonia judía del país). Colabora desde hace tiempo con crónicas y reportajes, en revistas y periódicos de habla castellana. En 1995 publicó un primer volumen de relatos breves y humorísticos titulados Entre mates y mojitos .Tiene dos hijos y una nieta, Gabriela, quien fue el origen de la escritura de su segundo colección de cuentos, Las doce casas. Inauguró su camino poético con Rincones.

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Dina Dolinsky was born in Santa Fe, Argentina. She received her MD for the University of Litoral, specializing in psychiatry. She lived in Chile, Mexico, Brazil, France and Algeria. Since the 60s, she has lived in Cuba. She spent much of her childhood in Moisés Ville (the first Jewish colony in Argentina.) Her short-story collection Las Doce Casas is based on that experience. For many years, she wrote feature articles and reporting for Spanish-language magazines and newspapers. In 1995, she published her first book or humorous short-stories Entre mates y mojitos. She has two children and a grandchild Gabriela, who was the inspiration for her writing her second short-story collection, Las doce casas. She begins her poetic career with Rincones.

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Llegué a la poesía tras un largo camino –afirma-. El uso de la palabra fue mi capital como psiquiatra. El humor me ayudó a bien envejecer. En este libro me ronda la poesía, y doy gracias a la vida, que me ha permitido completar el círculo.

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“I arrived at poetry by a long road—she affirms– The use of words was my capital as a psychiatrist. Humor allowed me to grow older well. This book brings me to poetry, and, I give thanks to life, has permitted me to complete the circle.

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 EXODO

Aquella muchacha

salió de Santa Fe

larga   escuálida,

con algo de asombro campesino

en los ojos oscuros

ávida de cordilleras

mares  ríos

y sobre todo gentes.

Recorrió caminos

de miseria y violencia.

Un día el azar la llevó

a una isla verde.

Mar azul transparente

caracolas en la playa

arena dorada caliente.

Olor fuerte a tabaco

a grano recién molido

dulzor del mango

en la boca

susurro de los sunsunes.

En la Plaza de las banderas

palomas que bate el viento

la utopía se hizo grito

y su sueño

sueños.

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EXODUS

That girl

left Santa Fe,

long  skinny

with a bit of campesino amazement

in her dark eyes

eager for mountain chains

seas  rivers

and above all, peoples.

She went down roads

of misery and violence.

One day, chance brought her

to a green island.

Transparent blue sea

seashells on the beach

hot golden sands.

The smell of tobacco

to recently milled grain

sweetness of the mango

in her mouth.

sighing of hummingbirds.

In the Plaza of the Flags

doves that beat the wind

the utopia became a shout

and her dream

dreams.

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RINCONES

Rincones que me recuerdan Buenos Aires

cuando mi cuerpo era una caña brava

y los sauces llorones

sobre el Almendares.

Bosque de La Habana

árboles añosos

detrás del hospital.

Sentada en el suelo

leía apoyada contra un roble

mientras mis hijos cazaban mariposas

para prenderlas en mi pelo

peleaban y corrían desbocados

con blancos y negritos del Vedado.

Habana de mi pasión

glorieta del 1830

foto en blanco y negro

en los sesenta muchas risas

Habana   Puente de Hierro

como el de Barracas

sobre el Riachuelo.

solares de La Habana Vieja

conventillos de San Telmo

cayéndose a pedazos.

Avenida del puerto   olor a mar,

a putas y marineros

viejos almacenes de la dársena de La Habana

y del puerto de Buenos Aires

cuando los loft no te habían cambiado la cara.

Solitaria Quinta de los Molinos

donde paseaba mis sueños

pies desnudos sobre colchón de hojas

una tarde de otoño.

Infanta   San  Lázaro   Belazcoaín

Reina   Zapata   Carlos III

Habana   loca arquitectura ecléctica

me sorprendías caminando

por Avenida de Mayo.

Mi corazón deambula

los pasos perdidos

en la Ciudad de los Columnas.

Plaza Vieja   Plaza de Armas

Plaza de la Catedral

San Martín   Rivadavia   Bolívar

Garay  Paseo Colón

calles marcadas por mis pasos

cafetín de Buenos Aires

en tu mezcla milagrosa

de sabihondas y suicidas

yo aprendí filosofía.

Ronca voz de negro

que acaricia un piano de Monseñor.

Si me quisieras querer

como te estoy queriendo yo.

Gardel   Discépolo   Bola de Nieve

me convocan a este amor

de Buenos Aires y La Habana.

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CORNERS

Corners that remind me of Buenos Aires

when my body was a valiant cane

and the weeping willows

over the Almendares

Bosque de La Habana

ancient trees

behind the hospital.

Seated on the ground

leaning against an oak, I was reading

while my children hunted butterflies

to put them in my hair

they quarreled and ran, out of control

with white and black kids from Vedado.

Habana of my passion

Plaza of 1830

black and white photo

in the sixties lots of laughter

Habana   Puente de Hierro

like that of Barracas

above the Riachuelo.

gardens of  La Habana Vieja

tenements of San Telmo

falling to pieces.

Avenue of the port   smell of the sea,

of prostitutes and sailors

old warehouses on the docks of La Habana

and of the port of Buenos Aires

when the lofts hadn’t changed their look to you.

Solitary Quinta de los Molinos

where I walked my dreams

naked feet on a cushion of leaves

an autumn afternoon

Infanta   San  Lázaro   Belazcoaín

Reina   Zapata   Carlos III

Habana   crazy eclectic architecture

You surpise me walking

on Avenida de Mayo.

My naked heart wanders

the lost steps

in la Ciudad de los Columnas.

Plaza Vieja   Plaza de Armas

Plaza de la Catedral

San Martín   Rivadavia   Bolívar

Garay  Paseo Colón

streets marked by my steps

small café in Buenos Aires

in your marvelous mixture

of know-it-alls and suicides,

I learned philosophy.

Black man’s hoarse voice

that caresses a piano in Monseñor.

If you wish to love me

as I am loving you

Gardel   Discépolo   Bola de Nieve

call me to this love

of Buenos Aires and La Habana.

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A LOS SETENTA

Cuando yo andaba

por los veinte

un tío mío ya mayor

-profesor emérito-

polígloto y científico brillante

con visible placer

leía a Dumas.

Viéndolo así absorto

me senté – me dijo –

hay que volver a leer

todo de nuevo.

Ayer le regalaron a mi nieta

unos libros de aventuras.

No pude resistir la tentación.

Como mi tío

confieso que gocé

a Jules Verne

hasta la madrugada.

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AT SEVENTY

When I was

about twenty

an uncle, already older

–professor emeritus–

polyglot and brilliant scientist

with visible pleasure

was reading Dumas.

Seeing him so absorbed

I sat down; he told me,

“you have to read

everything again.”

Yesterday, they gave my granddaughter

some adventure books.

I couldn’t resist the temptation.

Like my uncle

I confess that I enjoyed

Jules Verne

until early morning.

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LAS COSAS DEL QUERER

Difícil me está resultando envejecer

no puedo convencerme, amor

que me desgasto.

Te estoy mandando

hombre niño pájaro

tierra flor agua aire.

No puedo verme por los ojos de los otros

valorar pensar según me dicen

con un ritmo más adecuado.

Siempre mezclé acción y fantasía

navegante del mundo de mis sueños

No me pidas hoy

medirme el paso.

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THE THINGS OF LOVING

I’m having a hard time growing old

I can’t convince myself, love

that I’m wearing out.

I’m sending you

man   boy   bird

earth   flower   water   air.

I can’t see myself through other’s eyes

to value  to think with a more appropriate rhythm

as they tell me.

I always mixed action and fantasy

navigator of the world of my dreams

today don’t ask me

to measure my steps.

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DIÁLOGO

Ahora que no estás

Tengo una nueva intimidad contigo.

Doy vueltas en los cuartos

acaricio tu piano

miro una y otra vez tus cuadros.

Me quedo con los grises

los sombreados  los de la nieve

el azul del Mediterráneo

algún riacho en la pampa

los luminosos de Grecia

y los pequeños frente a la cama.

Me parece que el diálogo que tengo contigo

es más intenso.

Todo lo que no dije ni dijiste

está aquí en tu casa

flotando entre los libros

los objetos de la cerámica.

Me siento en el hueco que dejaste

cuando tomabas el café en la mañana

y evoco la nostalgia de una música

que me anticipaba tu partida.

Enciendo la luz de la pecera

tus pececillos giran

cae la tarde en la ciudad brumosa y fría

y yo me envuelvo en tu pullover rojo

como si me guardaras bajo tu piel.

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DIALOGUE

Now that you’re not here

I have a new intimacy with you.

I go around and around in the rooms

I caress your piano

I look again and again at your paintings.

I stay with the grays

the shaded those of the snow

the blue of the Mediterranean

some little river in the Pampas

the brilliance of Greece

and the little ones by the bed.

It seems that the dialogue I have with you

is more intense.

Everything you I didn’t say or you didn’t say

is here in your house

floating among the books

the ceramic objects.

I sit in the space that you left

when you drank your coffee in the morning

and evoke the nostalgia of a piece of music

that for me anticipated your leaving.

I turn on the fishbowl light

your little fish turn

the evening falls in the foggy and cold city

and I envelope myself in your red pullover

as if you were keeping me under your skin.

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Translation by Stephen A. Sadow

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

.

 

 

Ari Rosenthal — Fotógrafo/Photographer “Obras judaicas/Judaic Works”

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Ari Rosenthal

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Ari David Rosenthal Art Website

Fototografia de bodas/Wedding Photography

ari@arirosenthalphotography.com

001-414-967-0540

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Liliana, la madre de Ari Rosenthal es chilena; Ari se nació in Milwaukee, WI. Tiene un BA de la Universidad de Wisconsin-Madison y un MBA de la Universidad de Minnesota. Durante los 1980s y 1990s, un músico de gran talento, tocaba el saxófono, la flauta y EWI  en varias bandas dentro y alrededor de Milwaukee, Madison y Minneapolis. In 2013 volvió de Los Angeles y fundó OzMoses” una compañía de diseño, video, música y marketing. En 2005, OzMoses cambió fuertemente hacia la fotografía y video-grafía, y en 2008, se convirtió en Ari Rosenthal Photography.

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Ari Rosenthal’s mother Liliana, is Chilean; he was born in Milwaukee, WI. He holds a BA from the University of Wisconsin-Madison and an MBA from the University of Minnesota. During the 1980’s and 90’s, Rosenthal, a talented musician, played sax, flute, and EWI in various bands within the Milwaukee, Madison, and Minneapolis areas. In 2003, Rosenthal returned home from Los Angeles, and created OzMoses – a design, video, music, and marketing company. In 2004, OzMoses shifted heavily towards photography and videography and in 2008 became Ari Rosenthal Photography.

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Técnicas

Usando fotografía de elementos fuertes de la arquitectura (orgánica y artificiales, Ari David Rosenthal crea re-imaginaciones” de su arte visual tradicional que alcanza mucho más allá de la captura de imagen original. Creando un síntesis y aplicación de dimensión, saturación y textura, las piezas de Rosenthal explotan con fluidez dinámica.

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Techniques

Using photography composed of strong architectural elements (organic and man-made), Ari David Rosenthal creates “re-imaginings” of his traditional fine art photography that reach far beyond the original image capture. Creating a synthesis and application of dimension, saturation and texture, Rosenthal’s newest pieces pop with dynamic fluidity.

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“Fotos Judaicos/” “Judaic Photos”

 

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Ruach/Spirit

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Samuel Rovinski (1934-2013) — Escritor, dramaturgo judío-costarricense/Costa Rican-Jewish Writer, Playwright — “Las naranjas de la pascua”/”The Oranges of Passover”

Samuel-Rovinski
Samuel Rovinski

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Samuel Rovinski Gruszco es autor judío-costarricense de numerosas obras

de teatro, novelas, cuentos y ensayos. De sus 16 obras de teatro, las de mayor éxito

han sido: Las fisgonas de Paso Ancho, Un modelo para Rosaura (Premio Editorial

Costa Rica, 1974, y Premio Nacional Aquileo Echeverría 1975), El martirio del

pastor (Finalista del premio Casa de las Américas, 1982), Gulliver dormido, La

víspera del sábado y Gobierno de alcoba,

Su narrativa también ha obtenido econocimientos importantes, como el Premio

Nacional Aquileo Echeverría de cuento para La hora de los vencidos, en 1963 y de  novela

para Ceremonia de casta, en 1976.

Fungió por varios años como director general del Teatro Nacional de Costa

Rica y miembro de la Academia Costarricense de la Lengua.

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          Samuel Rovinski Gruszco is a Jewish Costa Rican author of many plays, novels,

short-stories and essays. Of his 16 works for the theater, the most successful have

been: Las fisgonas de Paso Ancho, Un modelo para Rosaura (Editorial Costa Rica

Prize,1974, and the Aquileo Echeverría National Prize,1975), El martirio del pastor

(Finalist for the  Casa de las Américas Prize, 1982), Gulliver dormido, La víspera del

sábado and Gobierno de alcoba.

His fiction has also received important recognition, such as the, Premio Nacional

Aquileo Echeverría National Prize for Short-Stories for La hora de los vencidos, in 1963

for the Novel for Ceremonia de casta, in 1976.

For several years, he served as the Director General of the National Theater of Costa

Rica and member of the Costa Rican Academy of the Spanish Language.

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LAS NARANJAS DE LA PASCUA

Por

Samuel Rovinski

 

” Con medio vaso de jugo es más que suficiente, Janche. Si yo fuera cafetalero,

te digo que no importa llenar el vaso. Pero como no soy cafetalero

ni me ha caído una herencia, te digo que hay que ahorrar. Las fortunas

sanas se hacen mediante el ahorro . Todo lo que sobrepasa media

vaso de j ugo es un desperdicio ” .

” ¿Recuerdas cuánto costaba una naranja en Polonia? No, Janche,

era media zloti; como decir, dos y medio colones. Por ese precio, aquí te

dan un saco de cien naranjas. Ahora me vas a decir que, como son tan

baratas, no importa llenar cien vasos de jugo. Pues no, Janche; es un

cálculo desacertado. Toda cosa tiene su valor y el desperdicio es el desperdicio.

.Si se desperdician las cosas, ¿cómo se puede ahorrar? ”

” Somos cinco en esta casa. Sí, Janche, cinco; porque la sirvienta

también es una persona. ¿Me vas a decir que ella no se toma su juguito?

Pues bien, si con dos naranjas se llena un vaso, con una naranja se

tiene medio . Entonces, Janche, diariamente podemos aho rrar cinco

naranj as que en veinte días se convierten en un saco completo; o sea, un

ahorro de dos y medio colones en menos de un mes . Bueno, no voy a

negar que parece una insignificancia. Pero en zlotis, ¿cuánto nos da? :

una pequeña fortuna en un año . Además, si te fijas : dos y medio colones

en las naranjas, otro poco por ahí, en la mantequilla y el pan, un diez

menos en el tranvía, un diecito aquí, un colón ahí, Janche: ¡verás que es

un buen ahorro! ”

“No hay que aparentar lo que no se tiene, Janche. Comportarse

como ricos, debiéndole a todo el mundo, es un pecado . Y si se tiene un

dinerito, ¿qué? , ¿tiene uno que sacarle los ojos a la gente? El dinero es

para guardarlo; para cuando uno llega a viejo o cuando lo persiguen.

¿Cómo se salva la vida? Con dinero, Janche . . . Pero no nos pongamos

tristes . ¿Quién nos persigue? , ¿quién es viejo ? Todavía somos jóvenes,

Janche, y estamos en una bendita tierra de gente buena”.

” ¿Y los bananos? ¿Qué me dices de los bananos, Janche ? En

Polonia, solamente los aristócratas comen bananos. Los pobres, como

nosotros, los veíamos pintados en las paredes . En esta bendita tierra te

puedes empachar comiendo bananos frescos, de la propia rama. Pero no

te vayas a hacer malas ideas; los bananos también tienen su precio ” .

“Hay gente que no sabe apreciar lo que tiene. Yo he visto con mis

propios ojos, mi linda Janche, como los campesinos dejan podrirse las

frutas en el suelo: naranjas, papayas, duraznos, guayabas y tantas otras;

mátame, Janche, si me acuerdo de todos los nombres. Y, en la Navidad,

se gastan todo el dinero en manzanas, peras, uvas y frutas secas de

Estados Unidos. Esta gente no ahorra, Janche, no ahorra. Sólo los ricos

serán ricos en este país. A ellos no les hace falta ahorrar. Nacieron ricos,

Janche . Pero nosotros, ¿qué haríamos si fuéramos pobres?”

“Cuando era pequeño, yo también quería comer bananos y naranjas.

¿Sabes lo que me decía mi abuelo, que Dios lo guarde a su diestra? Los

judíos no deben comer bananos, Meier; así está escrito en la Torá. Y yo

tenía que creérselo porque aún no había aprendido a leer la Torá”.

“A los hijos hay que enseñarles el valor del trabajo. Y del dinero,

también. La persona que no trabaja es vaga, inútil, se llena de malos

pensamientos, y codicia el dinero ahorrado por los que sí trabajan.

Nuestros hijos deben aprender que un cinco es un cinco y que el dinero

no nace en los árboles; así es, Janche. Tú y yo no nos vamos a matar trabajando

para que nuestros hijos después tiren el dinero a la calle.

Cuando terminan sus tareas escolares deben ayudarte en la casa. y,

cuando pongamos una tienda, tendrán que ayudarnos a vender. No

protestes, Janche; ¿crees que soy un mal padre? Trabajarán solamente

en las vacaciones y en los ratos libres, como te dije. Yo estoy de acuerdo

con que deben educarse . ¿Qué es una persona sin educación? Rubén

será doctor, Janche; el mejor doctor del mundo . Pero, ahora, él y

Reizele tendrán que aprender la importancia del trabajo y del ahorro, y

la inconveniencia del desperdicio”.

“Pensemos en Reizele, mi dulce Janche. Dentro de diez años será

una señorita de dieciocho, lista para casarse. Si no hemos ahorrado,

como Dios manda, ¿de dónde sacaremos para darle una dote decente?

¿Quieres que pasemos vergüenzas, Janche, y que la pobre Reizele se

quede sin marido?

“¿Te he dicho alguna vez que estoy cansado de trabajar? A mí me

gusta el trabajo y me gusta el ahorro, también. Sabes bien que los demás

se contentan con vender en San José. Yo no. Yo cojo mi valija y me voy

directamente donde los campesinos, allá por Aserrí y Vuelta de Jorco y

Dota, donde pagan las cobijas al contado. Y me invitan a comer con ellos,

Janche . ¿A dónde viste eso? ¿En Polonia, donde los campesinos

son ignorantes y antisemitas? Entonces, ¿por qué me voy a quejar ? Ahí

en el campo, Janche, con ese lindo sol durante todo el año, y las montañas

siempre a la vista y el aire puro, ahí, ves crecer de todo; porque,

Janche, en esta bendita tierra todo lo que se siembra da su fruto . Es

como un paraíso, Janche; puedes creerme. No es como Polonia. Allá

teníamos que cambiar nuestra ropa de verano por la de invierno, ¿no es

cierto? Dos tipos de ropa. En cambio, aquí, puedes ir con el mismo

pantalón y la misma camisa todos los días del año. Aquí no necesitamos

abrigos de pieles ni el fogón encendido todo el día para protegernos del

tremendo invierno, como en Polonia. Aquí no tenemos que cortar leña

ni palear la nieve para llegar a la casa. En este país tenemos sol durante

todo el año. Y lluvia, claro está. Lluvia durante ocho meses. Pero, ¿a

quién ha matado la lluvia, Janche? Un poco de reumatismo por aquí, un

resfriado o una bronquitis. Pero de eso nadie muere, Janche”.

“Claro que era muy bonito nuestro pueblo en Polonia. ¿Puedo yo

negarlo? El bosque, el río, los trigales. Todo muy lindo, si no fuera por

los patanes antisemitas. Y no hay peor antisemita que el polaco, Janche;

puedes creerlo. Ahora que los alemanes están allí, me imagino con qué

gusto están colaborando los polacos para matar judíos. ¡No te pongas a

llorar, Janche! Todos tenemos familia en Polonia. Pero la guerra no va

a durar toda la vida y ya verás que se salvarán, Janche. Muchos se salvarán,

Janche; puedes creerme. Pero yo ya sabes que yo tengo razón.

El judío está obligado a guardar dinero. Los goim lo quieren así. Uno

nunca sabe lo que puede pasar por la cabeza de la mejor persona del

mundo. Siempre cree que el judío es rico, que tiene todo el oro de la tierra,

y se tira sobre él para quitarle los ahorros, cuando le da la gana. Pero

se contenta con lo robado y lo deja a uno vivir. Así fue en España. Así fue

en Rusia. Así fue en Polonia y así es en Alemania. ¡Que aquí, en esta

bendita tierra, nunca sucederá un pogrom, dices, Janche? Yo también lo

creo. Pero mejor no confiarse y ahorrar seriamente. Los judíos somos los

chivos expiatorios de todos los sinvergüenzas de la tierra”.

“También hay que mantener un buen nombre. Si se pierde el crédito,

se pierde el nombre. Lo primero que hay que hacer con las ganancias

es abonar a la cuenta del almacén. ¿Hay alguien más puntual que yo

para pagarle a don Salomón? ¿Soy yo como el shvitzer Shmuel R. que

se atrasa en los pagos para irse con curves y presumir de rico con su

Ford sin techo y sus vacaciones en Puntarenas? No, señor. Yo prefiero

un nombre limpio, aunque me digan lo que me digan, a pasar por rico y

no dormir en las noches pensando en la ruina. Así es, Janche. Por eso,

don Salomón me da crédito a ojos cerrados. ¿Por qué? Porque soy un

hombre de palabra, Janche”.

“Yo no daré nunca un mal ejemplo a mis hijos, Janche. ¿Acaso me

has visto jugar al póker o al romy? Con todo lo que me gustaría

jugarme un par de manos, yo me aguanto. No pensarás que me voy a

jugar en los naipes lo que tanto me cuesta ganar. Pero no puedo negar

que el juego es fascinante. Toma el póker, por ejemplo. Tienes un trío de

ases en la mano y apuestas todo a él, y ya estás disfrutando de sólo pensar

en las ganancias. Entonces, al contrario te saca cuatro dieces y te

arrebata la pila de dinero.”

“Emocionante, ¿no es cierto, Janche?”

“Ya sé que no entiendes el póker, pero puedes imaginártelo. Bueno, pues yo me

siento detrás de los jugadores con mi tacita de té con buen limón, y un

pedazo de kuguel -como solamente doña Gucha lo sabe hacer -, y los

miro jugar. Nada más que los miro; pero me emociono igualmente, como si

estuviera jugando. Yo sé quién tiene una buena mano y quién hace bluf,

quién es un buen jugador y quién un shvitzer. Si uno pierde, y sé que es

un buen jugador, yo le presto dinero sin intereses; fíjate bien, Janche,

sin intereses. Así puede seguir jugando y yo disfrutando. Y nunca dejan

de pagarme. ¿Cuándo has visto un judío que no pague sus deudas?”

“Este país es el paraíso, Janche. Nuestros hijos deben tenerlo siempre presente.

Así no nos van a exigir cosas que en Polonia nosotros

nunca tuvimos. Y sabrán apreciar lo que Dios les ha dado: la suerte de

nacer en un país donde nadie cierra las puertas de su casa, porque no

existen los ladrones. Y todos se saludan en la calle con uno y no lo tiran

a un lado, como si fuera un perro; así como lo hacen los alemanes y los

polacos. Esta gente te escucha con paciencia porque sabe que estás

aprendiendo su idioma; y el Presidente de la República, ¡óyeme bien,

querida J anche!, si se cruza en la calle con un hombre modesto como

yo, contesta a su saludo quitándose el sombrero. ¿En dónde, Janche, en

dónde has visto cosa semejante?”

“Hay que dar gracias a Dios todos los días, Janche, y pedirle que no

cambien para mal las cosas en Costa Rica: y que nuestros hijos no pidan

manzanas y uvas cuando tienen a mano las naranjas y los bananos, que

sólo los aristócratas europeos pueden comer”.

“Pero sí te prometo, mi dulce Janche, que, para Pésaj, en nuestra

mesa habrá manzanas, peras, uvas, avellanas, ciruelas, pasas, un buen

vino Manischewitz y todas las frutas del trópico. ¿Y sabes por qué,

Janche? Porque en este Pésaj vamos a cumplir diez años de haber llegado

a Costa Rica”.

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“The Oranges of Passover”

by

Samuel Rovinski

“Half a glass of juice is more than enough, Janche, if I were a coffee grower, I tell

you that it wouldn’t matter to fill the glass, But since I’m not a coffee grower, nor

did I receive an inheritance, I tell you that you have to save. Wholesome fortunes

are made through savings. Anything beyond a half a glass of juice is wasteful.”

Do you remember how much an orange cost in Poland? No, Janche, it was half a zloti,

that’s two and a half colóns. Here, for that price, they give you a sack of a hundred

oranges. Now you’re going to tell me, since they are so cheap, why not fill a hundred

glasses of juice, But no, Janche, that would be an incorrect calculation. Everything has its

value, waste is waste. If you waste things, how can you save?”

“Half a glass of juice is more than enough, Janche, if I were a coffee grower,

I tell you that it wouldn’t matter to fill the glass, But since I’m not a coffee grower,

nor did I receive an inheritance, I tell you that you have to save. Wholesome

fortunes are made through savings. Anything beyond a half a glass of juice is

wasteful.”Do you remember how much an orange cost in Poland? No, Janche, it was

half a zloti, that’s two and a half colóns. Here, for that price, they give you a sack of

a hundred oranges. Now you’re going to tell me, since they are so cheap, why not

fill a hundred glasses of juice, But no, Janche, that would be an incorrect

calculation. Everything has its value, waste is waste. If you waste things, how

can you save?”

“We are five in this house. Yes, Janche, five because the servant is also a person. Are

you going to tell me that she doesn’t drink her little juice? Well, Janche, every day

we can save five oranges that in twenty days become a full sack; or, a savings of two

and a half colón in less than a month. Well, I’m not going to deny that it seems

insignificant. But in zlotys, how much would that get us? a small fortune in a year.

Also, if you figure, two and a half colóns for the oranges, a little more there, in

bread and butter, ten less on the trolley, a little ten here, a colón there. Janche, You

can see it’s a good of savings!

“You don’t need to fake what you don’t have. Behaving like rich people, owing

everyone, is a sin. And if you have a little money, what” Do you have to charge

people too much? Money to for saving, so that when get old or when the pursue you.

How do you save your life? With money, Janche . . . But let’s not be unhappy. Who is

after us? Who is old? We’re still young, Janche, and we are in a blessed land made

up of good people.”

“And the bananas? What do you say to me about the bananas? In Poland, only the

aristocrats eat bananas. The poor, like us, see them painted on the walls. In this

blessed country, you can upset your stomach eating fresh bananas, from your own

branch. But I’m not going to lead you astray, the bananas also have their price.”

“There are people who don’t know how to appreciate what they have. I’ve seen it

with my own eyes, my pretty Janche, how the campesinos let fruit rot on the ground,

oranges, papayas, peaches, guayabas and so many others; Damn it, Janche, if I can

remember all of the names, And at Christmas time, they spend all their money on

apples, grapes and dried fruits from the United States. These people don’t save,

Janche, they don’t save. Only the rich will be rich in this country. They don’t have to

save. They were born rich, Janche. But us, what would we do, if we were poor?”

“When they finish their homework, they should help you in the house, and when we

open a store, they will have to help us sell. Don’t protest, Janche; do you think I’m a

bad father? They will only work during their vacations and in their free time, as I

told you. What is a person without education: Rubén will be a doctor, Janche; the

best doctor in the world. But, now, he and Reizele will have to learn the importance

of work and saving, and the disadvantages of waste.”

“You have to teach your children the value of work. And of money too. The person

who doesn’t work is lazy, useless, full of evil thoughts and covets the money saved

by those who do work. Our children should learn that a five is a five, and that

money doesn’t grow on trees; that’s the way it is, Janche, You and I aren’t going to

kill ourselves working so that later our children throw the money away.”

“Let’s think about Reizele, my sweet Janche. In less than ten years she will be an

eighteen-year-old young lady, ready to marry. If we haven’t saved like God wills,

where would we find the money to give her a decent dowry? Do you want us to be

ashamed, Janche, and poor Reizele doesn’t get a husband.”

“Have I ever said that I am tired of working? I like work, and I like saving too. You

know well that the others are content to selling in San José. Not me. I take my

suitcase and I go straight to where the campesinos live, out there through Aserrí y

Vuelta de Jorco y Dota, where they pay for their blankets on credit. And they invite

me to eat with them, Janche. Where have you seen that: In Poland, where the

peasants are ignorant and anti-Semitic? So, why would I complain? They’re in

the country, Janche, where the pretty sun shines the year long. And the mountains,

always in sight and the pure air there. It’s like a paradise, Janche, you can believe

  1. It’s not like Poland. There we had to change our summer clothes for the winter

ones, isn’t hat right? Two types or clothing. Instead, here, you can wear the same

pants and the same shirts every day of the year. Here we don’t need fur

coats or the heater on all day to protect us from the awful winter, like we did in

Poland.  Here we don’t need to chop wood nor shovel snow in order to get home. In

this country, where have sun the whole year. And rain, for sure. Rain for eight

months. But who has ever died from rain, Janche? A bit of rheumatism here, a cold

or a bronchitis. But from that nobody dies.”

“You also have to have a good reputation. If you lose your credibility, you lose your

reputation. The first thing that you have to do with your earnings is pay off your

account at the grocery store. Is there anyone more punctual than me in paying don

Solomón? Am I like that shvitzer, that good-for nothing Shmuel B. who gets behind

in his bill in order to go out with curves, loose women, and pretend to be rich with

his Ford convertible and vacations in Puntarenas? No sir! I prefer to have a clean

reputation, let them say what they say, to pretend to be rich and not sleep at night

thinking about bankruptcy. That’s how it is, Janche. For that reason, don Solomón

give me credit with his eyes closed, Why? Because I am a man of my word.”

“I will never be a bad example to my children, Janche. Have you ever seen me play

poker or gin rummy? As much as I would like to play a pair of hands, I don’t let

myself. Don’t think that think that I am going to play cards for all that it costs me to

win. But I can’t deny that the game is fascinating. Take poker for example. You have

three aces in hand and you bet everything on them, and you are already enjoying

thinking about the winnings. Then, on the contrary, you come up with four tens,

and they snatch away the pile of money. Exciting, isn’t that right, Janche? I know

that you don’t understand poker, but you can imagine it. Well, I sit behind the

players with my little cup of tea with lemon, and a piece of kugel pudding–as only doña

Gucha knows how to make–, and I watch them play. Nothing more than watch,

but it excites me as much as if I were playing. I know who has a good hand and who is

bluffing, who is a good player and who a shvitzer. If one of them loses, and I know he is a

good player, I loan him money without interest; pay attention, Janche, without

interest. That way, he can continue playing and I having a good time. And they

always pay  me back. When have you seen a Jew, who doesn’t pay his debts.”

“Of course, our village in Poland was very nice. The woods, the river, the wheat

fields.  Everything was very pretty, if it weren’t for the anti-Semitic thugs. There’s

no worse anti-Semite than the Pole: believe it. Now that the Germans are there, I

can imagine the enthusiasm with which the Poles are collaborating to kill Jews.

Don’t cry, Janche! All of us have family in Poland. But the war won’t last forever,

and you’ll see that they will be saved, Janche. Many will saved, believe me. But you

already know that I’m right.”

“The Jew is obligated to save money. The goyim want it to be that way. You never

know what will go through the mind of the best person in the world. They always

believe that the Jew is rich, that they have all the money in the world, and they

throw themselves on him to take away his money, whenever they feel like it. But

they are content with what they steal, and they let him live. I was like that in Spain.

And like that in Russia. And it was like that in Poland and it is like that in

Germany. But here, in this blessed land, there will never be a pogrom, you say,

Janche? I too believe it. But it’s better not to be reckless and save seriously. We Jews

are the scapegoats of all the bastards on Earth.”

“This country is a paradise, Janche. Our children should always keep that in mind.

And they won’t demand things from us that we never had in Poland. And they will

know how to appreciate what God has given them; the good fortune to have been

born in a country where no one locks the door of the house, because thieves don’t

exist. And everyone greets each other in the street, and doesn’t push you aside, as if

you were a dog, like the Germans and Poles. These people listen to you patiently

because they know you are learning their language; and the President of the

Republic, hear me well. dear Janche; if he crosses in the street a humble man like

me, he answers the greeting, by taking off his hat. Where, Janche, where have you

seen anything like that? You have to thank God every day, Janche, and ask him to

not change things in Costa Rica for the worse, and that our children don’t ask for

apples and grapes when they have at hand oranges and bananas, that only

European aristocrats can eat.”

“But if I promise you, my sweet Janche, that, for Passover, on our table there will

be apples, pears, hazelnuts, cherries, raisins, a good Manischewitz wine and all the

fruits of the tropics. And you know why, Janche? Because at this Passover, we are

going to celebrate ten years of our arrival in Costa Rica.”

Translation by Stephen A. Sadow

“Half a glass of juice is more than enough, Janche, if I were a coffee grower,

I tell you that it wouldn’t matter to fill the glass, But since I’m not a coffee grower,

nor did I receive an inheritance, I tell you that you have to save. Wholesome

fortunes are made through savings. Anything beyond a half a glass of juice is

wasteful.”Do you remember how much an orange cost in Poland? No, Janche, it was

half a zloti, that’s two and a half colóns. Here, for that price, they give you a sack of

a hundred oranges. Now you’re going to tell me, since they are so cheap, why not

fill a hundred glasses of juice, But no, Janche, that would be an incorrect

calculation. Everything has its value, waste is waste. If you waste things, how

can you save?”

“We are five in this house. Yes, Janche, five because the servant is also a person. Are

you going to tell me that she doesn’t drink her little juice? Well, Janche, every day

we can save five oranges that in twenty days become a full sack; or, a savings of two

and a half colón in less than a month. Well, I’m not going to deny that it seems

insignificant. But in zlotys, how much would that get us? a small fortune in a year.

Also, if you figure, two and a half colóns for the oranges, a little more there, in

bread and butter, ten less on the trolley, a little ten here, a colón there. Janche, You

can see it’s a good of savings!

“You don’t need to fake what you don’t have. Behaving like rich people, owing

everyone, is a sin. And if you have a little money, what” Do you have to charge

people too much? Money to for saving, so that when get old or when the pursue you.

How do you save your life? With money, Janche . . . But let’s not be unhappy. Who is

after us? Who is old? We’re still young, Janche, and we are in a blessed land made

up of good people.”

“And the bananas? What do you say to me about the bananas? In Poland, only the

aristocrats eat bananas. The poor, like us, see them painted on the walls. In this

blessed country, you can upset your stomach eating fresh bananas, from your own

branch. But I’m not going to lead you astray, the bananas also have their price.”

“There are people who don’t know how to appreciate what they have. I’ve seen it

with my own eyes, my pretty Janche, how the campesinos let fruit rot on the ground,

oranges, papayas, peaches, guayabas and so many others; Damn it, Janche, if I can

remember all of the names, And at Christmas time, they spend all their money on

apples, grapes and dried fruits from the United States. These people don’t save,

Janche, they don’t save. Only the rich will be rich in this country. They don’t have to

save. They were born rich, Janche. But us, what would we do, if we were poor?”

“When they finish their homework, they should help you in the house, and when we

open a store, they will have to help us sell. Don’t protest, Janche; do you think I’m a

bad father? They will only work during their vacations and in their free time, as I

told you. What is a person without education: Rubén will be a doctor, Janche; the

best doctor in the world. But, now, he and Reizele will have to learn the importance

of work and saving, and the disadvantages of waste.”

“You have to teach your children the value of work. And of money too. The person

who doesn’t work is lazy, useless, full of evil thoughts and covets the money saved

by those who do work. Our children should learn that a five is a five, and that

money doesn’t grow on trees; that’s the way it is, Janche, You and I aren’t going to

kill ourselves working so that later our children throw the money away.”

“Let’s think about Reizele, my sweet Janche. In less than ten years she will be an

eighteen-year-old young lady, ready to marry. If we haven’t saved like God wills,

where would we find the money to give her a decent dowry? Do you want us to be

ashamed, Janche, and poor Reizele doesn’t get a husband.”

“Have I ever said that I am tired of working? I like work, and I like saving too. You

know well that the others are content to selling in San José. Not me. I take my

suitcase and I go straight to where the campesinos live, out there through Aserrí y

Vuelta de Jorco y Dota, where they pay for their blankets on credit. And they invite

me to eat with them, Janche. Where have you seen that: In Poland, where the

peasants are ignorant and anti-Semitic? So, why would I complain? They’re in

the country, Janche, where the pretty sun shines the year long. And the mountains,

always in sight and the pure air there. It’s like a paradise, Janche, you can believe

  1. It’s not like Poland. There we had to change our summer clothes for the winter

ones, isn’t hat right? Two types or clothing. Instead, here, you can wear the same

pants and the same shirts every day of the year. Here we don’t need fur

coats or the heater on all day to protect us from the awful winter, like we did in

Poland.  Here we don’t need to chop wood nor shovel snow in order to get home. In

this country, where have sun the whole year. And rain, for sure. Rain for eight

months. But who has ever died from rain, Janche? A bit of rheumatism here, a cold

or a bronchitis. But from that nobody dies.”

“You also have to have a good reputation. If you lose your credibility, you lose your

reputation. The first thing that you have to do with your earnings is pay off your

account at the grocery store. Is there anyone more punctual than me in paying don

Solomón? Am I like that shvitzer, that good-for nothing Shmuel B. who gets behind

in his bill in order to go out with curves, loose women, and pretend to be rich with

his Ford convertible and vacations in Puntarenas? No sir! I prefer to have a clean

reputation, let them say what they say, to pretend to be rich and not sleep at night

thinking about bankruptcy. That’s how it is, Janche. For that reason, don Solomón

give me credit with his eyes closed, Why? Because I am a man of my word.”

“I will never be a bad example to my children, Janche. Have you ever seen me play

poker or gin rummy? As much as I would like to play a pair of hands, I don’t let

myself. Don’t think that think that I am going to play cards for all that it costs me to

win. But I can’t deny that the game is fascinating. Take poker for example. You have

three aces in hand and you bet everything on them, and you are already enjoying

thinking about the winnings. Then, on the contrary, you come up with four tens,

and they snatch away the pile of money. Exciting, isn’t that right, Janche? I know

that you don’t understand poker, but you can imagine it. Well, I sit behind the

players with my little cup of tea with lemon, and a piece of kugel pudding–as only doña

Gucha knows how to make–, and I watch them play. Nothing more than watch,

but it excites me as much as if I were playing. I know who has a good hand and who is

bluffing, who is a good player and who a shvitzer. If one of them loses, and I know he is a

good player, I loan him money without interest; pay attention, Janche, without

interest. That way, he can continue playing and I having a good time. And they

always pay  me back. When have you seen a Jew, who doesn’t pay his debts.”

“Of course, our village in Poland was very nice. The woods, the river, the wheat

fields.  Everything was very pretty, if it weren’t for the anti-Semitic thugs. There’s

no worse anti-Semite than the Pole: believe it. Now that the Germans are there, I

can imagine the enthusiasm with which the Poles are collaborating to kill Jews.

Don’t cry, Janche! All of us have family in Poland. But the war won’t last forever,

and you’ll see that they will be saved, Janche. Many will saved, believe me. But you

already know that I’m right.”

“The Jew is obligated to save money. The goyim want it to be that way. You never

know what will go through the mind of the best person in the world. They always

believe that the Jew is rich, that they have all the money in the world, and they

throw themselves on him to take away his money, whenever they feel like it. But

they are content with what they steal, and they let him live. I was like that in Spain.

And like that in Russia. And it was like that in Poland and it is like that in

Germany. But here, in this blessed land, there will never be a pogrom, you say,

Janche? I too believe it. But it’s better not to be reckless and save seriously. We Jews

are the scapegoats of all the bastards on Earth.”

“This country is a paradise, Janche. Our children should always keep that in mind.

And they won’t demand things from us that we never had in Poland. And they will

know how to appreciate what God has given them; the good fortune to have been

born in a country where no one locks the door of the house, because thieves don’t

exist. And everyone greets each other in the street, and doesn’t push you aside, as if

you were a dog, like the Germans and Poles. These people listen to you patiently

because they know you are learning their language; and the President of the

Republic, hear me well. dear Janche; if he crosses in the street a humble man like

me, he answers the greeting, by taking off his hat. Where, Janche, where have you

seen anything like that? You have to thank God every day, Janche, and ask him to

not change things in Costa Rica for the worse, and that our children don’t ask for

apples and grapes when they have at hand oranges and bananas, that only

European aristocrats can eat.”

“But if I promise you, my sweet Janche, that, for Passover, on our table there will

be apples, pears, hazelnuts, cherries, raisins, a good Manischewitz wine and all the

fruits of the tropics. And you know why, Janche? Because at this Passover, we are

going to celebrate ten years of our arrival in Costa Rica.”

Translation by Stephen A. Sadow

____________________________________________________________

Libros por/Books by Samuel Rovinski

 

Becky Rubinstein F. — Poeta judío-mexicana/Mexican-Jewish Poet “Eva”/”Eve”

__________________________________

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Becky Rubinstein F.

___________________________________

BECKY RUBINSTEIN F.

Poeta, narradora, periodista cultural, maestra, traductora, guionista, escritora y promotora de literatura infantil. Estudió la licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas, y la maestría en Lenguas Españolas en la UNAM. Ha sido profesora de Literatura Española Medieval, de Literatura Israelí y de Literatura Infantil. Ve su curricula abajo.

___________________________________

Poet, writer of fiction, cultural journalist, teacher, translator, screenwriter, writer and promoter of children’s books, She has a bachelor and masters degree is in Hispanic Languages and literatures. She has been a professor of Spanish Medieval Literature and of Children’s Literature. Her CV can be found below.

____________________________________

Para comprar libros de/To buy books by Becky Rubinstein F.

_________________________________________________

Poemas de/Poems from: Entre piel de una manzana. México, D.F.: Editorial Letras Vivas, 2003, pp. 59-69.

__________________________________________________________

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_____________________________

EN MI EDÉN DIOS CREÓ PRIMERO A LA VARONA . . . Eva

                                             “Seguidamente la costilla tomada al hombre formó                                                             Yahvé Dios a la mujer y lo presentó al hombre . . .”   Gen. 2:22                                             ______________________________________________________________

I

En mi universo,

en mi Edén,

Dios creó primero la varona.

 

De sus ratos de ocio tejía en su mente

el contorno del abrazo,

la silueta de Adán,

 

Nadie aprovechó su sueño

para privarla de una costilla.

 

Nadie le podrá echar en cara

haber vivido a sus costillas.

_______________________________

II

 

Según cierto jardinero

el Árbol debería haberse escondido

tras la primera sombra.

“Yo no la hubiera plantado en el centro

                                                      de la curiosidad.”

 

Según cierto historiador,

la prohibición fue creada por se transgredida.

“Para Dios no era un secreto

quienes eran sus huéspedes”.

 

“Para Adán el Árbol de la vida y de la muerte

fue simplemente una trampa.

 

Para Eva . . .

La semilla del Árbol de la misoginia.

___________________________________

III

Eva inunda de grana su casa y sus vestidos.

La vergüenza le destruye la respiración.

 

Encaja un candado en la puerta del deseo

hasta que el demonio de la carne

                              se purifique en otras aguas.

Y las aguas antiguas retornen a su cauce.

_________________________________________

  IV

Adán traiciona su soledad con la víbora

que arrastra en el polvo sus palabras

                          henchidas de lujuria.

 

Eva retorna más pura,

desmorona el haz de lumbre

                      del rostro de la sierpe.

 

Doblemente vencida,

espera la lluvia de grana

en el rostro,

en el talle de su rival silbante.

 

Adán juega con los dos

mitades de la manzana

y el sonrojo apenas le tiñe las mejillas.

__________________________________

V

Eva arranca al manzano su secreto

                      y lo sirve en un plato.

 

Esa noche la luna no dormía:

celadora de amores en creciente,

se hincaba de placer

                             Manzana llena . . .

 ______________________________________                   

VI

Eva sienta s su hombre en la mesa,

    le sirve el plato de la casa:

 

Manzanas en todas sus formas:

asadas,

            hervidas

                     en gajos

                             en almíbar

                                    en pastel . . .

 

Dicen que la manzana es multifacética,

              fruta de mil caras.

 

Sin embargo, no dio la cara

cuando Dios exilió a los primeros gurmés

                                      malhadados del paraíso.

_____________________________________

VII

Un día Adán grabó en un árbol

su nombre y el de Eva

encerrados en un círculo.

 

A la sierpe le pareció una manzana

y la engulló.

 

Ahora Eva llora la pérdida

de su primer poema.

________________________________________

VIII

Por suerte no fue acusada de astucia.

La gula, al parecer, la perdió.

 

Ahora, siempre a régimen,

el arcángel no le permite la entrada

al paraíso.

 

Para consolarse, se construye un Edén de utilería

–entre cojines mullidos

                                   y un malvón en la ventana—

 

Para sentirse en casa, pone un blues

que le susurra al oído

                    cantos de reptil en pena

______________________________________

IX

Eva tiene un nuevo espejo

y lo lleva a todas partes . . .

                               menos al Edén.

 

Cuando amamanta, sus pechos se vacían, 

                                cisterna que se pliega

seca de argumentos frente al ojo de agua de la ira.

 

Sus arrugas renacen

                     se multiplican

                            hijos de su carne

y multiplican su enojo de trasterrada.

 

Eva tiene un nuevo espejo,

lo rompe cada vez que se le enfrenta

                              lejos de Edén . . .

_____________________________________

X

Eva no entiende

por qué el sol apuñala a diario el cielo.

 

Eva no entiende

por qué al manzano le brotan flores,

y ella, se seca con los ojos de Adán

                                       puestos en cualquier parte.

 

La caída le abrió los ojos,

pero Eva no aprende el abecedario desnudo

que se amotina en su cerebro

                                           de ideas largas

y cabellos cortos recortados

                                  por la navaja del odio.

———————————————————       

XI

Nueve meses brilló el farol de su vientre

para iluminar al mundo,

y nació un varón

y se repitió la siega . . . en otro,

 

¿Y la varona de sangre perpetua?

Llegó más tarde.

 

La primogenitura no es para la loba

que se llena y vacía al parir,

que se llena y vacía al amamantar,

que se llena y se vacía en la entrega.

 

Vacía para agradecer,

llena para agradecer

el milagro de vivir gracias a una costilla prestada.

__________________________________________

XII

Eva mordió la palabra madura,

se entregó a la voz temprana de un ardid.

 

Quemó sus naves

y salió a vagar por el mundo

con su vientre hinchado de viento,

            con el bien y el mal

         entre los pliegues de su ropa.

_________________________________________             

XIII

Eva se sabe la madre cósmica.

Y eso le preocupa.

 

Cargar al mundo sobre su vientre,

es cosa es de un Atlas.

Conducir camiones por el mundo,

Es de San Cristóbal.

 

Acongojada se sienta en un umbral de su morada,

llora la muerte de un hijo,

                     y la perdición del otro.

 

Y llora por todas las muertes,

por todos los sufrimientos

                      de los hijos de sus hijos.

 

Madre cósmica,

Asume su destino y se derrama

en el quicio de todas las edades.

______________________________________________________

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____________________________________________________________

IN MY EDEN, GOD FIRST CREATED THE GIRL-CHILD . . .Eve

  “And the Lord fashioned the rib that he had taken from the man into a woman and brought her to the man. . .”  Gen. 2:22                                                                                                

———————————————————————————————                                                    

I

In my universe,

in my Eden,

God began by creating woman.

 

In her free time, she wove in her mind

the shape of an embrace,

the silhouette of Adam.

No one took advantage of her sleep

to steal one of her ribs.

 

No one will be able to throw in her face

that she lived at his side.

______________________________________

II

According to a certain gardener,

the tree would have been hidden

behind the first shadow.

“I would not have planted it in the center

                                         of curiosity.”

 

According to a certain historian

the prohibition was created to be transgressed.

“For God it was no secret

who his guests were.”

 

“For Adam, the Tree of life and death

was simply a trap.

 

For Eve . . .

The germ of the Tree of misogyny.

_____________________________________________

III

Eve floods her house and her clothing with seed.

Shame obstructs her breathing.

 

She fits into a padlock on the door of desire

until the demon of flesh

                      be cleansed in other waters.

And the ancient waters return to their bed.

__________________________________________

III

Eve floods her house and her clothing with seed.

Shame obstructs her breathing.

 

She fits into a padlock on the door of desire

until the demon of flesh

                      be cleansed in other waters.

And the ancient waters return to their bed.

 

Eve returns more pure,

she diminishes the beam of light

                            in the serpent’s face.

____________________________________________

IV

Adam betrays his solitude with the viper

who drags words filled with carnal passion

                      through the dust.

Twice defeated,

anticipates the seed-rain

in the face,

along the length of her hissing rival.

 

Adam plays with the two

halves of the apple

and a blush barely tinges his cheeks.

__________________________________________

V

Eve plucks its secret from the apple tree

                           and serves it on a plate.

 

That night the moon does not sleep:

guardian of growing loves,

it swells with pleasure.

                             Full apple . . .

_________________________________________________

VI

Eve seats her man at the table,

      serves him the specialty of the house.

 

Apples in all their forms:

roasted,

             boiled

                     sliced

                             in syrup

                                    in a pie . . .

 

It is said that the apple is multifaceted,

                    fruit of a thousand faces.

 

However, it showed no face

when God exiled the  ill-fated first

                       gourmets from paradise.

________________________________________

VII

One day, Adam carved in a tree

his name and Eve’s

enclosed in a circle.

 

It looked like an apple to the serpent,

and he devoured it.

 

Now Eve cries over the loss

of the first poem.

_____________________________________

VIII

Luckily, no one accused her of cleverness.

Gluttony, it seems, betrayed her.

 

Now, although following orders,

the Archangel does not allow her to enter

paradise.

 

To console herself, she builds an Eden with props

— between soft cushions

                                      and a geranium in the window —

 

To feel herself at home, she puts on a blues record

that whispers in her ear

                the songs of a reptile in sorrow.

________________________________________

IX

Eve has a new mirror

and she takes it everywhere . . .

except to Eden.

When she nurses, her breasts empty out,

                             a cistern that collapses,

dry of arguments faced with the eye of the water of wrath.

 

Her wrinkles are reborn

                      they multiply

                             children of her flesh

and greatly increase the anger of her exile.

______________________________________________

VIII

Luckily, no one accused her of cleverness.

Gluttony, it seems, betrayed her.

 

Now, always following orders,

the Archangel does not allow her to enter

paradise.

To console herself, she builds an Eden with props

— between soft cushions

                                      and a geranium in the window —

 

To feel herself at home, she puts on a blues song

that whispers in her ear

                the songs of a reptile in sorrow.

__________________________________________

IX

Eve has a new mirror

and she takes it everywhere . . .

                                       except to Eden

 

When she nurses, her breasts empty out,

                             a cistern that collapses

dry of arguments faced with the eye of the water of wrath.

 

Her wrinkles are reborn

                      they multiply

                             children of her flesh

and greatly increase the anger of her exile

                                                      far from Eden.

 

Eve has a new mirror,

She breaks it each time she looks into it

                            Far from Eden …

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X

Eve does not understand

why the sun stabs the sky every day.

 

Eve does not understand

why the apple tree brings forth flowers,

and she, she dries up when Adam’s eyes

                                                are set anywhere else.

 

The fall opened her eyes,

but Eve does not learn the naked alphabet

that excites her brain

                             with lengthy ideas

and short hairs trimmed

                        by the razor of hate.     

_________________________________________

XI

Nine months the lamp of her abdomen shone

to light the world.

and a manchild was born

and the harvest repeated . . . with another.

 

And the womanchild of perpetual blood?

She arrived later.

 

The birthright is not for the she-wolf

who fills and emptied giving birth,

who fills and emptied by giving suck.

who fills and emptied in delivery.

 

To be thankful for empty,

To be thankful for full,

the miracle of life thanks to one borrowed rib.

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XII

Eve bit into the ripe word,

she gave herself over to the early voice of a deception.

 

She burnt her ships

and went out wandering through the world

her belly swollen with wind.

                 good and evil

              in the folds of her clothing.

________________________________________________ 

XIII

Eve knew she was the cosmic mother.

And this worried her.

 

To carry the world on her belly,

her responsibility that of an Atlas.

To wander roads through the world,

like Saint Christopher.

 

Saddened, she sits at the threshold of her dwelling,

and weeps for the death of one son

                  and the damnation of the other.

 

And she weeps for all the dead,

for all the sufferings

                 of the children of her children.

 

Cosmic mother, she accepts her fate and spills through

the doorframe of all ages.

 

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Algunos libros infantiles de Becky Rubinstein F./                                     Some Children’s Books by Becky Rubinstein F.

 

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Curriculum de Becky Rubinstein F

Publicaciones

  • Lindis y Maximiliano o El desenlace enlazado, IMC, 1995.
  • La casamentera, Selet, 1983.
  • Hechizos, Amaquemecan, 1985.
  • Mi libro de Navidad (colectivo), SITESA, 1986.
  • Invéntame un cuento, SITESA, 1987; Trillas, 1988.
  • Un árbol gatológico, Amaquemecan, 1988; Porrúa, Gusano de Luz, 2007.
  • La fórmula secreta de la tatarabruja, Trillas, 1990.
  • ¿Dónde está mi mascota?, Trillas, 1992.
  • La bruja bailarina, Trillas, 1992.
  • Un cuento más de las abuelas, Trillas, 1992.
  • El tianguis de Juan Juguetero, Amaquemecan, 1993.
  • Una palabra clave, Del Rey Momo, 1993.
  • Palabras para jugar (colectivo), Del Rey Momo, 1994.
  • El conejo y sus relojes, Corunda/DGP-CONACULTA, El Sueño del Dragón, 1995.
  • De vestir a desvestir, Tava, 1996.
  • Una sonrisa de Aljófar, Del Rey Momo, 1996.
  • Un libro para leer, Santillana, 2000.
  • Un libro para escribir, Santillana, 2000.
  • Un cuento y a enseñar, Santillana, 2000.
  • Un cuento y a jugar, Santillana, 2000.
  • Una tía para Héctor, Alfaguara Infantil, 2001.
  • Leyenda de la provincia mexicana, Selector, 2003.
  • Tradiciones de México, Selector, 2004.
  • El refranero mexicano, Selector, 2004.
  • Una bruja en mi cachucha, Selector, 2005.
  • Brujas hasta en la sopa, Selector, 2006.
  • Crayola negra. Novela de horrores, Junco México, La Pluma Mágica, 2006.
  • Toro Aciago, Tinta Nueva, 2006.
  • Unos ricos libros, Progreso, 2008.
  • Balidos y balidos, Progreso, 2008.
  • Una tía para Héctor, Panamericana, 2011.
  • Un mercadito de cuentos, Instituto Mexiquense de Cultura, 2011.
  • Doña Caldera, Ediciones Colihue, 2011.
  • Hadas y Ensal-hadas, Trillas, 2012.
  • En la aldea de Viceversa, CONACULTA infantil, 2013.
  • Frida para ti, Yo sí leo editores, 2013.
  • La historia real de un principito, Progreso.

Premios

  • Premio Nacional de Cuento Infantil Juan de la Cabada INBA-Estado de Campeche por Un árbol gatológico (1988).
  • Premio al Cuento Brevísimo (1988).
  • Presea Sor Juana, Categoría Ensayo (Venera de Bronce, 3er. Lugar).
  • Mención Honorífica, Narrativa Infantil, Lagos de Moreno, Jalisco, agosto de 1993.
  • Medalla Sor Juana, noviembre, 1993.
  • Certamen de Poesía de 1994 de la Revista Mairena y el Departamento de Actividades Culturales de la Universidad de Puerto Rico.
  • Premio “Misael Valentino”, 1995 por Lindis y Maximiliano o El desenlace enlazado, otorgado por La Casa de la Obra Pía del Museo de la Ciudad y el Grupo Artístico Cultural Infantil “Haydeé y los niños”, Habana, Cuba.
  • Mención de Honor del Premio Mundial de Literatura “José Martí”, otorgado por la Fundación Iberoamericana de Creación para Niños y Jóvenes José Martí, 22 agosto de 1997.
  • Mención. Concurso Hai-Kú: “¿Qué ciudad es ésta?”, Secretaría del Medio Ambiente/Secretaría de Cultura, 2002.
  • Mención Honorífica, Proady, 2002.
  • Premio Instituto Cultural México-Israel 2004 al Periodismo Comunitario, otorgado por el Instituto Cultural México-Israel, A.C. XXV.
  • Premio “Misael Valentino”, otorgado por el grupo cultural Haydeé y los niños, 2004 por Teatro de sombras.
  • Octavo Premio de Poesía Tinta Nueva por Toro Aciago, 2006.
  • Reconocimiento por el grupo cultural Haydeé y los niños, 2007 por Crayola negra. Novela de horrores.
  • Mención Honorífica del Concurso de Cuento de Alebrijes, MAP, 2007.
  • Ganadora de la Convocatoria para publicación de obra 2009 del Consejo Editorial de la Administración Pública Estatal y sede de la Biblioteca Mexiquense del Bicentenario con el libro de adivinanzas “Adivina, quién soy”.
  • Ganadora de la convocatoria para publicación de obra 2010 del Instituto Mexiquense de Cultura con el poemario infantil Marín Marinero.
  • Tercer lugar de cuento de Alebrijes otorgado por el MAP; 2011 por “Zapatitos y zapatones”.
  • Reconocimiento del Taller de Haydeé y los niños, Habana, Cuba, 2011.
  • Ganadora de la Convocatoria para publicación de obra del Instituto Mexiquense de Cultura 2012 por Brujas en mi calcetín.

Títulos en A la Luna remando
Un quesito al despertar (2015). Nivel Infantil.
Palabritas mareadas y otros cuentos (2011). Nivel Dos.
La feria de Juan Juguete (2015). Nivel Dos.
Cuento de brujas y enanos (2011). Nivel Cinco.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Manuel Eichelbaum (1895-1957) Artista visual judío-argentino/Argentine- Jewish Artist “Obras judías”/”Jewish Works”

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Manuel Eichelbaum     Autorretrato/Self Portrait

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Manuel Eichelbaum

Nació en Domínguez, Entre Ríos, Argentina. Pintor y dibujante. Estudió en la Academia Nacional de Bellas Artes. Realizó exposiciones en instituciones, clubes y galerías de Buenos Aires. Ilustró el Libro para la pausa del sábado, de César Tiempo. Poseen su obra el Museo de la Boca y el IWO (Bs. As.), además del Museo Municipal de Santa Fe (Argentina).

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Manuel Eichelbaum

Born in Domínguez, Entre Ríos, Argentina. Painter and sketcher. Studied in the National Academy of Fine Arts. Shows in institutions, clubs and galleries in Buenos Aires. Illustrated Libro para la pausa del sábado [Book for the Sabbath Pause] by the Jewish Argentina poet and playwright César Tiempo. The Museum of the Boca, the IWO Museum of Buenos Aires and the Municipal Museum of Santa Fe (Argentina) possess his works.

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“Obras judías”/”Jewish Works”

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Bar-Mitzvá/         Bar-Mitzvah              óleo/oils, 1931

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Colegialas/Schoolmates    óleo/oils, 1939

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Chiche, óleo,/oils, 1943

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Casamiento judío/Jewish Wedding               óleo/oils, 1953

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El dramturgo Samuel Eichelbaum, el hermano de Manuel                    The Playwright Samuel Eichelbaum, Manuel’s brother,     óleo/oils,1930

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El poeta César Tiempo/The Poet César Tiempo                óleo/oils, 1930   

Julia Galimare — Poeta judío-uruguaya/Uruguayan-Jewish Poet — ‘”Diario poético”/”Poetic Diary” (2005)

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Julia Galimare

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Julia Galimare

Julia Galimare

Julia Galemire nació en Montevideo, Uruguay. Fue alumna de los profesores en la  Facultad de Humanidades, del profesor  Juan Carlos Legido sobre Historia del Arte y sobre literatura de los profesores Sylvia Lago Jorge Arbeleche. Fue integrante de Asesur (Asociación de Escritores del Uruguay) actuando como subsecretaria. En 1994, fundó el Grupo Cultural de La Tertulia, existente hasta la fecha. Realizó periodismo cultural por CX 38 SODRE de Montevideo, y el programa “La Tertulia” quien lo dirigió y coordinó durante 6 años.  En 1999 fue seleccionada para integrar el libro Letras de la Paz, publicación con apoyo de la UNESCO. En el año 2000, concurrió al encuentro en el País de las Nubes realizado en Oaxaca, México en representación del Grupo Cultural Abrace.Ha sido invitada a participar en congresos del país y del exterior y lecturas de poemas en varias oportunidades por instituciones culturales, del país y del extranjero. Poemas que le pertenecen han sido publicados en revistas y libros de antología del país y del extranjero. 

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Julia Galimare

Julia Galimare was born in Montevideo, Uruguay. She was the student of the Professors Roberto Ibáñez, Eugenio Petit Muñoz in the School of the Humanities,  Juan Carlos Legido on art history and Sylvia Lago Jorge Arbeleche on literature, She was a member of Asesur (Uruguayan Writers Association), acting as its under secretary. In 1994, Galimare founded the “Grupo Cultural de La Tertulia,” which is still in existence. She did cultural journalism for CX 38 SODRE, Montevideo, and for the program “La Tertulia” which she directed and coordinated for six years.She has been invited to participate in Congresses in Uruguay and in other countries, and often for poetry readings in cultural institutions. Her poems have been published in magazines and anthologies in many countries. Aproximación a la obra de Julia Galemire (2006) was edited by Professor Claudia Carneiro.  Julia Galimare has published ten books of poetry.

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 Libros publicados de Julia Galimare

  • Fabular de la piedra, 1989, Editorial Proyección.
  • La escritura o el sueño, 1991, Editorial Signos.
  • Al sur del aire, 1994 Editorial Grafiti.
  • Diecisiete poetas uruguayos de hoy, 1996, Editorial Proyección.
  • Fabular de la niebla, 1997, Premio Mención Poesía Edita del Ministerio Educación y Cultura, Bianchi Editores.
  • 10 Años, 1999, Editorial Proyección.
  • La Mujer y el Ángel, 2000, Premio mención Poesía Edita del Ministerio Educación y Cultura, Ediciones La Gotera 
  • Diario Poético, 2005,  Hermes Criollo, Serie Poesía Gotera. 
  • Fabulares. 2009, Ático Ediciones.
  • Memoria silenciosa. 2013,  Yaguarú.

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La bendición, acrílico sobre tela, 90 x 70 cm.
Adrián Levy  -“La bendición”, acrílico sobre tela, 90 x 70 cm./”The Benediction,” acrylic on paper, 90 x 70 cm.

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Julia Galemire

Diario poético/Poetic Diary (2005)

I

Quisiera que el Gran Ordenador

de la tierra, los mares y el cielo (así llamaba a

Dios una amiga notoriamente

agnóstica) me enseñara a pensar

y vivir en este mundo que

entendemos cada vez menos.

Sé que cuando vaya a seguir

la oscuridad interminable

sabré algo del misterio

que supone nuestra vida.

 

I

I wish that the Great Computer

of earth sea and sky (as a

notoriously agnostic friend used

to call God) would teach me to think

and live in this world that

we understand less and less.

I know that if interminable

darkness should follow

I will know something of

the mystery our life implies.

 

II

Tal vez sea demasiado

pretender abarcar los cauces de lo profundo

el porqué de un destino perdido, el porqué

de nacer para luego sumergirnos en un enigma

de preguntas, que presuponemos

no tienen respuestas adecuadas

ni aclaraciones. Traigo en mi memoria un fragmento

un fragmento de un poema de MacNeice, un lúcido creador

de Inglaterra moderna que me permito citar:  

¨árboles que me hablen, cielos que me canten, y una

luz blanca, en el fundo del alma que me guíe¨.

 

II

It may be too much

to try to bridge the riverbeds of the profound

the why of a lost destiny, the why

of being born in order to be caught up in an enigma

of questions we presuppose

without adequate answers

or clarifications.  I carry in my memory

a fragment of a poem by MacNeice, a lucid creator

from modern England whom I allow myself to quote:

“trees that speak to me, skies that sing to me, and a

white light, from the depths of my soul, that guides me.”

 

III

Puedo hacer en esos momentos míos esos

deseos, ese plan existencial con el cual

llegaré al lugar donde me destine el gran ordenador

(prefiero llamarlo Dios), con la certidumbre

de que no he pensado en vano esas

cuestiones que algunos incluyen en las

abstracciones metafísicas.  Todo me ha

mantenido en una marea de silencios,

en el espíritu del mar que ha sido

mi leal confesor.

 

III

In those moments of mine I can imagine

those desires, that existential plan with which

I will arrive where the great computer

(I’d rather call it God) has preordained, certain

that I haven’t thought uselessly of those

questions often numbered among

metaphysical abstractions.  Everything

has sustained me in a tide of silences,

in the spirit of the sea that has been

my loyal confessor.

 

IV

Lo mismo me sucede con los poemas a los

cuales soy adicta como si fuera una

iniciada en la magia de la escritura.

Recorro con el poeta los

Largos jardines que duermen,

Los silencios que pueblan el alguna

tarde encerrada en un sol que va

declinando en su postrer latido.

 

IV

The same thing happens to me with the poems

I am addicted to as if I were an

initiate in the magic of writing.

Alongside the poet, I go through

large sleeping gardens,

silences that populate an

afternoon embraced by a sun that goes on

setting in its last heartbeat.

 

V

Sabemos que ellos

representan una verdad nacida en un

secreto o en amor frustrado que en

la juventud cubrió los dulces follajes del

corazón (en la sombra de un adiós que

flotó en las aguas donde

duermen apacibles y humildes

las algas de negras espesuras).

 

V

We know they

represent a truth born in a

secret or in frustrated love that

in youth covered the sweet leafage of the

heart (in the shadows of a goodbye that

floated in waters where

the algae of black depths

sleep in peace and humility.)

 

VI

Ahora me nace otra pregunta

¿dónde encontrar los

minutos, las horas, el tiempo justo y

maduro en el que la gracia inundaba

los templos?  ¿dónde el inhallable olor de las

nueces, la canela y la voz que nos llegaba aún virgen,

el rostro de la adolescencia, la imagen

de dignos unicornios, las sombras que crecían

en los ojos de la noche vegetal?

 

VI

Now another question arises

where to find the

minutes, the hours, the precise and

mature time when grace flooded

the temples?  where the undiscoverable fragrance of

walnuts, cinnamon and the still virgin voice came to us,

the face of adolescence, the image

of honorable unicorns, shadows growing

in the eyes of vegetable night?

 

VII

En esa forma estricta de las cosas, de aquella

que nos impone recordar y memorizar episodios

de una vida limitada por el tiempo-tan breve-

siempre volvemos a los paisajes y a los seres

que sólo existen como un brumoso espejo

donde se guardan las voces y los nombres.

Cerrados cofres desgarrados por la humedad y

la vejez donde hallaremos

tal vez cartas donde las palabras han

desaparecido en un océano indiferente.

 

VII

In the strict form of things, those

forcing us to recall and memorize episodes

of a life limited by time — so brief —

we always return to the countryside and the beings

who only exist as a cloudy mirror

where voices and names are preserved.

Sealed coffers damaged by humidity and

old age where perhaps we will find

letters where words have disappeared

in an indifferent ocean.

 

VIII

He acudido necesariamente al tema de

las palabras como un recurso para

indagar a dónde van.

En qué límites distintos se pierden

de donde estoy segura no vuelven,

por lo menos en nuestras vidas.  Ellas son

como notas musicales que nos alcanzan

la eternidad de los rumores, aquello

que ocurrió sin que nadie pudiera evitarlo.

¿Adónde van las palabras caídas?

 

VIII

I‘m compelled to arrive at the theme of

words as an instrument to

investigate where they go.

Where exactly they are lost

from where I am sure they won’t return

at least during our lives.  They are

like musical notes that reach us,

the eternity of noise, what

happened without anyone being able to avoid it.

Where do fallen words go?

 

IX

Sabemos sí que hay palabras ocultas

que nos marcan con sus ritos secretos

y sus cargas de historias futuras.

Algunos entienden que las cosas

se expresan mejor en las palabras

de las gentes comunes, que sus emociones

a veces simples y sus sentimientos nacen

a flor de piel en ese lenguaje cotidiano.

Puede ser posible o no.

Lo cierto es que a veces la palabra nace en

la garganta y cae por los labios

hasta perderse por el cristal de la nada.

 

IX

We know for sure there are cryptic words

that mark us with their secret rituals

and their baggage of future histories.

Some people understand that things

are better expressed by the words

of common people, that their sometimes simple

feelings and sentiments are born

on the verge of that everyday language.

That may or may not be possible.

What is sure is that at times words are born

in the throat and fall through the lips

until they lose themselves in the crystal of nothingness.

 

X

Pero ahora en la comarca ha nacido una

edad distinta en que las mismas palabras,

los gestos, las fecundas anunciaciones

adquieren la tonalidad de los héroes,

edad de vigilias sobre el amanecer

del canto, mientras vamos creando

impensadas utopías que nos dicen

de anchas corrientes, de augurales

lenguajes, la fascinación de lo nuevo.

 

X

But now in my neighborhood a distinct age

has been born, in which the same words,

gestures, fertile annunciations

acquire the absolute of heroes,

age of vigils over the dawn

of song, while we go on believing in

unforeseen utopias that tell us about

deep currents of languages

foretold,  the fascination of the new.

 

XI

En este tiempo que nace con un espíritu

hecho de resoluciones claves, de posibles

destinos que aún ignoramos, nos

dice con otras palabras que nada

está perdido, sino lo que nosotros

queremos perder.  Lo invisible se va a

develar en una exaltación progresiva

del trabajo, el ardor lúcido de crear.

Renuncio a partir de un solo instante

a los miedos, y asumo el asceticismo

y lo inmanente de la conciencia humana.

 

XI

In this time born in a spirit composed

 of key determinations, of possible

destinies we don’t yet know,

we are told in different words that nothing

is lost, except what we want to lose.

The invisible departs,

revealing the lucid ardor of creation

in a progressive exaltation of the work.

I repudiate fear in a single instant

and take on the asceticism

and what is inherent in human consciousness.

 

XII

Pienso en aquel mundo que se nos imaginaba

encerrado y pequeño:  era simplemente

el nuestro, la aceptación de los destinos

truncados, escurridos entre las manos

donde toda era utopía

en las orillas sinuosas de la vida.

Ahora nos llega la anunciación

de los días en que despunta el fino

diseño –universal-de algo distinto.

 

XII

I think about that distant world we imagined

as shut away and small:  it was simply

ours, the acceptance of destinies

cut short, that slipped through our hands

where  everything was utopia

on the sinuous shores of life.

Now the annunciation of those days

 arrives, when — everywhere — the fine design

of something distinct dawns.

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Adrián Levy – El canto de los justos, mixta sobre tela, 150 x 120 cm./The Song of the Just, mixed technique on canvas 

 

 

 

Moacyr Scliar (1937-2011) — Escritor brasileiro-judio/Brazilian-Jewish Writer — “A Balada do Falso Messias”/”The Ballad of the False Messiah”

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Moacyr Scliar

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Moacyr Scliar

          Moacyr Jaime Scliar nasceu no bairro do Bom Fim, em Porto Alegre, Rio Grande do Sul, a 23 de março de 1937. Filho de imigrantes russos judeus, o escritor resume, na sua pessoa e em grande parte de sua escrita, a dualidade típica do brasileiro nato, criado na cultura brasileira e herdeiro de uma bagagem cultural judaica-europeia. 

          Em 1962, formou-se pela Faculdade de Medicina Federal do Rio Grande do Sul. Como médico principiante, fazendo suas rondas por uma casa (“lar”) de judeus idosos, em Porto Alegre, Scliar começou a ouvir e armazenar histórias individuais de um passado coletivo, no qual se encontravam suas próprias raízes.

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Moacyr Scliar

         Moacyr Jaime Scliar was born in the Bom Fim neighborhood, Porto Alegre, Rio Grande do Sul, in March 23, 1937. The son of Russian-Jewish immigrants, Scliar shows in his person and in the greater part of his writing, the typical duality of a native-born Brazilian, raised in Brazilian culture and inheritor of European-Jewish cultural baggage.

          In 1962, he graduated from the Federal School of Medicine of Rio Grande do Sul. As a young doctor, making his rounds in an asylum (“home”) for the Jewish aged in Porto Alegre, Scliar began to listen to and collect individual stories from a collective past, in which he discovered his own roots.

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“A Balada do Falso Messias”

          A narrativa se desenvolve em dois níveis de representação ficcional: o convencional, com um entrosamento tradicional de locais, datas e estados de ânimo: “comprimidos na terceira classe. Chorávamos e vomitávamos naquele ano de 1906” e o surreal, pelo qual Scliar faz com que se aproximem, aos imigrantes do século XX, no Rio Grande do Sul, Shabtai [sic] Zvi e Natan de Gaza, duas figuras do século XVII.

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“The Ballad of the False Messiah”

         The narrative develops on two levels of fictional representation: the conventional, with a traditional mix of places, dates and moods: “packed together in third class. We wept and were seasick in that year of 1906”; and surreal, by which Scliar brings together the twentieth century immigrants in Rio Grande do Sul with Shabtai [sic] Zvi and Natan of Gaza, two figures from the seventeenth century.

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Notes from:

Regina Igel. Imigrantes Judeus/Escritores Brasileiros:  O Componente Judaica em na Literatura Brasileira. São Paulo: Editora Perspectiva, 1997, pp. 61-62.

Regina Igel is Professor of Portuguese, University of Maryland.

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Sabbatai Zvi

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Natan de Gaza/Nathan of Gaza

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“A Balada do Falso Messias”

Vai pôr vinho no copo. Suas mãos agora estão enrugadas e tremem. Mas ainda me impressionam, essas mãos grandes e fortes. Comparo-as com as minhas, de dedos curtos e grossos, e admito que nunca o compreendi e nunca chegarei a compreendê-lo. Encontrei-o pela primeira vez a bordo do Zemlia. Nesse velho navio, nós, judeus, estávamos deixando a Rússia; temíamos os pogroms. Acenavam-nos com a promessa da América e para lá viajávamos, comprimidos na terceira classe. Chorávamos e vomitávamos, naquele ano de 1906. Eles já estavam no navio, quando embarcamos. Shabtai Zvi e Natan de Gaza. Nós os evitávamos. Sabíamos que eram judeus, mas nós, da Rússia, somos desconfiados. Não gostamos de quem é ainda mais oriental do que nós. E Shabtai Zvi era de Esmirna, na Ásia Menor – o que se notava por sua pele morena e seus olhos escuros. O capitão nos contou que ele era de uma família muito rica. De fato, ele e Natan de Gaza ocupavam o único camarote decente do barco. Então, por que iam para a América? Por que fugiam? Perguntas sem resposta.

Natan de Gaza, um homem pequeno e trigueiro, despertava-nos particularmente a curiosidade. Nunca tínhamos visto um judeu da Palestina de Eretz Israel – uma terra que para muitos de nós só existia em sonhos. Natan, um orador eloqüente, falava para um público atento sobre as suaves colinas da Galiléia, o belo lago Kineret, a histórica cidade de Gaza, onde ele nascera, e cujas portas Sansão tinha arrancado. Bêbado, porém, amaldiçoava a terra natal: “Pedras e areia, camelos, árabes ladrões…”. Ao largo das ilhasCanárias, Shabtai Zvi surpreendeu-o maldizendo Eretz Israel. Surrou-o até deixá-lo caído no chão, sangrando; quando Natan ousou protestar, demoliu-o com um último pontapé.

Depois disso passou dias trancado no camarote, sem falar com ninguém. Passando por ali ouvíamos gemidos… e suspiros… e suaves canções. Uma madrugada acordamos com os gritos dos marinheiros. Corremos ao convés e lá estava Shabtai Zvi nadando no mar gélido. Baixaram um escaler e a custo conseguiram tirá-Lo da água. Estava completamente nu e assim passou por nós, de cabeça erguida, sem nos olhar – e foi se fechar no camarote. Natan de Gaza disse que o banho fora uma penitência, mas nossa conclusão foi diferente: “É louco, o turco”. Chegamos à ilha das Flores, no Rio de Janeiro, e de lá viajamos para Erexim, de onde fomos levados em carroções para os nossos novos lares, na colônia denominada Barão Franck, em homenagem ao filantropo austríaco que patrocinara nossa vinda. Éramos muito gratos a este homem que, aliás, nunca chegamos a conhecer. Alguns diziam que nas terras em que estávamos sendo instalados mais tarde passaria uma ferrovia, cujas ações o barão tinha interesse em valorizar. Não acredito. Acho que era um bom homem, nada mais. Deu a cada família um lote de terra, uma casa de madeira, instrumentos agrícolas, animais.

Shabtai Zvi e Natan de Gaza continuavam conosco. Receberam uma casa, embora ao representante do barão não agradasse a idéia de ver os dois juntos sob o mesmo teto.

– Precisamos de famílias – disse incisivamente – e não de gente esquisita.

Shabtai Zvi olhou-o. Era tal a força daquele olhar que ficamos paralisados. O agente do barão estremeceu, despediu-se de nós e partiu apressadamente. Lançamo-nos ao trabalho.

Como era dura a vida rural! A derrubada de árvores. A lavra. A semeadura… Nossas mãos se enchiam de calos de sangue. Durante meses não vimos Shabtai Zvi. Estava trancado em casa. Aparentemente o dinheiro tinha acabado, porque Natan de Gaza perambulava pela vila, pedindo roupas e comida. Anunciava para breve o ressurgimento de Shabtai Zvi trazendo boas novas para toda a população.

– Mas o que é que ele está fazendo? – perguntávamos. O que estava fazendo? Estudava. Estudava a Cabala, a obra-prima do misticismo judaico: o Livro da Criação, o Livro do Brilho, o Livro do Esplendor. O ocultismo. A metempsicose. A demonologia. O poder dos nomes (os nomes podem esconjurar demônios; quem conhece o poder dos nomes pode andar sobre a água sem molhar os pés; e isso sem falar da força do nome secreto, inefável e impronunciável de Deus). A ciência misteriosa das letras e dos números (as letras são números e os números são letras; os números têm poderes mágicos; quanto às letras, são os degraus da sabedoria).

É então que surge em Barão Franck o bandido Chico Diabo. Vem da fronteira com seus ferozes sequazes. Fugindo dos “Abas Largas”, esconde-se perto da colônia. E rouba, e destrói, e debocha. Rindo, mata nossos touros, arranca-lhes os testículos, e come-os, levemente tostados. E ameaça matar-nos a todos se o denunciarmos às autoridades. Como se não bastasse esse infortúnio, cai uma chuva de granizo que arrasa as plantações de trigo.

Estamos imersos no mais profundo desespero quando Shabtai Zvi reaparece.

Está transfigurado. O jejum devastou-lhe o corpo robusto, os ombros estão caídos. A barba agora, estranhamente grisalha, chega à metade do peito. A santidade envolve-o, brilha em seu olhar. Caminha lentamente até o fim da rua principal… Nós largamos nossas ferramentas, nós saímos de nossas casas, nós o seguimos. De pé sobre um montículo de terra, Shabtai Zvi nos fala.

– Castigo divino cai sobre vós!

Referia-se a Chico Diabo e ao granizo. Tínhamos atraído a ira de Deus. E o que poderíamos fazer para expiar nossos pecados?

– Devemos abandonar tudo: as casas; as lavouras; a escola; a sinagoga; construiremos, nós mesmos, um navio – o casco com a madeira de nossas casas, as velas com os nossos xales de oração. Atravessaremos o mar. Chegaremos à Palestina, a Eretz Israel; e lá, na santa e antiga cidade de Sfat, construiremos um grande templo.

– E aguardaremos lá a chegada do Messias? – perguntou alguém com voz trêmula.

– O Messias já chegou! – gritou Natan de Gaza. – O Messias está aqui! O Messias é o nosso Shabtai Zvi!

Shabtai Zvi abriu o manto em que se enrolava. Recuamos, horrorizados. Víamos um corpo nu, coberto de cicatrizes; no ventre, um cinturão eriçado de pregos, cujas pontas enterravam-se na carne. Desde aquele dia não trabalhamos mais. O granizo que destruísse as plantações. Chico Diabo que roubasse os animais, porque nós íamos embora. Derrubávamos as casas, jubilosos. As mulheres costuravam panos para fazeras velas do barco. As crianças colhiam frutas silvestres para fazer conservas. Natan de Gaza recolhia dinheiro para, segundo dizia, subornar os potentados turcos que dominavam a Terra Santa.

– O que está acontecendo com os judeus? – perguntavam-se os colonos da região. Tão intrigados estavam que pediram ao padre Batistella para investigar. O padre veio ver-nos; sabia de nossas dificuldades, estava disposto a nos ajudar.

– Não precisamos, padre – respondemos com toda a sinceridade. –

Nosso Messias chegou; ele nos libertará, nos fará felizes.

– O Messias? – o padre estava assombrado. – O Messias já passou pela terra. Foi Nosso Senhor Jesus Cristo, que transformou a água em vinho e morreu na cruz por nossos pecados.

– Cala-te, padre! – gritou Santa. – O Messias é Shabtai Zvi!

Santa, filha adotiva do gordo Leib Rubin, perdera os pais num pogrom. Ficara então com a mente abalada. Seguia Shabtai Zvi por toda a parte, convencida de que era a esposa reservada para o Ungido do Senhor. E para surpresa nossa Shabtai Zvi aceitou-a: casaram-se no dia em que terminamos o casco do barco. Quanto à embarcação, ficou muito boa; pretendíamos levá-la ao mar, como Bento Gonçalves transportara seu navio, sobre uma grande carreta puxada por bois.

Estes já eram poucos. Chico Diabo aparecia agora todas as semanas, roubando duas ou três cabeças de cada vez. Alguns falavam em enfrentar os bandidos. Shabtai Zvi não aprovava a idéia. “Nosso reino está além do mar. E Deus vela por nós. Ele providenciará.” De fato: Chico Diabo desapareceu. Durante duas semanas trabalhamos em paz, ultimando os preparativos para a partida. Então, num sábado pela manhã, um cavaleiro entrou a galope na vila. Era Gumercindo, lugar-tenente de Chico Diabo.

– Chico Diabo está doente! – gritou, sem descer do cavalo. – Está muito mal. O doutor não acerta com o tratamento. Chico Diabo me mandou levar o santo de vocês para curar ele. Nós o rodeávamos em silêncio.

– E se ele não quiser ir – continuou Gumercindo – é para nós queimar a vila toda. Ouviram?

– Eu vou – bradou uma voz forte.

Era Shabtai Zvi. Abrimos caminho para ele. Aproximou-se lentamente,

encarando o bandoleiro.

– Apeia.

Gumercindo desceu do cavalo. Shabtai Zvi montou.

– Vai na frente, correndo.

Foram os três: primeiro Gumercindo, correndo; depois Shabtai Zvi a cavalo; e fechando o cortejo, Natan de Gaza montado num jumento. Santa também quis ir mas Leib Rubin não deixou. Ficamos reunidos na escola todo o dia. Não falávamos; nossa angústia era demasiada. Quando caiu a noite ouvimos o trote de um cavalo. Corremos para a porta. Era Natan de Gaza, esbaforido.

– Quando chegamos lá – contou – encontramos Chico Diabo deitado no chão. Perto dele, um curandeiro fazia mandingas. Shabtai Zvi sentou perto do bandido. Não disse nada, não fez nada, não tocou no homem – só ficou olhando. Chico Diabo levantou a cabeça, olhou para Shabtai Zvi, deu um grito e morreu. O curandeiro, eles mataram ali mesmo. De Shabtai Zvi nada sei. Vim aqui avisar: correi, fugi!

Metemo-nos nas carroças e fugimos para Erexim. Santa teve de ir à força. No dia seguinte, Leib Rubin nos reuniu.

– Não sei o que vocês estão pensando em fazer – disse – mas eu já estou cheio dessas histórias todas: Barão Franck, Palestina, Sfat… Eu vou é para Porto Alegre. Querem ir comigo?

– E Shabtai Zvi? – perguntou Natan de Gaza com voz trêmula (era remorso o que ele sentia?).

– Ele que vá para o diabo, aquele louco! – berrou Leib Rubin. – Só

trouxe desgraças!

– Não fale assim, pai! – gritou Santa. – Ele é o Messias.

– Que Messias, nada! Acaba com essa história, isso ainda vai provocar os anti-semitas. Não ouviste o que o padre disse? O Messias já veio, está bom? Transformou a água em vinho e outras coisas. E nós vamos embora. O teu marido, se ainda está vivo, e se ficou bom da cabeça, que venha atrás. Eu tenho obrigação de cuidar de ti, e vou cuidar de ti, com marido ou sem marido!

Viajamos para Porto Alegre. Judeus bondosos nos hospedaram. E para nossa surpresa, Shabtai Zvi apareceu uns dias depois. Trouxeram-no os “AbasLargas”, que haviam prendido todo o bando de Chico Diabo.

Um dos soldados nos contou que haviam encontrado Shabtai Zvi sentado numa pedra, olhando para o corpo de Chico Diabo. Espalhados pelo chão – os bandidos, bêbados, roncando. Havia bois carneados por toda a parte. E vinho. “Nunca vi tanto vinho!” Tudo o que antes tinha água agora tinha vinho! Garrafas, cantis, baldes, bacias, barricas. As águas de um charco ali perto estavam vermelhas. Não sei se era sangue das reses ou vinho. Mas acho que era vinho. Ajudado por um parente rico, Leib Rubin se estabeleceu com uma loja de fazendas. Depois passou para o ramo de imóveis e posteniormente abriu uma financeira, reunindo grande fortuna. Shabtai Zvi trabalhava numa de suas firmas, da qual eu também era empregado. Natan de Gaza envolveu-se em contrabando, teve de fugir e nunca mais foi visto.

Desde a morte de Santa, Shabtai Zvi e eu costumamos nos encontrar num bar para tomar vinho. E ali ficamos toda a noite. Ele fala pouco e eu também; ele serve o vinho e bebemos em silêncio. Perto da meia-noite ele fecha os olhos, estende as mãos sobre o copo e murmura palavras em hebraico (ou em aramaico, ou em ladino). O vinho se transforma em água. O dono do bar acha que é apenas um truque. Quanto a mim, tenho minhas dúvidas. 

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20151214-biomapampa
Campos do Rio Grande do Sul, Brasil

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Sabbatai Zvi

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Natan de Gaza/Nathan of Gaza

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“The Ballad of the False Messiah”

He’s about to pour the wine into the glass. His hands are now wrinkled and unsteady. And yet, those big, strong hands of his still deeply affect me. I compare them with my own hands with their stubby fingers and I admit that I’ve never understood him and never will.

I first met him on board the Zemlia. We were Jews leaving Russia in that old ship; we feared the pogroms. Enticed by the promises of America, we were now journeying toward our destination, crammed into the third class. We wept and were seasick in that year of 1906.

They were already aboard the ship when we embarked. Shabtai Zvi and Natan de Gaza. We shunned them. We knew that they were Jews, but we from Russia are wary of strangers. We dislike anyone who looks more Oriental than we do. And Shabtai Zvi was from Smima, in Asia Minor—one could tell by his swarthy complexion and dark eyes. The captain told us that he was from a very wealthy family. As a matter of fact, he and Natan de Gaza occupied the only decent stateroom in the ship. What made them leave for America? What were they escaping from? Questions with no answers.

Natan de Gaza, in particular—a short, dark complexioned man—roused our curiosity. Until then we had never seen a Jew from Palestine, from Eretz Israel—a land which to many of us existed only in dreams. Natan, an eloquent public speaker, would tell an attentive audience about the rolling hills of Galilee, about beautiful Lake Kineret, about the historical city of Gaza, where he had been born, and whose gates Samson had wrenched off their hinges. When drunk, however, he would curse his native land: ”Nothing but rocks  and sand, camels, larcenous Arabs . . . ” When we were off the Canary Islands, Shabtai Zvi caught him execrating Eretz Israel. He beat Natan up, until he collapsed on the floor, where he lay bleeding; when Natan dared to protest, Shabtai knocked him out with one final kick.

After this incident he spent days shut up in his stateroom, speaking to no one. As we walked past his door, we could hear moans . . . and sighs . . . and melodious songs.

One day at dawn we were awakened by the shouts of the seamen. We rushed to the deck and saw Shabtai Zvi swimming in the icy sea. A lifeboat was lowered and with great difficulty he was pulled out of the water. Stark naked as he was, he walked past us, without a glance in our direction, his head held high—and he went straight to his stateroom, where he shut himself up. Natan de Gaza said that the bathing in the sea had been an act of penance, but our own conclusion was quite different: “He’s crazy, this Turk.”

We arrived at Ilha das Flores in Rio de Janeiro, and from there we traveled to Erexim, from where we proceeded in covered wagons to our new homes in the settlement called Barão Franck, named for the Austrian philanthropist who had sponsored our coming. We felt very grateful to this man, whom, incidentally, we never met. It was rumored that later a railroad would be built across the lands where we were being settled, and that the baron was interested in the valuation of the shares of stock in the railroad company. I don’t believe this rumor was true. I do think that he was a generous man, that’s all. He gave each family a plot of land, a wooden house, agricultural tools, livestock.

Shabtai Zvi and Natan de Gaza stayed with us. They were given a house, too, although the baron’s representative wasn’t pleased with the idea of having two men living together under the same roof.

“We need families,” he stated incisively—”not fairies.” Shabtai Zvi stared at him. It was such a powerful gaze that it froze us.

The baron’s agent shuddered, bid us farewell, and left hastily. We threw ourselves wholeheartedly into our work. How hard country life was! Felling trees. Plowing the fields. Sowing . . . Our hands were covered with bleeding blisters. We hadn’t seen Shabtai Zvi for months. He had shut himself up in his house. Apparently he had run out of money because Natan de Gaza began to wander about the village, asking for clothes and food. He would tell us that Shabtai Zvi would reappear in the near future to bring good tidings to the entire population. “But what has he been doing?” we would ask. What has he been doing? Studying. He has been studying the Cabalah, the masterpiece work of Jewish mysticism: The Book of Creation, the Book of Brightness, theBook of Splendor. The occult sciences. Metempsychosis. Demonology. The power of names (names can exorcise demons; a person well versed in the power of names can walk on the water without getting his feet wet; and there is also the power of the secret, ineffable, unpronounceable name of God). The mysterious science of letters and numbers (letters are numbers and numbers are letters; numbers have magical powers; as for letters, they are the steps leading to wisdom).

It is around that time that the outlaw Chico Devil puts in an appearance at Barão Franck for the first time. A fugitive from the law, he comes from the frontier, he and his band of desperados. While fleeing from the “Stetsons,” he finds a hideout near our settlement. And he plunders and he destroys and he sneers. Laughing, he kills our bulls, wrenches out their testicles, then eats them slightly roasted. And he threatens to kill every one of us if we denounce him to the authorities. As if this misfortune weren’t enough, we are struck by hail, which destroys our fields of wheat. We are plunged into the deepest despair when Shabtai Zvi reappears.

He is transformed. Fasting has ravaged his once robust body, his shoulders stoop. His beard, oddly turned grey, now reaches down to his chest. Sainthood enfolds him like a mantle and it glows in his eyes. Slowly he walks toward the end of the main street . . . We drop our tools, we leave our houses, we follow him. Then, standing on a mound of earth, Shabtai Zvi addresses us.

“Divine punishment will befall you!”

He was referring to Chico Devil and to the hail. We had attracted God’s wrath. And what could we do to expiate our sins?

“We will abandon everything: the houses; the cultivated fields; the school; the synagogue; with our own hands we will build a boat—the timber of our houses will bemade up into the hull, and our talliths will be made up into sails. Then we will cross the ocean. We will arrive in Palestine, in Eretz Israel; and there, in the ancient, holycity of Sfat, we will build a large temple.”

“And will we await the coming of the Messiah there?” somebody asked in a trembling voice.

“The Messiah has already come!” shouted Natan de Gaza. “The Messiah is right here! The Messiah is our own Shabtai Zvi!”

Shabtai Zvi opened the mantle which enveloped him. We stepped back, horrified. What we saw was a naked body covered with scars; circling his belly was a wide belt studded with spikes that penetrated his flesh.

That day we stopped working. Let the hail destroy the cultivated fields. Let Chico Devil steal our livestock; we no longer cared, because we were leaving soon. Jubilant, we tore down our houses. The women sewed pieces of cloth together to make sails for the boat. The children gathered wild berries to make jam. Natan de Gaza collected money, which was needed, he said, to buy off the Turkish potentates that ruled over the Holy Land.

“What’s been going on in the Jewish settlement?” wondered the settlers in the neighboring areas. They were so intrigued that they sent Father Batistella over to find out. The priest came to see us; he was aware of our plight and willing to help us.

“We don’t need anything, Father,” we replied with great earnestness. “Our Messiah has come; he’s going to set us free and make us happy.” “The Messiah?” The priest was astonished. “But the Messiah has already been here on earth. He was our Lord Jesus Christ, who changed water into wine and who died on the cross because of our sins.”

“Shut up, Father!” shouted Sarita. “The Messiah is Shabtai Zvi!”

Sarita, the adopted daughter of fat Leib Rubin, had lost her parents in a pogrom. Ever since, she had been mentally unbalanced. She would follow Shabtai Zvi everywhere, convinced that she was destined to become the wife of the Anointed of the Lord. And to our surprise, Shabtai Zvi accepted her: they were married on the day when we finished the hull of the boat. As for the vessel itself, it was quite good; we planned to transport it to the sea on a big oxcart, the way Bento Gonçalves had transported his own boat.

There weren’t many oxen left. Chico Devil was now showing up once a week, each time stealing a couple of them. Some of us began talking about confronting the bandits. Shabtai Zvi disapproved of this idea. “Our kingdom lies overseas. And God is protecting us. He will provide for us.” Indeed: Chico Devil disappeared. For two weeks we worked in peace, putting the finishing touches to the preparations for our departure. Then on a Saturday morning, a horseman galloped into the village. It was Gumercindo, Chico Devil’s lieutenant.

“Chico Devil is ill!” he shouted without dismounting from his horse. “He’s seriously ill. The doctor doesn’t seem to be able to come up with the right treatment. Chico Devil has asked me to bring your saint over so that he can cure him.”We surrounded him in silence.

“And if he refuses to come with me,” Gumercindo went on, “then I have orders to set the whole village on fire. Did you hear?”

“I’ll go,” thundered a strong voice. It was Shabtai Zvi. We made way for him. Slowly he drew closer, his eyes fastened on the outlaw.

“Get down from the horse.”

Gumercindo dismounted. Shabtai Zvi mounted the horse.

“You go in front of me, running.”

The three of them set off: Gumercindo, running ahead; then Shabtai Zvi, on horseback; and bringing up the rear, Natan de Gaza, riding on a donkey. Sarita wanted to go with them, but Leib Rubin didn’t let her.

We were assembled in the school building all day long. We were far too anxious to speak. When night fell, we heard a horse’s trotting. We ran to the door. It was Natan de Gaza, gasping for breath.

“When we got there,” he said, “we found Chico Devil lying on the floor. Beside him, a witch doctor was performing his sorcery. Shabtai Zvi sat down by the bandit. He didn’t say a word, he didn’t do a thing, he never touched the man—he just sat there watching. Then Chico Devil raised his head, looked at Shabtai Zvi, let out a yell, and died. The witch doctor, he was killed right then and there. I don’t know what happened to Shabtai Zvi. I came over to warn you: Cut and run!”

We got into our wagons and fled from Erexim. Sarita had to be taken forcibly. On the following day, Leib Rubin called us to a meeting. “I don’t know about the rest of you,” he said, “but I’ve had enough of the whole shebang: Barão Franck, Palestine, Sfat . . . I’ve made up my mind to go to Porto Alegre. Do you want to come with me?””And what about Shabtai Zvi?” asked Natan de Gaza in a shaky voice (was he feeling remorse?).

“The hell with him. He’s nuts!” yelled Leib Rubin. “He has caused us nothing but misfortunes.”

“Don’t speak like that, Father!” shouted Sarita. “He is the Messiah!”

“The Messiah, my foot! Enough of this story—it’s the kind of thing that might well provoke the Jewhaters. Didn’t you hear what the priest said? The Messiah has already come, didn’t you hear? He changed water into wine, among other things. And we’re leaving. That husband of yours, if he’s still alive—and if he has gotten his head together—can join us later. It’s my duty to look after you—which I’m going to do, husband or no husband!”

We traveled to Porto Alegre. Kindly Jews took us in. And to our surprise, Shabtai Zvi showed up a few days later. The “Stetsons,” who had arrested Chico Devil’s gang, brought him to us.

One of the soldiers told us that they had found Shabtai Zvi sitting on a stone, his eyes fixed on the body of Chico Devil. And throughout the floor—the bandits, dead drunk, lay snoring. There were quartered oxen scattered everywhere. And wine. “I’ve never seen so much wine! Every single container previously filled with water was now filled with wine! Bottles, flasks, buckets, basins, barrels. The waters of a nearby marsh were red. I don’t know if it was the blood of the oxen or if it was wine. But I think it was wine.”

With the help of a wealthy relative, Leib Rubin set up shop: first he ran a store that sold fabrics. Then he moved on to furniture, and eventually he established a brokerage firm, and ended up amassing a great fortune. Shabtai Zvi worked in one of his companies, where I was also an employee. Natan de Gaza, after getting mixed up in some smuggling activities, had to flee the country and was never heard of again.

After Sarita’s death, Shabtai Zvi and I got into the habit of getting together in a bar to drink wine. That’s where we spend our evenings. He doesn’t say much, and neither do I; he pours the wine and we drink in silence. Just before midnight he closes his eyes, lays his hands over the glass and murmurs some words in Hebrew (or in Aramaic, or in Ladino). The wine is changed into water. The bar owner thinks it is just a trick. As for myself, I’m not so sure.

Translation by Eloah Giacomelli

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20151214-biomapampa
Fields in Rio Grande do Sul, Brazil

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Moacyr Scliar’s website

Livros de Moacyr Scliar/Books by Moacyr Scliar

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Horacio Vodovotz — Artista visual judío-argentino/Argentine-Jewish Artist — “Escenas bíblicas” “Biblical Scenes”

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Horacio Vodavotz nació en 1942. Estudió dibujo y pintura con Manuel Eichelbaum y Demetrio Urruchua. Se graduó como Arquitecto Universidad de Buenos Aires en 1967. Con sus óleos y monocopias concurre a salones Nacionales, Provinciales y Municipales desde 1955. Habiendo sido seleccionado en más de cien oportunidades y obteniendo numerosos premios. Han destacado también sus trabajos por Radio Barcelona y en Israel los periódicos “Aurora” y “Maariv”. Entre sus murales se destacan “Lago Kineret” (1966) de cien metros cuadrados y ubicado en Buenos Aires, y otros como el realizado en Barrington Shores, EEUU (1988), en B’nai B’rith (1990) y Hospital Israelita (1998). Poseen obras suyas los Museos de Campana, del Grabado, Colecciones Privadas e Instituciones la Argentina y Brasil, Paraguay, Uruguay, Costa Rica, Francia, Inglaterra, Israel, los Estados Unidos, y la ex-Unión Soviética. Escribe y da clases y conferencias sobre temas de su especialidad en diversos ámbitos tales como Comunidad Emanu-El, B’nai B’rith, Facultad de Odontología, Colegio de Farmacéuticos y Bioquímicos y las Escuelas ORT.
(Se encuentra el CV de Horacio Vodovotz en español al fin de este post).
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Horacio Vodovotz was born in 1942. He studied painting and drawing with Manuel Eichelbaum and Demetrio Urruchua. He graduated in 1967, obtaining his degree in Architecture from the Universidad de Buenos Aires. Since 1955, he has shown his oil paintings and monotypes in national, provincial and municipal exhibitions. Having been a finalist in more than 100 events, he has won many prizes. Also, his works have been praised by Radio Barcelona and by the newspapers “Aurora” and “Maariv” in Israel. His most important murals are “Lake Kineret” (1966), one hundred square meters in size and located in Buenos Aires, and others in Barrington Shores, U.S.A. (1988), at B’nai B’rith Argentina (1990), and at the Hospital Israelita of Buenos Aires (1998). His works are owned by the Campana and Prints Museums in Buenos Aires and in institutional and private collections in Argentina, Brazil, Paraguay, Uruguay, Costa Rica, France, England, Israel, the United States, and the former Soviet Union. Horacio Vodovotz writes, gives classes, and lectures about topics in which he specializes in varied locales such as the Emmanuel Synagogue, B’nai B’rith, the College of Dentistry, the School of Pharmacy and the College of Pharmacists and Biochemists, and the ORT school system.
(Horacio Vodovotz’s CV in Spanish can be found at the bottom of this post.)
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          Para mí, Horacio Vodovodtz es un Gran Maestro del arte judío-argentino y judío-latinoamericano. Desde los años 60, ha producido un sinfín de óleos, obras de técnica mixta, pasteles en colores brillantes y a veces suaves, de temática judaica. Sus obras incluyen escenas de la Biblia, meditaciones místicas, escenas jasídicas y de la vida judía en general, especialmente, de Israel–de la Jerusalén vieja y nueva y el Sfat de los místicos.

           Admiro su dedicación, su gran habilidad como maestro de arte y su talento para mantener buenas relaciones con judíos de toda estirpe. Lo considero como un gran amigo y un artista de primer rango cuya obra que siempre  me impacta mucho

                          Steve Sadow

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          For me, Horacio Vodovotz is a Grand-Master of Jewish-Argentine and Jewish-Latin American art. Since the 1960s, he has produced an enormous collection of oil paintings, works of mixed techniques, pastels, in brilliant colors and sometimes soft ones, that treat Jewish themes. His works include Biblical themes, mystical meditations, Hasidic activities and Jewish life in general. Especially, he has dealt with Israel—Jerusalem, old and new, and of Safed, the town of the mystics.

          I admire his dedication, his great ability as an art teacher and his talent for maintaining good relations with Jews of all backgrounds.

                                                                                                                                           Steve Sadow

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                     “Escenas bíblicas”/”Biblical Scenes” 

 

El Arbol del Bien y del Mal 183 x85 2005 (1)
El Arbol del Bien y del Mal/The Tree of Good and Evil – 183 x 85 xm 2005

El Diluvio   2013- 65 x 50 cm.     t. mixta.jpg
El Diluvio/The Flood -técnica mixta/mixed techniques -65 x 50 cm

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Jacob y Esau – Técnica mixta/mixed techniques – 90 x 85 cm, 2015

El Sueño de Jacob 183 x 105 2006.jpg
El sueño de Jacob/Jacob’s Dream, 183 x 105 cm, 2006

Jericó II   90 x130cm-   2014  óleo (2).jpg
Jericó II – óleo/oils – 90 x 300 cm, 2014

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Tres ángeles/Three Angels – óleo/oils -130 x 90 cm, 2017

Guardián de las Puertas ´`oleo s. tela 2013 150 x 150cm.-2.jpg
Guardián de las puertas/Guardian of the Entrances – óleo sobre tela/oils on cloth –  150 x150 cm, 2013

comentarios del Talmud 40 x 60 T. mixta 2007.JPG
Comentarios del; Talmud/Commentaries on the Talmud — têcnica mixta/mixed technique  –           40 x 80 cm – 2007

Cercanías de la Tumba de david- 2013 óleo92 x92 cm..jpg
Cercanías de l tumba de David?Near David’s Tumb -óleo/oils -92 x 92, 2013

Murallas de Jerusalen óleo 130x 90cjm..jpg
Murallas de Jerusalén/Walls of Jerusalem – óleo/oils – 130 x 90 cm.

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CV de HORACIO VODOVOTZ

Nació en 1942. Comenzó su formación en las artes plásticas estudiando dibujo y pintura con los maestros Manuel Eichelbaum y Demetrio Urruchúa. Ya como arquitecto, graduado en la UBA en 1967, proyectó y construyó edificios de vivienda, locales comerciales, oficinas, industrias espacios deportivos y stands entre otros emprendimientos.

Sus óleos,  monocopias y pasteles fueron seleccionados  en más de 180 exposiciones individuales y colectivas, obteniendo numerosos premios  entre ellos: Tercer premio en pintura (San Fernando-1967), Premio Amadeo Cichero, Remaggi Gomez (1968), Mención de honor en el Salón de Morón (1975) y en grabado en San Fernando (1977). Le asignan menciones especiales en el colegio Ward (1981) y congregación Emanuel (1984) Durante 1986 fue premiado en el Centro Yukio Mishima, Centro Cultural  Giama y A.C.A.P. Obtuvo Menciones en el Salón de Arte Sacro (Olivos 1998), Salón Sara Stábile (2000) Premio al aporte al patrimonio Artístico de Belgrano (2001) Mención de honor Casa de Italia (2005) Mereció primeros premios en la Universidad de Morón (1979), Asociación Estímulo de arte (1979) Salón de San Fernando (1981) y en la primera Bienal Internacional sobre el Genocidio del Pueblo Armenio (1985)

Fue seleccionado en diferentes Salones, tanto Nacionales, Provinciales y Municipales, como los del Salón Nacional de Artes Plásticas, Salón Municipal de artes Plásticas, Mar del Plata, Córdoba, La Plata, Morón, Rosario, San Fernando, Lanús, Tigre, Quilmes, Ramos Mejía ,Wilde, Almirante Brown, La Plata, Santa Fe, Córdoba, ,Ayudarte I,II YIII,La Boca, Arte Ba, entre otros.

Expuso  en instituciones de prestigio como MEEBA( Estímulo de  Bellas Artes), SHA(Sociedad Hebraica Argentina), SAAP(Sociedad Argentina de Artistas Plásticos),el Círculo de Bellas Artes, SADE (Sociedad Argentina de Escritores), el Centro Cultural Recoleta, el Palais de Glace, el Museo Sívori, el Museo Saavedra, el Museo de la Casa de la Moneda, Museo Benito Quinquela Martin, ,Dirección Nacional de Museos, el Club de Leones, la Bolsa de Cereales, el Banco Credicoop,  Universidad de Morón,  Universidad de Belgrano,  Universidad Popular de La Boca, el Colegio Ward, Casa de Italia, el Centro Educativo Sefardí ,Dirección  Nacional de Museos ,AMIA (Asociación mutual israelita Argentina), CNHacoaj, O., H. Macabi, B, nai Brith internacional Comunidad Bet El ,Le Dor Vador, Salon Lepret, Hipódromo Argentino, Auditorio de Buenos Aires y diversas galerías de arte, entre otros.

Ha sido invitado a exponer en el Colegio de Farmacéuticos y Bioquímicos, en la Facultad de Odontología, en el  Banco Provincia y en la Primera Iglesia Metodista, y en varias ciudades de Israel por medio de la embajada argentina en ese país.

Además de las técnicas de caballete realizó murales Argentina y EE.UU., destacándose por su tamaño de 100 m2 “Lago Kineret (1966). (Pampa Esq. O´Higgins).

Este trabajo fue incorporado por el gobierno de ´la ciudad Autónoma de Bs. As. Al Patrimonio Urbano y publicado por el Ministerio de Cultura en 2005

Existen murales suyos en el Hospital Israelita “Ezrah”, en la B,nei Brith Argentina y en diversos edificios  de argentina y U.S.A.

Su obra forma parte del Archivo Iconográfico Nacional, de la Enciclopedia del Arte en América, Selección de grandes artistas 110 Aniversario de Amia y en el Diccionario de Artistas Plásticos Argentinos. Seleccionado para el libro Historia de los Bares Argentinos (municipalidad CABA) Amia de Basavilbaso festejó sus 110 años con un libro cuya tapa y prólogo son de autoría del artista. Selección  del prof. Stephen A. Sadow en su libro “Desde adentro y desde Afuera.” En Amia central fue curador de los dos Congresos  Internacionales por la Creatividad. Su obra “El Kotel” es el único cuadro reproducido e n “Torat Emet”. Parte de su obra está en manos de coleccionistas privados e instituciones públicas de la Rep. Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile, Costa Rica, Panamá Francia, Inglaterra, Suecia, U.S.A, Israel,Mejico. Australiay ex Unión Soviética.

Su trayectoria fue elogiada por la prensa, tanto en medios  gráficos como radiales y televisivos, dentro y fuera del país. Entre otros  mencionaremos los diarios Aurora  y Maariv de Israel, Radio Barcelona de España, La Nación, Clarín, Argentinisches Tageblatt de Argentina. También  fue elogiado por diversos medios dedicados al arte.Algunas críticas se reproducen por separado.En  2002 se publica su libro Manchas, cuyo contenido es reeditado en Nueva York.

Fue Asesor Técnico Profesional del Decano en la Facultad de Medicina (UBA) y un activo organizador de salones de arte, tanto como artista plástico, como curador o jurado en espacios institucionales como AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina), la B´nei Brith y escuelas técnicas ORT Internacional.

Fue invitado a realizar exposiciones personales durante  2006 en La Bolsa de Comercio, Museo Histórico Saavedra, Museo Jauretche-  Banco Provincia, Northeastern  University, Boston.

Tuvo el honor de representar a Jabad de la ciudad de la Plata en una muestra retrospectiva individual, en el Centro Malvinas de esa ciudad. Como corolario de esta muestra colaboró en el diseño de la sinagoga de Beit Jabad de La Plata. Actuó como jurado en concursos de pintura organizados por Jabad central.La dirección de cultura de la Provincia de buenos aires exhibió sus cuadros en el Círculo de villa Devoto y en las localidades de San Andrés de Giles, Carmen de Areco y Chacabuco. El anuario de personalidades del mundo judío lo seleccionó junto a cinco. Exponentes del deporte y la política.

Sus obras  fueron seleccionadas por varios escritores para portada de sus libros. Lo mismo hicieron numerosos templos y Memoria y Protagonismo “ de B,nai Brith argentina En 2007 La comunidad Bet Hilel le dedicó la tapa de su anuario, y en 2008 hizo lo propio la comunidad B´nai Tikvá.

En 2007 expone nuevamente en el Náutico Hacoaj y en Judaica Books, siendo invitado  a exponer en la comunidad Bet El . En 2013, 14 y15 seleccionado por la comunidad judía para “Mixturas “ en el Palais de Glace. En los mismos años expone en “Ayudarte”En 2016 la comunidad B,nei Tikvah realiza su primera Hagadá. La totalidad de sus imágenes (tapa , contrat-tapa y 15 imágenes interiores) son realizada por Vodovotz. 2016-Realiza las imágenes para el calendario hebraico de la Sociedad Israelita de las Pampas por séptimo año consecutivo. 2016 Premio a artista local salón de pintura de Villa Urquiza2017 dos muestras en inmobiliaria Rivas

Desde su labor docente  escribe, da clases y conferencias de su especialidad en espacios académicos.

Tel/Fax    4- 572-2313      4-572 6888

Vodovotz @ hotmail.com.ar

http://horaciovodovotzlh.wix.com/pinturas

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Rosita Kalina (1934-2005) Poeta judío-costarricense/ Costa Rican-Jewish Poet — “Soy de la tribu de Yehudá”/”I Am of the Tribe of Judah”

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Rosita Kalina

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Rosita Kalina nació en San José de Costa Rica. Recibió su licenciatura en literatura inglesa de la Universidad de Costa Rica. Enseñó el inglés al nivel secundario y ayudó en la fundación de la Escuela Secundaria de Santa Ana de San José. De 1965-1970, vivió en los Estados Unidos, trabajando por el Johnson County Health Department en Iowa City Iowa. Regresó a la Universidad de Costa Rica donde enseñó el inglés. Kalina publicó mucha ficción corta en los suplementos literarios de La Nación, un periódico de San José, para el cual también escribió la crítica social. A menudo, contribuyó a Herencia judía, una revista judía de Bogotá, Colombia. En 1988, fue otorgada el Premio Nacional de Poesía por su obra Los signos y los tiempos. En su poesía, exploró temática judía religiosa y existencial en obras como Detrás de las palabras (1983), Cruce de niebla (1987), and Mi paz guerrero (1998).

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Rosita Kalina was born in San José, Costa Rica. She graduated from the University of Costa Rica with a degree in English literature. She taught English at the high school level and helped to found the Santa Ana High School in San José. From 1965 to 1970, she lived in the United States, working for the Johnson County Health Department inIowa City, Iowa. She returned to the University of Costa Rica, where she taught English. Kalina published much short fiction in the literary supplements of La Nación, a newspaper in San José, for which she also wrote social criticism. She often contributed to Herencia judía, a Jewish journal in Bogotá, Colombia. In 1988, she was awarded the PremioNacional de Poesía (National Poetry Prize) for her Los signos y los tiempos. In her poetry, she explored Jewish religious and existential themes in works such as Detrás de las palabras (1983), Cruce de niebla (1987), and Mi paz guerrero (1998).

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SOY DE LA TRIBU DE YEHUDÁ

 

Soy de la tribu de Yehudá

La de mis abuelos y bisabuelos.

La de Salomón, de Jesús y Einstein.

Por no citar a Freud,

cuyo valioso secreto cabalístico

saltó a la silla del terapeuta.

No perdono los miles de holocaustos

que en nombre de fementidas verdades

se urdieron contra mi pueblo,

contra otros pueblos antiquísimos,

más sabios que la ley del blanco.

Me horroriza el hombre integrado

a religiosas guerras.

Que somos uno en la inmensa nave

madre tierra, que nos transporta

a ilimitadas dimensiones.

Que todos respiramos un mismo destino.

Soy universal. Simplemente una mujer

que se atreve a soñar con una hermandad

de almas y de alas.

Precisamente por mi origen,

comprendo bien la tristeza de otros

venidos a menos por color o ángulo de los ojos.

¡Que venga la era del hombre,

maravilloso ser que puebla la existencia!

En él veo único, irrepetible,

mi orgullo de ser mujer.

También amo al animal y a las plantas

que vivan mis soledades.

Soy judía. Tersa hasta la caricia.

Amorosa hasta el éxtasis.

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I AM OF THE TRIBE OF JUDAH

 

I am of the tribe of Judah.

That of my grandparents and great-grandparents.

That of Solomon, of Jesus and Einstein.

Not to mention Freud

whose valuable Kabalistic secret

leaped to the therapist’s chair.

I don’t forgive the thousands of Holocausts

that in the name of false truths

were devised against my people,

against other extremely old peoples.

wiser than the law of the powerful.

I am horrified by the man who takes part in religious wars.

That we are one in the immense ship

Mother Earth, that transports to

unlimited dimensions.

That we all breathe a like destiny.

I am universal. Simply a woman

who dares to dream of a brotherhood

of souls and of wings.

Precisely because of my origin,

I well understand the sadness of others

brought down by color or angle of eyes.

Let the era of man come,

marvelous being who populates existence!

In him, I see as unique, unrepeatable,

my pride of being a woman.

I also love the animal and the plants

that live my solitudes.

I am Jewish. Smooth even to the caress.

Loving even to ecstasy.

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Mar Adentro
Mar adentro/Seaward — Ileana Piszk

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CELEBRO MI CEREMONIA

 

Celebro mi ceremonia.

Libertad ilimitada

cubre mi albedrío .

Testigo soy del drama.

 

Mi barco se levanta, se hunde,

parece avanzar. Prosigue.

Aunque la tormenta arrecie,

la pesca es pródiga.

 

En rendición total,

me aquieta la furia del océano .

A él me rendiré con paz .

Pero con paz violenta.

 

Amo este puerto,

sus oscuras costas,

sus verdes mágicos, sus ocres .

Su eterno asombro

ante el sol que lo calcina.

 

Profundo, con pasión de amante,

me recibe el mar.

Al tragarse las lágrimas de Dios,

s e convierte en su pañuelo .

 

El mar de mi serena madurez

se baña en tempestad

que sopla velas .

 

Celebro ceremonias

sin que me hiera el rayo

enamorado del mar que lo aprisiona.

Mi cauce, el mar.

El puerto, mi destino.

He cosechado peces de colores

que alegrarán mi paz guerrera.

Mi ceremonia oculta me susurra

la pasión de Dios sobre las aguas.

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I CELEBRATE MY CEREMONY

 

I celebrate my ceremony.

Unlimited freedom

Covers over my will.

I am a witness to the drama.

 

My ship, rises, plunges,

seems to advance. It carries on.

Although the storm worsens.

the fishing is prodigious.

 

In total surrender,

I am calmed by the fury of the ocean.

I give myself over to it with peace.

But with a violent peace.

 

I love this harbor,

its hidden coastlines,

its magic greens, its ochers.

Its eternal amazement

before the sun that burns it completely.

 

Profound, with a lover’s passion,

the sea receives me.

Swallowing God’s tears,

it becomes his handkerchief.

 

The sea of my serene maturity

bathes in the storm

that blows candles out.

 

I celebrate ceremonies

without being wounded by the ray enamored of the sea that traps it.

My channel, the sea.

The port, my destiny.

I have harvested fish of colors

that will brighten my warrior peace.

 

My hidden ceremony whispers to me

God’s passion over the waters.

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Rosita/Tosita/Sorita

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MI NOMBRE

 

Mi nombre es como morder el fruto:

Dulcemente ácido.

Olvidé sus letras.

Estos prismas me hechizaron,

en nombre del padre de las llamas,

del agua, de la sangre.

Tiene temple mi nombre.

Recio, como el roble.

Permanece como el pino.

A pesar de errores ortográficos,

subliminales y semánticos,

es convincente y circular.

Hoy, perentorio es pulirlo.

Nítido, de su centro emana claridad

para siempre.

En un tiempo de concreto.

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Rosita/Tosita/Sorita

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MY NAME

 

My name is like the taste of fruit:

sweetly tart.

I forgot its letters.

These prisms bewitch me,

in the name of the father of flames,

of water, of blood.

My name holds its own.

Sturdy, like oak.

Enduring, like pine.

In spite of errors in spelling,

subliminal and semantic,

it is convincing and circular.

Today, the last chance to polish it.

Sharp, from its center emanates clarity

for all times.

In a fixed time.

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A TRASCENDER LA VIDA

 

A trascender la vida aprendo.

No me asustan

águilas rapaces,

ni tigres con ojos trasnochados

hieren mi señera frente florecida.

 

Luminosas aperturas

plenamente amplias,

dulcemente sacras

vibran a mi paso.

Llegaré con serena plenitud

a las montañas.

Mis velas soplarán

con verdes vientos

cuando cruce, de la niebla,

el arco iris.

 

Ansío para todos

un brioso despertar

de anhelos límpidos,

palomas recogiendo de mi palma

los granos inocentes.

 

Somos un poco de Ave Fénix

y mucho de fogatas.

Espiral perpetua hacia la cima,

ondas marineras,

levitando del barro hacia la sangre.

Aunque a veces demos marcha atrás,

arriba vamos, caminantes.

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TO TRANSCEND LIFE

 

I am learning to transcend life.

I am not frightened

by predatory eagles,

or tigers with exhausted eyes

injure my solitary, flourishing brow.

Luminous openings

fully ample,

sweetly sacred

vibrate at my step.

I will arrive with serene maturity

to the mountains.

My candles will blow

with green winds

when the rainbow crosses through

the fog.

I wish for all

a lively awakening

of crystalline desires,

doves collecting from my palm

innocent grains.

We are made of a little of The Phoenix

and a great deal of bonfires.

Perpetual spiral toward the summit,

sailors’ waves,

hoving from the mud towards the blood.

Although at times we go in reverse

let’s go up, travelers.

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SER

 

La profundidad del mar me asombra.

Observo ir y venir las olas

como eterno juego.

Entonces me pregunto:

¿Es posible incorporar

esta primigenia fuerza

al quehacer espiritual?

Todo depende del caminante.

De aquel que sepa mirar

con sensibilidad, sin arrogancia.

De aquél que baje a las profundidades

y sorprenda los milagros de ese fondo

insondable que multiplica su pureza

como perlas unidas a las rocas.

El mar es dulce y rugiente.

Como el hombre. Y como él

transmite mensajes al que sepa

arrullarlos en la percepción.

Así se comprende un poco la inmensidad.

Así, la pupila reverdece sus colores

más límpidos, más hermosos.

Inacabable, energía.

Así, la pupila reverdece sus colores

más límpidos, más hermosos.

Inacabable, energía.

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BEING

 

The depth of the sea astonishes me.

I watch the coming and going of the waves

as an eternal game.

Then I ask myself:

is it possible to incorporate

this primitive force

into the spiritual task?

Everything depends on the traveler.

On the one who knows how to watch

with sensitivity, without arrogance.

On that one who goes down to the depths

and surprises the miracles of that unfathomable

bottom that multiplies its purity

like pearls attached to the rocks.

The sea is sweet and bellowing.

Like man. And the way that he

passes messages to the one who knows

how to lull them asleep in the perception.

So the immensity is understood a little.

So, the pupil gives off its colors

more crystalline, more beautiful.

Endless, energy.

So, the pupil gives off its colors

more crystalline, more beautiful

Endless, energy.

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PUNTA LEONA

al Lic. Moisés Fachler

La visión del mar se me torna beatífica

al unirse con el bosque.

Vuelan en formación las gaviotas,

leves, desvelando a los pececillos dormidos,

coloreados por el vaivén del mar

ora azul, ora verde esmeralda.

Dulce y misterioso, el bosque.

Azuladas, las palmeras

se reúnen en enjambre con los cedros

y los malinches centenarios.

En ese borde único se pierden

arena y cielo en cópula amorosa

de encuentros inmortales.

Es reverdecer un génesis

siempre vigente, que jamás muere

ni se desgasta con los años.

No pasa el tiempo. Se detiene. ¡Es revelación!

El ojo, ávido de colores,

encuentra el cenit de su horizonte,

se abrillanta en el contraste

de las olas con la tierra.

Ahí vive la primigenia creación

que el poeta canta: la única belleza inmaculada del universo.

La verdad de un ósculo milenario

y misterioso que se revela en la pupila.

Se acerca el momento de mi verdad.

Con júbilo, una sonrisa borda mi mejilla.

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PUNTA LEONA

to Lic. Moisés Fachler

The vision of the sea makes me blessed

When it joins forces with the forest.

The gulls fly in formation,

light, waking up the small, sleeping fish,

colored by the rolling of the sea

now blue, now emerald green.

Sweet and mysterious, the forest.

Bluish, the palm trees

swarm together with the cedars

and the hundred year old malinches.

On that unique border are lost

sand and sky in amorous copulation

of immortal meetings.

It is to make green again a genesis

always in force, that never dies

nor wears out with the passing years.

Time doesn’t pass. It stops. It is

revelation!

The eye, avid for colors,

finds the zenith of its horizon.

polishes itself with the contrast

between the waves and the earth.

There lives the primitive creation

of which the poet sings: the only immaculate beauty in the universe.

The truth of a millennial and mysterious

kiss that is revealed in the pupil.

My moment of truth is approaching.

With jubilation, a smile embroiders my cheek.

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Artículo sobre Rosita Kalina

Rosita/Ileana

 

Mirta Kupferminc — Artista visual interdisciplinaria judío-argentina/ Argentine-Jewish Interdisciplinary Artist

OTRO RETARATO MIRTA
Mirta Kupferminc

Website

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“Una de las cosas más importantes que me pasaron en la vida, ocurrió antes de que yo naciera”.Esta sola frase da cuenta de una marca que recibí y que atraviesa toda mi vida y también mi obra. Soy hija de padres sobrevivientes de Auschwitz. Mi papá polaco y mi mamá húngara; llegaron a Argentina como tantos otros; buscando refugio huyendo de una Europa que no los quería y que los despojó de toda su vida. Nací en una casa en la que no había fotos ni objetos que hubieran pertenecido a nadie antes de mis padres. Crecí abrazada por brazos numerados.

En mi casa se hablaba otro idioma, es así que aprendí variantes de la llamada “lengua materna”, y muchas veces me sentí extranjera en mi propia patria.

Creo que mi deseo de ser artista nació a partir de la necesidad de tener objetos que me sobrevivieran. Toda mi obra está atravesada por la Memoria y la Identidad. Esos son mis grandes temas.Mi trabajo se centra en los temas que muestran mi identidad judío-argentina.

Somos quienes somos más allá de nuestra intención; yo siento que transmito la verdad de mi esencia.

Lo que no se puede ver; el arte debe mostrarlo. Ese es mi compromiso.

Mirta Kupferminc

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“One of the most important events in my life took place before I was born.” This phrase alone explains a wound I received that goes through all my life and also my work. I am the daughter of parents who were survivors of Auschwitz. My Polish father and my Hungarian mother arrived in Argentina, like so many others, seeking refuge, fleeing a Europe that did want them and that deprived them of their entire lives. I was born in a home that didn’t have photos or objects that had belonged to anyone who preceded my parents. I grew up embraced by numbered hands.

In my home, another language was spoken, so that I learned variations of the so-called “mother tongue,” and often, I felt like a stranger in my own land.

I believe that my desire to become an artist was born from the necessity to have objects that would survive me. All of my work is infused with Memory and identity. These are my central over-arching themes.

My work is centered in the themes that show my Jewish-Argentine Identity.

We are who we are, beyond our own intention; I feel that I transmit the truth of my essence.

What cannot be seen; art should show. This is my commitment.

Mirta Kupferminc

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El arte de Mirta Kupferminc/Mirta Kupferminc’s Art

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Una instalación basado en historia de la Torre de Babel/An Installation based on the story of theTower of Babel, Even if you don’t know Spanish, you will find it compelling.

 

DIVINO DESEO imagen del film 2014  DIVINE DESIRE still image of the film 2014-1.jpg
DIVINO DESEO –  imagen del film. 2014/DIVINE DESIRE – still from the film, 2014

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CONVERTIDO EN SERPIENTE(detalle)CONVERTED INTO A SERPENT(detail) 

PAISAJE INTERIOR Técnica mixta 110 x 136 cm 2012 INTERIOR LANDSCAPE mixed media 43 x 54 in 2012.jpg
PAISAJE INTERIOR – Técnica mixta – 100 x 130 cm, 2012                                                      INTERIOR LANDSCAPE – mixed media – 43 x 54 in, 2012

ORIGEN DE LA XENOFOBIA litografía y caucho calado a mano 96 x 78cm 2017  ORIGIN OFXENOPHOBIA Iithography - hand cut rubber 37 x 30 in 2017.jpg
ORÍGENES DE LA XENOFOBÍA -litografía y caucho calado a mano 96 x 78 cm, 2017                                                          ORIGINS OF XENOPHOBIA –  Iithography – hand cut rubber 37 x 30 , 2017

MEMORIA DE UN RELATO Litografía 38 x 55 cm  2017 MEMORY OF TALE lithography 15 x 22 in 2017.jpg
MEMORIAS DE UN RELATO -Litografía 38 x 55 cm,  2017                                                                                           MEMORIES OF A TALE- Lithography, 15 x 22 in, 2017

 

PROMESA DE AMOR fotografía digital 100 x 60 cm 2016 LOVE PROMISE digital photograph 39,4 x 23,6 in-1.jpg
PROMESA DE AMOR – fotografía digital, 100 x 60 cm                                                                                                     LOVE PROMISE – digital photograph, 39.4 x 23.9 in.

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JUPá (detalle de una instalación)/BRIDAL CANOPY (detail from an installation)

SILLA EVA- LA MADRE PRIMORDIAL 100 x 100 x 100 cm 2014 EVE'S-CHAIR OF ALL MOTHERS 39,4 x39,4 x 39,4 in 2014
SILLA EVA-LA MADRE PRIMORDIAL – 100 x 100 x 100 cm, 2014                                                                                         EVE’S CHAIR- CHAIR OF ALL THE MOTHERS, 39.4 x 39.4 x 39.4 in, 2014

Mirta portando CONVERTIDO EN SERPIENTE escultura blanda habitable 140 x 150 x 10 cm Mirta wearing S-NAKED habitable sculpture 55 x 60 x 3,9 in 2014
MIRTA portando CONVERTIDO EN UN SERPIENTE – escultura blanda habitable –                         140 x 150 x 10 cm                                                                                                                                                                                            MIRTA carrying S-NAKED – habitable sculpture – 55 x 60 x 3.9 in

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Curriculum Vitae — Mirta Kupferminc — Español/English

Mirta Kupferminc – Nació en Buenos Aires, 1955 – Artista Visual multidisciplinaria. Profesora y conferencista. Actuó como jurado o curadora en varios eventos nacionales e internacionales. Exhibe local e internacionalmente desde 1977 y realizó más de 90 exposiciones individuales. Representa a Argentina en concursos y Bienales internacionales. Fundadora y directora de LABA-BA (Argentina) en diálogo con LABA: House of Study at the 14th St Y NYC -Invitada a exhibir en Venecia en los eventos conmemorativos por el aniversario de los 500 años del Ghetto judío .Junto al arquitecto Andres Segal creo el Monumento de Memoria Activa en homenaje a las víctimas de la AMIA.

Colecciones y Museos (selección)

Palais de Glace, Buenos Aires – Museo Nacional de Grabado, Buenos Aires – IWO Museum,Buenos Aires – Colección Amalia L. de Fortabat – Oficina Comerial y legal de Taiwán en Argentina.Museo Rosa Galisteo de Rodriguez, Rosario – Santa Fé – Argentina.Museo Wolfsohn Hechal Schlomó – Jerusalem – The Israel Museum Contemporary Art Collection, Jerusalem – Israel – Fine Arts Museum, Taipei – Fine Arts Museum, Taichung – Taiwán – Museo Ralli, Uruguay – Fine Arts Museum, Gÿor-Museo Holocaust museum, Budapest, Hungary – Ex-libris Museum, Saint Niklaas, Belgium -Colección Contemporánea de la Real Biblioteca de Madrid, España – Casa de las Américas, La Habana, Cuba – Universidad de Maryland – Library of Congress, Washington DC – Golda Meir Library, Wisconsin, Jewish Museum in Milwaukee -HUC Museum, Nueva York, Manhattan, NY- New York University at Buffalo -Milwaukee Institute of Art and Design, Wisconsin – University – Southern Graphic Council Collection, EE.UU.

Exhibiciones (selección)

2018 º “El Altar de Alter” – IMPACT 10 Santander, España º Mundo Nuevo Art Gallery- Buenos Aires.

2017 º Repair the World- Brooklyn “ THE OTHER SOUTH”

º LABA at the 14th St Y , NYC “ THE OTHER SOUTH” º Fundación pasaje Ochoseiscinco- Buenos Aires

º Contemporary Art Jerusalem Biennale- “ TRADUTTORE- TRADITTORE” 2016 º DAIN Usina Cultural, Buenos Aires – EL CUERPO DE LAS PALABRAS.

º Grupo OTT en la muestra DIVIDED WATERS durante los eventos conmemorativos de los 500 años del Ghetto de Venecia.

º Encuentros Abiertos Festival de la Luz- Buenos Aires 2015 ºGaleria Koo – Hong Kong.

º Bienal de Jerusalem.

2014 º Invitada a exhibir en el marco de la muestra internacional de grabado en el Fine Arts Museum en Shangai.

2013 º Muestra de Grabado en Archiv Arte Gallery – Berna, Suiza. º Gravura Brasileira, Sao Paulo – Brasil.

º Experimental Printmaking Projects, Rumania.

2012 º Fundación Alon para las Artes – Buenos Aires – LA VIDA ESPUMA – con textos de Manuela Fingueret.

2011 º EN LA PALMA DE MI MANO, Galería Original Múltiple – Buenos Aires. º CARTOGRAFIA DEL DESEO, Centro de Cultura Judaica – Sao Paulo, Brasil.

2009 º WANDERINGS Jewish Museum HUC, Nueva York.

ºGalería Arcimboldo – THE SKIN OF MEMOR, Buenos Aires .

2008 º Nohl Art Gallery – Universidad de Winsconsin, Milwaukee: WOMEN OF THE BOOK

ºBORGES Y LA CÁBALA: en busca del Acceso, con textos de Saúl Sosnowski. Universidad de Maryland.

2007 º Instituto Cervantes, Chicago, EE.UU.

º Instalación performance: LA PIEL DE LA MEMORIA” Instituto Hemisférico de Performance y Política.

2006 º BORGES Y LA CÁBALA: senderos del Verbo – textos de Saúl Sosnowski-Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires.

2005 º Galería de arte de Universitat der Künste Berlín, Alemania.

º Exhibición video “En Camino” con Mariana Sosnowski, Espacio Fundación Telefónica,

Buenos Aires.

2002 º Museo Sívori, MUNDOS PARALELOS – Buenos Aires, Argentina .

º International Images Gallery, Sewickley, Pittsburgh, Estados Unidos. Obra gráfica.

1999 º Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires. Grabados. 1998 º Sokei Academy of Fine Arts, Tokio, Japón.

1992 º Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, Buenos Aires. 1990 º Museo de Arte Americano, Punta del Este, Uruguay.

º Galería Wildenstein, Buenos Aires, Argentina. 1989 º Galería Aramayo, Uruguay.

1984 º Galería Praxis, Buenos Aires.

1982 º Galería Rubbers, Buenos Aires, Argentina.

Premios (selección)

2016 ºBeca Memorial Foundation for Jewish Culture – Nueva York

2013 ºMención especial del Jurado, Salón Manuel Belgrano, Buenos Aires. º Primer Becario Internacional LABA: HOUSE OF STUDY Nueva York.

ºThe Charles and Lynn Schusterman Family Foundation (CLSFF).

2012    º Gran Premio Presidencia de la Nación. Salón Nacional de grabado, Argentina.

2010 ºPremio especial del Jurado – Arte Textil Salón Nacional – Argentina.

2009 ºGanadora de la Beca Memorial Foundation for Jewish Culture – Nueva York. 2008 ºTercer Premio / Trienal internacional de Kochi, Japón.

ºBeca Memorial Foundation for Jewish Culture, Nueva York.

2007    º Premio    Recomendación del Jurado – Concurso Internacional IJAYA, Inglaterra.

2006 ºPremio adquisición, Medalla de Plata 12 Bienal Internacional de Grabado y Dibujo de Taiwán.

ºPremio a la trayectoria Museo del Holocausto, Shoá, Buenos Aires. ºPremio Moisés – a la trayectoria artística – Sociedad Hebraica Argentina.

2005 º Mención de Honor, Festival de Video Arte – Prometeo, Buenos Aires. 2001 º Premio Adquisición, 78º Salón Nacional Anual de Santa Fé, Argentina. 1999 º Mención de Honor Bienal de Grabado de Taipei.

1998 º Artista invitada por Printsaurus Association, Japón. 1997 º1er Premio, Salón Nacional de Grabado, Argentina.

1996 ºGran Premio de Honor, Salón de Santa Fé, Argentina. 1993 º Segundo Premio Pintura, Fondo Nacional de las Artes.

º Premio Consulado de Italia, Salón de Santa Fé, Argentina. 1991 º Tercer Premio, Salón Nacional, Argentina.

Clases y conferencias (selección) :

ºDartmouth College – New Hampshire – ºMIAD Milwaukee

Institute of Art and Design -º New York University at Buffalo, º St Mary´s College, Maryland,

ºUniversity of Maryland, ºLibrería del Congreso, ºWashington, ºUniversidad Tres de Febrero,

ºMuseo de Bellas Artes, Buenos Aires.

ºActúa como jurado en certámenes provinciales y nacionales, de Grabado , y Nuevos soportes y medios Audiovisuales.

ºDirige en Buenos Aires su estudio para artistas.

ºEs fundadora y directora argentina de LABA-BA en dialogo con LABA: laboratory for Art and Culture en Nueva York.

Articles and books (selection)

Cultura e Educaçao- Coelho Teixeira (2015)

God, Faith, & Identity From The Ashes- Menachem Z. Rosensaft (2014)

The Global And the Intimate : Feminism In our Time- Geraldine Pratt, Victoria Rosner (2013)

Harbinger of Modernity– Dalia Wassner (2013)

Painting Borges: Philosophy Interpreting Art Interpreting- Jorge J. E. García (2012) Future of Text And Image: collected essays – Ofra Amihay, Lauren Walsh (2012) The New Jewish Argentina- Adriana Brodsky , Raanaan Rein (2012)

In the wake Of Neoliberalism : Citizenship And Human Rights- Karen Faluk- (2012) Returning To Babel: Jewish Latin American experiences- amalia Ran- Jean Cahan (2011)

Critical Mass : printmaking Beyond The Edge- Richard Noyce- (2010)

THE JEWISH DIASPORA IN LATIN AMERICA AND THE CARIBBEAN The Jewish Diaspora In Latin America And The Caribbean- Kristin Ruggiero (2010) Installations and experimental Printmaking- Alexia Tala (2009)

Misplaced objects: Migrating Collections and Recollections- Silvia Spitta (2009) Rethinking Jewish- Latin America- Jeff Lesser, Raanaan Rein- (2008)

The Walls Of Labyrinth…- Karen Ann Faluck (2008)

Argentina: A Global Studies Handbook.- Todd L. Edwards (2008)

Diaspora And Memory: Figures Of Displacement.- Marie- Aude Baronian, Stephan Besser, Yolande Janses (2007)

Debate Feminista- Vol 18 (2007) Art News- Vol. 101-

Hijos De La Guerra- Diana Wang, Constanza Brunet- (2007) Grabart- Papel Y Estampa- (2006)

Espiral De interrogantes- Reynaldo Gonzalez- (2004) Iluminaciones Judías- Eliahu Toker (2002

Art News- issue March 2002

AJS- Perspectives- Magazine of Jewish Studies- migration- issue fall 2017

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Mirta Kupferminc  Born, Buenos Aires, 1955- Studies: Ernesto de la Cárcova (Superior Studies) – Degree: Printmaking High Professor-1978 to 1981-Prilidiano Pueyrredón (National Art University) – Degree: Master- 1974 to 1977Manuel Belgrano (National Art College) – Degree: Teacher-1973 – Shows locally and internationally since 1977 and has held more than 95 one-person shows in galleries and museums. She represents Argentina at International Biennials.In 2015 she launches LABA-BA in Argentina as a filial of LABA: a Laboratory for Jewish Culture at the 14th St Y in New York City. Since then, she is Director of Laba-ba: a laboratory for Jewish Culture in BA that works together with LABA : house of study NY- Jury in printmaking and new media an Installations contests, and director of her own studio since 1981 where she mentors other artists.

International Collections and Museums

Museo Wolfsohn Hechal Schlomó – Jerusalem- The Israel Museum Contemporary Art Collection, Jerusalem-Israel-Fine Arts Museum , Taipei-Fine Arts Museum , Taichung-Taiwan-Ralli Museum, Uruguay- Fine Arts Museum ,Gÿor-Holocaust Museum, Budapest, Hungary-Ex-libris Museum, Saint Niklaas, Belgium-National Library , Madrid,contemporary collection, Spain- Casa de las Américas, La Habana, Cuba- Universidad de Maryland-Library of Congress, Washington DC-Golda Meir Library, Winsconsin University,Milwaukee- HUC Museum, Nueva York, Manhattan, NY-University of New York at Buffalo- MIAD (Milwaukee Institute of art and Design),- Winsconsin University Collection-Southern Graphic Council Collection, USA.

Collections and Museums in Argentina (selection)

Palais de Glace (Museum), Buenos Aires-Rosa Galisteo de Rodríguez Museum- Rosario-National Printmaking Museum- Buenos Aires-IWO Museum- Buenos Aires-Amalia L. de Fortabat Collection, Jewish Museum, Buenos Aires-Nueva Dirección en la Cultura Collection, Buenos Aires-Garraham Hospital, Buenos Aires-Hacoaj Nautical Club-Argentinian Hebraica Society, Buenos Aires-Pardés Foundation, Buenos Aires-Konex Foundation, Buenos Aires-Banco Mercantil Foundation Cultural and Commercial Office of Taipei in Argentina-

Main Awards

2016 ºBeca Memorial Foundation for Jewish Culture – New York

2013 Honor Mention Sivori Museum, Argentina

2013 First International Fellow at LABA: HOUSE OF STUDY Y New York-

The Charles and Lynn Schusterman Family Foundation (CLSFF)

“#MakeItHappen” Micro Grant Campaign

2012 First National Honor Award – Presidencia de la Nación Argentina

2010 Special prize for the Video “The Name and The Number”, Argentina,

2008 Third prize at the 7th International Triennial Exhibition of Prints- Kochi

Grant- Memorial Foundation for Jewish Culture-

2007 Commendation Award- Ben Uri art gallery- IJAYA- London, Great Britain

2006 Second Prize- Internacional Printmaking Bienal Taiwán

Premio Moisés – Visual Arts Sociedad Hebraica Argentina

Holocaust Museum Prize- Buenos Aires

2001 Adquisición Award, 78º Annual Salón de Santa Fé, Argentina

1999 Honorable Mention, Printmaking Biennial of Taipei, Taiwan

1998 She was invited by the Printsaurus Association, Japan

1997 National Printmaking Award – FIRST PLACE

1996 Honor Great Award, Salón de Santa Fe, Argentina

1993 Consulate of Italy Award, Salón de Santa Fe, Argentina

Fondo Nacional de las Artes Award –

1989 Guibourg Award , National Award, Argentina

1987 Best Monotype Award, National Award, Argentina

1985 Cata Mórtoli de Bianchi Award, National Award, Argentina

1984 Salvador Caputto Award , Salón de Santa Fe, Argentina

1980 Young Argentinian Art Award – FIRST PLACE

Lectures- (selection)

2017- Library of Congress- A Jewish latinamerican view on Babel

2017- Borhes and the Kabbalah- LABA- 14TH St Y New York

2015 “The Trap of Eden” at the Latin American Jewish Studies Association LAJSA, University of Florida.

2015 The Skin Of Memory- Beth Torah Beny Rock Campus, Florida-

2014 Borges and Kabbalah, 14th St Y (LABA session)-

2013- Curator´s diseration at the SCGI International Printmaking Conference- Milwaukee-

2012 -Lazar Segall Museum. Sao Paulo- Printmaking art Fair. Estampa

2011-Interdiciplinary Center for the study of Global Change- University of 2011Minnesota- “Multiculturalism and Migration: an artist´s Vision”- She directed the artist´s books Project “ Inter- Vengo” a Buenos Aires for students of Dartmouth College –

Workshops at:Dartmouth College- New Hampshire- Printmaking department- February

2009- MIAD Milwaukee Institute of Art and Design- Printmaking clasees. Book s classes- Art critic painting students

2009-Visiting artist at MIAD – Darmouth College – (lecture and Workshops)

2009- Latin America Jewish Studies- University of Tel Aviv- with Saúl Sosnowski

2009- The University of New York at Buffalo- October 2009.

2008- Visiting artist University of Maryland

2008- HUC- NY about my work

2007 Library of Congress with Saúl Sosnowski-Borges y la Cábala, Senderos del Verbo- Villa Ocampo- UNESCO, with Saúl Sosnowski .

Visiting artist- MIAD – Milwaukee Institute of Art and design- Golda Meir Library- Wisconsin University- Milwaukee- Hebrew Union College- Lecture

“Mirta Kupferminc as a printmaker”-Visiting artist at Wisconsin University-( Lectures and exhibition-)

2006 -LAJSA Latinamerican Jewish Studies –National Library- Buenos Aires

Round table about Postmemory- Hemispheric institute Encounter

2004 Paralel Worlds- Fundación Internacional Jorge Luis Borges-

2001- Psicoanalisis and Art-Centro Cultural Borges – National Fine Arts Museum-

Lectures: Year 2000 – APA (Asociación Psicoanalítica Argentina )

Exhibitions (selection)

2018 º “The Altar of Alter”- IMPACT 10. Santander, España.

º Mundo Nuevo art Gallery, Buenos Aires

2017 º Represents Argentina at the Third Jerusalem Biennale- Traduttore- Tradittore

2016 º DAIN Usina Cultural, Buenos Aires –“The Body Of The Words”.

º “ Divided Waters”- Venice- 500 years del Ghetto in Venice.

º Festival de la Luz- Buenos Aires

2015- ºGalerie Koo- Hong Kong

º Art Biennial Jerusalem ( group show)

2014 ºinvited artist to show at the International printmaking exhibition at The Fine

Art Museum , Shangai

º Presentation at LABAlive at the 14th St Y , Manhattan USA

2013 ºPrintmaking exhibition at ArchivArte Gallery- Bern Switzerland

ºGravura Brasileira, Sao Paulo- Brazil-

ºExperimental Printmaking Projects

2012 ºFundación Alon para las Artes- Buenos Aires- La Vida Espuma- with

texts by Manuela Fingueret

ºFundación Fundacruz- Río Gallegos-

º Mapping Desire: Borges And Kabbalah- with texts by Saúl Sosnowski.

2011 ºthe Palm Of My Hand .Original Múltiple Gallery- Buenos Aires.

Centro de Cultura Judaica- Sao Paulo, Brasil.

º Reni Duplaa: al borde de lo virtual- Galería ATICA, Buenos Aires, (collaboration with Jorge Meijide)

2009 ºWANDERINGS Jewish Museum Hebrew Union College NYU.

º Galería Arcimboldo- The Skin Of Memory, Buenos Aires .

2008 ºNohl Art Gallery– Wisconsin University- Milwaukee. “Women of the Book:

Mirta Kupferminc and Shirah Apple.

º Borges and the Kabbalah: Seeking Access Exhibition with texts by Saúl Sosnowski. University of Maryland.

2007º Cervantes Institute, Chicago,U.S.

º Installation: The Skin Of Memory Hemisferic Institute,Centro Cultural

ºBuenos Aires, Buenos Aires,

º Universidad CEMA – Skin and Soul of Memory.

2006 ºborges And Kabbalah: paths to the Word- texts Saúl Sosnowski-Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires.

2005 ºUniversitat der Künste Berlin Gallery,Germany

ºExhibition video “En Camino” Espacio Fundación Telefónica, BA

2004 ºInternational Foundation Jorge Luis Borges. “Mundos Convergentes” Buenos Aires

2003º Invited by Argentinian Chancellery .

2002 ºSívori Museum Art Gallery, Buenos Aires, Argentina .

ºInternational Images, Sewickley, Pittsburgh

1999 ºRecoleta Cultural Center, Buenos Aires

ºEspacio Giesso Art Gallery, Buenos Aires.

º Ruth Schweitzer Fine Arts Art Gallery, Toronto, Canada.

º National Exhibition Hall (Palais de Glace), Buenos Aires.

1998 ºSokei Academy of Fine Arts, Tokyo, Japan.

1992 ºModern Art Museum, Buenos Aires.

1990 ºAmerican Art Museum, Punta del Este, Uruguay.

ºWildenstein Art Gallery, Buenos Aires, Argentina .

1989º Aramayo Art Gallery,Uruguay .

1984 ºPraxis Art Gallery, Buenos Aires.

1982 ºRubbers Art Gallery, Buenos Aires, Argentina

Catalogues

Traduttore-Tradittore (2017)

The Body Of The Word (2016)

La Vida Espuma (2012)

Wanderings- (2009) Jeannie Rosensaft- Huc- Nyc

Borges And The Kabbalah: Seeking Access- Saúl Sosnowski, University Of Maryland, College Park Art Gallery (2008)

La Piel De La Memoria – (2007)- Marianne Hirsch & Leo Spitzer

Borges And The Kabbalah : Paths To The Verb- Saul Sosnowski- (2006)

Gente Del Otro Espejo- (2001) (Julio Sapollnick)

Mundos Paralelos- (1999)

4 Artistas Plásticos Argentinos- (1997)

Articles and books , (selection)

Revista Casa Foa. (July 2016) Buenos Aires

Sculpture Magazine (2015) New York

Cultura e Educaçao- Coelho Teixeira (2015) Brazil

God, Faith, & Identity From The Ashes- Menachem Z. Rosensaft (2014) NY

The Global And the Intimate : Feminism In our Time- Geraldine Pratt, Victoria Rosner (2013)

Harbinger of Modernity– Dalia Wassner (2013)

Painting Borges: Philosophy Interpreting Art Interpreting- Jorge J. E. García (2012)

Future of Text And Image: collected essays – Ofra Amihay, Lauren Walsh (2012)

The New Jewish Argentina- Adriana Brodsky , Raanaan Rein (2012)

In the wake Of Neoliberalism : Citizenship And Human Rights- Karen Faluk- (2012)

Returning To Babel: Jewish Latin American experiences- amalia Ran- Jean Cahan (2011)

Critical Mass : printmaking Beyond The Edge- Richard Noyce- (2010)

The Jewish Diaspora In Latin America And The Caribbean- Kristin Ruggiero (2010)

Installations and experimental Printmaking- Alexia Tala (2009)

Misplaced objects: Migrating Collections and Recollections- Silvia Spitta (2009)

Rethinking Jewish- Latin America- Jeff Lesser, Raanaan Rein- (2008)

The Walls Of Labyrinth…- Karen Ann Faluck (2008)

Argentina: A Global Studies Handbook.- Todd L. Edwards (2008)

Diaspora And Memory: Figures Of Displacement.- Marie- Aude Baronian, Stephan Besser, Yolande Janses (2007)

Debate Feminista- Vol 18 (2007)

Art News- Vol. 101-

Hijos De La Guerra- Diana Wang, Constanza Brunet- (2007)

Grabart- Papel Y Estampa- (2006)

Espiral De interrogantes- Reynaldo Gonzalez- (2004)

Iluminaciones Judías- Eliahu Toker (2002)

Art News- issue March (2002)

AJS- Perspectives- Magazine of Jewish Studies- migration- issue fall 2017

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Eliah Germani — Cuentista judío-chileno/Chilean-Jewish Short-story Writer — “Mi hijo judío”/”My Jewish Son”

E. Germani copy
Eliah Germani

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Eliah Germani. Autor de Volver a Berlín (2010), Premio del Consejo Nacional del Libro de Chile en la categoría cuentos inéditos, y de Objetos Personales (2015). Relatos suyos fueron incluidos en la antología Puro Cuento (Marco Antonio de la Parra, 2004), en Enclave: Revista de la creación literaria en español (CUNY, 2012), en la revista de literatura Hispamérica (U.S.A, 2013), en Brevilla: Revista de minificción (2017) y en Los huesos y otros cuentos, la antología del Concurso de Cuentos Paula (Alfaguara, 2018). Es médico pediatra en el Centro Médico de la Universidad de Concepción.

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Eliah Germani, Author of Volver a Berlín (2010,) winner of National Book Council of Chile Prize in the category of unpublished stories, and of Objetos personales (2015). His short-stories have been included in the anthology Puro Cuento (Paris: Marco Antonio de la Parra, 2004,) in Enclave: Revista de la creación literaria en español (CUNY, 2012), in the literary journal Hispamérica (U.S.A, 2013), in Brevilla: Revista de minificción (2017) and in Los huesos y otros cuentos, the anthology of the “Paula” Short-Story Contest (Alfaguara, 2018.). He is a pediatrician at the University of Concepción Medical Center.

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MI HIJO JUDÍO

          Después de dos inhalaciones de broncodilatador una lucecita de alivio iluminó el rostro de la anciana. Su angustioso jadeo comenzó a atenuarse y su mirada se llenó de gratitud. Sentado en el borde de la cama palpé su pulso regular, si bien algo acelerado. No quise apartar mi mano de su muñeca, para darle ánimo, para que no se sintiera sola, queriendo transmitirle energía y calor humano, más allá del puro roce físico. En la pálida piel de su antebrazo me sorprendieron unos números de tinta, burdamente tatuados. Aparté la vista por respeto, haciendo como que no me había dado cuenta. Su mirada cansada me decía sin palabras que le iba mejor. El apretado moño que ordenaba su pelo gris se veía desarticulado, medio deshecho. Un largo mechón ceniciento le caía sobre el cuello.

          – Bueno, ahora bastará con mantener las inhalaciones de manera regular, tal como lo acabamos de hacer, cada cuatro horas, y tomar dos veces al día una cápsula de este antibiótico que le he traído. Trate de beber bastante líquido y cuando tosa, hágalo con fuerza, para que se limpien los pulmones. Mañana le irá mejor y en dos días más ya podrá levantarse. De todas maneras, me gustaría controlarla en mi consulta para que evitemos otra crisis como ésta.

          La señora Gutmann trató de incorporarse para alargarme su mano afectuosa.

          – ¡Muchas gracias doctor! Usted me ha devuelto el aire… Ahora puedo respirar de nuevo. ¡Es tan terrible este ahogo! Lo que usted ha hecho por mí no tiene precio. Es algo santo, es una mitzvá. ¡Qué Dios le bendiga! ¡Usted es un buen judío, uno que cumple los mandamientos del Eterno! 

          En medio de su fragilidad la anciana transmitía algo imponente. Su agradecimiento era sincero, sus palabras me hacían bien. Me agradaba su suave acento europeo. ¿Para qué decirle que no era judío? ¿Con qué fin contarle que no creía en el Dios de las religiones? Había cumplido esa visita porque me lo pidió Fernando, pues hacía tiempo que no atendía pacientes en domicilio. Lo hacía para no decepcionarlo, para acercarme a él, a ese idealista, a ese loco hijo mío.

          Antes de entrar a la oficina del rabino, Fernando se puso un gorro judío que sacó del bolsillo de la camisa. Tal vez quería que yo hiciese lo mismo, en una mesita del vestíbulo había dispuesto un canastillo con esos gorros, pero no me pareció necesario, pensé que me vería ridículo. El rabino, un Marc Chagall de barba plateada y bonete de terciopelo negro, acomodó su asiento a nuestro lado, evitando que el ancho escritorio, atiborrado de libros y papeles desordenados, fuese una barrera entre nosotros. Como médico que soy, conozco bien la inabarcable distancia que puede imponer un escritorio. Desde la pared lateral, a través de una pequeña ventana abierta hacia el patio interior, se filtraba una cálida luz, tamizada por el soberbio follaje otoñal de un enorme castaño. Por un segundo recordé el castaño de Anne Frank, que pude contemplar desde su propia ventana en un viaje a Amsterdam. La pared opuesta estaba ocupada por diplomas hebreos enmarcados, algunos amarillentos y envejecidos, caóticamente alternados con numerosas fotografías, donde el rabino, mucho más joven, sonreía en compañía de provectos sabios ortodoxos. La pared detrás del escritorio estaba ocupada por un estante pletórico de archivadores viejos y de tomos ajados, que se veían muy leídos. Junto a la puerta de entrada se ubicaba una pequeña vitrina que contenía vasos ceremoniales y un antiguo candelabro de siete brazos, un par de punteros con una manito tallada en el extremo y pomposos ornamentos rituales de plata reluciente. La habitación parecía trasplantada de otro país y de otro tiempo, suspendida en un espacio completamente ajeno al ruidoso desasosiego de Santiago.

          A los quince años Fernando me dijo que tenía el prepucio estrecho, que deseaba operarse, someterse a una circuncisión. Pensé en cómo siendo médico nunca me percaté de la fimosis de mi único hijo. Me sentí negligente, y más encima en mi propia casa. De inmediato mencioné a un urólogo, un colega de confianza, para que efectuase la cirugía. Sin embargo, Fernando ya se había ocupado de ello y quería que lo operase el doctor Rosenfeld, un cirujano infantil, vecino nuestro y padre de sus amigos. No sé por qué no pensé antes en él. No me pareció mal, sin duda era la persona correcta, puesto que Fernando era huésped permanente de los Rosenfeld y desde chico tenía con ellos una relación familiar. Sin pérdida de tiempo se programó la fecha de la cirugía. El día de la intervención lo acompañamos con Nayibe hasta la Clínica. A las puertas del quirófano, cuando nerviosamente nos despedimos de él, nos pidió que no esperásemos el término de la operación, que mejor regresáramos a casa y pasáramos más tarde. No se iba a sentir abandonado, quería estar solo, porque después vendrían los chicos Rosenfeld. Nayibe argumentó con inquietud que su deber de madre era acompañar a su hijo y que no pretendía incomodarle, que sabía mejor que nadie lo que no agradaba a su niño. Entonces Fernando confesó que vendría un rabino para hacer una pequeña ceremonia religiosa, que tal vez nosotros no estaríamos cómodos, que por ser no creyentes él no quería molestarnos, y como era algo de tanto significado solo deseaba tranquilidad, sin tener que preocuparse de reparos familiares. Le dije bromeando que no me parecía una operación tan grave como para tener que llamar a un sacerdote.

          Nayibe, desencantada, dijo que entendía y que prefería no participar en cosas raras. No quedaba más tiempo y tuvimos que despedirnos cuando ya se llevaban la camilla. Fernando desapareció sonriente, haciéndonos una señal de adiós desde el pasillo. Antes de marcharnos a casa nos saludó el doctor Rosenfeld, quién nos dedicó unas frases tranquilizadoras explicando que sería un procedimiento muy breve. Luego traté de apoyar a Nayibe, de calmar su decepción, pero ella no me quiso oír, se sentía engañada y me creía partícipe del complot.

          Nayibe encaró a Fernando apenas llegamos a casa desde la Clínica. En el auto había reinado un mutismo cargado de mala vibra.

          – Así que vas a hacerte judío –dijo con voz agria.

          – No mamá, no me voy a hacer judío: soy judío –respondió Fernando.

          – ¡Tú no eres judío! –Chilló Nayibe- ¡En esta casa no hay judíos!

          – ¡Mamá, entiende de una vez que soy judío! Toda mi vida he sido judío y en mis vidas pasadas también fui judío.

          Me sorprendió el tono impertinente de Fernando. No admitía réplica y dejaba a Nayibe entre la espada y la pared.

          – ¡Así no hablas con tu madre! –intervine.

          – ¿Es que no me pueden tomar en serio? ¿O creen que debo pensar como ustedes?

Nayibe, fuera de sí, le propinó una sonora cachetada y con brusquedad nos dio la espalda, dejándonos en el pasillo.

           – ¡Cría cuervos y te sacarán los ojos! –murmuró sollozando y subió ruidosamente la escalera al segundo piso. Después se sintió un portazo. 

           – ¡No pueden tratarme así! –Dijo Fernando corriéndole las lágrimas- ¡Es tan injusto! ¡Como si alguna vez les hubiese causado problemas!

          – Hijo, no se trata de eso. Lo que a mí me molesta es que nos sorprendas sin aviso, que no hablaras antes con nosotros. Comprende que tu madre se siente herida. ¡No nos merecemos esa falta de confianza!

          Porque no entendimos los signos. Por falta de atención, o por desconocimiento, no percibimos el fuego que inflamaba a nuestro hijo. En casa nunca guardamos alguna práctica religiosa y si alguien nos hubiese preguntado, habríamos dicho que éramos agnósticos. Nayibe y yo fuimos militantes de izquierda en nuestros tiempos de estudiantes y nos conocimos en la lucha política. En ningún momento nos preocupó la religión. Claro, veníamos de familias católicas y celebrábamos la Navidad, como todo el mundo, pero nos negamos a casarnos por la iglesia y nunca pensamos en bautizar a Fernando. Sin embargo, tampoco repudiábamos a los creyentes, Fernando jamás escuchó de nosotros un comentario blasfemo, nada negativo que pudiese explicar el silencio y la cautela de su metamorfosis. ¿Cómo podíamos adivinar que su obstinado vegetarianismo se debía a que nuestra cocina no cumplía las reglas de la comida judía? ¿Y su callado abandono de todas las actividades de los días sábados, como lavar el auto, cortar el césped, ir al supermercado? ¿Podíamos haber intuido que sus viajes de fin de año a Viña del Mar con los Rosenfeld eran para evitar nuestra celebración navideña? Nayibe estaba indignada con los Rosenfeld, suponía que ellos le habían lavado el cerebro a su hijo. Pero el doctor Rosenfeld habló largo conmigo. Me dijo cuánto apreciaban en su casa a Fernando, que lo querían como a un hijo, que ellos eran judíos practicantes, eso no era ningún secreto, que Fernando compartía con gusto las celebraciones caseras, que nunca nadie le insinuó hacerse judío, que incluso él mismo trató de disuadirlo, que le advirtió acerca de la dolorosa historia de su pueblo, pero que la decisión de Fernando obedecía a una determinación íntima, imposible de cambiar, y dadas así las cosas, él no lo iba a abandonar en su camino.

           – Desde hace mucho tiempo deseaba hablar con usted doctor Rodríguez -dijo el rabino apoyando su mano sobre mi hombro-. Permítame, antes que nada, agradecer su visita y su tiempo. Esta conversación es verdaderamente necesaria. Como usted sabe, se trata de su hijo, de nuestro querido Aarón.

          ¿Aarón… así se llama ahora? ¿También se ha cambiado de nombre? Trato de no poner en evidencia mi sorpresa y hago como si fuese lo más normal del mundo. Me tranquiliza el afecto del rabino hacia mi hijo, ha dicho “nuestro Aarón”.

          – No tengo ninguna duda –continuó– de que el tribunal rabínico aprobará el guiur de su hijo, su conversión, y debo disculparme por emplear la palabra conversión, ya que Aarón nunca ha sido otra cosa que un judío piadoso. Usted debe saber que su hijo posee un alma judía, algo muy anterior a su cuerpo perecedero. Su hijo ha guardado las mitzvot no sólo durante esta vida. Es indudable que para él no se trata de algo aprendido, de una carga impuesta, sino de algo tan natural como respirar. Para su hijo nuestros preceptos son alas que permiten volar, que nos elevan por sobre lo cotidiano. Es decir, al hablar de conversión, solo queremos poner las cosas en orden, para que Aarón haga su bar mitzvá -¡a los 15 años ya debería haberlo hecho!-, para que cuente en el minián y pueda subir a la lectura de la Torá. 7

          Pienso en el solitario camino judío de mi hijo, imagino ese silencioso proceso que me ha sido ajeno, esa secreta determinación que no se atrevió a compartir conmigo. Fernando –o Aarón- se ha ganado sin querer la incomprensión de su madre y además ha sacudido innecesariamente nuestras vidas. ¿Acaso su silencio no se siente como menosprecio, como desdén por ser una familia no judía, una familia extraña a su Dios? Sin embargo, me escucho diciéndole al rabino que, aun sin ser religioso, me parece pertinente su teoría del alma judía, ya que no veo otra explicación para esa obsesión de mi hijo, que no tiene raíz familiar ni razón cultural.

          -¿Y no lo tratarán solo como un converso, como un judío de segunda clase?

          A Fernando no le altera mi pregunta. Me resulta nueva su tranquila seguridad. Quizás ya ha meditado acerca de estos pretendidos obstáculos. Pero quien habla es el rabino.

          – Uno es judío, o no lo es. Nadie tiene como meta ser un converso. Se trata de vivir una vida judía. No tengo la menor idea en que consiste una vida de converso. A mí esa palabra no me dice nada.

          – ¿Y no será raro que no tenga un apellido judío?

          – Aarón es mi nombre hebreo –dijo Fernando- y es el único que importa.

          – Los llamados apellidos judíos fueron creación de la burocracia gentil –acotó el rabino- y la mayoría de las veces eran una burla. ¿O le gustaría llamarse señor Pulga, señor Tres Pies, señor Buey, o señor Cabeza Chica…? Estoy traduciendo apellidos de esta misma comunidad. Claro, llamarse así significa que su familia ha vivido nuestra Ley por muchas generaciones, y que ha sufrido además por ello. Lo cual también es válido para Aarón. Si no hubiesen existido los judíos que huyeron de Egipto, o los judíos que en otro tiempo salieron de Babilonia, sin aquellos que perseveraron en su fe a pesar de la Inquisición y las persecuciones, o los que siguieron siendo judíos después del Holocausto, yo no sería judío, su hijo no sería judío y no estaríamos aquí conversando. Nos debemos a ese puñado de sobrevivientes. Somos el mismo remanente.

          – ¿Y no pensaste que tu decisión nos causaría dificultades, que podías herir a tu propia madre? -Me dirigí directamente a Fernando, pero de nuevo habló el rabino.

          – “Vete de tu tierra, de tu familia y de la casa de tu padre”, así habló el Eterno a nuestro patriarca Abraham. Y así de potente ha sido el llamado que recibió su hijo. No piense que es algo menor. Es mucho más que un cambio de domicilio, mucho más que una nueva religión. Es nacer a otra vida. Porque Aarón comienza su biografía de judío. Y nunca ha sido fácil ser judío.

          – ¿Y qué dirán en mi familia? –Dijo en casa Nayibe- ¿Cómo van a reaccionar mis padres con un nieto judío? ¡Me muero de vergüenza!

          Porque la familia de mi mujer es de origen palestino y aunque vivamos en Chile, tan lejos del conflicto, para ellos será como si Fernando se hubiese pasado al bando contrario. Declararse gay habría sido más tolerable. Ya veo cómo mi hijo se gana enemigos. Y por mi parte tampoco me siento libre de reproches ni de mofa. Pero también recuerdo cuando éramos jóvenes, siempre rebeldes y descontentos, obstinadamente distantes de los conservadores propósitos de nuestros padres.

         Sin embargo, contra todos los pronósticos, la reacción de mis suegros no fue negativa. La madre de Nayibe se alegró de que su nieto “tuviese pantalones” para hacer realidad sus sueños, que no iba a dejar de ser un buen muchacho y que, a fin de cuentas, le rezaría al mismo Dios que ella. Para el abuelo, que en su vida de comerciante siempre tuvo amigos judíos, en el póker y en el café, la decisión de Fernando tampoco fue un problema. Los otros familiares reaccionaron con indiferencia.

          Fernando volvió feliz del tribunal rabínico. Se emocionó al contarnos del baño ritual, dijo que fue como nacer de nuevo, lo que para Nayibe no podía sonar como un piropo. Por la noche los Rosenfeld nos invitaron a cenar. Nayibe se negó enseguida, pero al final nos acompañó. Dejó bien claro que no tenía nada que celebrar.

          Mi hijo, cargando en sus brazos el rollo sagrado de la Torá, encabeza solemne una pequeña procesión a través de la sinagoga. Cubierto por su manto de oración semeja un príncipe oriental, un noble retoño de sus antepasados árabes, con su andar elegante y su hermoso rostro bíblico. Los asistentes se acercan reverentes y besan con devoción el rollo que porta mi hijo. Nayibe, a mi lado, después de dos noches sin dormir, observa conmovida, tratando de ocultar sus lágrimas. Yo sé que está asistiendo a una boda, la boda de su único hijo, una unión no deseada e inevitable, su matrimonio con la ley de Moisés y el pueblo de Israel. Reconozco a la vieja señora Gutmann que con ojos húmedos se inclina devota al paso del rollo santo. Veo a la anciana rodeada por un ancho manto de luz. El mismo manto radiante que envuelve a mi hijo.

 

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MY JEWISH SON

          After two inhalations from the bronchodilator, a little light of relief illuminated the face of the old woman. Her anguished gasping began to diminish, and her gaze filled with gratitude. Sitting on the edge of the bed, I palpated her pulse, normal, if a bit fast. I didn’t want to take my hand from her wrist, to raise her spirits, so that she wouldn’t feel alone, wanting to transmit to human energy and warmth, beyond the physical level. In the pallid skin or her forearm, I was surprised by some inked numbers, crudely tattooed. I looked away in respect, acting as if I hadn’t noticed. Her gaze said without words that she was doing better. The tight bun that kept her gray hair in place looked disorganized, half undone. A large ashen lock fell over her neck.

        Mrs. Gutmann tried to straighten up in order to reach out her affectionate hand to me.

        “Thank you so much, doctor! You have brought air back to me. . .Now I can breathe again. This drowning feeling is terrible! What you have done for me is priceless! It’s something sacred, it’s a Mitzvah! God bless you! You are a good man, one who fulfills the Commandments of the Eternal One.”

          In the midst of her fragility, the old woman was transmitting something extraordinary. Her thanks were sincere, her words didn’t feel right to me. Her soft European accent pleased me. Why should I tell her that I wasn’t Jewish? To what purpose tell her that I didn’t believe in the God of the religions? I had made this visit because Fernando asked me too, since it’s been a while since he made house calls. I made it so as not to disappoint him, to get closer to him, to that idealist, that crazy son of mine.

          “Good, it will now be sufficient to keep up the inhalations in the usual manner, so that we will do as just did, every four hours, and twice a day, take an antibiotic that I brought you, try to drink enough liquids. And when you cough, do it forcefully in order to cleanse your lungs. Tomorrow, you’ll feel better, and in two more days you will be able to get up. Surely, I would like to keep an eye on you through visits to my office, so we can prevent another crisis like this one.”

          When he was fifteen, Fernando told me that he had a narrow foreskin, that he wished to have an operation, to submit himself to a circumcision. I thought about how it could be that as a physician I had never noticed my son’s phimosis, I felt negligent, especially as it had happened in my own home. Immediately, I mentioned a urologist, a trusted colleague, to carry out the surgery. Fernando had already taken responsibility for it and wanted Dr. Rosenfeld, a pediatric surgeon, our neighbor and father of his friends to do it. I don’t know why I hadn’t thought about him earlier.  It didn’t seem like a bad idea. Doubtless, he was the correct person,  since Fernando was a permanent resident in the Rosenfeld’s home, and since he was a youngster, he had a family-like relationship with them. Without wasting time, the date for the surgery was scheduled. The day of the intervention, Nayibe and I accompanied him to the Clinic. At the doors of the operating room, when we nervously said goodbye to him, he asked us not to wait to until the end of the operation, that it was better that we return home and comeback later. He wasn’t going to feel abandoned, he wanted to be alone because the Rosenfeld kids would come by later. Then, Fernando confessed that a rabbi would come to do a small religious ceremony, that perhaps we wouldn’t be comfortable, that for being non-believers, he didn’t want to bother us, and since it was something of such importance, he only desired tranquility, without having to worry about family objections. Jokingly, I told him that it didn’t seem to me to be such a serious operation that there was need for a priest.

          Nayibe, disillusioned, said that she understood and that she preferred not to participate in strange things. There was no time left, and we had to say goodbye, while they were already taking away the gurney. Smiling, Fernando disappeared, waving goodbye from the hallway. Before leaving for home, we greeted Dr. Rosenfeld, who offered us some calming words, explaining that the procedure would be very brief. Then, I tried to support Nayibe, to calm her disappointment, but she didn’t want to hear me; she felt tricked and thought me to be a participant in the plot.

          Nayibe confronted Fernando when we had scarcely arrived home from the Clinic. In the car, a silence, filled with bad vides, reigned.

         “So, you are going to become Jewish,” she said in a bitter voice.

         “No, Mom, I am not going to become Jewish. I am Jewish,” Fernando responded.

          “You are not Jewish,” she shrieked, In this house there are no Jews!”

          “Mom, understand once and for all that I am Jewish all my life, I have been Jewish, and in my past lives, I was Jewish too.”

          Fernando’s impertinent tone surprised me. He allowed no contradiction, and he left Nayibe, between a rock and a hard place.

         “Don’t speak that way to your mother!” I intervened.

          “So, you can’t take me seriously! Or do you believe that I ought to think like you?”

          Nayaibe, beside herself, delivered a resounding slap and brusquely turned her back on us, leaving us by way of the hallway.

            “Bite the hand that feeds you!” she murmured, sobbing, and noisily climbed to the second floor, Then, we felt a door slam.

           “You can’t treat me this way!” Fernando said, tears running down his face. “It’s so unjust! As if I’d ever caused you problems!

          “Son, it’s not about that. It’s that you surprised us without warning, that you didn’t speak with us before. Understand that your mother feels hurt. We don’t deserve this lack of trust!”

           Because we didn’t understand the signs. For lack of attention, or by ignorance, we didn’t perceive the fire that was burning inn our son. At home, we never kept any religious practice, and if anyone had asked us, we would have said that we are agnostic. Nayibe and I were left-wing militants during our student days, and we met during the political struggle. Religion never interested us. Of course, we came from Catholic families, and we celebrated Christmas, like everyone else, but we refused to get married in the Church, and we never thought of baptizing Fernando. Nonetheless, we never criticized believers. Fernando never heard us make a disrespectful comment, nothing negative that could explain the silence and the caution of his metamorphosis. How could we have guessed that his obstinate vegetarianism resulted from the fact that our kitchen didn’t comply with the rules of Jewish cooking? And his silent abandonment of all activities on Saturdays, like wash the car, cut the grass, go to the supermarket? Could we have guessed that his end of the year trips to Viña del Mar were to avoid our Christmas celebrations. Nayibe was indignant at the Rosenfelds; she supposed that they had brainwashed her son. But Dr. Rosenfeld spoke with me at length. He told me how much Fernando was appreciated in their house, that they loved his as a son, that they were practicing Jews, that was no secret, that Fernando truly enjoyed the family celebrations, that he had never suggested that he become Jewish, that he himself had even tried to dissuaded him, that he warned him about the painful history of his people, but that Fernando’s decision obeyed an intimate determination, impossible to change, and given how things were, he wasn’t going to abandon his path.

          Before entering the rabbi’s office, Fernando put on the Jewish cap that he took from his shirt pocket. Perhaps he wanted me to do the same, on a small table in the vestibule, the caps were made available in a small basket, but it didn’t seem necessary, I thought that I would look ridiculous. The rabbi, a Marc Chagall with a silvered beard and a black velvet cap, moved his chair to our side, away from the broad desk, crammed with books and papers in disorder, that night create a barrier between us. As the doctor that I am, I know the vast distance that a desk can impose. From the side wall, through a small window open to the interior patio, a warm light was filtering, sifted through the proud autumnal foliage of an enormous chestnut tree.

        For a second, I remembered Anne Frank’s chestnut tree that I could see from her own window during a trip to Amsterdam. The opposite wall covered with framed diplomas in Hebrew, some yellowed and aged, chaotically mixed with numerous photos, in which the rabbi, very much younger, was in the company of elderly orthodox wise men. The wall behind the desk was occupied by an abundance of old filing cabinets and tied up tomes, that appeared to have been much read. Nest to the entry door was placed a small glass cabinet that contained the ceremonial glasses and an ancient candelabra with seven branches, a pair of pointers, each with little carved hand at the end and opulent ritual ornaments of shining silver. The room seemed transplanted from another place and another time, suspended in a space completely removed from the noisy restlessness of Santiago.

         “For a long time, I’ve wanted to speak with you doctor Rodríguez,” the rabbi said, resting his hand on my shoulder.” Permit me, before anything else, to thank you for your visit and your time. This conversation is truly necessary. As you know, it is about your son, our dear Aaron.”

          Aaron. . .so that’s what he’s called now? He’s also changed his name? I try to not show my surprise, and I act as if it were the most normal thing in the world. The rabbi’s affection for “our Aaron” calmed me.

          “For a long time, I’ve wanted to speak with your doctor Rodriguez,” the rabbi said, resting his hand on my shoulder.” Permit me, before anything else, to thank you for your visit and your time. This conversation is truly necessary. As you know, it is about your son, our dear Aaron.” “I have no doubt,” he continued, that the rabbinical court will approved you son’s guiur, his conversion, his conversion, and I should apologize for using the word conversion, as Aaron has never been anything but a pious Jew. You should know that your son possesses a Jewish soul, something, that comes from long before his mortal body. Your son has kept the mitzvoth not only during this life. It’s undoubtable that for him, it’s not something learned, an imposed burden, but rather something as natural as breathing. For your son, our precepts are the wings that permit him to fly, that elevate us above the everyday. That is to say, speaking of his conversion, we only want to get things in order, in order that Aaron has his Bar-Mitzvah. At fifteen years old, it should have already happened, so that he counts in the minyan and can come up to read from the Torah.

          I think of my son’s solitary Jewish path. I imagine that silent process that has left me apart, that secret determination that he didn’t dare to share with me.  Fernando, or Aaron, has won without wanting the understanding of his mother, and moreover, he has shaken our lives unnecessarily. Could this silence not be felt as distain for our being a non-Jewish family, a family estranged from God? Nevertheless, I hear myself saying to the rabbi that, even without my being religious, his theory of the Jewish soul seems pertinent, since I don’t see another explanation for that obsession of my son, who doesn’t have a family tie or cultural reason behind it.

          “And won’t they treat him as only a convert, like a second-class Jew?”

          Fernando isn’t upset by my question. His tranquil confidence seems new to me. Perhaps he had already thought about these so-called obstacles. But it is the rabbi who speaks.

        “You are a Jew, or you aren’t one. Nobody has as a goal to be a convert. You try to live a Jewish life. I don’t have the slightest idea of what the life of a convert is like. To me, that word is meaningless.”

          “Won’t it be strange that he doesn’t have a Jewish last name?”

          “Aaron is my Hebrew name, the only one that matters.”

          “The so-called Jewish names were the creation of the Gentile bureaucracy,” the rabbi clarified. And in most cases, it was done as a joke.  Or, would you like to be called Mister Flea, Mister Three Feet, Mister Ox or Mister Small Head. . .? I am translating names from this same community. Of course, to be called so signifies that your family has lived by our Law for many generations and has suffered all the more so for it. This is also valid for Aaron. If the Jews who fled Egypt hadn’t existed, or the Jews of another time who left Babylon, without those who persevered in their faith in spite of the Inquisition and the persecutions, or those who continued being Jewish after the Holocaust, I wouldn’t be a Jew, your son wouldn’t be a Jew, and we wouldn’t be here talking. We owe it to this handful of survivors. We are the same remnant.”

          “And you didn’t think that your decision would cause problems for your own mother, that you could hurt her?” I was talking to Fernando, but the rabbi spoke again.

          “Leave your land, your family and the house of your father,” so spoke the Eternal One to our patriarch Abraham. And the call that your son received was that potent. Don’t think it is anything less. It’s much more than a change of domicile, much more than a new religion. It’s being born into another live. For Aaron is commencing his biography as a Jew. And it has never been easy to be Jewish.”

          “And what will they say in my family?” said Nayibe at home. “How will my parents react to having a Jewish grandson? The shame is killing me.”

          For the family of my wife is of Palestinian descent, and although we life in Chile, so far from the conflict, for them, it will be as if Fernando passed over to the other side. To declare himself gay would have been more tolerable. I already see my son gaining enemies. And for my part, neither do I feel free of reproaches and nasty jokes. But I also remember that when we were young, always rebellious and discontent, obstinately distant from the conservative leanings of our parents.

          Nevertheless, against all predictions, the reaction of my in-laws wasn’t negative. Nayibe’s mother was pleased that her grandson “wore the pants” to make his dreams come true, that he wasn’t going to stop being a good boy, and that, at the end of the day, he would pray to the same God that she did. For the grandfather, who in his life as a merchant had Jewish friends, for poker, in the café, Fernando’s decision wasn’t a problem either. The other relatives reacted with indifference.

          Fernando returned happy from the rabbinic tribunal. He became emotional as he told us about the ritual bath, he said it was like being born once more.  To Nayibe, that couldn’t sound like a complement. That night, Rosenfelds invited us to supper. Nayibe refused right away, but finally, accompanied us. She made it very clear that she had nothing to celebrate.

          My son, carrying in his arms the sacred rolls of the Torah, solemnly leads a small procession across the synagogue. Covered by his prayer shall, he seems like an oriental prince, a noble child of his Arab ancestors, with his elegant way of walking and his Biblical face. Those in attendance reverently approach and kiss with devotion the rolls that my son carries. Nayibe, by my side, after two sleepless nights, observes moved, trying to hold back her tears. I know that she is attending a wedding, the wedding of her only son, a union not desired or inevitable, his matrimony with the law of Moses and the people of Israel. I recognize the old Mrs. Guttman, who with damp eyes, leans devotedly toward the passing of the holy rolls. I see the old woman surrounded by a wide shall of light. The same radiant shall that envelops my son.

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Eliah Germani —  “¿Sushi o Latkes?”/”Sushi or Latkes?”

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Lasar Segall (1891-1957) Artista brasileiro-judio/Brazilian-Jewish Artist — Obras em temas judeus/Works on Jewish Themes

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Lasar Segall

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Lasar Segall

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Lasar Segall Foi um pintor, escultor e gravurista judeu brasileiro nascido na Lituânia a  1891. Seu trabalho teve influências do impressionismo, expressionismo e modernismo. Seus temas mais significativos foram representações pictóricas do sofrimento humano:a perseguição. e a guerra. Foi um dos primeiros artistas modernistas a expor no Brasil. Morreu a 1957 na cidade de São Paulo.

As lutas iniciais do pintor foram enormes, por introduzir ideias novas e revolucionárias, totalmente diversa da existente. Em 1912, Segall veio para o Brasil, onde já estavam seus irmãos.  Voltou para Europa. e em 1918.

Lasar Segall retornou ao Brasil em 1923, e dedicou-se à pintura.  Era comedido em seus traços, em suas cores e em suas representações. Mesmo os quadros que possuem cores vivas, traduzem aspectos sombrios.

Em 1927, foi viver em Paris. Em 1932, Segall retornou definitivamente para o Brasil. Participou da fundação da Sociedade Paulista Pró-Arte Moderna. Em 1957, realizou-se em Paris, a monumental “Exposição Segall”, no Museu de Arte Moderna,  Em 1957, voltou para São Paulo, onde em esse ano morreu.

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Lasar Segall was a Jewish-Brazilian painter, sculptor and print-maker, born in Lithuania in 1891, His work was influenced by Impressionism, Expressionism and Modernism. His most significant themes were pictoral  representations human suffering: persecution and war. He was one of the first Modernist artist to show his works in Brazil. 

The painter’s early struggle to introduce new and revolutionary ideas, totally different from those in existence, was extremely difficult.In 1912, Segall came to Brazil, where his brothers and sisters were already living. He went back to Europe in 1918,

Lasar Segall returned to Brazil in 1923, to dedicate himself to painting. H was cautious in his lines, in his colors and in his representations. Even in the paintings that include strong colors, the have sombre effects.

In 1927,  he went to live in Paris, In 1932, he moved definitively to Brazil. He participated in the foundation of the Sao Paulo Society for Modern Art. In 1957, he held an monumental “Lazar Segall Exhibition” in Paris’ Modern Art Museum. That year, he returned to São Paulo and died there.

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Obras em temas judeus/Works on Jewish Theme

 

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Emigrante con Lua – Xilogravura sobre papel,/ Immigrant with Moon, Xylograph on paper

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Mis avoés/My Grandparents, 1921

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Kaddish,, 1917

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Navio Emigrantes/Immigrant Ship, 1939/40

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A familia/A Family

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Emigrantes/Immigrants. 1936

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Exodo/Exodus, 1949

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Eternos camintantes/Eternal Travelers 1919

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Autorretrato/Self-Portrailt, 1927

Museu Lasar Segall